mostrar detalles 17:05 (Hace 10 minutos)
POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


martes, 31 de agosto de 2010

Pensamiento / Anticipo Un ideal de libertad en frágil equilibrio Por Adam Przeworski © LA NACION [Traducción Stella Mastrangelo] TOMADO DE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1297992

Pensamiento / Anticipo
Un ideal de libertad en frágil equilibrio
En Qué esperar de la democracia (volumen inaugural de la colección Derecho y Política, de Siglo XXI, que aparecerá en septiembre), el politólogo polaco explora los límites del sistema democrático y reflexiona sobre los aspectos que convendría modificar

Por Adam Przeworski

El ideal que justificó la fundación de las instituciones representativas modernas fue "el autogobierno del pueblo". El problema a resolver, según Rousseau, era "encontrar una forma de asociación que defienda y proteja, utilizando una fuerza comunitaria, a las personas y los bienes de cada uno de los asociados, y a través de la cual cada uno, uniéndose con todos, obedezca sólo a sí mismo, de manera que siga siendo tan libre como antes". El autogobierno del pueblo era la solución a este problema. [...]

Tal como fue formulado en su origen, ese ideal carece de coherencia lógica y no es factible en la práctica. Cuando somos gobernados en forma colectiva, cada uno de nosotros no puede obedecerse sólo a sí mismo. [...] Pero si la idea original del autogobierno es irrealizable, ¿cuál es la mejor opción posible?

He aquí un esbozo de respuesta. La premisa lógica de la concepción original del autogobierno es que todos tienen iguales preferencias acerca del orden legal bajo el cual todos y cada uno desean vivir. Ese supuesto de homogeneidad se desplomó ante la manifiesta ubicuidad de conflictos por valores, intereses y normas. Sin embargo, hay una concepción más débil del autogobierno que es lógicamente coherente. Una colectividad se gobierna a sí misma cuando las decisiones implementadas en su nombre reflejan las preferencias de sus miembros. Esta visión está lejos de ser nueva, pero es importante especificar la segunda mejor opción: se trata del mejor autogobierno posible, con la restricción de que algunas personas tendrán que vivir bajo leyes que no son de su preferencia porque son las preferidas por otros. [...]

"Autogobierno del pueblo"

El ideal del autogobierno surgió en forma gradual. He aquí un esbozo histórico lo más breve posible, sin ningún matiz:

(1) La gente [...] no puede vivir fuera de la sociedad, en "estado de naturaleza" [...]: las personas se agredirían mutuamente tratando de quitarse bienes [...].

(2) [...] La única manera en que podemos ser libres es viviendo bajo leyes [...]. El único problema es si se puede ser libre en la sociedad: ¿existe un orden en el que todos sean libres?

(3) El orden implica coacción: a algunos se les impide que hagan lo que quieren y a otros se les obliga a hacer lo que no quieren. La autoridad que ejerce la coacción puede ser un individuo [...]. Pero esa solución plantea el problema que enfrentó Hobbes: quién le impide al soberano abusar del poder. [...]

(4) Otra solución posible es poner la autoridad en las manos de todos aquellos sobre los cuales se ejercerá esa autoridad: el pueblo mismo.

Pero ¿qué puede significar "el pueblo se gobierna a sí mismo"? [...] En esta frase "el pueblo" siempre aparece en singular [...]. Este pueblo en singular es la única entidad que puede dictar leyes a las cuales estará sujeto. Como observó Montesquieu, es "una ley fundamental de las democracias que el pueblo debe ser el único que tiene el poder de dictar leyes". [...]

Pero el pueblo en singular no puede actuar. [...] Eso condujo a Rousseau a hacer ciertas distinciones terminológicas: "En cuanto a los asociados, colectivamente toman el nombre de pueblo, y en particular son llamados Ciudadanos en tanto participantes en la autoridad soberana, y Súbditos en cuanto están sometidos a las leyes del Estado". [...]. ¿Pero cómo puede el pueblo en plural determinar la voluntad del pueblo en singular? Uno es libre cuando se gobierna a sí mismo; sin embargo, ¿es libre cuando gobierna el pueblo?

