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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


lunes, 18 de enero de 2010

EL LARGO VIAJE DE CARMEN HERRERA


El largo viaje de Carmen Herrera

La artista, de 94 años, nacida en Cuba y afincada en Nueva York, vendió su primer cuadro en 2004. Ahora tiene obra en el MoMA, la Tate... y expone en Europa. "No he pintado ni por gloria ni por dinero, sino por necesidad y porque se me da bien".  


Andrea Aguilar ( Babelia. www.elpais.com ) Mujer, pintora, cubana, afincada en Nueva York, Carmen Herrera (La Habana, 1915) es la nueva sensación latina del mundo del arte. Vendió su primer cuadro en 2004. Apenas un lustro después su trabajo forma parte de las colecciones del MoMA y la Tate Britain.
Su primera exposición en solitario en Europa, celebrada el año pasado en Birmingham, fue saludada por el diario británico The Guardian como una de las diez mejores de la pasada década. La muestra viaja ahora al Museo Pfalzgalerie de Kaiserlautern en Alemania. Nada de esto permite intuir el atípico destino de Herrera, una pintora de 94 años que ha sido descubierta tras más de seis décadas de silencioso trabajo. "Claro que me interesaba vender mi trabajo antes y me mortificaba no hacerlo, pero no soy comerciante", explica sentada bajo el lucernario de su piso próximo a Union Square. "No he pintado ni por gloria ni por dinero, lo he hecho por necesidad y porque se me da bien".
Su amigo y vecino, el también pintor Tony Bechara, presidente del patronato de El Museo del Barrio, ha sido su principal valedor. Fue él quien habló de Carmen al prestigioso galerista Federico Sève y éste, a su vez, presentó el descubrimiento a sus clientas, las destacadas coleccionistas Ella Fontanals-Cisneros y Estrellita Brodsky. Poco después el cuadro que durante años colgaba sobre el cabecero de Bechara -un lienzo geométrico de la década de los cincuenta premonitorio del op art- entró a formar parte de la colección del MoMA. El fenómeno Herrera estaba en marcha. "Esto es una de esas cosas que ocurren en el mundo del arte. No sé muy bien por qué, pero el caso es que el trabajo de Carmen no pegó durante años", dice Bechara.
Risueña y dulce conversadora, Herrera comparte sus recuerdos y se muestra tímida a la hora de hablar de su trabajo. Problemas de artritis le impiden viajar y moverse todo lo que le gustaría, pero dice seguir la actualidad española a través de la televisión por cable. En los sesenta visitó por última vez España para solicitar el apoyo de su pariente el cardenal Herrera Oria en la petición de excarcelación de su hermano represaliado por Castro.
La menor de siete hermanos es hija de una de las primeras mujeres periodistas de Cuba, Carmela Nieto. A los 15 años la mandaron a Francia al Marymount College. De vuelta en Cuba estudió en un liceo e ingresó en la Escuela de Arquitectura. Abandonó esta carrera al casarse en 1939 con Jess Lowenthal, profesor del prestigioso instituto de secundaria Stuyvesant -fallecido en 2000.
La artista se trasladó al casarse a la ciudad de su esposo, Nueva York. Tenía 22 años. Se apuntó a las clases del Arts Students League. "No hubiera sido tan buena arquitecta, pero me fascina la arquitectura", dice.
Parte de esta fascinación puede advertirse en sus cuadros. "El arte de Herrera tiene que ver con comunicar la pura forma", explica en conversación telefónica Carmen Juliá, comisaria de la colección de la Tate Britain y autora del catálogo que acompaña la exposición que viaja por Europa. La pintora cubana pasó de la abstracción surrealista a algo más concreto y geométrico, y desarrolló su estilo en París. "Fui con mi esposo poco después de que hubiera terminado la II Guerra Mundial y se me partía el alma al ver a los franceses intentando ser elegantes a pesar de la abrumadora pobreza", recuerda. "Buscaba mi vocabulario pictórico y era muy tímida. Me fui dando cuenta de que cuanto menos ponía en un cuadro más me gustaba".
Entre 1949 y 1952 expuso en el Salon Réalités Nouvelles junto a Jean Arp, Francis Picabia y Fratisek Kupka, entre otros. Cuando finalmente regresó a Nueva York -"por falta de dinero"-, Herrera se llevó consigo todos sus cuadros y empezó una larga travesía por el desierto. Pronto sintió que el ambiente en EE.UU. era mucho menos receptivo a su trabajo. Se quedó de alguna manera descolgada, hasta hoy.
La creadora piensa que la pintura es el arte de la soledad. Le gusta trabajar en silencio y a solas. "Siempre tengo un problema que resolver. Se trata de dimensiones, de aritmética. Todo tiene sus medidas y su relación", explica.

"Buscaba mi vocabulario pictórico y era muy tímida. Me fui dando cuenta de que cuanto menos ponía en un cuadro más me gustaba".
CARMEN HERRERA
ARTISTA CUBANA

Tomado de: http://diario.elmercurio.com/2010/01/18/actividad_cultural/actividad_cultural/noticias/72DC42B0-F6C3-4173-9A9D-7A30AA496719.htm?id={72DC42B0-F6C3-4173-9A9D-7A30AA496719}

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