mostrar detalles 17:05 (Hace 10 minutos)
POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

Se ha producido un error en este gadget.

http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


sábado, 21 de noviembre de 2009

JOHN ASHBERRY Poeta "Somos la civilización del deseo por lo nuevo, de lo desechable".

JOHN ASHBERY Poeta

"Somos la civilización del deseo por lo nuevo, de lo desechable"

ANDREA AGUILAR - Nueva York
En: www.elpais.com  /  Madrid: 21 de noviembre de 2009.

John Ashbery, poeta
El poeta John Ashbery, en su casa de Nueva York.- AP
Con 26 libros a sus espaldas y una interminable lista de galardones (desde el Pulitzer hasta el de la MTV), John Ashbery (Rochester, 1927) es el gran mito de la poesía estadounidense. Autor de todo un clásico contemporáneo como Autorretrato en espejo convexo, un poema traducido al español por, entre otros, su amigo Javier Marías, la obra de Ashbery sigue creciendo. En Un país mundano (Lumen), su nuevo libro, el poeta retoma su, como dice él mismo, "improvisación onírica".
"Escribir crítica de arte me enseñó lo más difícil: a prestar atención"
"Es conmovedor ver cómo los americanos quieren comunicarse y fracasan"
Su apartamento de Chelsea está confortablemente desordenado. La ventana del salón se abre a una impresionante vista de la ciudad, y el río queda recortado entre los edificios que se han levantado en los 25 años que han pasado desde que llegó aquí. "El nuevo de Gehry parece traslúcido por las noches", comenta tímido y atento. Entusiasmado.
Ashbery se graduó cum laude en Harvard. Dice que de joven quería ser pintor. Vivió una década en París, hasta 1965, donde trabajó como crítico de arte. Ahora reparte su tiempo entre este apartamento y una casa en Hudson. En Chelsea se concentra en la poesía. Apenas corrige. Si no le gusta un poema lo descarta. Sobre la mesa tiene la edición española de su libro junto a un nuevo volumen, Planispheres, que publica este mes en Estados Unidos.
Pregunta. ¿Qué une los poemas de Un país mundano?
Respuesta. No concibo mis libros como una unidad, es más bien una estructura acumulativa. Lo que los une es que los he escrito en un mismo periodo
P. ¿Siempre ha sido así?
R. Cuando empecé no escribía con la aspiración de ser leído. Nunca he sido muy sistemático.
P. Ha trabajado varias décadas como profesor.
R. Enseñaba un taller de literatura y de poesía. No era duro pero me creaba ansiedad, pensaba que no tenía nada que enseñar. Siempre sentía que no hacía lo que debía pero parece que los alumnos se divertían.
P. También trabajó muchos años como crítico y periodista. ¿Afectó eso a su poesía?
R. El periodismo me ayudó porque escribía para el público general y debía hablar de arte de manera que el lector hiciera su propio juicio. También me enseñó a prestar atención, y esto es una de las cosas que encuentro más difíciles. Y luego estaba el terrible momento de la entrega, la hora límite, algo aterrador. Aprendes a perder el pánico a la hoja en blanco. Pude superar las inhibiciones, la constante fuente de ansiedad que supone escribir y tener que preguntarte qué y cómo.
P. ¿Le sigue ocurriendo?
R. Siempre vacilas al escribir poesía.
P. ¿Ha cambiado su manera de hacerlo?
R. Al principio escribía a mano, pero en los setenta empecé a componer versos muy largos tipo los de Whitman y perdía el hilo de lo que escribía. Pensé que la máquina de escribir podría ayudarme y así fue. Me divierte escribir así, aunque cada vez es más difícil encontrar las cintas. La resistencia de las teclas es muy inspiradora.
P. ¿Siempre le gustó Whitman?
R. De joven no, pero tiene versos en los que parece que no hay artificio alguno y ése es el placer del gran arte.
P. Él cantó al nacimiento de América. ¿Carece de sentido algo así ahora?
R. Creo que la poesía es una herramienta para explicar lo que estoy sintiendo, para decir esto es lo que me acaba de pasar y esto es de lo que de verdad va la vida.
P. Su trabajo como crítico de arte, ¿ha influido en sus imágenes?
R. No creo ser un poeta muy visual. Muchas de las imágenes en las que me fijo son resultado de escuchar.
P. ¿El oído es la clave?
R. La lengua que me rodea, el habla de la calle... eso es lo que siento que es importante. Me resulta muy interesante y conmovedor ver cómo los americanos intentan comunicarse y fracasan. Creo que no hablan como otra gente, se atascan más y a veces no acaban las frases, las dejan en el aire para que otro complete sus pensamientos. Esto también ocurre en mis poemas.
P. La reinvención de la lengua en la calle es frenética en EE UU, con acrónimos y expresiones que se inventan a diario, se ponen de moda y se olvidan.
R. Somos la civilización de lo desechable. Hay un deseo inmenso por lo nuevo.
P. Escribe escuchando música contemporánea. ¿Es éste el ritmo que busca?
R. La dodecafonía impide que haya un tema predominante. La poesía me llega como la música, puedo escucharla antes de saber qué está diciendo. Como la música, la poesía sigue sus propias formas y te lleva a un sitio determinado, si es que no estás allí ya.

