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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 28 de octubre de 2009

UN CUENTO DE NAVIDAD De Ivette Marie Serrano Pérez


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Asunto: Un cuento de Navidad :)

¿Se brinca o no se brinca?
Por: Ivette Marie Serrano Pérez

A mami y la memoria de mi abuelo Tony

De inocentes no tienen nada, créanme. Andan con la cara cubierta por una tela metálica. Los ojos humanos se pueden percibir detrás de los pintados. Llevan consigo una lanza de madera pintada de rojo, amarillo y negro. Cuando menos te lo esperas ya los tienes en la puerta de tu casa. Ahí, ya no hay nada que hacer.

Es veintiséis de diciembre y ya van mis dos primos gritando -¿Se brinca o no se brinca? Ellos, que parecen un arcoiris, son los que se comen los dulces del barrio. Van desde muy temprano por todas las casas con una túnica sobre su cuerpo. A veces me preguntó cómo no se mueren del calor con tanto trapo encima, pero eso no importa ahora.
Para arriba y para abajo se pasean con sus palitos pintados y su túnica, que es muy bonita, por cierto. Creo que ni mis Barbie’s edición de lujo tienen tanto brillo en sus vestidos. Su túnica es muy grandota y multicolor, sobresalen en ella los rojos y verdes navideños, pero también tiene lila y amarillo.

Tienen más rizos en la ropa que las rumberas de las botellas de Bacardí con las que Mami prepara el coquito. A mi no me dejan tomar coquito, pero he visto cómo se prepara. Siempre me quedó en la cocina con la excusa de ver para aprender. En realidad lo que quiero es saborearme lo que quede en la lata de leche condensada. Mis primos en vez de piñas y todo el cóctel de frutas que llevan las rumberas en la cabeza, tienen un sobrerito adornado con todo lo que sobró del árbol de Navidad del año pasado: borlas, rizos, lentejuelas, cascabeles. Yo he visto que hasta flores le ponen.

Mami dice que ellos son soldados con un rol subvertido. Yo la miro sin entender mucho de lo que me explica porque es que a mi no me cuaja que mis primos se dediquen a gastar bromas y supuestamente llevar alegría y que yo no pueda ir con ellos. -¿Qué crueldad es esa?- Le replico a mi madre. -¿Quién fue el que dijo que solamente los nenes pueden recibir dulces y chavitos? ¡Y qué rol divertido y divertido! ¡De divertido no tienen nada! Totalmente cruel. Me parece una mala broma, de quien sea, que haya dispuesto que las nenas no podemos disfrutar de los privilegios que trae vestirse de Máscara de los Inocentes en Navidad. Nenes y nenas nos veríamos todos iguales. Además, si yo voy encapuchada y con máscara, nadie se dará cuenta.

Así fue como me iluminé. Se me ocurrió que hace un tiempo, para una fiesta de despedida de año, Mami se había puesto un traje de lentejuelas. Con eso yo podía adornar mi ropa como lo hacen las Máscaras. Recogí cuanto trapo brilloso había en la casa. En realidad no parecía una Máscara en sí, creo que parecía más un espantapájaros, o algo así. Me entallé el vestido con grapas; ¿Pero qué iba a hacer? Yo no sé coser…

Trasteando en el armario de Mami encontré una cartera de lentejuelas; también me la llevé para echar ahí los dulces que me dieran los vecinos. Espero que me den muchos dulces y dinero para el año que viene poder mandar a coser un traje más bonito que este, uno parecido al que usan mis primos. Quizás recoja tanto dinero que pueda comprarme dulces todo el semestre y no tenga que estarle pidiendo a Mami o trasteando en el sofá, a ver si a papi, se le ha caído algún centavo.

Al fin, me fui a alcanzar a mis primos parranderos. Mientras los buscaba, escuchaba la música y las risas que salían de las casas. Disfrutaba de ese olor inolvidable a pasteles y lechón asado, que se mezcla con la fresca brisa de San Sebastián. Todos tendrían que ver el barrio, estaba muy bonito. Estaba adornado con pascuas rojas y guirnaldas de colores. En algunas casas colocaban en el patio un pesebre. Antes Mami y yo lo poníamos, pero ahora Mami prefiere ponerlo debajo del árbol, porque una vez, cuando lo puso en balcón, unos vecinos le robaron unas ovejas. Entonces, este año hizo igual que abuela, solamente puso un lazo rojo y un letrero bien grande que decía “Feliz Navidad”. A mi me gusta más el que está en casa de abuela porque tiene bombillas coloras’ y de noche se ve muy hermoso. A lo lejos, logró ver ese letrero alegre de casa de abuela. Corro hacia allá para alcanzar a mis primos que ya están su puerta. Y justo en el momento en que están preguntando- ¿Se brinca o no se brinca?- , oigo la voz de mi abuela que dice -¡Wepa!- con mucha energía, pero a coro, también escucho a Mami que grita -¡Se brinca!- Ahí mis primos comienzan a brincar, pero sin dejar de mirarme mal y sacarme la lengua. Estaban tan afixiao’s por ganarse los dulces que no les dio tiempo de acusarme.

A todo esto, yo me había quedado tiesa pensando en que si Mami se daba cuenta que yo me había ido a brincotear con mis primos, ya no se iba alegrar tanto, ni mucho menos, iba a gritar con tanta ilusión -¡Se brinca! Ni había terminado de acabar lo que pensaba, cuando sale por la puerta Mami. Ella miró al espantapájaros chiquitito, o sea, me miró a mí y estiró su mano…Me sentí más enana que nunca -¡Ay, madre santísima! ¡Hasta aquí llegué! ¡Me van a dar una pela!- Pensé preocupada-. -Mis primos se burlarán de mí, y peor aún: ¡me quedaré sin dulces!

Ante todo pronóstico, Mami al extender su mano, me da unos caramelos y comienza a reírse a carcajadas. Todos brincamos y cantamos celebrando que el Niño Jesús estaba a salvo. Mis primos chocaban contra las tablas del balcón sus palitos pintados de amarillo, rojo y negro, y yo un gancho de guayaba pintado con lipstick rojo de Mami.

Yo creo que Mami no se dio cuenta de que me vestí como las Máscaras, quizás me salvé porque antes de llegar a casa de abuela le cambié la cartera de lentejuelas a mi primo por dos dulces.

-¡Brincamos! ¡Brincamos! –se escuchaba por todo el campo de Borinquen…
 Ivette Marie Serrano Pérez
Nació en Mayagüez, Puerto Rico en enero del ochenta y cuatro, pero se considera pepiniana, ya que toda su infancia y adolescencia vivió en el hermoso campo de San Sebastián de las Vegas del Pepino. Posee un Bachillerato, Magna Cum Laude, en Artes en Educación Secundaria, Español, de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Aguadilla. En dicha Universidad, fundó de la Asociación de Escritores, Frecuencia Literaria, que a su vez obtuvo la Copa Tigre 2006, máximo galardón otorgado a las asociaciones estudiantiles. Además es directora y fundadora de la revista artístico-literaria, Púrpura. También fundó junto a la Profa. Ana Carmen Melón de Lausell, las memorias estudiantiles, conocidas como Trayectoria. Por su destacada labor en el campo de las humanidades fue reconocida por la Interamericana con la medalla Dr. Manuel Méndez Ballester. Actualmente está finalizando sus estudios de postgrado en literatura, especializándose en Literatura Puertorriqueña y del Caribe en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en el Viejo San Juan.

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