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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


sábado, 24 de abril de 2010

MARIEL EN SUS TREINTA POR: REINALDO GARCÍA RAMOS TOMADO DE EL DIARIO DE CUBA



                                      BARCO CAMARONERO, CARGADO DE CUBANOS, ARRIBA A LA        BASE NAVAL DE CAYO HUESO, FLORIDA, EL 30 DE ABRIL DE 1980 (AP)

Viernes 23 de Abril de 2010 08:34 Reinaldo García Ramos, Miami .


Mariel en sus treinta.

En semanas recientes, varias publicaciones y blogs (entre ellos DIARIO DE CUBA) se han estado haciendo eco del 30 aniversario del éxodo del Mariel, suceso trascendental en la historia de nuestro país. La conmemoración es válida: Mariel fue, sin duda, un acontecimiento descomunal, que marcó un antes y un después en la evolución de la realidad interna de la isla y reanimó y diversificó la vida cultural y espiritual del exilio. Nada fue igual para los cubanos después de Mariel, ni en Cuba ni fuera.



Mariel fue un vuelco decisivo en todo, y es comprensible. Entre el 21 de abril y el 26 de septiembre de 1980 ingresaron en el territorio norteamericano por esa vía 125,262 refugiados cubanos (cifras oficiales del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos). Tras un éxodo de esas características (masivo, monstruoso y violento, durante el cual se cometieron infinidad de maltratos e injusticias), cualquier nación queda estremecida hasta sus raíces; cualquier cultura se convulsiona.



Pero al cabo de 30 años, creo que los que participamos en aquella estampida y logramos salir con vida (ya que no ilesos), nos podemos sentir muy orgullosos: al demostrarle al mundo que estábamos dispuestos a arriesgarlo todo con tal de escapar de nuestro país natal, empezamos a desbaratar la máscara que el castrismo se había puesto, con la cual pretendía ser un gobierno justo y humanista. Creo que todos los cubanos tenemos mucho que aprender de aquellos hechos.



Sin embargo, quiero llamar la atención sobre una tendencia interpretativa de aquellos acontecimientos que fue engendrada por el gobierno cubano y enseguida consumida y puesta en práctica sin miramientos en diversos ámbitos del extranjero. Esa tendencia consiste en caracterizar a los llamados "marielitos" con los mismos esquemas que usó desde el principio la prensa oficial cubana: según el Granma (en su editorial del 7 de abril de 1980), todos los refugiados éramos "delincuentes, lumpens, antisociales, vagos y parásitos". Durante el éxodo y después, esa imagen peyorativa se divulgó ampliamente en los principales órganos de prensa internacionales y en amplios sectores del propio exilio cubano anterior al Mariel, sobre todo en el sur de la Florida. Decir "marielito" en 1980 en Miami equivalía a cerrar las puertas de la casa y, en muchos casos, llamar a la policía: la comunidad cubana del exilio se sintió primero confundida por aquellos inmigrantes, y luego amenazada, horrorizada.



Con el tiempo, gracias a la lógica sedimentación que estas crisis sufren en la conciencia colectiva y en los estudios llevados a cabo en las disciplinas pertinentes (se han realizado amplias y profundas exploraciones sociológicas e históricas no sólo en el mundo académico, sino también en el periodismo investigativo, aunque quede mucho por decir aún), esos esquemas interpretativos han ido desapareciendo, o por lo menos atenuándose, y la imagen de los refugiados de Mariel se ha ido profundizando y acercándose más a la diversidad y riqueza reales que caracterizaron a los integrantes del éxodo.



No obstante, debido a la conmemoración del 30 aniversario, en diversos medios he visto con preocupación que aún funcionan esos esquemas, que en ciertos órganos (sobre todo en obras de cine y en reportajes televisivos) se siguen aplicando los clichés estereotipados del 80. No quiero citar nombres ni mencionar obras concretas, porque mi objetivo no es hacer ataques personales ni estéticos; lo que deseo es volver a salirle al paso a esos esquemas, señalar que la interpretación del Mariel se debe ajustar, con ecuanimidad y mesura, a sus coordenadas más realistas.



Por ejemplo, en un cortometraje que se divulgó recientemente, se siguen realzando (al cabo de 30 años) los hechos delictivos que cometieron los tres mil presidiarios y locos que las autoridades cubanas montaron en los botes. Es decir, los autores de ese breve documental no lograron asimilar ni procesar lo ocurrido después de aquellos años ni tomaron perspectiva firme sobre la gran trampa que el gobierno de La Habana montó en 1980 con el deliberado propósito de adulterar la imagen de los demás integrantes del éxodo. El gobierno cubano "cocinó" ese plato para la prensa extranjera y los cubanólogos de salón, que durante el éxodo volvieron una vez más a dar muestras de ingenuidad y estuvieron dispuestos a creerse a pie juntillas los cuadros simplistas de la propaganda castrista. Eso fue entonces, pero ahora, cuando conmemoramos el 30 aniversario de aquel horrendo episodio de nuestra historia, es inquietante, y casi alarmante, que algunos intelectuales y creadores —el director de ese cortometraje es cubano—, sigan cayendo en el mismo esquema interpretativo. ¿No hemos aprendido nada?