POEMAS DE JOHN ASHBERY
Torre de tinieblas
Ya no puedo permanecer fuera
bajo el frío y la lluvia penetrante.
Me agarro la entrepierna deseando una bola de luz
en el peludo interior que tienen otras personas.
Me marcharé sin haber ido a coger un grano
de la tierra,
     compacto,
         con el ascendente designio
que conocimos y odiamos tan bien, y cuando nos tocó
morir simplemente nos rendimos, mascullando alguna excusa.
Ƒ Sueles ir a verlos?
Ellos no pueden tener muchos motivos
para viajar hasta aquí, pero sus huellas,
excluidas por la nieveij
Fue el pregonero cuyo pataleo lo inició,
mucho antes de que nos despertáramos, en el amanecer
que encanece, ahora, un susto
     que desear, que leer,
distinto a la vieja cicatrización que volverá a su tiempo.
Una tarde citadina
Un velo de niebla protege esta
Lejana tarde por todos olvidada
En dicha fotografía, ellos ahora en conjunto
Absortos gimiendo a través de la vejez o la muerte.
Si uno pudiera aprender los Estados Unidos
O por lo menos una refinada omisión
Que se filtre en nuestro perfil
Precisando nuestros espacios con una sombra
Que sea fugaz también.
Pero que celebre
Porque en verdad define, después de todo:
Guirnaldas grises, aquel terceto
Aguardando la luz para cambiar,
El aire alzando los cabellos de alguien
Al revés en el reflexivo estanque.
Escondrijo
De quienes nosotros y todos ellos somos
Ustedes todo ahora entienden. Pero ustedes entienden,
Después de que ellos comenzaron a encontrarnos
nosotros crecimos
Antes de que murieran pensándonos las causas
De sus actos. Ahora nosotros no sabremos
La verdad de algún inmóvil en el piano, aunque
Ellos con frecuencia parten de nosotros, causando
Estos cambios que nosotros pensamos que somos.
No nos importa.
Sin embargo, tan altos allá arriba.
En aire joven. Pero las cosas se oscurecen mientras nos movemos
Para preguntarles: Ƒa quiénes debemos nosotros conocer
Para morir, para que ustedes vivan y nosotros entendamos?
Hoja de álbum
Las otras caléndulas y los paños
Son crímenes creados para la historia.
ƑQué podremos lograr, deseando?
ƑY qué, deseando, podremos lograr?
ƑQué podría la lluvia que cayó
todo el día en los campos
Y en las mesas de bingo?
Aunque cuando esté despejando,
La estatua se transformó en una más dulce luz,
Los más cercanos mecenas son negros.
Luego hay una tormenta de recibos: noche,
Arena que el cuenco no dejó caer.
Las otras caléndulas están dispersas como el polvo.
Guisantes de olor en oscuros jardines
Sacan a chorros una falsa nostalgia histórica.
Si un bicho cayera desde tan alto, Ƒaterrizaría?
Uu poema adicional
ƑCuándo entonces la esperanza y el miedo sus objetos encontrarán?
El puerto frío para las embarcaciones de apareo,
Y has perdido mientras te colocas por la galería
Con la calmada y gris selva del mar debajo.
Una fuerte impresión rasgada desde la luz descendiente
Pero la noche es culpable. Sabías que la sombra
En el baúl era delirante
Pero mientras más hambre tienes olvidas.
La lejana caja esta abierta. Un sonido de granos
Precipitado sobre el suelo con cierta impaciencia őNosotros
Nos levantamos con la noche escapada de la caja de viento.
Versiones de Alejandro Valero

No hay comentarios:

Publicar un comentario