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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


jueves, 7 de enero de 2010

ZILIA SÁNCHEZ UN REFINADO EROTISMO EN EL ARTE DEL CARIBE. ENCUENTRO CON ZILIA SÁNCHEZ POR ILEANA DELGADO.




ZILIA SÁNCHEZ

UN REFINADO EROTISMO

EN EL ARTE DEL CARIBE


Encuentro con Zilia Sánchez

Domingo, 20 de Marzo de 2005

Comentarios a idelgado@elnuevodia.com
Por Ileana Delgado Castro

Sensualidad, erotismo, poesía. Tres elementos clave que, junto con la abstracción, son los eternos cómplices en la obra de Zilia Sánchez, destacada artista cubana que exhibe en estos días algunas de sus impactantes piezas tridimensionales en Galería 356, en Hato Rey. Una obra -definida como minimalista- que, esencialmente, ella la concibe fragmentando formas y metáforas poéticas.

“Es esa cosa pura de la composición mía que, a pesar de no ser geométrica, se siente la geometría”, afirma Sánchez, quien recientemente quedó finalista en la selección para la próxima Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, que se celebrará del 12 de junio al 6 de noviembre de este año.

Pero más que minimalista, a esa parte del arte y del movimiento -que ella dice coincide con ser de las Antillas-, Sánchez le llama “encuentrismo”. Según dice, el arte está en todas partes y cuando va por ahí “ve, encuentra cosas”, comenta la artista, radicada en Puerto Rico hace más de 30 años.

La artista “encontró” lo que definiría su obra desde muy temprano en su carrera, a finales de los años 50. Según cuenta, uno de sus refugios para pintar o meditar era la azotea del edificio donde vivía -un lugar donde también se tendía ropa a secar. Un día, el viento movió una sábana y al tropezar con un tubo, ella cuenta que vio “algo fantástico”. Así nació un Cristo, su primera pieza en relieve y sus comienzos en este tipo de trabajo artístico. Sin embargo, cuando lo presentó en Cuba, se lo rechazaron.

“No entendieron mi expresión, me fui lejos, demasiado lejos para el momento”, dice Sánchez, una simpática y muy modesta mujer, de complexión petite y cálida mirada, que sin duda contrasta con el imponente tamaño de las piezas que generalmente trabaja. Esa primera escultura le abrió una ventana que le permitió darse cuenta de por dónde se tenía que ir.

“Fue el momento de encontrarme con la tela y sentir la escultura -que no es más que un medio de la pintura encontrando la tercera dimensión”, afirma la artista, quien salió de Cuba a principios de los años 60, con una beca para estudiar arte en Canadá. Desde allí emprendió una travesía que la llevó a Nueva York -una experiencia que dice le permitió cobrar conciencia de su sensibilidad latinoamericana-, Madrid, París y, finalmente, Puerto Rico. “No pude quedarme en ninguno de esos sitios, hacía mucho frío. Estaba buscando un lugar más cálido, algo más parecido a mi país, por eso me quedé aquí”.

Aquí “encontró” el espacio necesario para su arte -sus pinturas y esculturas. Encontró la casita donde tiene su taller de trabajo en Santurce que, según dice, es muy parecida a la casa que tenía su abuela en Cojimar, Cuba -“un espacio que vive en la memoria y que se repite aquí”. Además de encontrarse con amigos artistas y tener la oportunidad de ser profesora en la Liga de Arte, en San Juan, experiencia que le recuerda sus años como estudiante en La Habana.

La larga y prolífica trayectoria de Sánchez también la ha llevado a un recorrido por diversos movimientos internacionales dentro de la pintura y la escultura. Desde una rigurosa formación académica inicial en la Academia San Alejandro, en La Habana, y dos semestres de arquitectura, estudios en el área de la conservación en España y una fase de expresionismo abstracto en Nueva York -donde exploró la sensualidad de la figura humana a través de imágenes sobre telas con forma, paneles de madera, tablas y plástico-, hasta que se movió de la fase de pinturas bidimensionales sobre tela a los relieves y a los objetos en tres dimensiones.

La experiencia en Nueva York, dice Sánchez, fue bastante desalentadora. Especialmente, porque llegó con muchas ilusiones y proyectos. “En 1967, en Nueva York me rechazaron cuatro piezas en relieve. Creo que mi expresión abstracta iba mucho más allá del momento y no la entendieron”, dice la artista de expresivos ojos verdes y cabellera rojiza. Fue una época muy difícil en la que tuvo que hacer diversos trabajos en fábricas para poder subsistir. Pero su intención de continuar era muy firme, a pesar de que dice que en esa época era muy tímida e insegura.

“Me sentía muy mal por el rechazo, especialmente porque estaba convencida de que eran buenas”, cuenta Sánchez a la vez que asegura que una de las personas que más le ayudó a superar esto fue su gran amigo, el escritor cubano ya fallecido Severo Sarduy.

