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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


domingo, 30 de mayo de 2010

BELKIS CUZA MALÉ EN EL BLOG DE ZOÉ VALDÉS HOY

Conferencia de Alfredo Guevara en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana el 5 de mayo del 2010.

Mayo 30, 2010
por Zoé Valdés
Alfredo Guevara lleva años durmiendo a varias generaciones con este tipo de lenguaje ambíguo. Con esta forma de dirigirse a los jóvenes engaña, intenta seducir, y a veces lo consigue. Con este cuento quiso dormir a Guillermo Cabrera Infante, sin embargo, el novelista le respondió con una de las mejores novelas que se haya escrito en la historia de los totalitarismos y de comisarios políticos, Delito por bailar el chachachá.
Del mismo modo trató a otros, excelentes novelistas que cayeron en sus redes políticas con unas obras que apuntaban a ser de las mejores de Cuba. Algunos periodistas se ripiaban por conocerlo, y por convertirse en sus perritos falderos.
Y también quiso dormir a los que vinieron después y a mí, pero a mí me duerme quien yo quiero.
El hombre profundo es una noveleta, escrita por servidora y publicada en francés por el diario Le Monde, inspirada en este personaje, en el que siendo muy joven, como mismo lo es este auditorio, admiré, aprecié, y quise, porque nos entregaba la imagen de ser un hombre abierto, y distinto a los demás.
Escondido debajo de un saquito por encima de los hombros, se refería a sí mismo como “hereje y ambíguo”. Trabajé con él y, poco a poco fui viéndole las costuras: racista a matarse, leal como un perro a sus jefes: Fidel y Raúl Castro, amante del capitalismo a tal punto, que adora su bebida símbolo, la Coca-Cola, de la que no puede prescindir. Durante años fue mantenido por la UNESCO, porque allí el que trabajaba de verdad era José Antonio González, luego fue mantenido por los Lesnick y los Pradito de Miami, para enseguida cobijarse bajo el manto de Zapatero con Leire Pajín.
Escribió múltiples artículos desde el año 1959 con un estilo trasnochado, los que reuní yo como libro a encargo suyo; por ese trabajo extra, que me llevó noches de insomnio, no me pagó nada, como es natural. Tampoco me pagó nada por los trabajos que le hice extra en su casa, en su oficina, y miles de otras cosas más. Hay que decir la verdad, yo lo hacía con gusto, porque como estos jóvenes, yo también pensaba que estaba ante una figura mítica y crítica con el castrismo, que era como él se presentaba en petit comité.
A él le dije todo lo que pensaba de Aquella Mierda y de Fidel Castro, y ya he contado en este blog su respuesta: “qué quieres, que me suicide, esta es mi vida, y no voy a renunciar a mi vida de revolucionario”. Además de llamarme “cloaca”, por haber escrito La nada cotidiana, por haber hecho declaraciones, en el momento en que le pedía ayuda para una persona muy querida para mí.
Este es de los peores personeros del castrismo. Ya lo había dicho antes Carlos Franqui, es la “eminencia gris”, pero como dice Belkis Cuza Malé, ha quedado para “repique de campana”. El hombre que no admitía comprarse un pañuelo Yves Saint-Laurent fuera del envoltorio original porque eso quería decir que ya alguien lo había tocado antes, con toda seguridad un árabe, resulta que en esta entrevista se declara admirador de Hugo Chávez, el colmo del mal gusto. ¿Es este el mismo que leía a Marcel Proust y nos mostraba los recorridos del escritor francés por París? Sí, es el mismo, y por eso es tan dañino.
Alfredo Guevara lo dice bien clarito: necesita de la juventud, al igual que todos ellos. Del mismo modo que Fidel Castro necesitó de Elián González para poder sobrevivir y cargarse de energías y de fuerzas oscuras que lo abandonaban, porque hasta esas fuerzas los abandonaron. Alfredo Guevara no es más que un chupóptero, un chupador de esas energías que sólo emanan de la juventud. Así intentó terminar con uno de los mejores escritores de la generación de los setenta, pidiéndole que escribiera La montaña mágica, exigiéndole que se convirtiera en Thomas Mann. Aquel escritor, y otros, seguimos nuestros caminos. Algunos no han escrito ni La loma del burro, otros hicimos lo que hemos podido y querido.
Con generaciones de cineastas ha acabado también, exigiéndoles la perfección, durmiéndolos con que él es un artista y un cineasta frustrado, que escribió guiones con Luis Buñuel. ¿Dónde están esos guiones?
En el exilio me enteré que fue Guillermo Cabrera Infante quien lo empató con Manuel Barbachano, el que lo sacó de Cuba. Barbachano era el productor de Buñuel. Fue Alfredo Guevara quien impidió que El ángel exterminador se filmara en Cuba, cuya idea fue de Guillermo Cabrera Infante.
Es curioso que Alfredo Guevara no responda a la pregunta sobre las célebres palabras “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”, pronunciadas por Fidel Castro. Y no lo hace porque es él quien está en el origen de ese pronunciamiento, después del caso de la película PM, cuya persecusión él mismo desató por mezquindad y envidia. Varias décadas más tarde, nos sorprendió a Ricardo Vega y a mí viendo PM en su sala de cine privada del ICAIC, donde se colaban muchos en sus ausencias, para ver esas películas. La terminó de ver con nosotros, que seguimos sentados, cosa de asumir el chaparrón en contra nuestra, y sobre todo en contra del proyeccionista. Pero no nos dijo nada, salimos juntos de la sala, y él sólo atinó a comentar: “Yo no sé por qué prohibimos esa película de Sabá y de Orlandito, si no tenía nada. Yo no sé por qué Guillermito tuvo que irse…”, con voz de santón.
No olvidemos que detrás del caso Marquitos, de su fusilamiento, está Alfredo Guevara.
Ha hecho de su homosexualidad, bastante escondida dentro de Cuba, aún cuando la pregona fuera de Cuba frente a políticos y a presidentes, un fond de comerce para lavarle la cara al castrismo. De este modo la señora Daniele Mitterrand, siempre que desea probar que en Cuba no se han perseguido homosexuales, lo pone a él como ejemplo. Los que lo conocimos sabemos que Fidel Castro lo ha detestado siempre por esa misma razón. Y que lo despreciaba como mismo ha despreciado a su hermano Raúl, todos estos años, pero sabe que no puede deshacerse de él con facilidad. Fue un personaje bastante influyente fuera de Cuba, algo que ha mermado muchísimo en los últimos tiempos, y además fue quien mantuvo escondido a Fidel Castro cuando lo acusaban del asesinato de Manolo Castro, y estuvo en El Bogotazo con él. Qué cosas no sabrá Alfredo Guevara.
Fui testigo de que también algunos jóvenes lo hemos rechazado. Como fue el caso de Reinaldo Arenas en el 1980, cuando él quiso llevarlo a trabajar a la revista Cine Cubano, y Reinaldo le dijo que no tajantemente, al día siguiente se estaba yendo por Mariel. AG corrió a rescatarlo, en vano.
Otros decidimos también huir de sus garras, aún cuando nos quisieron comprar con Moscovich, y las prebendas mierderas del castrismo. Preferimos dejarlo todo, y escapar.
Todo mentira, todo fatuidad, todo engaño, y fuegos de artificio, y lo que es peor, todo es horror disfrazado de bondades, como un personaje de Thomas Mann, pero reescrito por Miguel Barnet.
Zoé Valdés.

sábado, 29 de mayo de 2010

ABILIO ESTÉVEZ: SIENTO QUE CUBA YA PARA MÍ ES UN IMPOSIBLE. TOMADO DE WWW.ELPAIS.COM

ABILIO ESTÉVEZ

Siento que Cuba ya para mí es imposible

Una huida exitosa de la isla y un estilo más conciso marcan El bailarín ruso de Montecarlo, la cuarta novela del escritor en la que el ballet se presenta como "metáfora de la perfección"

CARLES GELI
En: Babelia. Madrid: 29 de mayo de 2010. www.elpais.com
 
Nijinsky, en Nueva York, entre 1910-1912, leyendo una partitura; más arriba, el delgado Virgilio Piñera, casi fuera de cuadro por efecto del corpulento Alejo Carpentier; a la derecha, un dibujo de José Martí y, en el centro, sus padres, en otro añejo marco. Son fotografías que Abilio Estévez (La Habana, 1954) contempla en la pared de la sala en la que escribe, obrador de donde acaba de salir El bailarín ruso de Montecarlo (Tusquets), cuarta novela tras la aclamada trilogía encabezada por Tuyo es el reino (1999). La historia del experto en el libertador José Martí de visita a España para una conferencia y que arrastra (uno de los hallazgos del relato) la imagen recurrente en sus recuerdos de un amigo bailarín ensayando en un hotel desvencijado está llamada a señalar un recodo en el camino literario del autor cubano.
Abilio Estévez
"Nací dos veces, la segunda cuando conocí a Virgilio Piñera", asegura Abilio Estévez- GIANLUCA BATTISTA.