Sí, vinieron tres mil personas que eran inadaptados o delincuentes o locos en Cuba y que, naturalmente, lo siguieron siendo aquí en Estados Unidos; pero además no vinieron por decisión propia (el gobierno vació las cárceles y coaccionó a los presos con nuevas sentencias para que se subieran en los barcos, y desde luego, los enfermos mentales que sacaron de los asilos no podían decidir nada por sí mismos). Eran individuos que no tenían idea de lo que iban a encontrarse en el extranjero y no estaban preparados para asimilar el cambio ni adaptarse al nuevo país. Pero esa fue sólo una parte de los refugiados: concretamente, el 2.4 % de la totalidad. Los que vinieron a crear problemas eran una minoría, pero además, y destaquemos este aspecto (que muchos lamentablemente olvidan) eran el producto cristalizado del sistema imperante en Cuba, eran la consecuencia viviente del desastre engendrado por aquel sistema errático y criminal.



Hay una triste distorsión en el modo en que se siguen repitiendo a veces los mismos clichés, con la cantaleta de que el Mariel sólo trajo gente inconveniente para el exilio; es triste que se sigan viendo las cosas de esa manera tan superficial, poniendo de relieve todavía el ingrediente negativo de los tres mil inadaptados y no destacando suficientemente el aporte y el valor y la voluntad constructiva de los demás. Creo que al cabo de 30 años es necesario cambiar la óptica y desenmascarar la maniobra que La Habana desplegó en esos meses para desprestigiar a todo un conglomerado humano que tenía razones profundas y legítimas para emigrar (recordemos además que desde 1971 todas las salidas de la isla habían estado cerradas) y que además tenía entonces, y ha mantenido durante todos estos años, propósitos encomiables de reconstruir sus vidas en el nuevo país, de trabajar y de luchar por su prosperidad personal y al mismo tiempo de contribuir a la estabilidad y riqueza de la sociedad norteamericana en general.



Desde luego, otra carencia lamentable de la que suelen padecer los esquemas interpretativos discriminatorios de los refugiados del Mariel es que en la mayoría de ellos no se menciona para nada a los artistas y escritores que vinimos en el éxodo. Esos esquemas dejan fuera a los artistas y escritores que logramos salir de Cuba por Mariel porque nuestra existencia y nuestra obra constituyen un contrapeso evidente a esa imagen maniquea del "marielito" como individuo destructivo y vago, delincuente y peligroso, que el gobierno de Cuba impuso en el 80 en la prensa internacional y en círculos propicios de las instituciones culturales y académicas.



Del lado de la verdad

El poeta y editor Reinaldo García Ramos, exiliado durante el éxodo del Mariel. Miami, 2006. (GEORGE RIVERÓN)



A los escritores y artistas que vinimos por Mariel nos fue doblemente difícil imponernos y presentar nuestras obras en los medios existentes en Estados Unidos y otros países, precisamente porque muchos círculos de la cultura establecida y algunos incluso de la cultura hispana en Estados Unidos aceptaron esa imagen maniquea. Nosotros habíamos llegado con unas ansias enormes de desarrollarnos como creadores y de mostrar el producto de nuestro trabajo, porque durante muchos años en Cuba nos habíamos sentido asfixiados y sojuzgados por la censura y la inflexibilidad ideológicas (sobre todo durante el estancamiento cultural del decenio de los 70). Esos prejuicios de que hablo nos dificultaron bastante el camino, pero al final logramos imponernos.



Uno de los hechos capitales de esa lucha fue la fundación en 1983 de Mariel; revista de literatura y de arte, que se mantuvo hasta 1985, publicó ocho números, y dejó una huella profunda en la cultura cubana del exilio. La revista surge precisamente para abrir ese espacio que nos negaban ciegamente en muchos entornos e instituciones. Trimestralmente, para costear cada número, cada uno de los integrantes del Consejo de Editores (Reinaldo Arenas, Juan Abreu, Marcia Morgado, Roberto Valero, Carlos Victoria, Luis de la Paz, René Cifuentes y yo) pondría 100 dólares de su propio bolsillo. Era un sacrificio enorme para unos refugiados que ni siquiera tenían aún sus documentos de inmigración en regla, pero acometimos la tarea con entusiasmo y convicción.



