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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


sábado, 30 de enero de 2010

MIS AMIGOS Y YO EN LAS NAVIDADES 2009.

viernes, 29 de enero de 2010

LA MAGIA EN LOS CUENTOS DE LA EDAD DE ORO. AUTORA. LIC. LEDYS LIMA.





Autora. Lic. Ledys Lima.
Docente de Literatura
Universidad Rómulo Gallegos
Área ciencias de la Educación
Calabozo- Guárico- Venezuela
E- mail: ledyslima1@starmedia.com











La Magia en los Cuentos de la Edad de Oro.
Autora. Lic. Ledys Lima.
Correo electrónico. Ledyslima1.@starmedia.com

Mucho se ha escrito sobre La Edad de Oro como ejemplo clásico de la literatura infantil. Quienes se han dedicado a esta tarea, han estudiado en ella los aspectos; educativos y axiológicos, relegando la esencia de su estética,  particularidad que devela la combinación de magia y realidad en la ficción de cada cuento y que a la vez, ciñe el cúmulo de ideas y sentimientos que el autor quería trasmitir a sus lectores. En consecuencia, es interesante ahondar sobre este punto de vista; en la narrativa de la revista en cuestión, tomando sólo este género, debido a que en él, se aprecia con mayor vehemencia. Antes de adentrarnos en el estudio del enfoque tomado, se hace obligante explicar ¿por qué La Edad de Oro es considerada obra clásica de la Literatura  Infantil? Y ¿cómo el autor emplea la relación magia-realidad para trasmitir a su público sus pensamientos e inquietudes?.  

En atención a la primera interrogante, es conveniente destacar que hablar de literatura infantil, implica  necesariamente referirse a la polémica que gira en torno a ella, por cuanto se ha discutido y se discuten las  propuestas: ¿Debemos llamar Literatura Infantil a textos que en su escritura presuponen la existencia de un lector infantil?, o puede considerarse literatura infantil aquellas obras que los niños gustan con interés sin estar dirigidas a ellos? o ¿Existe una literatura propiamente dicha que responda cabalmente a la intimidad del niño?.

En razón a los planteamientos y previa revisión de los puntos de vista de teóricos que al respecto se han pronunciado, encontramos a  Jesualdo (1.973). Este crítico,  señala   “lo que existirían serían valores, elementos o caracteres determinados, dentro de la expresión literaria  general, escrita o no para niños, que responde a sus exigencias de su psique” (p:16).  Precisamente, el autor enfatiza en las características que deben poseer los textos apropiados para niños, él no restringe su pensamiento a una definición, sino que delimita, rasgos que definen el género. Asimismo, Navas (1.988), afirma  que la literatura infantil “se conforma como un género literario complejo, en tanto que son varios los aspectos que entran en juego dentro del proceso de construcción de los textos”. En estos aspectos subraya la importancia de  la vinculación de una forma de comunicación cotidiana a partir de la preponderancia de discursos orales e informales, el placer estético y la presencia de lo fantástico. Además, la autora, hace hincapié en caracteres que definen, en semblantes predominantes, sin encasillar su pensamiento a un dictamen específico. Así pues, los autores citados le dan peso al valor estético de las obras, es decir el texto para los niños antes que nada debe poseer criterios artísticos porque de esta manera, el pequeño se apropiará de él. Por consiguiente, la literatura infantil puede entenderse como la literatura que contribuye a que el niño penetre en conocimiento de la lengua, a través del espíritu lúdico de las palabras generando agrado y empatía.  

En este mismo orden de ideas, la literatura infantil nace en el primer momento en que el hombre tuvo necesidad de buscar alguna especie de explicación a los hechos que sucedían a su alrededor. En las primeras edades del mundo, los hombres no escribían, conversaban sus recuerdos y donde fallaba la oralidad estaba la imaginación para suplirla. La imaginación era quien poblaba a su mundo de seres, así  en la trasmisión de su experiencia en las formas más simples, concreta y agradable, nace la narración, que no crea no sólo la mitología, sino toda la serie de leyendas, en las cuales el universo y sus fuerzas poderosas aparecen corporizadas, animadas y clasificadas, actuando con voluntades semejantes a las necesidades del hombre primitivo. De allí que las fuentes estén en la oralidad, tronco común que permite, posteriormente, la expansión de sus ramas.

Igualmente, en el manejo de la literatura infantil debe cuidarse la selección de textos a nivel de los valores estéticos para poder lograr que el niño se identifique con la literatura, aprehenda el texto y por ende, se produzca empatía. En torno a esto, Cousinet citado por Jesualdo (1.973), propone que la literatura infantil tenga como características:

a.- El desarrollo de una actividad feliz y fácil: esto se traduce perfectamente en lo que el lector busca, la pintura de una vida en donde el esfuerzo está coronado por el éxito, o complementando “la novela debe terminar bien” y los hechos, los más imprevistos deben sucederse para variar la vida de los héroes y salvarlos en el momento que ellos van a perecer o sucumbir antes la desgracia.
b.- Dramatismo: rasgo esencial de la literatura infantil, dramatismo que refleja el suyo, o trata de hacerlo, el suyo ideal y absurdo, a veces realista y desnudo en otros, pero siempre importante para centrar toda la atención del niño, y obligar una conjunción de sus imágenes interiores a su alrededor.

c.- El carácter imaginativo: calidad imaginativa que en primer término afirma el interés de la expresión para el niño. Está  trascrito en  mitos, leyendas o apariciones de la antigüedad,  en monstruos o realidades actuales; expuestos en cualquier forma expresiva que sea prosa o verso, descrito con belleza poética o más o menos realista, forman en el niño un mundo hacia el cual se retira soñador como un refugio contra la realidad.  

Aditivo a esto, La Edad de Oro del cubano José Martí, articula perfiles explícitos de la teoría expuesta, por cuanto, esta publicación lejana en años a nuestra civilización pero muy cercana y de una honda significación desde la perspectiva de lo que se ha señalado como literatura infantil, es hoy y mañana, un ejemplo vigente y vigoroso de este género. Revista de tan pocos cuatros números, hecha con la intención preconcebida para párvulos y que aparece en el año de 1.889. Al principio, tuvo una gran acogida por parte de los lectores y críticos. En la última página del segundo número, su redactor solicitaba:  “Y ahora nos juntaremos, el hombre de La Edad de Oro y sus amigos, les daremos gracias con el corazón, gracias de hermano, a las hermosas señoras y nobles caballeros que han tenido el cariño de decir que La Edad de Oro es buena” (P:10). 

El modo de esta invitación y la prosa de cada número de la revista es quizás el aspecto más elocuente de la misma, porque Martí al dirigirse a los niños, lo hace en un diáfano lenguaje, hablándoles de tú a tú, evita la distancia y logra un estilo discursivo directo que a su vez, fomenta  un cálido ambiente donde el pequeño se siente en su propio mundo. Al respecto Elizagaray (1.975), sostiene “Martí al dirigirse a los niños evita por todos los medios tanto el tono retórico y presuntuoso del maestro convencional...Se coloca en el justo punto medio: trata a los niños con el mayor respeto, no le ofrece ni las papillas ni las sobras del banquete de la erudición”.

Ciertamente, Martí no introduce en sus artículos hombrecitos y mujercitas, sino que a través del habla peculiar del niño de carne y hueso propio del mismo, logra imaginar los monólogos interiores del estado de duermevela de sus personajes. Al mostrar esos soliloquios infantiles lo hace de una manera verosímil y consecuente. De esta manera, el lenguaje en La Edad de Oro es una  verdadera fuerza expresiva de gran audacia poética que embellece a cada uno de los artículos. Es un lenguaje renovador inscrito en el modernismo, corriente que en su momento propuso la renovación de los recursos expresivos, supresión de vocablos gastados y la inclusión de vocablos musicales y el aprovechamiento de las imágenes visuales. Por consiguiente, el modernismo de Martí, se caracteriza por presentar en su escritura las ideas con vigor y dinamismo. En ella aparece una abundancia de ritmos, reforzada por brillantes metáforas, riqueza de vocabulario y diversidad de recursos de estilo. En el cuento Los dos ruiseñores se perciben las constantes comunes:

Hermosísimo era el palacio y la porcelana hecha de la pasta molida del mejor polvo caolín, que da una porcelana que parece luz, y suena como la música, y hace pensar en la aurora, y en cuanto empieza a caer la tarde. (s/p) 

En efecto, en el fragmento del cuento citado se aprecia las elegancias del lenguaje, en cuanto al uso de la variedad de recursos literarios como la metáfora, el símil y la humanización. Además, de la proyección de imágenes visuales, auditivas y sonoras. Estas mezclas de recursos de estilo, logran desarrollar en el niño el gusto por la lectura y por ende, la literatura. Asimismo, el dramatismo existente en los cuentos de la revista, es otro rasgo esencial de la literatura infantil que la delimita como tal, porque Martí con su arte de contar y la singular manera de evocar las escenas conlleva al niño a ver ese drama que están viviendo sus sentidos en la lectura como traductor de sus movimientos interiores y cuánto en él, es decir, el niño se siente vivir. Quizá, Martí pensó que en la trama del vivir cotidiano de un infante, en sus motivos íntimos y en sus claros o confusos pensamientos, estaba el riquísimo pilón donde él como escritor encontró innumerables argumentos. Esto lo alude en las palabras “no decirles a los niños más que la verdad para que no les salga la vida equivocada”.        