El bailarín ruso de Montecarlo

Abilio Estévez
Tusquets
Barcelona, 2010
200 páginas. 16 euros.
Augusto de Moreas, el maduro protagonista, quema su pasaporte, desaparece y se instala mal que bien en una humilde pensión en Barcelona, donde compartirá esperanzas vanas con la dueña, siendo así el primer personaje de Estévez que logra con éxito escapar del mundo habanero. "La huida es uno de los grandes temas de mi país, el más desgarrador porque ¿qué hay más triste que un país en el que nadie quiere estar?". Y se expande sobre la fuga, que en Cuba llega al extremo del "insilio: estás dentro y mentalmente no estás".
La victoria del personaje, de alguna manera, es quizá la de su creador. "A mí el desarraigo me ha costado mucho porque salí de Cuba con 46 años y a esa edad...". Y mirando la caótica hilera de libros que reducen el pasillo, una biblioteca que ha reconstruido ("tuve que dejarla allá, me vine con dos o tres libros; quien puede me va trayendo"), admite: "Siento que Cuba ya para mí es imposible; tengo 56 años y... El país que fue nunca será". ¿Ni con la salida de Fidel Castro? "Es como en El otoño del patriarca: como no saben si está muerto o no, sigue mandando; Fidel está tan en el imaginario colectivo que todo sigue igual, se está como en 1992 y con esta crisis ni con pesos convertibles se consigue comida me dicen. No, no espero grandes cambios".
Alertado por el autor -"a veces cargo demasiado mis libros de simbolismo"-, hay que mirar en la trastienda de la elección de Martí y de Barcelona. "Batista, Fidel..., todos se apropiaron de Martí hasta el extremo de que hoy ya no entiendes lo que es ser martiano y así todo un símbolo de la patria lo identificas con la retórica del poder". ¿Y la ciudad, elogiada? "Barcelona, y dejémoslo ahí, me ha salvado literalmente".
Un libro de fotos de Walker Evans sobre Cuba, otro de Justo Carrillo (Cuba, 1933) u obras por doquier de Lezama Lima se imponen entre los amasijos de papel. "Siempre siento la nostalgia de estar en otro lugar; de pequeño, me encerraba para imaginar otros mundos, cogía un atlas y marcaba lugares donde querría estar". ¿Y detrás? "Quizá un disgusto conmigo mismo, un no querer ser yo y una manera de rebelarse ante circunstancias que te pasan".
Sabiendo que nunca formará parte de la compañía de ballet a la que aspira, en medio de la catástrofe se entrena sin barra ni parquet, solo y en un hotel deshabitado un amigo del protagonista, ambos mozos, recuerdo recurrente de brutal fuerza. "Es el ballet como metáfora de la
perfección; lo que decía la bailarina Alicia Alonso: dominar la técnica y, luego, extender la ilusión de la facilidad; a lo mismo debe aspirar la literatura, el lector no ha de percatarse del trabajo que hay atrás: la vida es ardua, no hace falta que se sepa que es dolorosa".
En un momento, el protagonista piensa: "Una biografía debe consistir, a lo sumo, en la historia de un encuentro". Estévez tiene el suyo. "Nací dos veces y la segunda fue cuando conocí a Virgilio Piñera; ese encuentro propició todos los demás", dice el escritor evocando las tertulias literarias en un jardín, con vídeos de óperas, antes de que la policía las clausurara y luego vinieran cuatro días de calabozo por supuesta denuncia de alteración del orden público, juicio que no se vio hasta años después. Las secuelas: pavor al timbre de la puerta y no contestar al móvil.
Habla Abilio Estévez con fraseología breve, la misma que impregna El bailarín ruso de Montecarlo, alejada de esa hasta hoy prosa más barroca y alejocarpentiana. "Uno se ajusta con los años, no requiero de tres adjetivos para explicar nada, deseo mostrar la honradez con la que trabajas el material; eso me parece más importante que el falso brillo, que la cohetería artificial". Escribe ahora poesía, dice mientras se fija en unas fotos de su amiga Rosario Suárez, ex primera danzarina en La Habana. "Igual soy un bailarín frustrado", resume mirándola. Igual.

miércoles, 26 de mayo de 2010

LORD JIM Y LA NOVELA MODERNA. EL LABORATORIO DE TUAN JIM POR: SERGIO ALTESOR TOMADO DE :http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/05/21/cultural_489138.asp

Lord Jim y la novela moderna
El laboratorio de tuan Jim

Sergio Altesor

MIENTRAS LOS estudiantes -especialmente en los países de habla inglesa- sufren con la lectura larga y densa de la novela Lord Jim, de Joseph Conrad, el mundo literario especializado ha tenido siempre una opinión unánimemente positiva sobre la novela. Una arrolladora y sospechosa unanimidad. Es que en esos recovecos de lo mediático, en esas zonas limitadas a los iniciados, también existe el problema de la opinión única. O mejor dicho, en esos círculos el problema de la opinión única se da con redoblada fuerza como expresión universal de provincianismo cultural. Hay momentos históricos en que el mundo todo se comporta como un gran Uruguay, en el cual todos los críticos, los intelectuales públicos y los periodistas culturales deciden que tal o cual autor y tal o cual obra son lo máximo y se acabó. Y esas opiniones y juicios que se establecen como políticamente correctos se convierten por presión mediática en verdades oficializadas.

Joseph Conrad



El verdadero valor de Lord Jim fue el de haber sido una especie de laboratorio en donde Conrad puso en práctica y desarrolló ciertas técnicas y recursos narrativos que adquirirían mejor función y excelencia en otras obras de él mismo y de otros autores posteriores; de la misma forma en que Picasso, refiriéndose al cubismo, opinaba que las mejores obras no las realizaron los iniciadores del estilo sino quienes vinieron después. El uso pleno de algunas de estas técnicas alcanzó su clímax años más tarde, con el modernismo europeo y norteamericano. Autores tan opuestos como William Faulkner y Ernest Hemingway no hubieran producido la misma obra sin el trabajo anterior de Conrad.

LA INFANCIA DEL MARINO. El mar y los viajes estuvieron en las fantasías de Conrad desde la infancia. El Charles Marlow de El corazón de las tinieblas que mira el mapa de África y se detiene en la forma de serpiente que tiene el río Congo es en realidad aquel niño. Conocer África fue una de sus fantasías favoritas, la que se hizo realidad en 1890, cuando trabajó como capitán de un vapor fluvial en el Congo Belga.

Había nacido en la ciudad ocupada de Berdyczów, en el seno de una familia de la nobleza polaca, y su nombre verdadero fue Józef Teodor Conrad Korzeniowski. Su padre, escritor y traductor de autores como Victor Hugo y William Shakespeare, fue detenido por las autoridades rusas por apoyar la lucha contra la ocupación. A la edad de 4 años debió acompañar a sus padres al destierro en Vológda, en el norte de Rusia, donde ambos enfermaron de tuberculosis. Luego de la muerte de sus padres fue adoptado por su tío materno en Cracovia.

A los 17 años, con la bendición de su tío y para evadir el servicio militar ruso, viajó a Marsella y comenzó a trabajar en barcos mercantes franceses. Viajó por los cinco continentes y visitó muchos de los mayores puertos del mundo a bordo de todo tipo de embarcaciones. Luego de un intento de suicidio por deudas de juego ya no obtuvo trabajo en la marina francesa. Se embarcó, en cambio, en una nave británica y dos años después aprobó su examen de oficial. En 1886, al obtener el certificado de maestría en el Servicio Mercante Británico, obtuvo también la ciudadanía de esa nación.

Conrad fue introducido a la literatura por su padre. Además de leer a Dickens y a los autores que su padre traducía, leyó mucho la literatura folletinesca de aventuras marinas de Fenimore Cooper y el Capitán Marryat. En Crónica personal (1912) confiesa sin pruritos que esos fueron los libros que más hondo lo marcaron, prueba de que nunca tuvo demasiados prejuicios contra la cursilería ni pretendió ser un autor culto. Su mejor obra es aquella que se alimentó de la experiencia de su intensa vida, de las relaciones humanas y de la confrontación del hombre con la naturaleza, pero sobre todo de la confrontación del hombre consigo mismo.

FALSO NAUFRAGIO. El delayed decoding, el discurso circular, la combinación de distintos narradores, la story-within-a-story o técnica de cajas chinas son solo algunos de los nuevos procedimientos que desarrolló. Unidos a una narración en donde subyacen ecos e hilos argumentales míticos - viajes de iniciación, descenso a los infiernos en procesos de purificación, choques de culturas-, sus mejores historias abrieron un amplio espectro de caminos para una literatura que debía dar expresión a un mundo donde lo lejano se volvía cada vez más cercano. Un mundo en donde la explotación imperialista de principios del siglo pasado anunciaba la globalización.

En ese sentido son particularmente importantes los libros en los que un narrador llamado Charles Marlow -marino retirado y evidente alter ego de Conrad- le cuenta la historia a una pequeña audiencia de oyentes. Esos libros son las novelas Lord Jim (1900), El corazón de las tinieblas (1902), Azar (1913) y el relato largo Juventud (1902).

El primero de ellos está inspirado en el caso del S S Jeddah, un vapor que en julio de 1880 zarpó de Singapur con destino a Penang y Jeddah, llevando a bordo más de novecientos peregrinos musulmanes en viaje hacia la Mecca. El vapor navegaba bajo bandera británica y era conducido mayormente por oficiales de esa nación. Después de haber estado sometido a un tiempo terrible durante la primera semana de viaje, los soportes de las calderas se aflojaron y la nave comenzó a hacer agua. Cuando se abrió una brecha en el casco y el agua comenzó a ascender rápidamente, el capitán y los oficiales abandonaron el barco. Fueron recogidos luego por otra nave y llevados a Aden, donde contaron una historia sobre pasajeros violentos y un naufragio. Los peregrinos habían sido abandonados a su suerte, en apariencia a una muerte segura. Sin embargo, y para sorpresa general, unos días después un vapor francés arribó a Aden arrastrando al Jeddah. Los peregrinos habían sobrevivido. La investigación oficial que siguió a estos hechos desató un gran escándalo.

Los acontecimientos externos en la ficción de Conrad siguen a los hechos reales. En la novela Jim es un joven marino que carga la vergüenza y el estigma de su cobardía al haber secundado el abandono del vapor Patna junto al resto de la oficialidad. Cuando se descubre la verdad, el capitán se da a la fuga: Conrad tiene buen cuidado (quizás para no arriesgar la relación con la nación adoptiva) en vestirlo como a un inescrupuloso y desagradable alemán. Jim, en cambio, se entrega a las autoridades y es sometido a juicio. Sentado en el banquillo de los acusados, los ojos de Jim se encuentran brevemente con los de un hombre que lo observa desde el público. Ese hombre es Marlow.

Hasta allí la historia ha sido contada por un narrador omnisciente, pero a partir de esa mirada la perspectiva se traslada al punto de vista de Marlow. La forma en que se produce este cambio de punto de vista es de una sutileza estética y simbólica impactante que tiene el valor, además, de anunciar el nuevo lenguaje visual cinematográfico.