“Fue la persona que realmente me ayudó y me dio ánimos para seguir adelante. Me hizo fuerte y me ayudó a entender. Era un gran poeta y escritor que también amaba mucho la pintura. Era una persona de una gran dimensión y personalidad”, dice con admiración Sánchez.

El erotismo caribeño

La palabra “erotismo” relacionada con su obra, dice Sánchez, le hizo mucho daño al principio, porque se le daba otra connotación. “Muchas veces, cuando la gente veía las formas -por ejemplo, los pezones-, le chocaba mucho, pensaban que era muy atrevido”, comenta.

Según dice, la estética minimalista en sus obras se basa más en un erotismo caribeño asociado a las formas femeninas. Y aunque es defensora a ultranza de la mujer y sus derechos, ya no se considera feminista “porque se ha convertido en algo muy político”. Pero es consciente del poder que tiene el prototipo femenino en la historia del arte y la cultura. Así, por medio de la descripción puramente abstracta, lo relaciona con elementos esenciales -pechos, pezones, contornos redondeados...

Esa aproximación que tiende a revelar la esencia de la forma femenina enfatiza no sólo su existencia sino también su evolución de objeto real a objeto esculpido, comenta Sánchez. Pero también ha estado muy cerca de todo lo que tiene que ver con la mitología, con historias relacionadas a la mujer. “Porque las mujeres estuvimos muy excluidas en muchos aspectos hasta mediados del siglo XX. Quizás por eso se me consideraba una rebelde”, agrega la artista, quien también tiene dos de sus piezas en el Museo de Arte de Ponce (MAP) y una escultura en cemento en el Museo de Arte de Puerto Rico -que está restaurando en estos días.

Cuando construye sus esculturas o sus piezas en relieve, afirma Sánchez, no está pendiente de si es un seno, una cadera o un pezón. Es así, dice, porque en el minimalismo está limitada a las formas originales, el cono, la esfera o el cilindro, objetos que pueden reflejar alguna característica femenina -un vientre o un seno, por ejemplo, pero también una montaña.

Para ella, el propósito de las imágenes con forma, con sus protuberancias y sus perfiles modelados, es crear una metáfora de la humanidad con referencia a su sensualidad. En ese sentido, el cuerpo femenino se transforma en expresión de la naturaleza.

“Yo recuerdo mucho la sensualidad cubana. Pero a la misma vez, cuando trabajo, busco relieve porque es una dimensión donde las formas se ven más reales”, explica Sánchez, autora de imponentes obras como Topologías Eróticas, Eros, Antígona, Las Amazonas, Lunar o la serie Soy isla, compréndelo y retírate, entre muchas otras.

Afirma que cuando trabaja una pieza tiene que tocarla mucho, sentirla, “manosearla”, porque además, quiere que ésta tenga la impresión de sus manos. Considera que ahí estriba su pureza. “Yo tengo que tocar mucho esa pieza, no puedo dejar de tocarla, quizás es por ser caribeña”.

Lo mismo le sucede con las líneas de su obra que, según dice, son trazos libres. “Es un gestual, lo que me sale del gesto en el momento en que estoy trabajando”, indica Sánchez, una artista que se ha mantenido activa por más de cuatro décadas, diseñando, dibujando y construyendo. Por eso acude a diario a su humilde y hermoso taller santurcino, rodeada de obras y muchas de sus maquetas. Allí dibuja, diseña, construye y estira las telas sobre las cuales modelará las sensuales formas que caracterizan sus obras.

Más que nada, está convencida de que el arte es una concepción total. Por eso le gusta concebir su obra para que mire al espectador y no el efecto contrario. “No sé si lo consigo porque es como todo en la vida, se pone algo ahí y a todo el mundo no le sugiere lo mismo”, dice.

Sánchez no hace exposiciones con mucha frecuencia porque no es fácil exhibir sus piezas, sobre todo, por su tamaño. Pero este año espera lograr hacer una en el Museo de las Américas, en el Viejo San Juan, “el lugar ideal para exhibir mis obras por el espacio que tiene”.

En estos momentos está trabajando afanosamente la serie Adentro para esa exposición. Serían las mismas que enviará a la Bienal de Venecia. “Me estoy preparando por si acaso”, dice con una sonrisa. “Adentro es un trabajo en el que exploro la idea de ver y buscar el significado real detrás de lo que se ve a simple vista”, explica Sánchez.

Mientras tanto, sigue sorprendiendo al público con sus “atrevidas” esculturas, sus piezas tridimensionales y sus pinturas en relieve. Y aunque es más conocida por sus telas modeladas sobre madera, sus imponentes esculturas también son consideradas únicas -tanto por su estilo como por su temática.

Según dice, éste es el mundo que le apasiona, “es su vida”, lo que la mantiene vibrante y a tono con los tiempos. De hecho, afirma que las obras que trabaja las hace con su presupuesto “para complacer mis sentimientos y mi ánimo, y no por una necesidad de producción”. RD


En la foto una exposición de obras pictóricas de la artista plástica cubana, residente en Pto. Rico, Zilia Sánchez.

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