[...] Estas cuestiones no se plantean si todos los individuos son de alguna manera idénticos, si los súbditos que eligen el orden que tendrán que obedecer no son más que ejemplares de una especie. [...] En opinión de Kant, todos y cada uno de los individuos, guiados por la razón universal, quieren vivir bajo las mismas leyes, "porque la propia Razón lo quiere así". Y si el mismo orden legal es considerado el mejor por todos, la decisión de cada uno es la misma que aquella de todos los demás. En realidad, el hecho de que otros quieran lo mismo es irrelevante: si otros me ordenan hacer aquello que yo me mando a mí mismo, sólo me obedezco a mí mismo. Además, el procedimiento utilizado para legislar no importa; cuando todos quieren lo mismo, cualquier procedimiento genera idéntica decisión: todos y cualquier subconjunto de la totalidad pueden mandar a todos los demás con su consentimiento. Finalmente, esa decisión provoca obediencia espontánea: si cada individuo vive bajo leyes elegidas por él, no es necesario coaccionar a nadie para que las respete.

Por lo tanto, las condiciones bajo las cuales el pueblo será libre en plural cuando se gobierna a sí mismo, colectivamente autónomo, son que todos y cada uno quieran vivir bajo las mismas leyes. El gobierno representativo nació bajo una ideología que postulaba una armonía básica de intereses en la sociedad.

Esto no significa que los fundadores de las instituciones representativas no percibieran los conflictos, el hecho manifiesto de que no todos concuerdan con todo. Algunas divisiones sociales eran consideradas inevitables. Como observaba Madison, educado en Hume, en el número 10 de The Federalist , "las fuentes de facción latentes están [...] en la naturaleza del hombre". Hume pensaba que las divisiones basadas en intereses materiales eran menos peligrosas que las fundadas en principios, en particular en valores religiosos, o en afectos. Ni siquiera Sieyès sostuvo que el consenso deba incluir todos los temas: "Que el pueblo se una en el interés común no quiere decir que pongan todos sus intereses en común". [...].

Sin embargo, aun aquellos que reconocen la inevitabilidad de las divisiones sociales naturalmente ven a los partidos como divisiones espurias de un cuerpo integral, producto de la ambición de los políticos antes que reflejo de diferencias y conflictos pre-políticos. El pueblo era un cuerpo, y "Ningún cuerpo, corpóreo o político, podría sobrevivir si sus miembros trabajan con propósitos opuestos" (Ball). La analogía con el cuerpo se originó en la Edad Media tardía y fue ampliamente utilizada hasta hace poco. Aun cuando el punto de vista orgánico fue sustituido por el contractual, las partes en una alianza o un contrato eran vistas como partes de un todo, antes que como divisiones de algún tipo. Los defensores del gobierno representativo pensaban que, como el pueblo estaba unido naturalmente, sólo podía dividirse de manera artificial. En palabras de Hofstadter, algunos pensadores del siglo XVIII "postularon con frecuencia que la sociedad debería estar penetrada por la concordia y gobernada por un consenso que se acercara a la unanimidad, aunque no la alcanzara. Se creía que los partidos, y el espíritu malicioso y mendaz que éstos estimulan, no hacían más que crear conflictos sociales que de otro modo no tendrían lugar". "El espíritu de partido", sermoneaba George Washington en su discurso de despedida de 1796, "sirve para distraer a los consejos públicos y debilitar la administración pública. Agita la comunidad con celos infundados y falsas alarmas, enciende la animosidad de una parte contra otra, fomenta ocasionalmente revueltas e insurrecciones. Abre la puerta a la influencia extranjera y a la corrupción." [...]. Irónicamente, una solución para las divisiones partidarias podría ser el partido único, que uniera a todos en la prosecución del bien común. De acuerdo con Hofstadter, el principal proponente de esa posición fue James Monroe: "Lo que es malo es el conflicto de partidos, pero un partido único podría ser laudable y útil [...] si puede hacerse lo suficientemente fuerte y universal como para encarnar el interés común y ahogar las luchas internas". [...]