En sus dos años de existencia, Mariel aglutinó a numerosos creadores, sobre todo cubanos exiliados de todas las edades, pero también latinoamericanos y de otras culturas. La sección Confluencias realzó la obra de escritores prestigiosos de épocas anteriores (como José Lezama Lima, Virgilio Piñera y Carlos Montenegro). No cabe duda de que la revista dejó una huella en el entorno cultural del exilio. Pero además comenzó a forjar una imagen de los cubanos exiliados más compleja y profunda en los medios de prensa norteamericanos. Tras la salida del Número 5, en que publicamos una sección sobre los cubanos y su relación con la homosexualidad, un importante diario muy poco propenso a reflejar aspectos positivos de nuestro exilio dedicó a la revista Mariel un artículo de primera plana (James Brooke: Cuban Exiles Are 'Delirious' About U.S. Literary Freedom, The New York Times, agosto 22 de 1984).



Mariel dejó de publicarse en 1985. Sin embargo, en estos 30 años los artistas y escritores del éxodo no hemos dejado de trabajar, y a estas alturas ninguna persona informada sobre la evolución de la cultura cubana del exilio podrá negar nuestro aporte, nuestra significación. Hemos sufrido pérdidas considerables, en ocasiones a consecuencia del sida; pero todos los que no están ya con nosotros (Arenas, Valero, Victoria; pintores como Carlos Alfonzo, Ernesto Briel, Juan Boza, entre muchos otros) han dejado una obra considerable, forjada en libertad. Y los que aún estamos con vida seguimos trabajando, convencidos hoy, más que nunca, de nuestra misión como intelectuales: estar siempre del lado de la verdad. Nuestro país ha sufrido durante demasiado tiempo una sobrecarga de mentiras.



Comentarios (2)

Carmen Karin Aldrey dijo:

...

Admirable lo que la generación del Mariel ha aportado a las Artes desarrolladas en el exilio. No vine por el Mariel, pero entré a los Estados Unidos en el mes de Agosto del año 1980, después de un año y medio de tránsito en España, por tanto siempre me he considerado parte de esa misma generación, que ya veníamos con una identidad definida por las mismas experiencias. Te doy las gracias, Reinaldo, en nombre de los que no están para poder hacerlo, por tu obra y tu siempre dedicación a esclarecer y fundamentar las raíces verdaderas del éxodo del Mariel, ha sido muy importante esa contribución.

Abrazos,

Karin



abril 23, 2010



HISTORIA dijo:

MANIPULACIÓN DICTATORIAL

LO QUE HIZO LA DICTADURA ENTONCES FUE MANIPULAR LA INFORMACIÓN, COMO SIEMPRE HA HECHO, DENTRO Y FUERA DE LA ISLA. UNA VIEJA FÓRMULA QUE NO HAN DEJADO DE UTILIZAR TENIENDO A SU FAVOR EL CONTROL ABSOLUTO DE RADIO, TELEVISIÓN Y PRENSA ESCRITA, ADEMÁS DEL ACCESO A UNA AMPLIA RED DE MEDIOS A LOS QUE LLEGAN SUS TENTÁCULOS EN EL EXTERIOR.

LAMENTABLEMENTE ESTA SITUACIÓN NO HA CAMBIADO EN LO MÍNIMO DESPUÉS DE TREINTA AÑOS DEL MARIEL. POR FORTUNA EXISTE INTERNET, UNA HERRAMIENTA QUE A SU PESAR NO PUEDEN IGNORAR NI MUCHO MENOS CONTROLAR, QUE SE HA CONVERTIDO EN LA RENDIJA PERFECTA PARA QUE SE ACABE DE DERRUMBAR EL MURO DE MENTIRAS Y FALACIAS CON QUE LOS CASTROS PRETENDIERON DISTORSIONAR LA REALIDAD CUBANA Y OCULTAR EL VERDADERO CARIZ DE LA DICTADURA.

SIN EMBARGO, MALVADOS HASTA LE MÉDULA, AHORA INTENTAN REVERTIR EL EFECTO 'INTERNET' SUSTENTANDO ECONÓMICAMENTE VARIOS SITIOS Y FOMENTANDO OTROS DESDE LOS CUALES PRETENDEN MANTENER ESA IMAGEN IDÍLICA DE LA 'REVOLUCIÓN' (LÉASE: REBELIÓN, KAOS EN LA RED, ETC, ETC, ETC).

SIN EMBARGO LA VERDADERA HISTORIA DE CUBA, AUNQUE PRETENDAN REESCRIBIRLA A CONVENIENCIA, SIEMPRE SALDRÁ A LA LUZ. EL MARIEL FUE UN PUNTO DE INFLEXIÓN IMPORTANTÍSIMO PARA LA SOCIEDAD CUBANA.





abril 23, 2010

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