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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


sábado, 5 de junio de 2010

LOS FILOTIRÁNICOS POR: EDGAR CHERUBINI LECUNA TOMADO DE TAL CUAL.

TalCual - 26 de mayo de 2010

ANÁLISIS

Los filotiránicos

Existen intelectuales que son críticos fervientes de los errores y excesos de las democracias occidentales, pero son incapaces de mencionar una palabra sobre los métodos de los terroristas extremistas musulmanes, la opresión de los Estados teocráticos, los presos políticos en Cuba o los cientos de rehenes en los campos de concentración de las FARC, entre otras violaciones a la libertad


Edgar Cherubini Lecuna París Especial Tal Cual
edgar.cherubini@gmail.com


Los intelectuales Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre cayeron rendidos ante el encanto del Che Guevara Fotos Alberto Korda

Al igual que los Estados Unidos ha producido la llamada izquierda cultural, Europa ha parido una liga de intelectuales desprovistos de toda ética. Escudados en un supuesto tercermundismo y utilizando en forma difusa las banderas de la deconstrucción, el decolonialismo, el tercermundismo y el antiimperialismo, colocan en la mesa del juego político una desatinada apuesta de todas sus fichas a una marea de fondo antidemocrática y antioccidental orquestada por gobiernos teocráticos, movimientos fundamentalistas islámicos, asociados con una reedición de caudillos populistas latinoamericanos, liados en una danza de la muerte con grupos terroristas y narcoguerrilleros.

A manera de ejemplo, estos intelectuales, algunos de ellos representantes de la izquierda europea, no dudaron en expresar su solidaridad automática con Hamas, cuando Israel reaccionó a las andanadas de cohetes que esta organización terrorista lanzó durante meses contra sus ciudades cercanas a la Franja de Gaza.

Son capaces de rasgarse las vestiduras, marchar y protestar contra la globalización o contra la prohibición de la burqa en Francia, pero incapaces de mencionar una palabra sobre el lavado de cerebro, entrenamiento militar y utilización de "niños bombas" por los grupos terroristas islámicos para las llamadas "legiones de mártires", la práctica de la mutilación sexual a las mujeres musulmanas, el uso de civiles como escudos humanos por parte de Hamas y Hezbolá, el totalitarismo y la inexistencia de las libertades civiles de los Estados teocráticos, las masacres cometidas por grupos musulmanes en África, los presos políticos pudriéndose en las cárceles de Cuba, la destrucción de las instituciones democráticas en Venezuela, los cientos de rehenes en los aberrantes campos de concentración de las FARC o los miles de niños y niñas y adolescentes reclutados por este grupo narcoterrorista, entre otros. Como bien apunta Philip Zimbardo: "El mal de la inacción o del silencio es una nueva forma del mal, que apoya a aquellos que perpetran el mal" ( The Lucifer Effect, 2006). En definitiva, el tercermundismo ha pasado de ser la "militancia de la expiación" (Pascal Bruckner) para convertirse en una apuesta temeraria al "se vale todo".
EL GUSTO POR EL "TERCER MUNDO" Guy Debord, hace más de 40 años, afirmó algo perturbador: "La hostilidad abstracta hacia su propia sociedad los lleva a admirar o a apoyar a quienes son, a primera vista, los más grandes enemigos de ésta" ( La société du spec- tacle, 1967). En la compleja geopolítica del presente, algunos promotores del tercermundismo llegan a traicionar sus propios valores, mientras otros mantienen un silencio cómplice dentro del po- litical correctness de los sistemas democráticos del primer mundo donde viven, cobijados en la seguridad de sus tribunas mediáticas o académicas sin temor a ser perseguidos por expresar sus ideas en libertad.

Sin hacer referencia a esta compulsión ya conocida en Heidegger con el nazismo; en Sartre con Stalin y Castro; en Foucault, Baudrillard y otros más recientes con el fundamentalismo islámico o todo aquello que atente contra los valores occidentales, a propósito de este último, Ian Almond, en su libro The New Orien talist: Postmodern Representation of Islam From Foucault to Baudrillard, 2007, cita una muy inquietante afirmación de este pensador que define al Islam como "el último bastión de la resistencia contra el incremento del unilateralismo del orden mundial occidental". Para muestra un botón, diríamos.

En el caso de Sartre, en los años 50, quiso vender el socialismo real de la URSS a su audiencia francesa, sin importarle los derechos humanos de los millones de disidentes perseguidos y asesinados por el estalinismo. Llegó a declarar en 1954: "En la URSS la libertad de crítica es total".

Dos años más tarde, en 1956, luego que el "Informe Krushev", destapara las perversiones, asesinatos y crueldades del régimen estalinista, arrojando un pastelazo en la cara a los comunistas franceses, el filósofo no vaciló en volcarse hacia la utopía revolucionaria caribeña. Sin ningún pudor comenzó entonces a proponer la idea del "Hombre Nuevo" inspirado en la Revolución Cubana. "Huracán sobre al azúcar, los 16 artículos que Sartre hizo aparecer en France-Soir en 1960, fue la apología y la exégesis avant-la-lettre del castris- mo" (Isis Wirth).

LA SEDUCCIÓN DE SIRACUSA Es inevitable hacer referencia a Mark Lilla, pues la actitud de los tercermundistas va más allá de lo que este autor define como "seducción", ya que esta pulsión florece y da sus frutos en el terreno de la psicopatía, pues apoyan a grupos y regímenes genocidas con sus innumerables actos de violencia verbal y física que convierten al disidente, al adversario político o simplemente al que no piensa como ellos, en "enemigo" al que hay que aniquilar.

El apoyo, el mutismo, el comportamiento adulante y complaciente a caudillos populistas latinoamericanos como lo son Chávez y Castro, quienes han borrado los límites entre Partido, Gobierno, Estado y Nación, tomado por asalto a las instituciones y disparado por los aires todo concepto de democracia, entre otros desgarramientos que ocurren en esas lejanas latitudes, nos recuerda la admonición de Mark Lilla en su asertivo ensayo: La seducción de Siracusa.

Lilla profundiza las razones que llevaron a muchos intelectuales europeos del siglo XX a avalar toda clase de tiranías y desviaciones al sentirse "seducidos por la fascinación del poder totalitario, sus líderes carismáticos o sus mesiánicas ideas.

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