En efecto, Martí al narrar los cuentos no sólo pretendía hacer sentir y vivir al niño, sino que iba más allá. Él quería que los niños conociesen la realidad que los rodeaba, esa intención estaba impregnada de la estampa de su ideología. Martí, como precursor y revolucionario preocupado aspiraba guiar el espíritu infantil hacia el desarrollo del hombre nuevo de América, propósito asentado en cada uno de sus escritos literarios, fundado en el imaginario colectivo de la época y su contexto, un imaginario compuesto por el boom de la modernidad y el modernismo literario. Rememorando, en estos aspectos, se hace necesario destacar que la repercusión de la modernidad en la humanidad desde su florecimiento en la medievalidad con el renacimiento, generó opiniones eufóricas y disfóricas  por cuanto, el desarrollo de los avances tecnocintíficos fundaron la idea del progreso en unos y en otros no, debido a que varios escritores manifestaron su oposición en contra de las consecuencias del mismo.

De esta manera se evidencia la relación directa de la  modernidad histórica y la modernidad estética, pues la primera ha servido de inspiración a la segunda. Recordemos que la literatura es una forma de decir y sentir la realidad, y esa realidad se construye en algunos casos por la historia-ficción. Esa relación se funda precisamente lo que ha sido la  modernidad, pensamiento marcado por el surgimiento de grandes utopías sociales, políticas, económicas, culturales entre otras.  En consecuencia, esas búsquedas de utopías desataron pugnas en el pensamiento del hombre. Así, pues los ilustrados creyeron en la cercana victoria sobre la ignorancia y la servidumbre por medio de la ciencia; los capitalistas confiaban alcanzar la felicidad gracias a la racionalización de las estructuras sociales y el incremento de la producción; los marxistas esperaban la emancipación del proletariado a través de las luchas sociales. En lo que todos estaban de acuerdo a pesar de las diferencias ideológicas era en que “se puede”. Lo resaltable de éstas fue la búsquedas de un bien común El todo antes que el yo”, y la confianza que éstas tenían en la razón y en los valores del hombre.      
       
En tal sentido, el hombre modernista era un hombre comprometido con la humanidad, sostenía su fe en ésta y en su avance. Creía en la razón universal y en que a través de ella, se podía llegar a la pura verdad. El hombre modernista era un hombre enamorado de la vida, con un proyecto claro e ideales firmes, los cuales no estaba dispuesto a canjear por bienes materiales. Martí como otros escritores, era un hombre moderno optimista, no aceptaba el mundo que le había tocado vivir, pero tenía esperanzas de cambiarlo.  Por lo tanto, comprometió su presente por un futuro mejor, para él y para todos. “Para todos” significaba comenzar a educar a los niños sobre la realidad, dársela a comprender, presentársela de modo que la pudieran entender, para que posteriormente, participarán de los grandes problemas de América. De esta manera fusionó tres roles: el periodista, el pensador y el escritor con el modernismo estético, corriente literaria presente en el momento de su estadía en la literatura latinoamericana para dejar claro que era un hombre moderno que como otros buscaban el bien común y sus ideales expuestos en sus obras, son una muestra de sus propuestas de felicidad para América.

Esas propuestas están inmersas en el revestimiento del carácter imaginativo de cada uno de los cuentos de la revista.  Este componente es un acierto del estilo empleado por el autor, debido a que  el perfil imaginativo es uno de los aspectos más importantes de la psicología del niño. Budie (1.859), ya consideraba a la imaginación como una “facultad sorprendente fuente de genio poético instrumento que hace posible los descubrimientos”, y que sirve de primera actividad con la cual la conciencia del niño elabora los materiales adquiridos con las representaciones intuitivas y las hace su propia posición intelectual  porque disuelve las conexiones aliadas en las presentaciones y forma nuevas combinaciones de ellas.

Asimismo, Claupaude (1.973), afirma que “la imaginación desempeña un papel inmenso en la vida del niño, mezclándose a todas sus preocupaciones. Con ella anima las cosas, personifica las letras del alfabeto, se atribuye las personalidades más diversas y transfigura la realidad hasta ilusionarse así mismo. (P:93). Efectivamente, la imaginación sugiere la presencia de lo fantástico, una presencia que si bien se sabe llevar en el niño puede alcanzar la realidad de una manera placentera y diferente. Quizás esto lo estudió Martí antes de escribir cada artículo de La Edad de Oro, debido a que las historias narradas en sus cuentos están bañadas de fantasía que encierran elementos de la realidad. Deduzco la intención estratégica de Martí en preparar a los niños sobre el futuro a devenir. También Elizagaray (1.980), señala: “La Edad de Oro inaugura una nueva fantasía que es como una nueva magia: la magia del mundo moderno...” (P:15).
Ciertamente, la opinión de la crítica, corrobora  no sólo el carácter imaginativo de La Edad de Oro, sino que también señala la influencia del imaginario moderno en la escritura de su autor. Esas preocupaciones que invadían el corazón de Martí, las cuales plasma en sus cuentos dentro de un contexto fantástico y mágico, pero firmes en el propósito constante del nuevo hombre americano. Esto sólo lo podía hacer un mago, un mago de la escritura como él.

Si revisamos la teoría de la magia, conseguimos que es un conjunto de creencias, ritos, procedimientos e instrumentos que pretenden dominar a la naturaleza o lograr efectos extraordinarios invocando a las fuerzas sobrenaturales, y apelando a las relaciones ocultas, entre unos objetos y otros. También, es magia el conjunto de trucos, ilusiones y procesos, mediante los cuales se da la impresión de que algo ocurre o se hace sin causa natural o de forma extraordinaria. En consecuencia, es mágico aquello que se produce por medio de la magia o del encanto; poderes mágicos, fórmula mágica, apariciones, alfombras que vuelan, animales y otros.

En razón a esto, manifiesto que la literatura es mágica, esta no se produce por actos de magia, pero si engendra magia en el texto. El artífice de ese engendro es el autor, éste la fecunda a través del lenguaje, es decir, el escritor es creador de magia en sus obras. En La Edad de Oro, la magia ocurre por dos aspectos, el primero por emanación del lenguaje  y el segundo por ficcionalidad. En cuanto al lenguaje, el autor emplea poderes y fórmulas mágicas, a través de la fuerza expresiva de las palabras. Ellas representan los trucos que produce que el niño, se traslade en la alfombra mágica de la escritura de cada cuento hasta descubrir los tesoros ocultos henchidos de ideología y  pedagogía martiana. Es un lenguaje impreso de ideas forjadas extraordinariamente en la narración, los personajes y las acciones expuestas en La Edad de Oro.
Por otra parte, el autor crea la ficción en los textos inspirada en la realidad, porque alude en la obra sucesos acaecidos, lugares, personas y objetos reales, pero a esa ficción le adiciona la magia de manera que esos lugares o personajes los construye con cualidades maravillosas. Por consiguiente, Martí fue un mago por excelencia con poderes prodigiosamente portentosos: su escritura y su ideología, ambas se impregnan de manera viceversa en cada cuento de La Edad de Oro, a pesar que el mismo anunciaba en la revista los cuentos de magia, encontramos elementos o hechos mágicos en otros cuentos como: Muñeca Negra, Los dos ruiseñores, Nené traviesa, Bebé y el señor Don Pomposo. Por su parte, Meñique y el Camarón encantado fueron referidos por él como cuentos de magia. En todos los cuentos señalados  no hay hechizos, brujas voladoras, monstruos, hadas por el contrario, hay lugares, personajes y ambientes con toques mágicos y coartadas en la narración que sugieren el pensamiento martiano, los cuales apuntan la magia  no sólo en la escritura, sino que también, en la lectura. Por cuanto, el lector niño al establecer relación con los cuentos, descubre un mundo desconocido y se produce en él, el encanto por conocerlo.      

En la revisión de los cuentos calificados por Martí de magia: Meñique y El Camarón encantado, el mago demuestra las habilidades de su oficio. En Meñique,  hay imponente fantasía, la ficción y la trasmutación mágica se presentan en el cuento como un juego trasmutado en el que con intención el autor da cuenta del artificio: alusiones y simbolismo de reivindicación social. Vemos como Meñique, siendo un campesino llega a ser rey. Un rey que según Martí al narrar era:
 
...Los reyes son caprichosos, y este reycito quería salirse con su gusto...como buen rey que era, ya no quería cumplir lo que prometió...no les quitaba a los pobres el dinero de su trabajo para dárselo, como otros a sus amigos holgazanes, o a los matachines que lo defienden de los reyes vecinos...(s/p).

