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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


domingo, 30 de mayo de 2010

BELKIS CUZA MALÉ EN EL BLOG DE ZOÉ VALDÉS HOY

Conferencia de Alfredo Guevara en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana el 5 de mayo del 2010.

Mayo 30, 2010
por Zoé Valdés
Alfredo Guevara lleva años durmiendo a varias generaciones con este tipo de lenguaje ambíguo. Con esta forma de dirigirse a los jóvenes engaña, intenta seducir, y a veces lo consigue. Con este cuento quiso dormir a Guillermo Cabrera Infante, sin embargo, el novelista le respondió con una de las mejores novelas que se haya escrito en la historia de los totalitarismos y de comisarios políticos, Delito por bailar el chachachá.
Del mismo modo trató a otros, excelentes novelistas que cayeron en sus redes políticas con unas obras que apuntaban a ser de las mejores de Cuba. Algunos periodistas se ripiaban por conocerlo, y por convertirse en sus perritos falderos.
Y también quiso dormir a los que vinieron después y a mí, pero a mí me duerme quien yo quiero.
El hombre profundo es una noveleta, escrita por servidora y publicada en francés por el diario Le Monde, inspirada en este personaje, en el que siendo muy joven, como mismo lo es este auditorio, admiré, aprecié, y quise, porque nos entregaba la imagen de ser un hombre abierto, y distinto a los demás.
Escondido debajo de un saquito por encima de los hombros, se refería a sí mismo como “hereje y ambíguo”. Trabajé con él y, poco a poco fui viéndole las costuras: racista a matarse, leal como un perro a sus jefes: Fidel y Raúl Castro, amante del capitalismo a tal punto, que adora su bebida símbolo, la Coca-Cola, de la que no puede prescindir. Durante años fue mantenido por la UNESCO, porque allí el que trabajaba de verdad era José Antonio González, luego fue mantenido por los Lesnick y los Pradito de Miami, para enseguida cobijarse bajo el manto de Zapatero con Leire Pajín.
Escribió múltiples artículos desde el año 1959 con un estilo trasnochado, los que reuní yo como libro a encargo suyo; por ese trabajo extra, que me llevó noches de insomnio, no me pagó nada, como es natural. Tampoco me pagó nada por los trabajos que le hice extra en su casa, en su oficina, y miles de otras cosas más. Hay que decir la verdad, yo lo hacía con gusto, porque como estos jóvenes, yo también pensaba que estaba ante una figura mítica y crítica con el castrismo, que era como él se presentaba en petit comité.
A él le dije todo lo que pensaba de Aquella Mierda y de Fidel Castro, y ya he contado en este blog su respuesta: “qué quieres, que me suicide, esta es mi vida, y no voy a renunciar a mi vida de revolucionario”. Además de llamarme “cloaca”, por haber escrito La nada cotidiana, por haber hecho declaraciones, en el momento en que le pedía ayuda para una persona muy querida para mí.
Este es de los peores personeros del castrismo. Ya lo había dicho antes Carlos Franqui, es la “eminencia gris”, pero como dice Belkis Cuza Malé, ha quedado para “repique de campana”. El hombre que no admitía comprarse un pañuelo Yves Saint-Laurent fuera del envoltorio original porque eso quería decir que ya alguien lo había tocado antes, con toda seguridad un árabe, resulta que en esta entrevista se declara admirador de Hugo Chávez, el colmo del mal gusto. ¿Es este el mismo que leía a Marcel Proust y nos mostraba los recorridos del escritor francés por París? Sí, es el mismo, y por eso es tan dañino.
Alfredo Guevara lo dice bien clarito: necesita de la juventud, al igual que todos ellos. Del mismo modo que Fidel Castro necesitó de Elián González para poder sobrevivir y cargarse de energías y de fuerzas oscuras que lo abandonaban, porque hasta esas fuerzas los abandonaron. Alfredo Guevara no es más que un chupóptero, un chupador de esas energías que sólo emanan de la juventud. Así intentó terminar con uno de los mejores escritores de la generación de los setenta, pidiéndole que escribiera La montaña mágica, exigiéndole que se convirtiera en Thomas Mann. Aquel escritor, y otros, seguimos nuestros caminos. Algunos no han escrito ni La loma del burro, otros hicimos lo que hemos podido y querido.
Con generaciones de cineastas ha acabado también, exigiéndoles la perfección, durmiéndolos con que él es un artista y un cineasta frustrado, que escribió guiones con Luis Buñuel. ¿Dónde están esos guiones?
En el exilio me enteré que fue Guillermo Cabrera Infante quien lo empató con Manuel Barbachano, el que lo sacó de Cuba. Barbachano era el productor de Buñuel. Fue Alfredo Guevara quien impidió que El ángel exterminador se filmara en Cuba, cuya idea fue de Guillermo Cabrera Infante.
Es curioso que Alfredo Guevara no responda a la pregunta sobre las célebres palabras “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”, pronunciadas por Fidel Castro. Y no lo hace porque es él quien está en el origen de ese pronunciamiento, después del caso de la película PM, cuya persecusión él mismo desató por mezquindad y envidia. Varias décadas más tarde, nos sorprendió a Ricardo Vega y a mí viendo PM en su sala de cine privada del ICAIC, donde se colaban muchos en sus ausencias, para ver esas películas. La terminó de ver con nosotros, que seguimos sentados, cosa de asumir el chaparrón en contra nuestra, y sobre todo en contra del proyeccionista. Pero no nos dijo nada, salimos juntos de la sala, y él sólo atinó a comentar: “Yo no sé por qué prohibimos esa película de Sabá y de Orlandito, si no tenía nada. Yo no sé por qué Guillermito tuvo que irse…”, con voz de santón.
No olvidemos que detrás del caso Marquitos, de su fusilamiento, está Alfredo Guevara.
Ha hecho de su homosexualidad, bastante escondida dentro de Cuba, aún cuando la pregona fuera de Cuba frente a políticos y a presidentes, un fond de comerce para lavarle la cara al castrismo. De este modo la señora Daniele Mitterrand, siempre que desea probar que en Cuba no se han perseguido homosexuales, lo pone a él como ejemplo. Los que lo conocimos sabemos que Fidel Castro lo ha detestado siempre por esa misma razón. Y que lo despreciaba como mismo ha despreciado a su hermano Raúl, todos estos años, pero sabe que no puede deshacerse de él con facilidad. Fue un personaje bastante influyente fuera de Cuba, algo que ha mermado muchísimo en los últimos tiempos, y además fue quien mantuvo escondido a Fidel Castro cuando lo acusaban del asesinato de Manolo Castro, y estuvo en El Bogotazo con él. Qué cosas no sabrá Alfredo Guevara.
Fui testigo de que también algunos jóvenes lo hemos rechazado. Como fue el caso de Reinaldo Arenas en el 1980, cuando él quiso llevarlo a trabajar a la revista Cine Cubano, y Reinaldo le dijo que no tajantemente, al día siguiente se estaba yendo por Mariel. AG corrió a rescatarlo, en vano.
Otros decidimos también huir de sus garras, aún cuando nos quisieron comprar con Moscovich, y las prebendas mierderas del castrismo. Preferimos dejarlo todo, y escapar.
Todo mentira, todo fatuidad, todo engaño, y fuegos de artificio, y lo que es peor, todo es horror disfrazado de bondades, como un personaje de Thomas Mann, pero reescrito por Miguel Barnet.
Zoé Valdés.

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