TUAN JIM. La historia de Jim -a quien los bugis y malayos del ficticio Patusan, en donde termina sus días, llamaron tuan Jim, o sea lord Jim-, carga con un lastre romántico y contradictorio que Conrad aún no podía sacarse de encima, sobre todo en el diseño de la personalidad del personaje. Ese joven romántico que es solo interesante para Marlow no consigue nunca volverse un ser de carne y hueso. Es posible que Conrad tuviera conciencia de ello, lo cual explicaría la obsesiva y sospechosa insistencia de Marlow por intentar imponerle a oyentes y lectores su incongruente amor a Jim. Es decir, una manera de compensar la debilidad del personaje a través de su alter ego. Que la personalidad de Jim, personaje que es el móvil principal de la historia, sea tan inverosímil hace tambalear a esa catedral de más de 400 páginas. Esa es la razón por la cual casi todos los estudiantes que año a año se ven obligados a leer la obra la consideran un plomo. A pesar de su magnífica arquitectura literaria, la catedral se desploma porque falta lo principal: que el lector crea y sea seducido por el móvil de la historia.

Conrad trabajó largo tiempo en esta novela y la llevó con mucho trabajo hasta el final. No es casualidad, sin embargo, que haya interrumpido su escritura para escribir, en cambio, sus obras maestras El corazón de las tinieblas y Juventud, removido por acontecimientos y emociones que lo motivaban más intensamente. Esas obras están, sin embargo, íntimamente ligadas en su factura literaria. En el caso de El corazón de las tinieblas hasta en los temas míticos subyacentes. Lo que Conrad construye y desarrolla en Lord Jim con mucho trabajo lo aplica en El corazón de las tinieblas y en Juventud con mayor síntesis y fluidez.

EL CODIFICADOR Y EL POETA. Lord Jim es una obra clave desde el punto de vista de la historia literaria: novela en donde choca el lastre de un romanticismo tardío con el impresionismo y la experimentación modernista. Aquí Conrad desarrolla lo que el crítico y escritor Ian Watt llamó delayed decoding. Esta técnica, que podríamos traducir como "decodificación retardada", consiste en presentar el efecto de una impresión sensitiva mientras se retiene y retarda el conocimiento de la causa hasta más adelante en la narración. Se utiliza fundamentalmente para sugerirle al lector la subjetividad de la conciencia. Lo que al principio parecía extraño, arbitrario o absurdo es una cualidad disminuida pero nunca borrada por nuestra percepción subsiguiente de la explicación racional. Que esas impresiones conformen el camino para llegar a la conciencia, como suele suceder en la realidad, hace que el impacto del evento descrito gane en vivacidad. Así por ejemplo, en El corazón de las tinieblas Marlow rememora un ataque al que fue sometido el vapor en el que viajaba diciéndoles a sus oyentes que de pronto "palos, palitos, volaban sobre nosotros" antes de exclamar: "¡Flechas, por Dios!". La decodificación retardada es de una efectividad asombrosa en Juventud, donde todos los signos de la catástrofe penetran primero lentamente en los sentidos hasta adquirir de pronto un impactante cuerpo en la realidad de la causa: la explosión de la carga de carbón en las bodegas del barco. Dado que esta técnica está basada en el supuesto de que la comprensión del lector se ve delimitada por la conciencia de un observador ficticio, no puede sorprender que haya alcanzado su plenitud en los textos en donde aparece el narrador Marlow.

El discurso circular tiene en Conrad una cualidad poética en donde un cierto motivo clave reaparece de forma recurrente como un estribillo a lo largo del discurso del narrador. En Lord Jim Marlow repite varias veces la frase "Era uno de los nuestros", frase que une como en manojos de sentido las vueltas de un relato en donde el narrador se esfuerza en explicar su obsesivo interés en el joven Jim. Este recurso es también más coherente y efectivo en El corazón de las tinieblas, texto que bien puede asimilarse a un largo poema. Allí la palabra clave "oscuridad" une como un hilo polisémico todo el tejido del relato, reapareciendo casi rítmicamente con los significados de lo sórdido, lo indomeñable, lo inescrutable, lo sombrío, lo tenebroso, la locura, la injusticia, etc. A diferencia de Lord Jim, donde el recurso parece implementado de manera un tanto artificial, en esta última novela funciona con una cadencia sonora que recuerda al leitmotiv o tema musical de una sinfonía.

Uno de los recursos narrativos que Conrad desarrolló con mayor éxito en Lord Jim fue la inclusión de diferentes narradores. Este recurso se yuxtapone al de la story-within-a-story o de cajas chinas ya que esos narradores son citados por Marlow, pero adquieren independencia propia. El autor les concede un gran espacio en donde narran sus propias historias, algunas completamente independientes de la historia principal. Tanto el viejo marino francés que en la taberna de un puerto le cuenta a Marlow cómo encontró al Patna flotando a la deriva; la historia de Chester, el marino loco que a través de Marlow pretende emplear a Jim para explotar unos islotes llenos de guano en medio del Pacífico, o las aventuras de juventud de Stein, constituyen algunas de las páginas más disfrutables de la novela.

El otro gran artificio modernista que Conrad pone en práctica con éxito en Lord Jim es el de los saltos en el tiempo. Un recurso que naturalmente Conrad aún no puede implementar "en seco", como en las novelas que escribirán luego los verdaderos modernistas, sino que está ligado a la deriva aleatoria y naturalista del relato que hace Marlow a sus amigos en una larga sobremesa. El narrador va para atrás y para adelante en el tiempo de su vida, relatando encuentros y diálogos que le permiten a su auditorio y al lector ir reuniendo las piezas de una historia que se presenta así como el armado de un rompecabezas.

DESCENSO AL INFIERNO. La relación entre las dos novelas es mucho más profunda de lo que puede verse a simple vista. Aunque Conrad se esfuerza en darle un carácter moral y romántico al personaje de Jim, su destino trágico está sometido a fuerzas tan incontroladas como oscuras. Alcanza la expiación de su culpa ocultándose del mundo y la purificación mediante la muerte. Y el Patusan lejano e inaccesible adonde el rico comerciante Stein lo ha enviado a pedido de su amigo Marlow, está cargado de una atmósfera amenazante y opresiva. La aldea queda en un paraje alejado de la costa al que se llega por un río. Todos estos elementos llevan a pensar en la lejana estación de la compañía belga sobre el río Congo, muchas millas al interior del continente africano, en donde Kurtz se ha rebelado contra la civilización en El corazón de las tinieblas. El delirio expiatorio, moral y romántico de Jim, aún en su incongruencia -o precisamente por ello- nos recuerda el delirio y la locura de Kurtz aunque ambos tengan valores opuestos.

El corazón de las tinieblas fue escrita a partir de la propia experiencia africana de Conrad. Lord Jim, en cambio, está basada en acontecimientos sobre los cuales el autor leyó en la prensa o escuchó en versiones que le contaron sus colegas. A pesar de ello, ambas obras contienen el viaje, el descenso al infierno, la inmolación y el choque de culturas opuestas. Como escritor y representante de la cultura europea, ese otro mundo que conquistaron los imperios y esos hombres oscuros que lo habitaban, desataron en Conrad un espectro profundo y abierto de emociones y preguntas que todavía están sobre la mesa.

LORD JIM, de Joseph Conrad. Random House Mondadori, DeBolsillo, Barcelona, 2008. Distribuye Random House Mondadori. 447 págs.

Tomado de: http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/05/21/cultural_489138.asp

viernes, 21 de mayo de 2010

A TREINTA AÑOS DEL ÉXODO DE EL MARIEL. MIS PROPIAS VIVENCIAS DE ESTOS HECHOS.

No quiero dejar pasar por alto la fecha de hoy, 20 de mayo, para compartir con mis amables lectores y amigos mis vivencias personales de aquellos sucesos, que en mi caso personal,  me devolvieron la dignidad y la oportunidad de crear por primera vez en libertad. Hoy transito con mucho orgullo mi tercera edad. Soy un hombre de sesenta y cuatro años y me siento plenamente realizado como creador. Detrás quedaron los años de ostracismo y ninguneo y también la persecusión y el acoso. He aquí dos relatos de mi libro que narran mis últimos días en el infierno en el cual han convertido a nuestro amado suelo patrio la peor de las dictaduras que hemos padecido los cubanos a lo largo de los años de una frágil vida republicana.


SE PRODUCE MI SALIDA

La tarde del diecisiete de mayo del año 1980 partí junto a otros “marielitos” rumbo al Mosquito.  Una especie de campo de concentración,  donde reunían a toda la gente que iba a emigrar en aquellas embarcaciones alquiladas por personas cubanas en Miami para rescatar a sus familiares en la Isla.  Era realmente la antesala al Mariel, pues de allí se llevaban contingentes para subir de inmediato a las embarcaciones.

El recuerdo que tengo de aquel horrible lugar se va perdiendo poco a poco, por eso no puedo recordar el nombre, por ejemplo, de un joven médico a quien conocí allí,  y me contó que había tenido que regalar su coche, con neumáticos nuevos que había conseguido en el mercado negro,  y además una sortija de oro,  al presidente de los Comités de Defensa de la Revolución de la cuadra donde vivía para que le diese un documento con un nombre falso donde hacía mención de su condición homosexual, y que además era vago y que estaba realizando trámites para adquirir un nuevo carné de identidad porque había perdido el que poseía.  El castrista le advirtió que tal vez no se creyeran lo del carné de identidad, pero que hasta ahí terminaba su “labor” y que si no conseguía nada que ni pensase que iba a recuperar su coche, ni su sortija.

Recuerdo que a mi llegada al campo me quitaron todo el dinero que llevaba conmigo. Unos militares reclutas del Servicio Militar Obligatorio se encargaban de esa tarea. Primero  pasaban un detector de metales por todo el cuerpo. Imagino que para detectar armas blancas. Alguna navaja, por ejemplo, y luego te vaciaban los bolsillos dejando caer sobre unas bolsas de lona verde olivo todo el dinero en billetes,  o incluso en monedas que llevabas contigo.