Meñique pequeño igual al Pulgarcito, lleva compensada su pequeñez física con las dotes de su espíritu, que hace la verdadera grandeza del hombre. Dotes como: la inteligencia y la curiosidad, fulcro de todos los hallazgos. El autor no se le ofrece al pequeño personaje estos dones maravillosos por mera casualidad o suerte, sino por su inquieto deseo de saber que va a buscarlos y con su constancia, los consigue. Martí en este cuento motiva a los niños a ser como Meñique, emprendedor, luchador y justo.
Por su parte, El camarón encantado es totalmente mágico, en él, existe una maga disfrazada de camarón que con sus palabras mágicas les cumple los deseos a sus amigos: Loppi y Masicas, esta última es una mujer ambiciosa, cada día quiere más y más y en este conseguir fácil de todas las cosas solicitadas muere presa de su propia ambición. Loppi es un hombre humilde que le tiene miedo a su esposa y por eso trata de complacerla, ese miedo es cobardía. Quizás sea la cobardía el tema planteado por Martí en esta historia, he aquí un fragmento:

¡A tu rincón, imbécil, a tu rincón!. ¡Los maridos cobardes hacen a las mujeres locas! ¡abajo el palacio, abajo el castillo, abajo la corona! ¡A tu casa con tu mujer, marido cobarde! ¡A tu casuca con el morral vacío!.(s/p).

Igualmente en La muñeca negra encontramos caricias mágicas en la narración como. El mismo juguete que da el nombre al cuento, habla con su dueña Piedad, como azúcar los pájaros la convidad a volar, estos son hechos extraordinarios, por lo tanto son mágicos porque no suceden en nuestra realidad, pero en la realidad planteada en el cuento es  sapiencia de su autor. En la cita, se aprecia la relación mágica: ficción -ideología:

Yo te digo Leonor, que aquí pasa algo. Dímelo, Leonor, tú que estuviste ayer en el cuarto de mamá, cuando yo fui de paseo; ¿Mamá mala, que no te dejó ir conmigo, porque dice que te he puesto fea con tantos besos y que no tienes pelo, porque te he peinado mucho!. La verdad Leonor: tú no tienes pelo; pero yo te quiero así...(s/p).

En la cita se entiende el mensaje de Martí a los niños sobre la igualdad de los hombres sin distinciones de razas. Critica el racismo y estimula a los infantes a amar a los negros como sus hermanos. También se percibe esto en Nené traviesa; en él, se encuentran elementos mágicos como por ejemplo “...dicen que en las estrellas hay árboles, y agua, y gente como acá: y su papá dice que en un libro hablan de que uno se va a vivir a una estrella cuando se muere...”. En otro fragmento se aprecia la relación abordada:

Nené no ve, Nené no oye. Le parece que su papá crece mucho, que llega hasta el techo. Está callada con la cabeza baja...su papá le dice: ¿Nené no te dije que no tocarás ese libro? ¿Nené, tú no sabes que ese libro no es mío y que vale mucho dinero?...¿Soy mala niña! ¡Ya no voy a poder ir cuando me muera a la estrella azul!. (s/p).

Martí en este cuento, explica a los niños que se deben respetar los objetos ajenos y que el trabajo es la única senda para conseguir las metas propuestas. Los niños nuestros hacen cosas parecidas a las que hacía Nené y sólo reciben regaños e insultos por ello. Martí en el cuento quiso enseñarlos a reflexionar sobre esas travesuras, para eso se vale del hecho mágico, el papá que crece y crece hasta el techo, insinuando de  manera asombrosa e inusual, el enojo del padre por la acción irresponsable de Nené.

En Bebé Pomposo, Martí establece la igualdad social y critica las distinciones de clases por el estatus económico, a través de hechos maravillosos, he aquí ejemplo de ello:

Bebé es un niño magnífico, de cinco años... lo visten como el duquecito Fauntlewy, el que no tenía vergüenza de que lo vieran conversando en la calle con los niños..a su caballo le lleva azúcar...con los criados  viejos se está horas y horas, oyéndoles los cuentos de África, de cuando ellos eran príncipes y reyes...En cuanto entró en el cuarto el señor Don Pomposo le dio la mano, como se la dan a los hombres ..Y a  Raúl, al pobre Raúl, ni lo saludó, ni le quitó el sombrero, ni le dio un beso...(s/p).

De esta manera vemos en cada uno de los cuentos citados la relación mágica realidad-ideología martiana. No son unos cuentos tradicionales de explicaciones caprichosas, ni con imágenes simbólicas nacidas en la usanza del pueblo, son cuentos de gran avidez del aliento nuevo que reclamaba el hombre moderno. Martí en sus cuentos presenta la realidad envestida de magia para contrarrestar los convencionalismos y situaciones acontecidas hasta ese momento, destacando escenarios en los que, para espejos y enseñanzas, ilumina ángulos que pueden llegar al corazón y la mente de los niños y jóvenes americanos. Como mago aspiraba que sus ideas implícitas en sus cuentos actuaran por actos de magia en la formación de las nuevas generaciones.
Con las siguientes palabras Martí expone su intención de hablarles de la realidad a los infantes  para que sean mejores hombres en el futuro “...para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. Todo lo que quieran saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas. Les vamos a decir cómo está hecho el mundo: les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora”. Asimismo, asume el rol de mago cuando dice “La Edad de Oro tiene su mago, que le cuenta que en las almas de las niñas sucede algo parecido a lo que ven los colibríes cuando andan curioseando por entre las flores...”(s/p).

Finalmente, Martí como escritor mago, organizó en sus cuentos un conjunto de preferencias axiológicas que partiendo de esta determinada concepción del mundo lo llevó a articular sus orbes imaginarios sobre una precisa moral, formas de conductas o direcciones para la acción espiritual. Martí no era un filósofo, pero la adecuada articulación estética de sus imaginaciones psicológicamente condicionadas de su experiencia personal t de su situación histórica las ofreció como experiencias de  mundos a sus pequeños lectores, de una manera sencilla y con un trato que hacía y hace sentir a los niños partes del mundo.

Referencias Bibliográficas

Biblioteca de José Martí. Disponible en: Biblioteca Virtual. Miguel de Cervantes. [Biblioteca en Línea]. Disponible en: www.cervantesvirtual.com

Elizagaray, A. (1.975). En torno a la literatura infantil. Cuba. Unión de escritores y artistas.

Jesualdo, (1.973). La literatura infantil. Buenos Aires. Editorial Losada.

La Edad de Oro. Disponible en: La Página de José Martí. [Revista en línea].Disponible en: w.w.w. josémartí.com.

Navas, G (1.996). Introducción a la literatura infantil. Tomo II. Caracas. Fondo Editorial F.E.D:U.P.E.L.

Navas, G (1.998). Niños, Lectura y Literatura. Caracas. Grastz Editorial C.A.

jueves, 28 de enero de 2010

EL ODIO MÁS ANTIGUO POR: ÁLVARO OJEDA TOMADO DE WWW.ELPAIS.COM

Tres ensayos sobre el racismo

El odio más antiguo


Álvaro Ojeda
LOS PUROS, esbeltos funcionarios,están sentados deliberando. Comen, beben, fuman, ríen. La mesa gigantesca que los reúne es de roble o de caoba y ha sobrevivido intacta a todas las rapiñas, a todas las usuras del paso del tiempo. Parece estar siempre a la orden, lista, bien servida. La mansión es señorial y pertenece a la alta burguesía del país más próspero y desarrollado del mundo. La localidad donde se representa la tragedia se llama Wannsee y es un balneario al norte de Berlín.
El país es Alemania y está en guerra desde hace más de dos años. Corre el mes de enero de 1942. Los dignos, esbeltos funcionarios, están presididos por el SS- Obergruppenführer Reinhard Heydrich y tomarán decisiones trascendentales para toda la humanidad poco antes de que caiga Moscú y de que los Estados Unidos puedan volcar la guerra en favor de los aliados. La decisión esencial que toman los magnos, esbeltos funcionarios, consiste en borrar de la faz de Europa a todos aquellos seres que consideran inferiores: judíos, gitanos y enfermos mentales. Seres inferiores a los que han ido acorralando y aislando, como prueba eficiente de la superioridad de la raza aria. No es sólo una carnicería planificada, es una cruzada y no comenzó con los perfectos, esbeltos funcionarios nazis. En rigor, tampoco finalizó con la derrota del Tercer Reich. El estadounidense William Schockley, Premio Nobel de Física en 1956, aconsejaba la esterilización de los negros para que no se transmitiesen sus genes inferiores al resto de la población. En 1968 en Birmingham, Inglaterra, el político conservador Enoch Powell propuso: control estricto de la inmigración, medidas para la repatriación de los inmigrantes y una suerte de reagrupamiento o concentración en sus países de origen.
Si estas medidas no se llevaban a cabo, Powell profetizaba un baño de sangre en todo el Reino Unido. Resulta bastante sencillo adivinar quién lo provocaría.


