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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 26 de mayo de 2010

LORD JIM Y LA NOVELA MODERNA. EL LABORATORIO DE TUAN JIM POR: SERGIO ALTESOR TOMADO DE :http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/05/21/cultural_489138.asp

Lord Jim y la novela moderna
El laboratorio de tuan Jim

Sergio Altesor

MIENTRAS LOS estudiantes -especialmente en los países de habla inglesa- sufren con la lectura larga y densa de la novela Lord Jim, de Joseph Conrad, el mundo literario especializado ha tenido siempre una opinión unánimemente positiva sobre la novela. Una arrolladora y sospechosa unanimidad. Es que en esos recovecos de lo mediático, en esas zonas limitadas a los iniciados, también existe el problema de la opinión única. O mejor dicho, en esos círculos el problema de la opinión única se da con redoblada fuerza como expresión universal de provincianismo cultural. Hay momentos históricos en que el mundo todo se comporta como un gran Uruguay, en el cual todos los críticos, los intelectuales públicos y los periodistas culturales deciden que tal o cual autor y tal o cual obra son lo máximo y se acabó. Y esas opiniones y juicios que se establecen como políticamente correctos se convierten por presión mediática en verdades oficializadas.

Joseph Conrad



El verdadero valor de Lord Jim fue el de haber sido una especie de laboratorio en donde Conrad puso en práctica y desarrolló ciertas técnicas y recursos narrativos que adquirirían mejor función y excelencia en otras obras de él mismo y de otros autores posteriores; de la misma forma en que Picasso, refiriéndose al cubismo, opinaba que las mejores obras no las realizaron los iniciadores del estilo sino quienes vinieron después. El uso pleno de algunas de estas técnicas alcanzó su clímax años más tarde, con el modernismo europeo y norteamericano. Autores tan opuestos como William Faulkner y Ernest Hemingway no hubieran producido la misma obra sin el trabajo anterior de Conrad.

LA INFANCIA DEL MARINO. El mar y los viajes estuvieron en las fantasías de Conrad desde la infancia. El Charles Marlow de El corazón de las tinieblas que mira el mapa de África y se detiene en la forma de serpiente que tiene el río Congo es en realidad aquel niño. Conocer África fue una de sus fantasías favoritas, la que se hizo realidad en 1890, cuando trabajó como capitán de un vapor fluvial en el Congo Belga.

Había nacido en la ciudad ocupada de Berdyczów, en el seno de una familia de la nobleza polaca, y su nombre verdadero fue Józef Teodor Conrad Korzeniowski. Su padre, escritor y traductor de autores como Victor Hugo y William Shakespeare, fue detenido por las autoridades rusas por apoyar la lucha contra la ocupación. A la edad de 4 años debió acompañar a sus padres al destierro en Vológda, en el norte de Rusia, donde ambos enfermaron de tuberculosis. Luego de la muerte de sus padres fue adoptado por su tío materno en Cracovia.

A los 17 años, con la bendición de su tío y para evadir el servicio militar ruso, viajó a Marsella y comenzó a trabajar en barcos mercantes franceses. Viajó por los cinco continentes y visitó muchos de los mayores puertos del mundo a bordo de todo tipo de embarcaciones. Luego de un intento de suicidio por deudas de juego ya no obtuvo trabajo en la marina francesa. Se embarcó, en cambio, en una nave británica y dos años después aprobó su examen de oficial. En 1886, al obtener el certificado de maestría en el Servicio Mercante Británico, obtuvo también la ciudadanía de esa nación.

Conrad fue introducido a la literatura por su padre. Además de leer a Dickens y a los autores que su padre traducía, leyó mucho la literatura folletinesca de aventuras marinas de Fenimore Cooper y el Capitán Marryat. En Crónica personal (1912) confiesa sin pruritos que esos fueron los libros que más hondo lo marcaron, prueba de que nunca tuvo demasiados prejuicios contra la cursilería ni pretendió ser un autor culto. Su mejor obra es aquella que se alimentó de la experiencia de su intensa vida, de las relaciones humanas y de la confrontación del hombre con la naturaleza, pero sobre todo de la confrontación del hombre consigo mismo.

FALSO NAUFRAGIO. El delayed decoding, el discurso circular, la combinación de distintos narradores, la story-within-a-story o técnica de cajas chinas son solo algunos de los nuevos procedimientos que desarrolló. Unidos a una narración en donde subyacen ecos e hilos argumentales míticos - viajes de iniciación, descenso a los infiernos en procesos de purificación, choques de culturas-, sus mejores historias abrieron un amplio espectro de caminos para una literatura que debía dar expresión a un mundo donde lo lejano se volvía cada vez más cercano. Un mundo en donde la explotación imperialista de principios del siglo pasado anunciaba la globalización.