Muchas gentes llevaban dinero en cantidades suficientes para comprar golosinas y alimentarse, pues los mismos castristas advertían que se debía llevar dinero para comprar chocolates, yogur o helados, por ejemplo. Se trataba de un engaño miserable. Allí no había tiendas o puestos para vender nada.

Sufrí mucha hambre mientras duró el proceso para que me llevaran hasta los barcos. En aquellos días sufría de una gastritis incontrolable,  y mantenerme sin comer durante más de dos días agravó mi condición. Cuando conocí a aquel médico le conté lo que me pasaba,  y recuerdo que me dio una bolsa de papel casi vacía, un cartucho, como decimos en Cuba y me dijo:”mira, cómete aunque sea esta “surrapa” de galleta y vete a los bebederos y toma mucha agua, para que esa “surrapa” se hinche y te infle el estómago”. Gracias a esa “surrapa” se calmaron los retortijones del hambre en mi panza.

Otro incidente que quiero evocar es el de Pituca.  Entre la masa de “marielitos” destacaban los homosexuales afeminados. Pituca era uno de ellos.  Era un joven gay que lucía muy raro porque era algo híbrido,  supongo que no estaba muy bien de sus facultades mentales.  Se vestía más o menos con ropas femeninas y se maquillaba encima de su barba. Bueno, hay que considerar que tal vez llegó al Mosquito sin barba,  y allí en aquellas horas de espera interminable le creció la barba. Lo que pasó exactamente es que entre la soldadesca asignada a mantener el supuesto orden habían muchos homófobos y Pituca,  como comenzaron a gritarle algunos “cheos” por aquello de la tonadilla: “Pituca la bella, yo no bailo con ella” puso los ojos,  y fijó su interés en uno de aquellos guardias. El tipo se dio

cuenta y le dijo: “por faltarme el respeto no te vas, aquí te vas a quedar”. Pituca se le arrodilló y le suplicó que la dejara marchar,  y que le prometía que nunca más le faltaría el respeto, gritaba: “combatiente, se lo suplico. Déjeme ir, mire que yo nunca más le voy a decir lo bueno que usted está” enfureciendo al guardia.  Así transcurrió el tiempo y perdí de vista a Pituca.

Para mi sorpresa y la de otros que me acompañaban en el viaje la descubrimos en un autobús de la línea Greyhound,  que habían alquilado los agentes del Servicio de Emigración de los Estados Unidos para transportarnos desde Key West hasta Miami.  Cuando llegamos a Miami el autobús se detuvo en un punto de la ciudad y un representante de la Junta Patriótica Cubana, una organización de cubanos exiliados, se acercó a la puerta y nos dio la bienvenida. Fue entonces que escuchamos desde el fondo una voz muy afeminada que dijo:” ¡bravo mi’jito te la comiste!”. Era Pituca.

Como a las tres de la tarde del día dieciocho subí a un camaronero. El cubano que lo había alquilado se llamaba Frank. Era un joven muy amable y solícito.  Me contó que era su segundo o tercer viaje a Cuba en busca de sus familiares. Conocí al capitán, un americano con una barba que recordaba un poco a Hemingway,  y le daba el look de un viejo lobo del mar. Confié en él cuando me dijo que estábamos atravesando la corriente del Golfo de México, y que era realmente peligrosa. Muchas pequeñas embarcaciones habían zozobrado antes, pero que confiara en su pericia. Esta era la cuarta vez que había hecho la misma travesía y que la embarcación que capitaneaba era muy fuerte y resistiría.

Le pedí a Frank algo de comer y me trajo unos SALTINES y una latita de salchichas vienesas de marca ARMOUR. Las encontré deliciosas y juro que a esa famosa marca le haría un spot comercial gratis, pues alivió mis hambres. 

Después, aconsejado por el capitán que me preguntó si había navegado antes y le respondí negativamente, me fui a la bodega del barco y me tendí sobre el piso. A medida que transcurrían las horas comenzó a congestionarse el espacio con las gentes que se encontraban en la cubierta,  y bajaban, pues las altas y constantes marejadas les provocaban náuseas.

La noche en el mar es cerrada y negra como una cueva de lobo.  Sólo se alcanzaban a ver algunas luces de otras embarcaciones que hacían la misma ruta.

Llegó el amanecer y recuerdo un incidente muy simpático que quiero relatar pues nos hizo reír a todos y nos levantó, por lo menos,  a mí,  el ánimo.  Casi a mi lado venía dormida una señora de color entrada en años.  Fácilmente le calculo unos setenta, quien viajaba con un niño como de doce. El bullicio de la gente la despertó,  y se puso a llamar al pequeño, pues el niño se había ido a la cubierta a ver el mar por curiosidad.

La abuela gritaba: ¡Alberticooo! hasta que el niño le respondió:”¡Aquí estoy abue!” y fue a reunirse con su abuela. Entonces la señora dijo algo que parece extraído de un relato surrealista. Le saco conversación y me dice”ay, mi’jo yo no sé por qué tenemo que pasar por tanto trabajo. Si  ya Fidel y el americano se pusieron de acuerdo, por qué nos mandan en un barco?” Le respondí, bueno, porque no hay otra formar de abandonar el país salvo en avión. “No, sí la hay  lo que pasa es que no se ponen de acuerdo” Me intrigó la respuesta de la abuela y me atreví a recordarle que Cuba es una isla y sólo hay dos formas de salir de ella, por aire o por mar y aquella pobre mujer me respondió de una forma que nos hizo reír a todos. “no es veldá. ¿Y el túnel de la’bana?” Le dije que no pensaba que ella suponía que podíamos hacer la travesía por aquel túnel y me dijo: “claro que no, pero, mira, los americano son tan inteligente y an abansao tanto en la tecnología que bien pueden hacer un túnel entre la’bana y Miami en una semana, chico, pol  fabol”. Dejo al amable lector los comentarios.


© René Dayre Abella Fragmento de mi libro de relatos testimoniales Banes: La Piel de la Memoria.








TOCANDO TIERRA

Alrededor de las once de la mañana del día siguiente, el diecinueve de mayo, fecha en la cual conmemoramos los cubanos la caída del Apóstol José Martí en Dos Ríos, llegué a Norteamérica, junto a otros casi treinta cubanos que como yo se veían por primera vez libres del peso de vivir bajo la férula autoritaria y caudillista de un demente megalómano,  que sólo se ocupa en pensar cómo pasará a la Historia.  De hecho ya la Historia lo ha juzgado como a un sátrapa sangriento,  y despreciable que ha convertido a la Isla de Cuba en una enorme prisión.  La cárcel grande como acostumbran llamarle a la Isla los que sufrieron,  y padecieron lo inenarrable en las ergástulas de las prisiones chiquitas.

Un grupo de agentes migratorios nos daban la bienvenida a través de megáfonos en un español fuertemente marcado por un acento sajón,  y una centena de cámaras de televisión y micrófonos de estaciones de radio,  y mini grabadoras de periodistas de los diferentes medios de prensa acreditados en Estados Unidos nos acosaban con miles de preguntas.

Quise evitar la avalancha de reporteros y me salí del tumulto.  Encontré a un joven marine, lo abordé  y en un raquítico inglés le dije: I look for ground. Por supuesto me encontraba sobre un espacioso muelle en Key West donde atracó nuestra pequeña embarcación,  y no se veía un espacio de terreno en toda aquella área.

El muchacho, quizá me juzgó loco y me preguntó: “ground. You say?”. Yes, ground, le respondí y entonces me señaló unas instalaciones de madera que se encontraban abandonadas. Subí a una pequeña colina,  y allí encontré mucha tierra y hasta un pequeño jardín descuidado. 

Me incliné sobre aquella tierra  que se miraba un poco diferente, como más oscura que la que había dejado atrás, y la besé con el rostro mojado en lágrimas recordando a mis padres muertos,  que tanto habían soñado con que yo escapase del infierno.

Cuando me levanté y alcé mi vista me encontré con una cámara fotográfica en las manos de un periodista que me había seguido,  y en un perfecto español me pidió que repitiera el acto porque no había logrado fotografiarme mientras besaba el suelo de mi nuevo hogar. Le respondí que aquello no era una pose, sino un gesto sincero,  y que nunca lo repetiría para un curioso que sólo lo explotaría gráfica y comercialmente. Y me alejé, mirando siempre al mar. Detrás quedaban definitivamente todos mis recuerdos.  


© René Dayre Abella  Fragmento de mi libro de relatos testimoniales Banes: La Piel de la Memoria.












miércoles, 19 de mayo de 2010

CARLYN LUKE REDING POESÍA FEMENINA NORTEAMERICANA TOMADO DE: LAPRENSA.COM.NI

Poesía femenina norteamericana

(Presentación y traducción: Horacio Peña)

Carlyn Luke Reding nace en Texas, y desde muy temprano sus ojos recorren la casi ilimitada geografía del Estado. Este martes 11 de mayo se graduará en el Seminario del Suroeste, y luego será ordenada sacerdote en la Iglesia Episcopal. Incansable viajera, ningún paisaje le es desconocido, ninguna gente le es extraña.

Dos ríos, Brazos y Colorado, llenan su vida y su poesía. Pero además de viajar en estos ríos, Carlyn recorre el río de la historia y el río del tiempo. Lenguaje marítimo, fluvial, y lenguaje terrestre. En su poesía se refleja todo el mundo a través del cual Carlyn canta, describe, pinta y danza. Y medita, su poesía en una profunda, larga y constante meditación sobre el ser y el hacer del hombre. De la mujer. Cada momento de la historia y de la vida, se transforma en poesía: trágica o luminosa de alegría. La sequía, la inundación del río, es la seguía del alma y la inundación de la gracia en el alma del mundo. Corrientes de agua, corrientes de luz que rebalsan las calles y avenidas de la amenazante ciudad, donde Carlyin ha vivido y sonado.

Ofrecemos tres traducciones de sus poemas. Paisaje de montañas, de mesetas, de praderas, que es también un paisaje espiritual.

ABANDONANDO LOS ÁLAMOS



En las sombras

bajo una lluvia que parece caminar incesantemente

volcanes dormidos

laboratorios y radiaciones

graban el desierto en un agua fuerte.