 
Son sólo dos ejemplos del carácter transitivo del racismo. Las víctimas pueden ser judíos, negros, latinos, asiáticos, europeos del este, inmigrantes en general. También pueden ser considerados inferiores, prescindibles, utilizables, diferentes. Sobre este carácter de permanente mutación, de perpetuo acomodamiento, de funcionalidad histórica que implica el concepto de racismo, trabaja el sociólogo francés Michel Wieviorka en su estremecedor libro El racismo: una introducción.
Definiciones. En la introducción de su ensayo, Wieviorka coloca los mojones que limitarán el terreno del debate. El común denominador es la fragmentación. Crisis industrial, agotamiento de los movimientos obreros tradicionales, instituciones e ideologías en retirada, culturas enfrentadas en convivencia forzosa y medios de comunicación al servicio del éxito económico.
En este contexto ensaya una primera definición de racismo: "consiste en caracterizar un conjunto humano mediante atributos naturales, asociados a su vez a características intelectuales y morales aplicables a cada individuo relacionado con este conjunto y, a partir de ahí, adoptar algunas prácticas de interiorización y exclusión."
Es una definición funcional e histórica. No hay siquiera una mención al concepto de bárbaro que aplicaban los griegos a todo extraño a la ciudad-estado. El objetivo no es un relevamiento antropológico del racismo, el objetivo es establecer la base desde donde el racismo triunfa.
El llamado "racismo científico" hace su aparición a fines del siglo XVIII y se consolida en el XIX. Pertenecer a una raza implica poseer una serie de atributos naturales, biológicos y culturales. La filósofa Hannah Arendt encuentra las raíces de esta postura racista en fenómenos tan disímiles como el terror de la aristocracia francesa a perder sus prebendas ante la burguesía, la exaltación nacionalista de los terratenientes alemanes y el imperialismo inglés. El escenario de fondo es la consolidación de las naciones europeas y la expansión colonial.
Más tarde llegó Hitler al convite. Para Wieviorka el aporte de los nazis supone más una manía clasificatoria aplicada al racismo preexistente -las intrincadas leyes de Nüremberg y sus vericuetos legales para separar lo puro de lo impuro- que una innovación.
Pero el proceso no se detiene. El "racismo institucional" fruto de la reflexión de los militantes del movimiento negro Stokely Carmichael y Charles V. Hamilton en 1967, aporta un nuevo sesgo al tema. En su libro Black Power: the Politics of Liberation in America, los autores distinguen entre el racismo como respuesta individual y el funcionamiento efectivo de la sociedad como una suerte de ente racista que no necesita de teorías de tipo alguno. No hay escapatoria para una sociedad estructurada desde el racismo. Tampoco hay responsabilidad individual.
El último escalón en este renovado racismo finisecular es el "racismo cultural" que ha llegado para quedarse. Es un racismo fundado en la diferencia: lengua, tradiciones, costumbres, cultura en el sentido más amplio del término. Por supuesto que trafica con las formas de racismo antes mencionadas pero posee un carácter casi legal. Se camufla en el respeto a las costumbres de las corrientes inmigratorias y desde allí opera impunemente. Este racismo actualizado, estribaría en el reforzamiento de un criterio de diferenciación dentro de un marco de fragmentación creciente de las sociedades, que ya no necesita de una ciencia cómplice para justificarse.
Raíces. En La semilla de la barbarie, ensayo del historiador Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961), la visión sobre el racismo se centra en el Holocausto. Subyace en esta palabra una cuestión de significados nada menor. El término Holocausto es utilizado por primera vez en la década del 50 y remite a un texto bíblico. En el Antiguo Testamento más precisamente en el Levítico, se entiende por Holocausto un tipo de sacrificio de animales mediante el fuego. La asociación es obvia pero peligrosa: puede presentarse el Holocausto como un hecho inherente a la práctica religiosa judía. De allí la utilización de la palabra hebrea Shoah que posee una serie de acepciones precisas: catástrofe, devastación, calamidad. Las precisiones no acaban. Moradiellos escribe: "El vocablo raza, en castellano y en el resto de las lenguas romances y europeas (race en francés e inglés; razza en italiano; raca en portugués; rasse en alemán) es una palabra relativamente moderna. Procede del término latino clásico ratio, rationis, (cálculo o cuenta pero también índice, modalidad, especie, naturaleza). No procede, por tanto, del término igualmente clásico radix, radicis, (raíz, origen), ni tampoco del vocablo longobardo raiza, del que se deriva en alemán antiguo reiza (línea, linaje)." La filología descubre el uso moderno de la palabra raza en los siglos XV y XVI asociada al defecto, porque raza alude a una falla en cierto tipo de tejidos. En este punto la imagen textil es tomada por el naturalista Linneo para sus clasificaciones biológicas. Un giro lingüístico interesante. Si hay razas, si hay descripciones de las mismas según sus fallas, y si unas son superiores a las otras, la senda está trazada. Sólo falta que alguien dé un paso profiláctico. Controladas las palabras, Moradiellos inicia un viaje a la semilla en busca de ese paso profiláctico, y lo hace desde la consolidación nazi. La tarea abarca la primera sección del libro y no por conocida resulta menos feroz. El nazismo hace del judío un parásito sin posible redención y aplica en su exterminio todas las técnicas que el desarrollo tecnológico permite.
Si Hitler poseía una idea consolidada sobre la llamada "solución final" cuando publicó en 1925 su pastiche Mi lucha o si, por el contrario, la inmensa judería con la que se topó al invadir Polonia y la URSS, lo obligó a descartar la simple expulsión y pasar al exterminio, poco importa. Todo comienza y finaliza en Wannsee. En las otras dos secciones del ensayo Moradiellos repasa con maestría el largo camino hacia la Shoah. Un pueblo monoteísta frente a una cultura politeísta. Un Dios único y perfecto contra una multitud de dioses corruptos. Un pueblo irreductible y orgulloso de sus creencias y de su tradición que es deportado en innumerables ocasiones y acusado, paradójicamente, de no poseer raíz en parte alguna. Para peor, estos asesinos de Cristo, dedicados a las tareas que los demás pueblos consideraban despreciables, prosperan. Sólo cabe esperar la revancha feroz en cuanto alcen su cabeza del polvo al que han sido arrojados. Hiela la sangre esta declaración del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad sobre la Shoah transcripta por Moradiellos: "En Europa hay dos opiniones. Un grupo de científicos -en su mayoría con motivaciones políticas- dicen que el Holocausto existió. Pero entonces hay el grupo de científicos que representan otra opinión y por ello en su mayoría están encarcelados." Existe un millón y medio de fotografías oficiales y privadas que certifican ese dudoso Holocausto.
Judeofilia. Acaso el procedimiento probatorio utilizado por el sociólogo francés Pierre-André Taguieff en su libro La nueva judeofobia, sea su peor enemigo. Taguieff establece una correspondencia interesante entre la defensa del nacionalismo palestino y el ataque a los Estados Unidos que se abre paso en la opinión pública mundial al fin de la llamada "Guerra Fría". Resulta por lo menos paradójico que la única causa nacionalista que se defienda con tanto ardor en el siglo XXI, sea la palestina. En este supuesto, la imperturbable alianza estadounidense-israelí abre un flanco por el que se cuelan los viejos mitos racistas. A poco que se repasen las innumerables citas de las cuatro secciones del libro, cualquier mente abierta descubre que detrás de la alianza inconmovible entre ambos estados, asoman increíbles apelaciones a una supuesta inexistencia del Holocausto de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Otras argumentaciones son más discutibles. Que esa entidad que Taguieff no logra definir y a la que llama "izquierda internacional", sustituya la lucha armada en América del Sur por una especie de judeofobia militante, resulta surrealista. Quizás el autor caiga en la propia trampa que denuncia. Quizá confunda dos tipos de ceguera: la palestina y la israelí. Quizá no haya leído debidamente el texto que él mismo cita de la periodista Monique Canto-Sperber: "Ninguna explicación por las causas sociales o psicológicas, ninguna explicación por los fines, puede modificar la calificación moral de lo que es el acto de linchar o de matar." El lector siente que denunciar esta maniobra velada de negar la barbarie nazi, excusándose en los asesinatos cometidos por el estado de Israel, necesitaba otra escritura menos sesgada. Una escritura que no fuera un ejercicio paralelo pero en sentido contrario. No es escribiendo un difuso ensayo anti-palestino que se contribuirá a eliminar el profundo oprobio del racismo, tan vigente, tan efectivo, tan imbécil.
LA SEMILLA DE LA BARBARIE. Antisemitismo y Holocausto, de Enrique Moradiellos. Península, 2009. 287 págs.
LA NUEVA JUDEOFOBIA, de Pierre-André Taguieff. Gedisa, Barcelona, 2009. 254 págs.
EL RACISMO: UNA INTRODUCCIÓN, de Michel Wieviorka. Gedisa, Barcelona, 2009. Todos distribuidos por Océano.