Era necesario moderar y mitigar las divisiones partidarias mediante un diseño apropiado de las instituciones representativas. "Si los intereses separados no son dominados y dirigidos hacia lo público", preveía Hume, "no podemos esperar otra cosa que facciones, desorden y tiranía de semejante gobierno." Entre las virtudes de la Constitución de Estados Unidos, decía Madison en el número 10 de The Federalist , "ninguna merece ser más acuciantemente desarrollada que la tendencia a quebrar y controlar la violencia de las facciones". Madison reconocía que las diferencias de pasiones e intereses son ubicuas e inevitables; además, su fuente más común y duradera es la "variada y desigual distribución de la propiedad". Tales diferencias, sin embargo, no deberían penetrar en el reino de la política. Pero el costo de prohibirlas sería la pérdida de la libertad. Por lo tanto, Madison concluía que "es imposible eliminar las causas de las facciones, [...] sólo podemos buscar alivio al problema controlando sus efectos". Y pese a que la etimología de las dos palabras es diferente, las "facciones" eran exactamente lo que hoy entendemos por "partidos". "Por facción", define Madison, "entiendo un grupo de ciudadanos, ya sean una mayoría o una minoría, que están unidos y actúan por algún impulso común, de pasión o de interés, adverso a los derechos de otros ciudadanos, o a los intereses permanentes y agregados de la comunidad." Sin embargo, afirma Madison, las facciones podrían ser controladas mediante la discusión entre los representantes, así como por el hecho de que en los distritos lo suficientemente grandes cada representante respondería a intereses heterogéneos. En realidad, el papel de las legislaturas es "refinar y ampliar la visión pública, transfiriéndola a un cuerpo elegido de ciudadanos, cuya prudencia es lo que mejor puede discernir el verdadero interés de su país y cuyo patriotismo y amor a la justicia tienen menos probabilidades de ser sacrificados a consideraciones pasajeras o parciales. Bajo una regulación así, es muy posible que la voz pública, pronunciada por los representantes del pueblo, sea más consonante con el bien público que la pronunciada por el pueblo mismo, convocado para ese fin".

Los franceses no estaban tan preocupados por la libertad. El último decreto de la Asamblea Constituyente francesa de 1791 afirma que "Ninguna sociedad, club o asociación de ciudadanos puede tener, bajo ninguna forma, una existencia política, ni ejercer ningún tipo de inspección sobre los actos de los poderes constituidos y las autoridades legales; bajo ningún pretexto pueden aparecer bajo un nombre colectivo, ya sea para formar peticiones o diputaciones, participar en ceremonias públicas o para cualquier otro fin". Este principio parece haber viajado: la Constitución del Uruguay de 1830 también declaraba ilegal que los ciudadanos se organizaran en asociaciones.

Tan profunda era la hostilidad hacia los partidos, que en los principados alemanes fueron prohibidos en 1842; en algunos países, hasta 1914 era ilegal hacer referencia a partidos en el Parlamento; en Francia, los partidos de masas sólo llegaron a ser legales en 1901. Cuando Burke los defendía en 1770 tenía una opinión que muchos consideraban ilusoria: "Un partido es un cuerpo de hombres unidos para promover, mediante sus esfuerzos conjuntos, el interés nacional sobre cierto principio en el que todos concuerdan". Henry Peter, Lord Brougham, en 1839 hacía referencia al gobierno de partidos como "el estado de cosas más anómalo, ese ordenamiento de los asuntos políticos que sistemáticamente excluye por lo menos a la mitad de los grandes hombres de cada época del servicio a su país, y hace que ambas clases se dediquen mucho más a mantener un conflicto entre ellas que a impulsar el bien general". "Gobierno de partidos" era un concepto negativo que connotaba conflictos motivados por las ambiciones personales de los políticos, "obsesión por llegar al poder ganando las elecciones", y la persecución de intereses particularistas, un espectáculo, en conjunto, desagradable. Se necesitaba un remedio: un poder moderador neutral, como el emperador en la Constitución Brasileña de 1825 o el presidente en la Constitución de Weimar. Sin embargo, como observa Schmitt, incluso esa solución fue devorada por la política partidaria: finalmente, los presidentes eran elegidos por los partidos. Y cuando esto comenzó a fallar, surgió la revisión constitucional por tribunales independientes para limitar el gobierno de los partidos.