Bajo el trueno

en una luz explosiva

talladas a lo largo de la Sangre de Cristo,

las mesetas nos devuelven las tradiciones

del pueblo de Taos

de Santiago

y de San Francisco.

CRUCES DE MORADA LANE



Envuelta en un rebozo de sombras de la tarde

la montaña de Taos se levanta sobre la tierra de Pueblo,

mientras los cuervos revolotean sus cercas.

Luego descansan y cuentan historias,

Los coyotes escuchan.

Antiguos rituales de campanas de iglesias y toques de tambores

se filtran a través de las ventanas francesas,

rodeando el blanco salón de Madera

mientras la meditación evoca la plegaria de la tarde.

Después los coyotes aúllan contra las bendiciones.

Un manto con pliegues de la madrugada, adorna el bosque.

Una alta cruz se graba en el cielo de obsidiana

y señales de humo dan fuego a las brillantes plumas

debajo de la pálida cruz.

Los cuervos chillan, se miran el plumaje.

Más allá de Morada Lane, en la pradera llena de arbustos

una famosa y pequeña cruz

que dibujó una vez Georgia O’Keeffe,

se dobla bajo el peso de la tradición.

Los coyotes cuentan las cruces y aúllan toda la mañana.

ACEQUIAS EN LA SOMBRA



La montaña de Taos,

Madre de Pueblo,

inicia la ceremonia de Observación

bajo una hilera de nubes.

Ella truena

mira mis curvas y diagonales

toca estos filosos bordes y dibujos pétreos

recorre esta memoria monumental de las olas

reconoce la selva del Pinon

reflejo de antiguos océanos.

Sensual bajo su manto

Taos envía lluvias y nieve derretida

a través de las acequias,

sus canales sagrados

en el infinito de la existencia.

Ella halaga

ven a mí

entregate.

Yo me inclino y oscilo su incensario

huelo el incienso

tomo su cáliz

bebo su vino.

lunes, 17 de mayo de 2010

¡FELÍZ CUMPLEAÑOS 133, JUANITA! ÚLTIMO POST EN EL BLOG DE MI AMIGA BELKIS CUZA MALÉ

Monday, May 17, 2010


!Feliz cumpleaños 133, Juanita!
Lo celebro mientras leo Las vidas de Arelys, la nueva novela de mi querido amigo José Lorenzo Fuentes

Belkis Cuza Malé

Hoy, 17 de mayo, estoy celebrando el cumpleaños de Juana Borrero, la poeta y pintora cubana a quien Rubén Dario y Julían del Casal dedicaran hermosos versos. Había nacido en 1877 y aunque sólo vivió 18 años y 10 meses (moriría el 9 de marzo de 1896), el ciclo de su vida se cerró dejándonos una preciosa obra poética y pictórica que la sitúan al lado de los artistas universales.
Durante más de seis años --mientras investigaba para escribir mi libro-- viví y respiré la energía de Juana Borrero, me convertí en ella, me nutrí con su obra, sus cartas, sus dibujos y pinturas, de tal modo que llegué a pensar que yo era su reencarnación. Y así se lo pregunté a mi maestro espiritual, José López del Río. "No --me dijo una mañana calurosa, en su casa de Marianao--. Tú eres otra". Pero no me atreví a preguntarle quién. Hoy lo lamento.
El viernes, mi amigo José Lorenzo Fuentes, presentó su nuevo libro Las vidas de Arelyz, en la tertulia que organiza el poeta Joaquín Gálves en el Café Demetrio. Junto al novelista estaba Arelyz Cubero, la joven a quien José Lorenzo ayudó a conocer sus vidas pasadas, realizando varias regresiones. Arelys habló en aquellas sesiones de auto hipnosis de haber sido Carmen Sylva, una escritora que vivía en un palacio. Pero nadie conocía a esa escritora, de modo que José Lorenzo tuvo que recurrir al internet y a amigos bibliotecarios, hasta que logró saber, no sin gran
esfuerzo, la verdadera identidad de ese personaje, que no era otro que la reina de Rumanía, también escritora, Isabel de Weid. De esa regresión nacería lo que es ahora esa novela extraordinaria, Las vidas de Arelys. Un texto singular, escrito por uno de los grandes escritores cubanos, residente en Miami.
José Lorenzo Fuentes a su vez, ha estudiado a profundidad los temas esotéricos, y ha escrito un libro sobre meditación, arte que practica y que lo mantiene joven a sus 82 años.
Fueron él, y Lida, su compañera de tantos años, y ángel inolvidable, quienes me llevaron a conocer a Joseíto. Habían llegado primero que yo, y me esperaban a un costado de la casa del Maestro. Recuerdo la emoción con que el anciano me tomó la mano y comenzó a leérmela, como si se tratase de un libro abierto, y luego me bendijo. Era mediados del año 1967, todavía estaba viva su esposa, una anciana pequeña y delgada, que permanecía enfrascada en alguna tarea, en la saleta comedor. "Estás divorciada, tendrás dos hijos. Por el momento, no habrá viajes largos para ti". Y así fue. Acertó en todo, y acertaría luego en cada una de mis sucesivas visitas, mientras intentaba calmar mi ansiedad de aquellos años, colocándome la mano sobre la cabeza y repitiendo en voz alta con fervor la Gran Invocación de los teósofos: "Desde un punto de luz..." Joseíto se adelantó también a la era de la tecnología y a veces, ante mi urgencia y ataques de pánico, solía invocar a Dios en mi ayuda, usando el teléfono, luego de pedirme que cerrara los ojos e imaginara que su mano descansaba sobre mi cabeza mientras repetía aquella oración.
Durante su larga y extraordinaria vida, Joseíto fue sacerdote de la Iglesia Católica Liberal, teósofo, medium, practicante del yoga, y ser espiritual siempre, capaz de realizar viajes astrales a cualquier sitio del planeta y el espacio sideral: un yogi al estilo cubano, un maestro, que vivió hasta los 102 años. Murió mientras yo residía en Madrid, y recuerdo cómo, sintiendo su presencia a mi lado, comencé con desesperación a llamarlo por teléfono a su casa habanera. Había partido junto a Dios y yo lo presentía.
Gran amigo de Mercita Borrero, la hermana de Juana y única sobreviviente de la familia, fue ella quien -- me comentó un día--, le había cosido los hábitos sacerdotales para la ceremonia de iniciación en la iglesia Católica Liberal. Y como él, Mercita vivía leyendo a los grandes teósofos y visionarios de la época. Muchas de esos libros me alimentaron también a mí durante los años setenta en Cuba, años de cambios fundamentales en mi vida, y esos textos me permitieron controlar mis miedos y meterme de lleno en las corrientes espirituales que llegaban entonces a través de estos dos seres prodigiosos: José López del Río y Mercita Borrero. La personalidad extraordinaria de este Maestro pronto captó también para sus filas de amigos eternos al poeta Heberto Padilla, quien sin ser un creyente, se aficionó a visitarlo y conversar durante largas horas. Incluso, Heberto le escribió un poema.
Celebro hoy el cumpleaños 133 de mi querida Juana Borrero, un ser que no ha dejado de protegerme nunca y de abrir caminos para mí. En la sala de mi casa tiene hoy su vaso de agua, incienso y su retrato, al igual que un ejemplar del libro que escribí sobre ella, El clavel y la rosa. Su espíritu protector me ha permitido vencer situaciones muy difíciles. Fue ella quien estando yo completamente marginada como escritora, condenada al ostracismo en la Unión de Esctritores (donde trabajaba), en 1976 le susurró al oido al poeta Nicolás Guillén que yo debería escribir un artículo sobre el 80 aniversario de su muerte, y luego otro sobre el centenario de su nacimiento, en 1977. Ambos fueron publicados en La Gaceta de Cuba de la UNEAC, que presidía Guillén, un milagro, luego de más de cinco años sin permitírseme publicar una letra en mi país.
Fue también el espíritu de Juana quien logró, sin yo proponérmelo, que mi manuscrito de El clavel y la rosa (biografía novelada de Juana Borrero), fuera publicado en 1984 por el Instituto de Cooperación Ibeoramericana de España, libro que no ha podido ser borrado en Cuba de la bibliografía de la artista, y que en su momento tuvo el aval de dos de los grandes especialistas en el tema, Cinto Vitier y Fina García Marruz.
Durante años, como les decía, respiré la atmósfera de esa casa que conservaba viva a Juana, el hogar de Mercita y su esposo, el pintor Ramón Loy. En ese ambiente, en el que me sentía tan a gusto, a pesar de la diferencia extraordinaria de edad, pues Mercita ya pasaba de los 80 y yo apenas si tenía veinte y tantos, me metí de cabeza no sólo en el mundo de Juana, sino en el del esoterismo y la teosofía, y mi vida se enriqueció espiritualmente con la lectura de textos fundamentales.
Epoca en que me dediqué con pasión a reconstruir el entorno de Juana, husmeando en cuanto archivo existía en La Habana y alimentándome con las cartas de amor a su novio, el también poeta Carlos Pío Uhrbach. Fui yo quien logró empatar los hilos de esas existencias a las que el destino les tenía deparados un final único y de seguro esplendoroso, aunque triste: la muerte prematura que los uniría para siempre en el firmamento. "Ya no estamos en la misma tierra --diría Carlos Pío Uhrbach, tras conocer la muerte de su amada--, pero sí en el mismo cielo, el del amor".
Y fui yo, quien llevada por mi amor a aquellos seres, no descansé día y noche en armar lo que parecía imposible: los detalles de sus vidas y sus muertes, más allá de todo documento, utilizando a ratos mis facultades extra sensoriales. Fechas reales de nacimiento, pormenores de sus dos viajes a New York, vida en Cayo Hueso tras el destierro de la familia, los momentos finales, y luego la visita del novio a la tumba de la ausente, eso y más... El 17 de diciembre de 1897, moría en la manigua cubana, con el grado de teniente coroneal, Carlos Pío Uhrbach, y su cadáver se perdería para siempre... hasta que yo di con su defunción en un sitio de Las Villas. Su secreta incorporación a la lucha por la independencia de Cuba fue el motivo que le impidió reunirse con ella, a pesar de que Juana le rogaba que viniese a verla a Cayo Hueso. Cumpliendo una encomienda secreta del general Antonio Maceo, logra llegar a Estados Unidos cuando el encuentro físico ya es imposible, y visita su tumba. !Qué triste debió ser ese momento para el amante inconsolable! Pude imaginarme la escena en detalle porque conservo un periodico de Cayo Hueso de ese año, que publicaban los cubanos de la emigración.
Juana Borrero está aquí siempre en mi casa, me acompaña, no como una sombra más, sino como un espíritu poderoso, al igual que Mercita. Sus dibujos infantiles forman parte también de mi colección y algunas de sus pertenencias, como el anillo de compromiso que le dió Carlos Pío Uhbrach. Son mis tesoros: ahí está la energía eterna de su ángel y de su amor.
!Feliz cumpleaños, Juanita!