Los de siempre

HACIA EL FINAL del siglo XIX, en un clima intelectual en el que las ideas de Herbert Spencer se entremezclan con las teorías de Charles Darwin sobre el origen de las especies, el `darwinismo social` promueve ideas racistas, en realidad muy alejadas del pensamiento de Darwin: allí donde él se interesa por el cambio y la evolución mediante la selección natural, Spencer pone de relieve las características fijas de la raza que autorizan, según él, que un grupo racial se mantenga mediante luchas eliminando los especímenes impuros. Francis Galton, primo de Darwin, se convirtió en el promotor del eugenismo que anima distintos debates, entre ellos de la Sociological Society of London, en los que participan, sin adherirse necesariamente a sus opiniones, figuras tan prestigiosas como Max Nordau, Bertrand Russell, Ferdinand Tönnies, George Bernard Shaw o H.G. Wells. Galton jerarquiza las poblaciones negras y blancas en 24 grados, desde A (abajo) hasta X (arriba), y considera que los grupos E y F de los negros apenas corresponden a los grupos C y D de los blancos. Otto Amon, en Alemania, o Houston Stewart Chamberlain, cuñado de Richard Wagner e hijo de un almirante británico instalado en Dresde, se preocupaba por el caos de las razas o la influencia de los judíos en la política, el derecho, las letras y la vida económica. En Estados Unidos, los dos primeros tratados de sociología, publicados a mediados del siglo XIX, el de Henry Hughes tanto como el de George Fitzhugh, pretendían justificar la esclavitud; y las ciencias sociales, con Ellwood, Grove S. Dow y muchos autores, especialmente en las primeras entregas del American Journal of Sociology, desarrollan un racismo que se centra en dos temas principales: por un lado la cuestión negra, y por otro el de la inmigración, que preocupa cada vez más a la población estadounidense a partir de principios del siglo XX."
(Tomado de El racismo: una introducción, de Michel Wieviorka).

Verdugos asumidos

UNA DE LAS CARTAS particulares que se hicieron eco de las matanzas en curso durante el nazismo sería remitida a su hermana por un soldado regular alemán de 27 años el 20 de mayo de 1942. En la misiva el cabo Heinz afirmaba sin pudor alguno: "Vamos a vencer y tenemos que vencer; si no, tendremos problemas. La canalla judía mundial se vengaría salvajemente de nuestro pueblo, ya que aquí han sido ejecutados cientos de miles de judíos, para dar al mundo paz y tranquilidad. Un poco antes de llegar a la ciudad donde estamos hay dos fosas comunes masivas. En una yacen 20.000 judíos y en la otra 40.000 rusos. Al principio eso impresiona; pero cuando se piensa en la gran idea, entonces debe creer uno mismo que era necesario. En todo caso, las SS han hecho un gran trabajo y hay mucho que agradecerles."
(Tomado de La semilla de la barbarie, de Enrique Moradiellos).
http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/01/22/cultural_466221.asp

lunes, 25 de enero de 2010

UN MODESTO TRIBUTO A NUESTRO APÓSTOL EN LA FECHA DE SU NATALICIO PRÓXIMA A CUMPLIRSE.



MI CITA MARTIANA FAVORITA: "LA TUMBA ES VÍA Y NO TÉRMINO"


José Julián Martí y Pérez (La Habana, Cuba, 28 de enero de 1853Dos Ríos, Cuba, 19 de mayo de 1895), también conocido por los cubanos como El Apóstol, fue un político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria. Su movimiento literario fue el modernismo.

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Biografía [editar]

Infancia y juventud [editar]

Sus padres fueron don Mariano Martí y Navarro, procedente de Valencia, y doña Leonor Pérez Cabrera, originaria de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias. Fue apadrinado en el bautismo por un matrimonio español, don José María Vázquez Cedrón y doña Marcelina de Aguirre. Fue al colegio de San Anacleto, dirigido por Rafael Sixto Casado y más tarde al colegio de San Pablo Edo. Zulia, Machiques de Perija, dirigido por Rafael María de Mendive, quien se convertiría en un segundo padre para él años más tarde.
Con sus padres viajó a España en 1856. Regresó a Cuba en junio de 1859. Su padre desempeñó varios cargos en el ejército: primero fue celador y más tarde ocupó el puesto de capitán, juez pedáneo de Hanábana al sur de la actual provincia de Matanzas, desde abril de 1862 a enero de 1863.
Durante este tiempo, su padre lo llevó con él y lo tuvo a su lado. Gracias a gestiones de su maestro y educador María de Mendive, en agosto de 1866 ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. El 19 de enero de 1869, ya comenzada la llamada Guerra de los Diez Años (1868-1878) en los campos cubanos, publicó junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez sus primeros artículos políticos en El Diablo Cojuelo, periódico que pertenecía a este último. El 23 de enero de ese mismo año editó un único número de su periódico La Patria Libre, donde hizo público su drama en verso, Abdala.
Extracto de Abdala 1869
(…) El amor, madre, a la patria,
No es el amor ridículo a la tierra
Ni a la hierba que pisan nuestras plantas
Sino el odio invencible a quien la oprime
Es el rencor eterno a quien la ataca (…)

Prisión y revocacion de vivienda [editar]

A raíz del encarcelamiento de su maestro y guía Mendive, a causa de los sucesos del teatro Villanueva entre un grupo de partidarios de la independencia y los más recalcitrantes elementos de un cuerpo paramilitar llamados «Los Voluntarios», se produjeron varios registros en las viviendas de muchos criollos intelectuales, entre ellos la casa de Fermín Valdéz Domínguez, su amigo, lugar donde se encontró una carta firmada por Martí y dirigida al condiscípulo Carlos de Castro y de Castro, en la cual lo trataba de traidor por no apoyar la causa criolla y haberse alistado en el ejército español. Juzgado en consejo de guerra, Martí, quien además en dicho juicio asume toda la responsabilidad, fue condenado a seis años de cárcel y Fermín Valdéz Domínguez a seis meses.
El 21 de octubre de 1869, a la edad de 16 años, Martí ingresó en prisión y desde allí le envió una foto a su madre con los siguientes versos escritos por él :
Mírame, madre,
y por tu amor, no llores:
si esclavo de mi edad y mis doctrinas
tu mártir corazón llené de espinas,
piensa que nacen entre espinas flores.
El 4 de abril de 1870 fue llevado a las canteras de San Lázaro, junto a otros presos, a realizar trabajos forzados. Allí conoció las injusticias de la prisión y la rudeza con que las autoridades españolas trataban a los condenados. Quebrantada su salud, su padre hace varias gestiones hasta que logra que le conmuten la pena por el destierro a España. Así el 15 de enero de 1871 parte rumbo a Cádiz, poco después se establece en Madrid y en ese mismo año publica El presidio político en Cuba su primera obra en prosa y en la que denuncia las atrocidades del gobierno colonial español en la isla, y en particular muestra con horror las atrocidades que se cometieron con otro de los prisioneros: Pedro Figueredo, un niño que era sometido a trabajos forzados estando enfermo. También comenzó sus estudios de Derecho en la Universidad Central e inició al mismo tiempo una incipiente pero rápida actividad política en la metrópolis que lo lleva a sostener polémicas con el periódico madrileño La Prensa, y donde condenó el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina en La Habana, acaecido en 1871, acusados de haber profanado la tumba del periodista español Gonzalo de Castañón. Es válido señalar sobre este hecho que estos estudiantes de medicina fueron condenados realmente por la rabia que causaba al ejército español los triunfos militares que estaban ocurriendo en Oriente; pues ya había comenzado la llamada Guerra de los diez años o Guerra Grande. Ésta fue una época de violentas represiones contra la población civil cubana. Cabe destacar la valiente y ardorosa defensa de los estudiantes de medicina cubanos en 1871, llevada a cabo por el capitán español Federico Capdevila Miñano, fallecido en Santiago de Cuba en 1898 y que está sepultado junto a los ocho estudiantes fusilados.
Después de operado por las lesiones producidas por los grilletes de la cárcel, por las cuales seguirá sufriendo el resto de su vida, se traslada a Zaragoza con su amigo Fermín Valdés en 1873.
Durante su estancia en España, entre enero de 1871 a octubre de 1874, José Martí obtiene en Madrid y Zaragoza, los títulos de Bachiller y Licenciado en Derecho y el de Licenciado en Filosofía y Letras, todos con notas de sobresalientes, estos últimos no pudieron ser recogidos por Martí y fueron entregados 120 años después a las autoridades cubanas por el entonces rector de la Universidad de Zaragoza, José Badiola. Además, escribe y publica el libro La República Española ante la Revolución Cubana y termina su drama La adúltera y la obra de teatro Amor con amor se paga.
Durante estos años, Martí descubrió lo más significativo del filósofo alemán Krause a través de sus seguidores españoles, y le prestó una gran atención a su trascendentalismo en filosofía, lo cual va a ser el punto en común con el filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson, a quien Martí le profesó una gran admiración durante toda su vida.
Durante su estancia en Zaragoza, José Martí estuvo muy activo en la vida cultural de la ciudad, colaborando con el Diario de Avisos, acudiendo frecuentemente a tertulias, al teatro, hace amistades, se convierte en orador brillante e incluso tiene tiempo para enamorarse; lo dice en versos de manera impecable, como sólo él sabía hacerlo:
Para Aragón en España,
Tengo yo en mi corazón
Un lugar, todo Aragón,
Franco, fiero, fiel, sin saña.
Si quiere un tonto saber
Por qué lo tengo, le digo
Que allí tuve a un buen amigo,
Que allí quise a una mujer.
La mujer que menciona Martí en su poema es Blanca de Montalvo, aragonesa, que posteriormente se casaría con el doctor José Simeón Pastor. Hoy en día una placa en la calle Manifestación (conocida en el tiempo de Martí como calle Platería) de Zaragoza recuerda donde vivió el poeta.
A fines de 1874 viaja a varias ciudades europeas, entre ellas París, dónde conoce a Víctor Hugo, Augusto Vacquerie y más tarde, en un segundo viaje, a la actriz Sarah Bernhardt.
Poco después viaja a México, al que llega desembarcando por Veracruz. Allí experimentó dos años trascendentales en su vida, ya que aprendió a conocer la América profunda, la América indígena y su pasado de grandeza. En ese mismo país conoce y contrae matrimonio, en 1877, con Carmen Zayas-Bazán, una Camagüeyana proveniente de una familia acomodada exiliada en México.
Esta época va a ser muy intensa para la vida de José Martí, viaja a Guatemala donde fue nombrado catedrático de literatura y de historia de la filosofía en la escuela normal central de ciudad de Guatemala, colabora en varias publicaciones como la revista «Universidad» y es nombrado vicepresidente de la sociedad literaria Patria y Libertad. En esos tiempos sostiene una profunda amistad con María García Granados hija del ex presidente de guatemalteco Miguel García Granados y a la que inmortalizaría en su poema, La niña de Guatemala que forma parte de sus Versos Sencillos.
El 31 de agosto de 1878 regresa a La Habana y allí comienza a trabajar en los bufetes de abogado de Nicolás Azcárate y Miguel Biondi. El 22 de noviembre nace su hijo José Francisco Martí y Zayas-Bazán a quien todos conocerían después como el Ismaelillo, por la obra que le dedicó, del mismo nombre y que marcaría una nueva manera de decir en las letras hispanoamericanas. El 21 de abril de 1879, por sus discursos en el Liceo de Guanabacoa, fue detenido y acusado de conspirador, motivo por el cual es deportado nuevamente hacia España el 25 de septiembre de ese mismo año. El 11 de octubre de 1879 desembarcó en Santander, a donde había llegado en el vapor-correo "Alfonso XII". Su madrina de bautismo, doña Marcelina de Aguirre, consiguió de las autoridades españolas que Martí pudiera pernoctar en su casa de los Arcos de Regules, en la actualmente llamada Plaza de Pombo.
En 1882 publica El Ismaelillo, dedicado a su hijo, y Versos Libres.do
A su hijo le escribe en en el prólogo de El Ismaelillo:
Hijo :
Espantado de todo, me refugio en ti.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.
Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así.
Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. :Cuando he cesado de verte en esa forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.
¡Lleguen al tuyo !