Aunque el gobierno representativo significara que el pueblo tenía derecho a organizarse a fin de remover al gobierno en funciones a través de elecciones, el papel que le correspondía entre éstas seguía, y sigue, siendo ambiguo. Madison observaba que lo que distinguía a la república norteamericana de las antiguas repúblicas "consiste en la exclusión total del pueblo, en relación con su capacidad colectiva, de cualquier participación en el gobierno". Al parecer, lo entendía en forma literal: el pueblo debía dejar el gobierno a sus representantes "como defensa contra sus propios errores y engaños pasajeros". Según Hofstadter: "Cuando [los fundadores] iniciaron su trabajo, hablaban mucho -de hecho, hablaban casi incesantemente- de libertad, y entendían que ésta requiere dejar cierto margen a la oposición. Pero estaban lejos de tener claro cómo debía expresarse esa oposición, porque también valoraban la unidad o armonía social, y no habían llegado a la opinión de que la oposición, manifestada en partidos populares organizados, pudiera mantener la libertad sin romper fatalmente esa armonía". Lavaux, por su parte, observa que "Las concepciones de la democracia que surgieron de la tradición del Contrato socia l no necesariamente tratan el papel de la minoría como de oposición". La idea de que el pueblo puede oponerse de modo libre al gobierno elegido por una mayoría surgió de manera espontánea, gradual y dolorosa en todas partes, incluyendo Estados Unidos. Después de todo, Hofstadter tiene razón: "La visión normal de los gobiernos sobre la oposición organizada es que es intrínsecamente subversiva e ilegítima".

© LA NACION

[Traducción Stella Mastrangelo]

TOMADO DE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1297992




Responder

Responder a todos

Reenviar

arturo no está disponible para chatear.



Ventana nueva
Imprimir todo
Enlaces patrocinados
USC TESOL Masters Online
Online Masters in TESOL from the University of Southern California
mat.usc.edu/TESOL
Official Obama Website
Barack Obama Needs Your Help to Change Washington. Sign Up Today!
www.BarackObama.com
Teachers, Change Careers
Become an Insurance Sales Agent With a Local MassMutual Agency.
www.MassMutualCareers.com/Teachers
GOTV Voice Blast
Low as 2c/call, Quick setup, No min Report, maps, 100 free calls w/demo
www.CallFire.com
Campaign Mgmt Software
Mobile and Web Based solutions that integrate VoIP, GPS, and Maps.
www.FTIN.com
Colorful Sock Monkeys
Find Fun & Cute Styles of Sock Monkeys For Girls & Boys!
ColonialCandle.com/Monkeez
Become a Teacher
Start a Career in Teaching Today. Find Top Teaching Programs Now.
www.GradTeachingDegrees.com
Become a Waldorf Teacher
Full-time 2 year training, a broad spectrum of art & study. Eugene, OR
wtee.org
Más información sobre
Jazz »
Jazz Jazz Blues »
New York Jazz »
Jazz Music CDS »
Teacher Lesson Plans »
Teacher Education »
Bulletin Board »
School Teacher Jobs »
Acerca de estos enlaces
« Volver a Recibidos
Archivar
Marcar como spam
Eliminar
Mover a