Estas fotos fueron tomadas en la presentación del libro Las vidas de Arelys, de José Lorenzo Fuentes, en la tertulia del Café Demetrio, de Coral Gables. Gracias a Joaquín Gálvez por invitarme y propiciar este encuentro con mi viejo y querido amigo José Lorenzo Fuentes. Más sobre esta presentación en el blog de Joaquín Galvez, http://laotraesquinadelaspalabras.blogspot.com/

EDMUNDO PAZ SOLDÁN, ESCRITOR BOLIVIANO: "EL PARTIDO DE EVO ESTÁ HACIENDO TODO POR COPAR LOS ESPACIOS DE PODER EN EL PAÍS"

Edmundo Paz Soldán, escritor boliviano:
"El partido de Evo está haciendo todo por copar los espacios de poder del país"


El novelista señala que los gobiernos y caudillos neopopulistas se están convirtiendo en el nuevo establishment y deberán enfrentar las quejas de los movimientos sociales que antes culpaban de sus males al neoliberalismo.  

GASPAR RAMÍREZ 
En la novela "Palacio Quemado" (Alfaguara, 2006), Edmundo Paz Soldán cuenta la historia de Óscar, un intelectual que escribe discursos para el ficticio Presidente boliviano Fernando Canedo de la Tapia, quien se parece mucho a Gonzalo Sánchez de Lozada, en una Bolivia que se parece mucho al hervidero que era ese país en 2003.
El escritor boliviano relata en clave apenas disimulada ese tenso período, que terminó con unos 70 manifestantes muertos en los enfrentamientos con la policía en octubre de ese año, y con Sánchez de Lozada arrancando a Miami.
Si bien el personaje de Óscar no tenía más filiación ideológica que el gusto por el poder, representaba a una élite que gobernó Bolivia durante casi todo el siglo XX. Hasta diciembre de 2005, cuando el cocalero Evo Morales ganó las presidenciales con un discurso contra el neoliberalismo, los partidos tradicionales, y, principalmente, en nombre de las minorías: indígenas, sindicatos, movimientos sociales.
Esta semana Morales enfrentó la primera huelga general de la poderosa Central Obrera Boliviana (COB). "El surgimiento de los partidos y caudillos neopopulistas tiene que ver con la crisis del modelo neoliberal. Con el tiempo se convertirán en un nuevo establishment , y tendrán que hacerse cargo de los problemas que antes le achacaban al neoliberalismo. Es lo que le pasa ahora a Evo con la COB", comenta Paz Soldán.
El profesor de literatura de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, habitual comentarista de la política boliviana, cree que a Morales le va a pasar la cuenta el proceso natural de desgaste de un partido.
"El asunto es cómo utiliza su capital político, que parece que todavía es amplio, para poder rectificar y consolidar alianzas con los movimientos sociales", señala.
Paz Soldán, quien estuvo esta semana en Santiago como exponente en el "Simposio de Narrativa Weird en Latinoamérica", organizado por la Universidad Católica, señala otro problema: que el Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido de Morales, es muy amplio, y que la unidad se mantiene gracias a su carisma. "Es una unidad muy frágil; entonces, cuando aparezcan las protestas habrá problemas como los de esta semana".
Hasta antes de la reelección de Morales en diciembre pasado, y de su triunfo en las parlamentarias, se hablaba de un "empate catastrófico", en alusión al equilibrio de fuerzas entre el gobierno y la oposición. "Lo que ha pasado con la última elección es que el empate se decantó a favor de Morales. Esa victoria política le ha permitido tener más margen de maniobra".
Y la inclinación de la balanza se ha notado en los cambios en la justicia impulsados desde el presidencial palacio de gobierno. "La independencia del Poder Judicial se ha visto gravemente dañada por las maniobras del gobierno. Además, el cambio de reglas ha permitido que pueda copar el Poder Legislativo".
Entonces, "hay una hegemonía de un partido que está haciendo todo por copar todos los espacios de poder del país", lo que preocupa con razón a los opositores a Morales.
En "Palacio Quemado", Óscar se mueve por los pasillos del poder, ve la corrupción en el mundo político, y ve el surgimiento de un líder índigena que guía a las minorías dispersas y que mucho se parece a Evo Morales.
Reinventarse
¿Dónde estaría Óscar, el protagonista de "Palacio Quemado", en la Bolivia actual?
"Creo que estaría tratando de reinventarse en alguna ONG en La Paz. En este momento no tendría ningún acceso al poder, lo que sería una pena para él, porque tiene una visión muy pragmática de las cosas y un deseo de estar cerca del poder, más allá de cualquier ideología. Lo que con el MAS se ha roto, porque Óscar representa a una clase social que ha perdido el poder. Hay una revolución en Bolivia de transferencia de poder de una élite a otra élite que está surgiendo".
 "El liderazgo de Morales es diferente al de Chávez" Las amistades internacionales del Presidente Morales, en especial con Hugo Chávez, es otro tema que da que hablar. "Creo que Evo tiene un tipo de liderazgo político diferente al de Chávez, sobre todo la capacidad de convertirse en líder de los movimientos indígenas en toda Latinoamérica. Eso le da un perfil único, al que no puede llegar el Presidente venezolano", opina Edmundo Paz Soldán. Por otro lado, agrega, "le va a ser muy difícil a Evo tener una independencia total de Chávez, por el apoyo económico y simbólico que recibe de Venezuela y que son muy fuertes".
Otro rasgo de su política internacional es la postura "antiestadounidense", lo que reafirma su cercanía con Chávez, y que lo lleva a asociarse con países lejanos y cuestionados como Irán. "Bolivia es un país muy pequeño como para enfrentarse solo a EE.UU. Un país 'antiimperialista' necesita adscribirse a otro eje, y ese otro eje es el de Chávez, de Irán".
Actualidad y política La política, la contingencia, su Bolivia natal, la globalización son temas presentes en la obra de Edmundo Paz Soldán. "Quizás porque a mí siempre me ha interesado la cuestión política. Siempre estoy pendiente de lo que sucede, y como mi mente no separa cosas... Todo ese impacto de la cuestión política me gusta trabajarlo de manera narrativa, darle un contexto más amplio, buscando una reflexión más amplia para entender estos fenómenos", indica.
Actualmente, trabaja un tema candente: la frontera entre EE.UU. y México. "Mi próxima novela está ambientada allá. Me interesa en este momento el tema de la violencia, las raíces de la violencia en EE.UU., de la inmigración, lo que está pasando en Arizona. Cada vez me parece más cierto que Bolaño tenía razón cuando en "2666" escogió Santa Teresa, un símil de Ciudad Juárez, como un símbolo del horror contemporáneo".
                                             En la foto, Edmundo Paz Soldán, escritor boliviano

domingo, 16 de mayo de 2010

LA MUERTE DE UN PIMPOLLO POR: MARIO VARGAS LLOSA © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010.© Mario Vargas Llosa, 2010.

La muerte de un Pimpollo

León Estévez, yerno del dictador dominicano Trujillo y compañero de orgías y torturas de su hijo Ramfis, se ha suicidado, ya octogenario. Fue muy famoso, en el peor sentido que puede tener la expresión