Escenas norteamericanas [editar]

En 1881 se establece en Nueva York,lugar donde comienza a planificar y organizar la independencia de Cuba, colaborando con los periódicos neoyorquinos The Hour y The Sun.
A partir de este momento, su vida no tiene reposo. Discursos, publicaciones y encuentros para organizar la guerra, fueron actividades mediante las cuales nucleó a los cubanos emigrados dentro de clubes revolucionarios que fueron la célula fundamental de lo que más tarde sería el Partido Revolucionario Cubano (PRC), fundado el 10 de abril de 1892 en el Club San Carlos, Cayo Hueso, Florida (EE.UU.); siendo el resultado de años de intensa labor de reunificación y organización del exilio cubano para recomenzar la «Guerra Necesaria», quedando las causas de Cuba y Puerto Rico unidas en los estatutos del PRC.
Ya en esta época Martí, además de resumir en su obra y acción lo más avanzado del espíritu progresista del pensamiento político cubano, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, es además un americanista convencido en la necesidad de la unión de lo que el denominó Nuestra América, convirtiéndose indiscutiblemente en uno de los pensadores más ilustres de América y del mundo cuyo pensamiento conserva toda vigencia en nuestros días.
El 5 de septiembre de 1881 escribe sus Cartas de Nueva York o Escenas norteamericanas, que aparecerán en diferentes diarios estadounidenses como La América (de Nueva York) La Opinión Nacional (de Caracas), El Partido Liberal (de México), La Nación (de Buenos Aires) y otros.
En 1882 escribe la mayoría de los poemas conocidos como Versos libres. En 1883 es redactor de La América, de la que más tarde sería su director. En 1885 publica Amistad funesta, considerada hoy como la primera novela modernista. En 1886 trabaja sin descanso como corresponsal en Nueva York de diversos periódicos latinoamericanos como La América, El Latino Americano, La República (de Honduras) y La Opinión Pública (de Montevideo).
El 16 de abril de 1887 se encarga del consulado de Uruguay en Nueva York, en septiembre termina la traducción de Ramona, de Helen Hunt Jackson, colabora en El Economista Americano de Nueva York y trabaja en la traducción del poema Lalla Rookh, de Thomas Moore, que no ha podido ser hallada. El 25 de marzo de 1889 aparece publicada en The Evening Post, su carta de Vindicación de Cuba en respuesta a un artículo del The Manufacturer de Filadelfia sobre la posible compra de Cuba por los Estados Unidos. En julio de ese año aparece La Edad de Oro, revista mensual dedicada a los niños de América enteramente redactada por él y del que sólo salieron cuatro números.
El 24 de julio de 1890 fue nombrado cónsul de Argentina en Nueva York, el 30 del Paraguay y en octubre comienza a trabajar como instructor de español en la clase nocturna de la escuela central de Nueva York. En agosto de este año se produce la ruptura definitiva con su esposa Carmen Zayas-Bazán. Esta a través de un cónsul radicado en Nueva York lo separa de su hijo y escapa sin su consentimiento.
Ese mismo año es designado representante de Uruguay en la Comisión Monetaria Internacional Americana de Washington D. C..
Para dedicarse por entero a su labor patriótica de organización de la guerra en Cuba y para acallar las protestas del cónsul español, en octubre de 1891 renuncia a todos sus cargos de cónsul de Argentina, Uruguay y Paraguay así como a la presidencia de la Sociedad Literaria Hispano-Americana.
Invitado por Néstor Leonelo Carbonell a nombre del Club Ignacio Agramonte llega a Tampa el 25 de noviembre de 1891 y el 26 y 27 pronuncia sus discursos Con Todos y para el Bien de Todos y Los Pinos Nuevos. El 10 de abril de 1892, en reunión de presidentes de las agrupaciones patrióticas de los clubes en el Hotel Duval House, se aprueban las bases y estatutos del Partido Revolucionario Cubano.
De regreso a Nueva York pronuncia un discurso conocido como oración de Tampa y Cayo Hueso en el Hardman Hall. Funda el periódico Patria, que aparece el 14 de marzo y es elegido delegado del Partido Revolucionario Cubano. El 31 de agosto parte a entrevistarse con Máximo Gómez, el Generalísimo, en Montecristi (Republica Dominicana).
De regreso a Nueva York continua con su actividad hasta que el 25 de mayo de 1893 se traslada de nuevo a Santo Domingo, donde una vez más se entrevista con Gómez y el 30 conferencia con el Mayor General Antonio Maceo en San José de Costa Rica. El 28 de octubre pronuncia en Nueva York un discurso en honor de Bolívar, y prosigue su intenso trabajo de organización a través de una copiosa correspondencia y viajes incesantes por Estados Únicos, Costa Rica, Panamá, Jamaica, y México, país donde se entrevista con su presidente Porfirio Díaz.