En ese sentido son particularmente importantes los libros en los que un narrador llamado Charles Marlow -marino retirado y evidente alter ego de Conrad- le cuenta la historia a una pequeña audiencia de oyentes. Esos libros son las novelas Lord Jim (1900), El corazón de las tinieblas (1902), Azar (1913) y el relato largo Juventud (1902).

El primero de ellos está inspirado en el caso del S S Jeddah, un vapor que en julio de 1880 zarpó de Singapur con destino a Penang y Jeddah, llevando a bordo más de novecientos peregrinos musulmanes en viaje hacia la Mecca. El vapor navegaba bajo bandera británica y era conducido mayormente por oficiales de esa nación. Después de haber estado sometido a un tiempo terrible durante la primera semana de viaje, los soportes de las calderas se aflojaron y la nave comenzó a hacer agua. Cuando se abrió una brecha en el casco y el agua comenzó a ascender rápidamente, el capitán y los oficiales abandonaron el barco. Fueron recogidos luego por otra nave y llevados a Aden, donde contaron una historia sobre pasajeros violentos y un naufragio. Los peregrinos habían sido abandonados a su suerte, en apariencia a una muerte segura. Sin embargo, y para sorpresa general, unos días después un vapor francés arribó a Aden arrastrando al Jeddah. Los peregrinos habían sobrevivido. La investigación oficial que siguió a estos hechos desató un gran escándalo.

Los acontecimientos externos en la ficción de Conrad siguen a los hechos reales. En la novela Jim es un joven marino que carga la vergüenza y el estigma de su cobardía al haber secundado el abandono del vapor Patna junto al resto de la oficialidad. Cuando se descubre la verdad, el capitán se da a la fuga: Conrad tiene buen cuidado (quizás para no arriesgar la relación con la nación adoptiva) en vestirlo como a un inescrupuloso y desagradable alemán. Jim, en cambio, se entrega a las autoridades y es sometido a juicio. Sentado en el banquillo de los acusados, los ojos de Jim se encuentran brevemente con los de un hombre que lo observa desde el público. Ese hombre es Marlow.

Hasta allí la historia ha sido contada por un narrador omnisciente, pero a partir de esa mirada la perspectiva se traslada al punto de vista de Marlow. La forma en que se produce este cambio de punto de vista es de una sutileza estética y simbólica impactante que tiene el valor, además, de anunciar el nuevo lenguaje visual cinematográfico.

TUAN JIM. La historia de Jim -a quien los bugis y malayos del ficticio Patusan, en donde termina sus días, llamaron tuan Jim, o sea lord Jim-, carga con un lastre romántico y contradictorio que Conrad aún no podía sacarse de encima, sobre todo en el diseño de la personalidad del personaje. Ese joven romántico que es solo interesante para Marlow no consigue nunca volverse un ser de carne y hueso. Es posible que Conrad tuviera conciencia de ello, lo cual explicaría la obsesiva y sospechosa insistencia de Marlow por intentar imponerle a oyentes y lectores su incongruente amor a Jim. Es decir, una manera de compensar la debilidad del personaje a través de su alter ego. Que la personalidad de Jim, personaje que es el móvil principal de la historia, sea tan inverosímil hace tambalear a esa catedral de más de 400 páginas. Esa es la razón por la cual casi todos los estudiantes que año a año se ven obligados a leer la obra la consideran un plomo. A pesar de su magnífica arquitectura literaria, la catedral se desploma porque falta lo principal: que el lector crea y sea seducido por el móvil de la historia.

Conrad trabajó largo tiempo en esta novela y la llevó con mucho trabajo hasta el final. No es casualidad, sin embargo, que haya interrumpido su escritura para escribir, en cambio, sus obras maestras El corazón de las tinieblas y Juventud, removido por acontecimientos y emociones que lo motivaban más intensamente. Esas obras están, sin embargo, íntimamente ligadas en su factura literaria. En el caso de El corazón de las tinieblas hasta en los temas míticos subyacentes. Lo que Conrad construye y desarrolla en Lord Jim con mucho trabajo lo aplica en El corazón de las tinieblas y en Juventud con mayor síntesis y fluidez.

EL CODIFICADOR Y EL POETA. Lord Jim es una obra clave desde el punto de vista de la historia literaria: novela en donde choca el lastre de un romanticismo tardío con el impresionismo y la experimentación modernista. Aquí Conrad desarrolla lo que el crítico y escritor Ian Watt llamó delayed decoding. Esta técnica, que podríamos traducir como "decodificación retardada", consiste en presentar el efecto de una impresión sensitiva mientras se retiene y retarda el conocimiento de la causa hasta más adelante en la narración. Se utiliza fundamentalmente para sugerirle al lector la subjetividad de la conciencia. Lo que al principio parecía extraño, arbitrario o absurdo es una cualidad disminuida pero nunca borrada por nuestra percepción subsiguiente de la explicación racional. Que esas impresiones conformen el camino para llegar a la conciencia, como suele suceder en la realidad, hace que el impacto del evento descrito gane en vivacidad. Así por ejemplo, en El corazón de las tinieblas Marlow rememora un ataque al que fue sometido el vapor en el que viajaba diciéndoles a sus oyentes que de pronto "palos, palitos, volaban sobre nosotros" antes de exclamar: "¡Flechas, por Dios!". La decodificación retardada es de una efectividad asombrosa en Juventud, donde todos los signos de la catástrofe penetran primero lentamente en los sentidos hasta adquirir de pronto un impactante cuerpo en la realidad de la causa: la explosión de la carga de carbón en las bodegas del barco. Dado que esta técnica está basada en el supuesto de que la comprensión del lector se ve delimitada por la conciencia de un observador ficticio, no puede sorprender que haya alcanzado su plenitud en los textos en donde aparece el narrador Marlow.