MARIO VARGAS LLOSA
En: www.elpais.com  /  Madrid: 16 de mayo de 2010. 
Hace unos días, en el piso A3.1 de un edificio que hace esquina entre la avenida Francisco Prats Ramírez y la calle Núñez de Cáceres del barrio residencial El Millón de Santo Domingo, República Dominicana, se encontró muerto a un octogenario llamado Luis José León Estévez que, según testimonio de los vecinos, vivía solo como un hongo y nunca recibía visitas. A todas luces, había puesto fin a su vida por su propia mano, descerrajándose un disparo en la cabeza. La pistola Colt, calibre 45, estaba junto al cadáver, que yacía de espaldas en una cama simple en la que, para entrar en la muerte con más comodidad, el suicida había colocado dos almohadones bajo su espalda. Antes de tumbarse, se había quitado los zapatos. En el cuarto había, además, varias maletas hechas, un teléfono, un televisor y un novenario.
Los testimonios de casi todos coincidían en señalarlo como uno de los más crueles torturadores
Con él desaparece un personaje que fue muy famoso, en el peor sentido que puede tener esta expresión, en los años cincuenta del siglo pasado, durante la llamada Era de Trujillo, esos 31 años (1930-1961) en los que el Generalísimo Rafael Trujillo Molina, Jefe Máximo y Benefactor y Padre de la Patria Nueva, fue el amo y señor -un verdadero dios- de la República Dominicana. León Estévez era entonces oficial de la Fuerza Aérea, íntimo amigo y compañero de francachelas, correrías y orgías del hijo mayor del dictador, Ramfis Trujillo, del que sería también asesor y cuñado pues tuvo la suerte de casarse en 1958 con Angelita, la hija mimada de Trujillo. A ésta se la proclamó Reina en el más fastuoso acontecimiento de la Era, la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre, con que en el año 1955 se celebraron los 25 años del Generalísimo en el poder. Cerca de 70 millones de dólares costaron los milyunanochescos festejos en los que participaron las coristas del Lido de París, la orquesta de Xavier Cugat y delegaciones de 42 países "libres" del mundo, muchos presidentes, entre ellos el brasileño Juscelino Kubitschek, y dignatarios internacionales como el cardenal Spellman de New York. El vestido de su Graciosa Majestad, Angelita I, confeccionado por dos célebres modistas romanas era de gasa, encaje y 45 metros de armiño ruso. Su toga era idéntica a la que llevó la reina Isabel de Inglaterra en su coronación.
Angelita Trujillo está todavía viva, en Miami, donde, desde que se volvió una born-again Christian, suele cantar himnos bíblicos en las iglesias evangélicas. Últimamente ha publicado unas memorias en las que muestra una frialdad polar para con su primer esposo, León Estévez, incluso en un tema delicado que debió de ser materia de los primeros conflictos en el matrimonio. La inverificable leyenda dice que Angelita se prendó de un joven oficial, el teniente Jean Awad Canaán, quien murió por esa época en un oportuno accidente. La familia de éste no creyó nunca que aquella muerte fuera casual y acusó siempre al marido de Angelita de haberla provocado, por celos. En estos días, con motivo del suicidio de León Estévez, la hija de aquel teniente, Pilar Awad Báez, ha resucitado aquellas acusaciones.
Gracias a su matrimonio y su amistad con Ramfis, León Estévez hizo una carrera meteórica. Fue nombrado director de la Academia Militar Batalla de las Carreras a los 23 años y muy poco después ascendido a teniente coronel. Pero su fama de entonces no se debía a sus méritos profesionales, sino a su elegancia y su apostura. Aunque su seudónimo era Pechito la gente común y corriente, y sobre todo las muchachas, lo llamaban "Pimpollo", es decir, guapo, galano y gentil. En las fotos aparece siempre vestido de manera impecable e imitando el atuendo y las coqueterías de Ramfis, los anteojos oscuros Ray Ban, el bigotito recortado a la manera de los astros del cine mexicano como Arturo de Córdoba, los zapatos brillando como espejos y la sonrisita de triunfador.
En los años noventa, cuando yo investigaba sobre la Era de Trujillo, el nombre del teniente coronel Luis José León Estévez se me aparecía por doquier en los testimonios escritos y orales y casi todos coincidían en señalarlo como uno de los más crueles y feroces torturadores y asesinos de aquellos años terribles, sobre todo en los seis meses que siguieron a la muerte del dictador, cuando Ramfis Trujillo, al frente de las Fuerzas Armadas (Balaguer era el presidente nominal) desencadenó una vertiginosa represión en venganza por el asesinato de su padre, en que cientos de dominicanos fueron torturados y asesinados por todo el país. Es seguro que Pechito estuvo en la Hacienda María, de Ramfis, el día que seis de los ajusticiadores del tirano fueron arrebatados a la Justicia, secuestrados por militares y llevados allí para que Ramfis y sus compinches, con vasos de whisky en las manos, los mataran a balazos. Por participar en este crimen, Pechito Estévez fue condenado en contumacia a 30 años de cárcel en febrero de 1965. Pero no cumplió un solo día tras las rejas, porque ya vivía en el exilio, y en 1977, por prescripción de la pena, pudo volver a Santo Domingo, donde se convirtió en un próspero empresario.
En el exilio se había separado de su mujer, a la que acusó de haber "secuestrado" a sus tres hijos, contraído una nueva unión con una señora acomodada, y experimentado una conversión a una forma afiebrada y extrema del catolicismo. Se lo decía miembro de una organización integrista, tal vez el Opus Dei. Yo visité la iglesita donde el Pimpollo oía misa todas las mañanas y pasaba el copón de las limosnas. Aparentemente estaba ya desencantado de la política, pues, en la cena que me organizó el simpático Kalil Haché, antiguo secretario de Trujillo, para que pudiera conversar con los trujillistas sobrevivientes y fieles a la memoria del tirano -la más inolvidable de todas las cenas a la que me ha tocado asistir- el teniente coronel no se hizo presente. Sólo le interesaban entonces la religión y los negocios.
Después de muchas gestiones e intermediarios, aceptó recibirme en su despacho. Había dejado de ser un Adonis hacía tiempo, pero conservaba la pulcritud en el vestir. Era un hombre frío, desconfiado, y no ocultaba su veneración a la memoria de Trujillo. En un momento dado, me dijo que había conversado con una mujer humilde a la que el Jefe le había besado los pies porque ella, en la cama, le dijo que los tenía muy fríos. "Ya ve usted, en contra de lo que se dice, era un hombre compasivo", concluyó.
Le recordé que casi todos los dominicanos que habían sido torturados en la época de Trujillo en la cárcel La Cuarenta y sentados en la famosa Silla Eléctrica para recibir descargas que les quemaran el cuerpo, aseguraban que él siempre estaba allí, presenciando el horror, y muchas veces participando en él con su inseparable fusta de jinete, con la que le gustaba azotar a las víctimas. Añadí que, sin ir muy lejos, mi amigo José Israel Coello, que me acababa de dejar en la puerta de su despacho, había sido una de ellas, y que todavía le quedaba en el cuerpo algún rastro de las cicatrices de los fustazos que le infligió mientras, amarrado en la silla, recibía descargas eléctricas.
Estuvo mirándome un buen rato en silencio, mientras palidecía. Pensé que iba a echarme de su oficina o agredirme. Pero se limitó a murmurar, con un gesto de disgusto: "Si quiere que le diga la verdad, no me acuerdo de ese episodio". Su respuesta me produjo un escalofrío. Probablemente era cierto, lo habría hecho tantas veces y con tantos, que ya no quedaban caras y nombres concretos de los martirizados en su memoria.
Ahora veo en los diarios de Santo Domingo que algunos de los disidentes antitrujillistas que sobrevivieron a las torturas de La Cuarenta, como la doctora Asela Morel, que estuvo allí presa con las hermanas Mirabal, han recordado las siniestras hazañas que perpetraba Pechito Estévez, en 1961, en aquellos calabozos inmundos, oscuros, llenos de humo, sangre, injurias y dolor, en una época en que, casi por doquier en América Latina, las dictaduras perpetraban monstruosidades parecidas.
Los jóvenes dominicanos de nuestros días deben oír hablar de todo aquello como de algo prehistórico. Por fortuna, su país ha dejado atrás y cada día se aleja más de semejante barbarie. Es uno de los países latinoamericanos donde la democracia ha arraigado mejor y donde unas políticas sensatas han traído progreso económico e institucional considerable. Desde luego que hay mucha pobreza todavía y la violencia no ha desaparecido en la vida social. Pero, comparada con el horror de aquellos años, la situación actual está a años luz de la de entonces, aunque sólo fuera porque en la República Dominicana de hoy un Pechito Estévez sería inconcebible.
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sábado, 15 de mayo de 2010

POESÍA DEL HUMOR TRASCENDENTAL POR: EDGARDO DOBRY TOMADO DE WWW.ELPAIS.COM

Poesía del humor trascendental

EDGARDO DOBRY
En: Babelia. Madrid: 15 de mayo de 2010. www.elpais.com
 
Poesía. El nadaísmo, movimiento poético surgido en Colombia a finales de los años cincuenta, fue al principio una combinación de proclama estética y misticismo vanguardista al estilo de Dadá, al que su mismo nombre religa: "Es una revolución en la forma y el contenido del orden espiritual imperante en Colombia", escribió Gonzalo Arango en su Primer Manifiesto. "Para la juventud es un estado esquizofrénico-consciente contra los estados pasivos del espíritu y la cultura". A diferencia de otros ismos americanos que apenas fueron más allá que su acta fundacional, la obra de los nadaístas brilla hoy con gozosa intensidad. Por el rico, sutil humor que lo anima; por esa capacidad de volver dócil la lengua y su fijación, a la vez aguda y despojada de toda solemnidad. Una actitud que no parece haber tenido descendencia, ni en su país ni en todo el ámbito de la lengua.

Antología del Nadaísmo

Edición y prólogo de Armando Romero
Biblioteca Sibila. Sevilla, 2009
321 páginas. 14 euros

 

En una época en que Colombia empezaba a hundirse en su particular pesadilla de violencia omnímoda y delirante, cuando -al decir de Amílcar Osorio- "la divina providencia se lanza desde un octavo piso" y ya no rige el "axiómetro olvidado en el ático / de la servidumbre", los nadaístas demostraron que se puede hacer poesía con sorna mucho más arriba de la mera chanza, acreditando en la circunstancia fugaz una valencia universal. Además de Osorio, forman parte de esta antología Gonzalo Arango, Jaime Jaramillo Escobar, Jotamario Arbeláez, Alberto Escobar, Eduardo Escobar, Darío Lemos, Jaime Espinel, Jan Arb y Armando Romero (quien hace además de editor y prologuista). El grandioso Jaramillo Escobar, de quien Pre-Textos había publicado en 2000 los Poemas principales, practica un versículo que, partiendo de las proposiciones más insensatas -"Mi felicidad no es efímera porque no depende de circunstancias contingentes. / He sido y seré siempre feliz", por ejemplo- remonta el poema a un torbellino de alta tensión lírico-cómica. La Biblioteca Sibila, nacida con la voluntad de acercar al lector libros de referencia de poesía de todo el ámbito del castellano, en ediciones austeras y pulcras, cumple con esta Antología del Nadaísmo un acierto trascendental.

EL" NADAÍSMO" Y SUS CONTEMPORÁNEOS

El Nadaismo, se constituyó en los años 60 en la más irreverente propuesta literaria contra el ambiente cultural establecido, la academia, la iglesia y la tradición colombiana, acorde con varios movimientos vanguardistas que se gestaban de forma paralela en América latina y el mundo.
Liderado por Gonzalo Arango El Nadaismo reclutó a varios jóvenes de distintas regiones del país, quienes redactaron varios Manifiestos con sus propuestas y apreciaciones del entorno.
La muerte trágica de su fundador Gonzalo Arango y de varios de sus integrantes, hizo que el movimiento nadaista llegará a su fin de manera prematura dejando su iconoclasia como legado al parnaso litarario nacional.
Autores como Mario Rivero, Eduardo Gómez, Germán Espinosa, José Manuel Arango, Giovanni Quessep entre otros, marcharon cronológicamente con los nadaistas pero estética y literariamente mantuvieron su independencia e insularidad, tanto en sus vidas como en sus obras.