La Guerra Necesaria [editar]

Hacia finales de 1894 casi ha completado los detalles del «Plan Fernandina», consistente en invadir la isla de Cuba mediante tres expediciones coordinadas con levantamientos internos; pero el plan fracasa, por una delación en la cual se culpa al coronel López de Queralta. Una vez fracasado el plan, el 30 de enero de 1895, sale de Nueva York hacia Cabo Haitiano en compañía de Mayía Rodríguez y de Enrique Collazo. El 25 de marzo, después de conocer las noticias del alzamiento en Cuba, redacta El manifiesto de Montecristi, programa ideológico de la revolución, firmado por él y por Máximo Gómez en la ciudad dominicana del mismo nombre.
El 1 de abril escribe a Gonzalo de Quesada y Arostegui y sale de Montecristi hacia Cuba con Máximo Gómez y otros patriotas en la goleta Brothers, cuyo capitán se niega a cumplir lo pactado, llegar hasta las costas cubanas. Finalmente el 10 del mismo mes parten de Cabo Haitiano en el vapor Nordstrand hacia Cuba y desembarca el día 11 en horas de la madrugada en el sitio conocido como Playitas de Cajobabo -territorio guantanamero-, al sur de la región oriental de la Isla.
El 13 de abril de ese año de 1895, en pleno monte, establecen contacto con hombres de la guerrilla de Félix Ruenes y más tarde con las fuerzas de José Maceo, hermano del heroico general Antonio Maceo, y el 3 de mayo redacta el manifiesto sobre las causas de la guerra para el New York Herald.
El 15 de abril, los generales veteranos de la Guerra de los Diez Años, Máximo Gómez y Antonio Maceo, en justo reconocimiento a su labor titánica de organizar la guerra y unir a los cubanos en un mismo objetivo, la independencia, lo nombran Mayor General del Ejército Libertador.
Aunque saludado como Presidente de la República en Armas el 10 de mayo de 1895 nunca pudo ser electo como tal, sin embargo, fue nombrado Delegado del Partido Revolucionario Cubano. El marqués de Santa Lucía, Salvador Cisneros Betancourt, que ya había sido Presidente de la República en 1873-1875, tras el mandato del pater patriae Céspedes (1869-1873), ocupa de nuevo la Presidencia de la República de Cuba en Armas de 1895-1897.
Un día antes de morir, el 18 de mayo de 1895, le escribe a su amigo Manuel Mercado en un campamento cerca de Dos Ríos, la que sería su última carta, considerada su testamento político y visión premonitoria de lo que seria la política imperialista de los Estados Unidos de América en Iberoamérica:
Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895

Señor. Manuel Mercado.

Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir: ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber— puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos —como ese de Vd., y mío—, más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia, —les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos—.
Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas; y mi honda es la de David (...)
Tomado de Wikisource: Carta a Manuel Mercado

Caída en Combate [editar]

El 19 de mayo de 1895 cae en combate cerca un lugar conocido como Dos Ríos, contra una tropa al mando del coronel español llamado Ximénez de Sandoval.
Pasado el mediodía el 19 de mayo de 1895, Martí buscaba al general Máximo Gómez e iba acompañado por su ayudante el joven Ángel de la Guardia.
Tres tiros certeros proveniente de unos fusileros españoles escondidos, segaron la vida del apóstol, uno le dio en el pecho fracturándole el esternón, otro entró por la parte alta del cuello destrozándole el labio superior, y el otro en el muslo derecho.
Al caer Martí su ayudante Ángel de la Guardia regresa al campamento con los suyos e informa de la noticia a Máximo Gómez quien en gesto impulsivo galopó hacia el lugar de los hechos y trató de recuperar el cuerpo pero no le resultó posible, las tropas españolas tenían rodeado el lugar y una barrera de fuego impedía todo acercamiento, Gómez en un acto de furia prácticamente arremete tan cerca de los españoles que estos pensaron que lo habían herido.
Al día siguiente el 20 de mayo, Gómez envía un mensaje al jefe de la columna española para conocer el verdadero estado de Martí, si vivía o si estaba muerto le entregaran el cuerpo, pero no recibió respuesta alguna.
Después de los acontecimientos, los españoles realizaron una identificación del cadáver. Los que identificaron el cuerpo fueron el capitán Enrique Satué (que había conocido a Martí en Santo Domingo) y el prisionero Carlos Chacón, que dijo: «Este es uno nombrado Martí, y esta mañana le di una jicara de leche, que quiso pagarme, y no le cobré».

El día 20 cerca de las tres de la tarde el cadáver fue conducido por cuatro soldados al cementerio de Remanganaguas, fue enterrado en tierra viva y solo con el pantalón que le vestía, se le dio sepultura en una fosa debajo del cadáver de un soldado español.
El 22 de mayo dos días después de haber sido enterrado, el general Salcedo ordena su traslado a Santiago de Cuba para una última y definitiva identificación.
El forense santiaguero Pablo Aurelio de Valencia inicia su misión el día 23 alrededor de las 5:30 pm, la tumba estaba marcada con dos grandes piedras y sobre ellas aun se hallaba el saco negro de Martí donde encontraron un pañuelo de seda con las marcas JM. El 26 de mayo, después de su revisión, a las seis de la tarde llega por tren celosamente escoltado el cuerpo de José Martí a Santiago de Cuba.
En 1907 los restos del apóstol fueron nuevamente desenterrados ante la presencia de Carmen Zayas-Bazán y numerosas personalidades de la ciudad, al comprobar que los restos estaban completos estos fueron depositados en una caja de plomo que fue posteriormente sellada y depositada en otra de Caoba. El 30 de junio de 1951 por fin los restos del apóstol reposan en paz en el monumento actual, situado en el mismo cementerio de Santa Ifigenia en la ciudad de Santiago de Cuba.
Sugieren que su muerte fue producto de un suicidio político para un héroe ideológico sin experiencia en el combate.

Enfermedades [editar]

José Marti
José Martí fue un hombre de una precaria situación de salud. Estudios recientes realizados para conformación del texto del autor Ricardo Hodelín Tablada, Enfermedades de José Martí, han dado a la luz una relación bastante completa de los padecimientos del héroe nacional. A Martí se le diagnosticó a la edad de 18 años recién llegado a España sarcoidosis. Producto de esta enfermedad, derivaron otras, como afectaciones oculares (que presentan entre el 25% y 30% de los diagnosticados de sarcoidosis). También padeció afecciones en el sistema nervioso, afectaciones cardíacas y estado febril, todo probablemente producto a la sarcoidosis.
Martí presentaba un sarcocele (tumor de testículo, de tipo quístico), con abundancia de líquido alrededor del tumor. Para aliviar los padecimientos de Martí los médicos procedían a puncionar el propio testículo para así disminuir el tamaño del tumor y con ello el dolor, pero al poco tiempo reaparecía el líquido y se reiniciaba el ciclo. Finalmente fue operado por el Dr. Francisco Monte de Oca que le realizó una exéresis total del testículo, extirpando el tumor.

Martí y «Nuestra América» [editar]

Su genio político rebasó las fronteras de su tierra y su época, las facetas de su pensamiento se encuentran interrelacionadas en la tarea que se impuso y a la cual dedicó toda su vida, la unidad de todos los cubanos, la expulsión del dominio colonial español de la Isla, evitar el peligro de una expansión estadounidense y fundar una república libre e independiente, «Con todos y para el bien de todos».
José Martí fue un revolucionario incansable en el arte y en la política; su obra es inmensa y abarca la poesía, la novela, el periodismo y el ensayo. Fue un gran pensador, orador, diplomático y político. En el campo de la poesía merecen mención Ismaelillo (1882), Versos Sencillos (1891), Versos Libres y Flores del Destierro. Sus obras ensayísticas más notables son el Presidio Político en Cuba (1871) y Nuestra América (1891), cabe también destacar su obra epistolar, de un elevadísimo nivel literario.
Nuestra América
Publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.
Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra (...) Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa (...)
La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india (...)
La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas (...)
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Influencia de Martí [editar]

La influencia del pensamiento en los cubanos, es tal que aún hoy día, a más de un siglo de su muerte, parece ser Martí una vez más quien se eleva en figura protectora y reunificadora de los cubanos. Su figura es tan respetada e idolatrada tantos por los cubanos que se encuentran en el exilio como por el Gobierno cubano. No hay proyecto de nación en Cuba sin el ideario martiano pues su pensamiento es la base de todo sentido de identidad y nacionalidad del pueblo cubano. Es por ello que José Martí es para cada cubano, y bien ganado el título, El Apóstol.
Fue precursor del Modernismo, junto a Manuel González Prada (Perú), Rubén Darío (Nicaragua), Julián del Casal (Cuba), Manuel Gutiérrez Nájera (México), Manuel de Jesús Galván (República Dominicana), Enrique Gómez Carrillo (Guatemala), José Santos Chocano (Perú) y José Asunción Silva (Colombia), dio forma al movimiento.
Monumento a José Martí en Ciudad de México (DF).
Monumento a José Martí en la ciudad de Cienfuegos (Cuba).
Monumento a José Martí en el Central Park de Nueva York (EE. UU.).
Monumento a José Martí en Ybor City (Tampa, Florida).
Versos Sencillos: 1891 "La Bailarina Española"
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El alma trémula y sola
Padece al anochecer:
Hay baile; vamos a ver
La bailarina española.
Han hecho bien en quitar
El banderón de la acera;
Porque si está la bandera,
No sé, yo no puedo entrar.
Ya llega la bailarina:
Soberbia y pálida llega:
¿Cómo dicen que es gallega?
Pues dicen mal: es divina.
Lleva un sombrero torero
Y una capa carmesí:
¡Lo mismo que un alhelí
Que se pusiese un sombrero!
Se ve, de paso, la ceja,
Ceja de mora traidora:
Y la mirada, de mora;
Y como nieve la oreja.
Preludian, bajan la luz,
Y sale en bata y mantón,
La virgen de la Asunción
Bailando un baile andaluz.
Alza, retando, la frente;
Crúzase al hombro la manta:
En arco el brazo levanta;
Mueve despacio el pie ardiente.
Repica con los tacones
El tablado zalamera,
Como si la tabla fuera
Tablado de corazones.
Y va el convite creciendo
En las llamas de los ojos,
Y el manto de flecos rojos
Se va en el aire meciendo.
Súbito, de un salto arranca;
Húrtase, se quiebra, gira;
Abre en dos la cachemira,
Ofrece la bata blanca.
El cuerpo cede y ondea;
La bata abierta provoca,
Es una rosa la boca;
Lentamente taconea.
Recoge, de un débil giro,
El manto de flecos rojos:
Se va, cerrando los ojos,
Se va, como en un suspiro...
Baila muy bien la española,
Es blanco y rojo el mantón:
¡Vuelve, fosca, a su rincón
El alma trémula y sola!