El discurso circular tiene en Conrad una cualidad poética en donde un cierto motivo clave reaparece de forma recurrente como un estribillo a lo largo del discurso del narrador. En Lord Jim Marlow repite varias veces la frase "Era uno de los nuestros", frase que une como en manojos de sentido las vueltas de un relato en donde el narrador se esfuerza en explicar su obsesivo interés en el joven Jim. Este recurso es también más coherente y efectivo en El corazón de las tinieblas, texto que bien puede asimilarse a un largo poema. Allí la palabra clave "oscuridad" une como un hilo polisémico todo el tejido del relato, reapareciendo casi rítmicamente con los significados de lo sórdido, lo indomeñable, lo inescrutable, lo sombrío, lo tenebroso, la locura, la injusticia, etc. A diferencia de Lord Jim, donde el recurso parece implementado de manera un tanto artificial, en esta última novela funciona con una cadencia sonora que recuerda al leitmotiv o tema musical de una sinfonía.

Uno de los recursos narrativos que Conrad desarrolló con mayor éxito en Lord Jim fue la inclusión de diferentes narradores. Este recurso se yuxtapone al de la story-within-a-story o de cajas chinas ya que esos narradores son citados por Marlow, pero adquieren independencia propia. El autor les concede un gran espacio en donde narran sus propias historias, algunas completamente independientes de la historia principal. Tanto el viejo marino francés que en la taberna de un puerto le cuenta a Marlow cómo encontró al Patna flotando a la deriva; la historia de Chester, el marino loco que a través de Marlow pretende emplear a Jim para explotar unos islotes llenos de guano en medio del Pacífico, o las aventuras de juventud de Stein, constituyen algunas de las páginas más disfrutables de la novela.

El otro gran artificio modernista que Conrad pone en práctica con éxito en Lord Jim es el de los saltos en el tiempo. Un recurso que naturalmente Conrad aún no puede implementar "en seco", como en las novelas que escribirán luego los verdaderos modernistas, sino que está ligado a la deriva aleatoria y naturalista del relato que hace Marlow a sus amigos en una larga sobremesa. El narrador va para atrás y para adelante en el tiempo de su vida, relatando encuentros y diálogos que le permiten a su auditorio y al lector ir reuniendo las piezas de una historia que se presenta así como el armado de un rompecabezas.

DESCENSO AL INFIERNO. La relación entre las dos novelas es mucho más profunda de lo que puede verse a simple vista. Aunque Conrad se esfuerza en darle un carácter moral y romántico al personaje de Jim, su destino trágico está sometido a fuerzas tan incontroladas como oscuras. Alcanza la expiación de su culpa ocultándose del mundo y la purificación mediante la muerte. Y el Patusan lejano e inaccesible adonde el rico comerciante Stein lo ha enviado a pedido de su amigo Marlow, está cargado de una atmósfera amenazante y opresiva. La aldea queda en un paraje alejado de la costa al que se llega por un río. Todos estos elementos llevan a pensar en la lejana estación de la compañía belga sobre el río Congo, muchas millas al interior del continente africano, en donde Kurtz se ha rebelado contra la civilización en El corazón de las tinieblas. El delirio expiatorio, moral y romántico de Jim, aún en su incongruencia -o precisamente por ello- nos recuerda el delirio y la locura de Kurtz aunque ambos tengan valores opuestos.

El corazón de las tinieblas fue escrita a partir de la propia experiencia africana de Conrad. Lord Jim, en cambio, está basada en acontecimientos sobre los cuales el autor leyó en la prensa o escuchó en versiones que le contaron sus colegas. A pesar de ello, ambas obras contienen el viaje, el descenso al infierno, la inmolación y el choque de culturas opuestas. Como escritor y representante de la cultura europea, ese otro mundo que conquistaron los imperios y esos hombres oscuros que lo habitaban, desataron en Conrad un espectro profundo y abierto de emociones y preguntas que todavía están sobre la mesa.

LORD JIM, de Joseph Conrad. Random House Mondadori, DeBolsillo, Barcelona, 2008. Distribuye Random House Mondadori. 447 págs.

Tomado de: http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/05/21/cultural_489138.asp

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