El presente número dedicado al NADAISMO Y SUS CONTEMPORÁNEOS fue realizado por los poetas Mario Rivero y Federico Díaz-Granados.

LA SALVAJE ESPERANZA
Eramos dioses y nos volvieron esclavos.
Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Eramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.

GONZALO ARANGO (1931-1976)

RUEGO A NZAME
Dame una palabra antigua para ir a Angbala,
con mi atado de ideas sobre la cabeza.
Quiero echarlas a ahogar al agua.

Una palabra que me sirva para volverme negro,
quedarme el día entero debajo de una palma.
Y olvidarme de todo a la orilla del agua.

Dame una palabra antigua para volver a Angbala,
la más vieja de todas, la palabra más sabia.
Una que sea tan honda, como el pez en el agua.

¡Quiero volver a Angbala!
JAIME JARAMILLO ESCOBAR (1932- ) (Nadaísta)

AMANECER
Mi soledad huele a húmeda sombra
La noche de las brujas se esconde en los tupidos bosques
Bajo las alfombras agonizan los gnomos
Mis brazos están todavía curvados por tu cuerpo.
Recomienza la vigilia y renace la muerte.

Alguien camina sin rumbo soñando con un pan
Anochece el día de las bombillas rojas en los sótanos
El crepúsculo perpetuo de las grandes fábricas se toma sonoro como un río
Un niño desnudo contempla los frutos del huerto
El día galopa como un caballo blanco
La luz implacable persigue tu recuerdo hasta aplastarlo
Contra los rascacielos deslumbrantes reclinados contra el cielo.

EDUARDO GOMEZ (1932- )


ANTES DEL TIEMPO
No se trataba de fundar una ciudad.
Necesitaban habitar el futuro
como un primer asombro de las recordaciones,
y hablaban un idioma desconocido entonces
por el pasado. No tenían historia
ni tenían un ruido de espada entre los huesos.
Pero llegaron
y fundaron el dolor y la muerte que al fin necesitaban
para estar en el mundo.

FELIX TURBAY TURBAY (1933 - )

PALABRAS A UN AMIGO QUE SE LLAMA DIOS
1962
un día cualquiera
los hombres han puesto en órbita
otra cápsula
El astronauta dijo que la tierra
es una bolita azul con tempestades
y que Tú no estabas ni dentro ni fuera
Crece el día
el estroncio 90 está en la respiración
está en la luz
cae sobre los burros y su carga de flores
Crece el día
El sol se estira en lenguas dulces
sobre el campo
quema la piel del agua y de los amantes
y un vaho de fornicación asciende
crece el día
Uno no se cansa de estar vivo
aunque se siga anudando la corbata
aunque se sienta el tableteo
de las ametralladoras
aunque la muerte caiga engordando la tierra
En fin amigo Dios
es 1962
en todos los almanaques
y pueblos oscuros siguen envueltos en su fiebre
construimos casas y bombarderos
que tienen extendidas bajo las alas
las ciudades que no conocemos
No tengo más que contarte
estoy solo como un recién llegado
tal vez me compre un elefantico
para regalarle a alguien
y aunque Tú no estés ni dentro ni fuera
te pido desde mis dientes de maíz
que nadie se vaya en el verano
Amigo Dios
Tú que hiciste el mundo en siete días
que de tu mano salieron
mansos valles y delgadas colinas
yo te pido por todos
los que no dicen nada
Te cuento desde este bosque
que nadie parece malo
cuando atraviesa una avenida
o piensa que fue niño
Yo los he visto amigo Dios corroerse
y descender como una avalancha
cuando el crepúsculo toma posesión de la ciudad
persiguiendo los días
que se les fueron uno tras otro
hacer el amor y luego sonreír
al secarse los órganos con una toallita de papel
inocentes y hostiles a la humedad de sus cuerpos
Limosnear constelaciones y veranos
sin saber que el mundo ya está viejo
bajo su apaciguamiento de eternidad
y que la bomba caerá
¿Caerá la bomba sobre la bolita azul?

Mario Rivero (1935-)


EN LA EDAD SOMBRÍA
somos los hombres al borde del abismo
somos los hombres de la edad sombría
somos los hombres al borde del abismo
donde siempre hemos estado y estaremos
y no es abismo sino pantano espeso
somos los hombres de la edad sombría
más cerca del fin y lejos del principio
y no es abismo sino pantano espeso
donde siempre hemos estado y estaremos
hundiéndonos cada vez más hondo
en la densa manigua de la edad sombría.

NICOLÁS SUESCUN (1937)

DIARIO DE INVIERNO
Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su glacial apodo

En la Rue de Medicis
una vieja enumera sus castañas,
los amantes se besan contra los muros
y los pintores abrigados
dibujan las azoteas.
por Rue de Medicis pasan delante por la tarde
el oriental con sus ojos horizontales
el latino de acento flexible
el africano con su bello color de tierra,
pasa también el rubio de Escandinavia.

La vieja anuncia ahora sus castañas.
en esta tarde de noviembre cualquier habitante
de la tierra debe sentir pesada su osamenta
nadie debe dudarlo
ni decir que siente lástima en las uñas.

Por todo el mundo se anunció: «Una bomba ha caído
sobre una escuela de niños en Vietnam»,
a esta hora los loros plenipotenciarios
estarán bebiendo sangre fresca
mientras una ciudad humeante agoniza
bajo las estrellas de bambú
Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su apodo glacial.

JORGE ERNESTO LEIVA (1937 - )

EL SER NO ES UNA FABULA
El ser no es una fábula. Este sol
que nos mueve en silencio incendia todo.
No somos inocentes? Cada sueño
tiene su duro encanto. Aquí la lluvia
perdió sus hadas y su blanca sombra,
aquí, a la orilla en que Dios está solo
como destino, en la noche del viento.
Vuelan tardes y frutos, ruedan cuerpos
por la luz en declive, por el agua.
Apenas recordamos la caída
donde la muerte se llenó de pájaros
y alguien gritó que el cielo es imposible.
Pero nosotros no queremos dar
el salto. Nos negamos a la dicha.
El ser no es una fábula, se vive
como se cuenta, al fin de las palabras.

GIOVANNI QUESSEP (1939 - )

POEMA DE INVIERNO
Llovió toda mi infancia.
las mujeres altas de la familia
aleteaban entre los alambres
descolgando la ropa. Y achicando
hacia el patio el agua que oleaba a los cuartos.
Aparábamos las goteras del techo
colocando platones y bacinillas
que vaciábamos al sifón cuando desbordaban.
Andábamos descalzos remangados los pantalones,
los zapatos de todos amparados en la repisa.
Madre volaba con un plástico hacia la sala
para cubrir la enciclopedia.
Atravesaba los tejados la luz de los rayos.
A la sombra del palo de agua
colocaba mi abuela un cabo de vela
y sus rezos no dejaban que se apagara.
Se iba la luz toda la noche.
Tuve la dicha de un impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos con solo ponérmelos.
Un día salió el sol,
ya mi padre había muerto.


JOTAMARIO ARBELAEZ (1940-)

XVIII
Ahora que las niñas se desvisten
con un secreto temor
y en el fuego bailan duendecillos azules

por las calles que tienen nombres de batallas
voy, solitario y vano

y pienso en la dulce saliva de la doncella
que en algún lecho madura y gime
y visita otro duro laberinto

como de una ahogada
veo su frente a través del agua
del sueño

de noche, en este parque donde tengo cuatro sombras
bajo el antiguo insomnio de las estatuas.


JOSE MANUEL ARANGO (1937-)

POEMA
Mi alma no soporta los lugares.
Estoy solo, pero una cortina interna me ciega
y hace mi piel mil veces más pesada.
He aquí que respiro sólo humo
y a veces quisiera matar a esa señora.
¿Seré yo el hundido de mi generación?
¿El que no mentirá para obtener el oro?
¡Ah!, yo mentiría por el oro
para poder regresar
y ver el paisaje y quedarme dormido sobre esos dos cuerpos.
Soledad, refréscame.

DARLO LEMOS (1942 -1987) (Nadaísta)

NOCHE SECRETA
Busqué a Dios con sinceridad y paciencia
en el directorio telefónico
y en aguas mansas
y en aguas turbias
y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestras mansedumbres
Me fui tras El por pequeñas ciudades
y busqué su fotografía cada mañana en el periódico
Amé en la risa de la muchacha Su risa
y en la mirada de mi prójimo
Pero encontré la muerte en todas partes
(buscar es lo que importa)

EDUARDO ESCOBAR (1943 - ) (Nadaista)

PAISAJE
De ese paisaje que era nuestro ya no queda nada. Con una almohadilla
borraron los árboles mohosos de tiza y a la dicha del cemento tiraron la
poca yerba que se había trepado por las aceras. En las estrechas calles
donde rondaba la penuria
un acento de olvido se posó como gallinazo sobre la carne podrida, y con
los recodos del hambre, en los cuales una prostituta o una puñalada
esperaban con la hoja abierta, hicieron una especie de argamasa para los
pilares de la ciudad. Lenta y discretamente le iban dando empujoncitos a
la miseria hasta que la tiraron por detrás de la estación del ferrocarril.

ARMANDO ROMERO (194 -) (Nadaista)

HISTORIA PARA CONTAR A UN NIÑO BENGALÍ
El casco rojo del soldado
puso en la calle un sol de medianoche.
La ciudad por entonces ardía en los puñales
y el miedo se quedaba tras los pasos.
Nadie había: ni viento ni aires respirables.
La pólvora en pájaros recientes perforaba el cielo
y a lo largo hubo árboles que nunca fueron árboles
sino horcas con follajes. Y se
-lo dicen los despachos noticiosos-
que el hambre encumbra cuervos sobre aldeas
y que en los campos los perros arrastran,
del borde los caminos,
los cuerpos caídos en la huida.
Toda generación pierde su guerra
y hay que hacerse a la idea de que pronto
pasará lo que se teme,
ahora que nunca es extranjero un hombre
muerto.
LUIS AGUILERA (1945- )