Lecturas adicionales sobre su prosa [editar]

  • Miller, Nicola: In the Shadow of the State: Intellectuals and the Quest for National Identity in Twentieth-Century Latin America. London: Verso, 1999: 96-114.
  • Molloy, Silvia: "His America, Our America: José Martí Reads Whitman". Spanish American Literature: From Romanticism to 'Modernismo' in Latin America. Eds. David William Foster & Daniel Altamiranda. New York & London: Garland, 1997: 257-267.
  • Fernández Retamar, Roberto: "José Martí en los orígenes del antimperialismo latinoamericano". Spanish American Literature: From Romanticism to 'Modernismo' in Latin America. Eds. David William Foster & Daniel Altamiranda. New York & London: Garland, 1997: 247-255.
  • Marbán, Jorge: "Evolución y formas en la prosa periodística de José Martí." Revista Iberoamericana 146-147 (Enero-Junio de 1989): 211-222.
  • Ramos, Julio: "Tres artículos desconocidos de José Martí." Revista Iberoamericana 146-147 (Enero-Junio de 1989): 235-247.
  • Schwartz, Kessel: "José Martí, the New York Herald and President Garfield's Assassin." Hispania 56 (1973): 335-42.

Lecturas adicionales sobre su poesía [editar]

  • Carter, Boyd: "Gutiérrez Nájera y Martí como iniciadores del modernismo". Revista Iberoamericana 28 (1962): 295-310.
  • Hauser, Rex: "La poética de la artesanía y las claves sociales en la obra de Martí y González Prada". Revista Iberoamericana 55: 146-147 (Ene-Jun 1989): 223-233.
  • Henríquez Ureña, Max: Breve historia del modernismo. México: Fondo de Cultura Económica, 1954; sobre la poesía de Martí, 49-63.
  • Omaña, Balmiro: "Concepción de la poesía de José Martí." Revista Iberoamericana 146-147 (Enero-Junio de 1989): 193-209.
  • Sánchez, Luis Alberto: Escritores representativos de América. Primera serie. Segunda edición. 3 tomos. Madrid: Gredos, 1963: Tomo II, "José Martí", 189-202.
  • Schulman, Ivan A.: Símbolo y color en la obra de José Martí. Madrid: Editorial Gredos, 1960.
  • ---. "Las estructuras polares en la obra de José Martí y Julián del Casal". Revista Iberoamericana 56 (1963): 251-282.
  • ---. Génesis del modernismo: Martí, Nájera, Silva, Casal. México: Colegio de México/Washington University Press, 1968.
  • Schulman, Ivan A. y Manuel Pedro González: Martí, Darío y el modernismo. Madrid: Editorial Gredos, 1969.

Lecturas adicionales generales sobre Martí [editar]

  • Abel, Christopher & Nissa Torrents, eds. José Martí, Revolutionary Democrat. Durham: Duke University Press, 1986.
  • Agramonte y Pichardo, Roberto Daniel: Martí y su concepción del mundo. Río Piedras: Universidad de Puerto Rico, 1971.
  • Belnap, Jeffrey Grant & Raul Fernández: José Martí's "Our America": from National to Hemispheric Cultural Studies. Durham: Duke University Press, 1998.
  • Coleman, Alexander: "Martí y Martínez Estrada: Historia de una simbiosis espiritual". Revista Iberoamericana 92-93, Vol 41 (1975): 629-645.
  • Cruz, Jacqueline: "'Esclava vencedora': La mujer en la obra literaria de José Martí". Hispania 75.1 (March 1992): 30-37.
  • Franco, Jean: Historia de la literatura hispanoamericana. Barcelona: Seix Barral, 1979; véase "La tradición y el cambio: José Martí y Manuel González Prada", pp. 139-157.
  • González, Aníbal: "Journalism and the self: the Modernist Chronicles." En Journalism and the Development of Spanish American Narrative. Cambridge: Cambridge University Press, 1993: pp. 83-100.
  • González, Manuel Pedro: "Semblanza de José Martí". Hispania 36 (1953): 43-51.
  • Hernández, José M: "Martí y Pérez, José Julián". Encyclopedia of Latin American History and Culture. Ed. Barbara A. Tenenbaum. 5 vols. New York: C. Scribner’s Sons, 1996: 3: 534b-536b.
  • Henríquez Ureña, Max: Panorama histórico de la literatura cubana 1492-1952. 2 tomos. New York: Las Américas, 1963; el capítulo XXXVII del segundo tomo se dedica a José Martí II: 210-231.
  • Hodelín Tablada, Ricardo: Enfermedades de José Martí. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2007. ISBN 978-959-11-0550-9.
  • Henríquez Ureña, Pedro: Historia de la cultura en la América hispánica. México: FCE, 1979: 118-124.
  • Kirk, John M.: José Martí, Mentor of the Cuban Nation. Tampa: University Presses of Florida, 1983.
  • Leante, César: "Martí y el destierro". Revista Iberoamericana 152-153 (1990): 823-827.
  • Lizaso, Félix: "Normas periodísticas de José Martí". Revista Iberoamericana 56 (1963): 227-249.
  • Mañach, Jorge: Martí el apóstol. Prólogo de Gabriela Mistral. Nueva York: Las Américas Pub. Co, 1963.
  • Marbán, Jorge: "Evolución y formas en la prosa periodística de José Martí". Revista Iberoamericana 55 (1989): 211-222.
  • Masiello, Francine: "Melodrama, Sex, and Nation in Latin America's Fin de Siglo." Modern Language Quarterly 57.2 (June 1996): 269-278.
  • Molina de Galindo, Isis: "El presidio político en Cuba de José Martí. Intento de un análisis estilístico". Revista Iberoamericana 54 (1962): 311-336.
  • Molloy, Sylvia: "His America, Our America: José Martí Reads Whitman." Modern Language Quarterly 57.2 (June 1996): 369-379.
  • Oria, Tomás G.: Martí y el krausismo. Boulder: Society of Spanish and Spanish American Studies, 1987.
  • Pérez de Regules, Agustín, "La Madrina de Martí", "BOHEMIA", año 45, número 16, La Habana, 19 de abril de 1953
  • Ramos, Julio: Divergent Modernities: Culture and Politics in Nineteenth-Century Latin America. Tr. John D. Blanco. Durham: Duke University Press, 2001: Véase particularmente "Marti and His Journey to the United States", "'Nuestra America': The Art of Good Governence", The Repose of Heroes: On Poetry and War in Marti", 151-159, 251-267, 268-279.
  • Sacoto, Antonio: "Sarmiento y Martí y el aborigen americano". En Del ensayo hispanoamericano del siglo XIX. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1988.
  • — "'Nuestra América' de José Martí". En Del ensayo hispanoamericano del siglo XIX. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1988.
  • Schulman, Ivan A.: "José Martí". Latin American Writers. 3 Vols. Ed. Solé/Abreu. NY: Charles Scribner's Sons, 1989, I: 311-319.
  • Stabb, Martín S.: "Martí and the Racists". Hispania 40 (1957): 434-439.
  • Teja, Ada María: "El origen de la nacionalidad y su toma de conciencia en la obra juvenil de José Martí: semantización de Cuba y España". Revista Iberoamericana 152-153 (1990): 793-822.
  • Ward, Thomas: "La historia nacional como intertexto universal en las ideas de Sarmiento, Martí y González Prada". Literatura como intertextualidad. IX Simposio Internacional de Literatura. Ed. Juana Alcira Arancibia. Buenos Aires: Editorial Vinciguerra, 1993.
  • Ward, Thomas: La resistencia cultural: la nación en el ensayo de las Américas. Lima: Universidad Ricardo Palma, 2004: 140-159.
  • Ward, Thomas: “Martí y Blaine: entre la colonialidad tenebrosa y la emancipación inalcanzable”. Cuban Studies 38 (2007): 100-124.
  • Ward, Thomas: “From Sarmiento to Martí and Hostos: Extricating the Nation from Coloniality”. European Review of Latin American and Caribbean Studies 83 (October 2007): 83-104.
  • Vitier, Cintio: Temas martianos (Segunda serie). La Habana: Centro de Estudios Martianos, 1982.
  • Siracusa, Jordi: "Adiós, Habana, adiós", 2005; introducción de Eusebio Leal Spengler

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

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