Etiquetas

Más acciones

‹ Anterior 83 de 2446 Posterior ›
Envía fotos fácilmente desde Gmail con el organizador de fotos gratuito de Google. Más información
Estás utilizando 4150 MB (55%) de tu total disponible de 7493 MB.
Última actividad de la cuenta: hace 0 minutos en la IP 208.76.11.100. Información detallada
Vista de Gmail: estándar | activar chat | desactivar Buzz | Administrador de contactos anterior | Versión anterior | HTML básico Más información
©2010 Google - Condiciones - Política de privacidad - Política de privacidad de Google Buzz - Página principal de Google

miércoles, 25 de agosto de 2010

MIS SOLITUDES



SOLITUDE I

                                                                        Para Carmen Karin Aldrey, con un abrazo.

Te descubro acurrucada
en los rincones de mi miedo.

Perdida a tientas
en el laberinto de mi intimidad.

Tú deambulas en medio
de esta casa vacía.

Tú me certificas.

Única virtud tienes;
la de ponerme frente a mí.

Tú envuelves el mensaje doliente
de la canción que amo.

¡Oh, cómo pesas espasmo del alma!
Desgarramiento. Vacío interior.

La soledad. ¡Ah, la soledad!

©  René Dayre Abella






SOLITUDE II


                      "De mis soledades vengo
                    a mis soledades voy"....
           Antonio Machado
                                                   
                      A Belkis Cuza Malé, hermana. 

Y de nuevo tú,
buscando un escondrijo donde anidar.
Cualquier oscuro recoveco.

Dejando caer tu débil cuerpo
sobre mí.

Se me ocurre vestirte de azul
en una de mis noches insomnes
y asomarnos juntos al pozo de la memoria,
al trasfondo interior.

¿Por qué me pegas siempre?
Estás presente en el agudo filo de la introspección
y en la angustia kierkegardiana que me desgarra.

¿Cómo desprenderme de ti,
si ya te has vuelto parte de mis huesos?.

© René Dayre Abella




SOLITUDE III
       Para Ángel,  mi hermano en el samsara.

Cuando la tarde se rompe entre sollozos
y los recuerdos vuelan como palomas
apareces tú, mi samsárica soledad.

Acompañando cada uno de mis pasos
en cada nueva vuelta de la noria.
En cada ir y venir por este mundo.

Obtuso, torpe, confundido,
apenas distingo lo bueno de lo malo,
y otra vez,  tú, cantándome desde dentro:

“¡Qué lento es el camino de los remotos ríos!
¡Cómo pesan estos huesos mientras no llegan
a la perdida frontera de este viaje!”

  © René Dayre Abella
     


SOLITUDE IV
        A Ivette Marie,  por si un día la asalta la soledad.
En aquel viejo templo
apenas sostenido por cariátides que se desmoronan.
Y espectros que deambulan con ojos y labios calcinados,
Te descubro espiándome desde un rincón.
---Oh, tú, mi antigua compañera--.
Y te unes al desfile espectral,
Para luego desvanecerte en la nada,
Y regresar en las notas lánguidas de un adagio.

© René Dayre Abella

lunes, 16 de agosto de 2010

La lección de Tolstói EDUARDO LAGO En: www.elpais.com / Madrid: 15 de agosto de 2010.

La lección de Tolstói

Si se tratara de recomendar una lectura para el verano, la propuesta sería un libro que nos arrastra desde el principio: 'Anna Karénina'. Nabokov dijo que se trata de "la mejor novela de amor de todos los tiempos"

EDUARDO LAGO
En: www.elpais.com  /  Madrid: 15 de agosto de 2010.
 
Hace unos días, durante la presentación de una novela mía recientemente traducida al serbio en la librería Dereta de Belgrado, una periodista me preguntó si creía que los best sellers acabarían con la literatura. "No", respondí inmediatamente, "los best sellers no son literatura, de modo que no puede haber sustitución". En la fracción de segundo que medió entre el no y su justificación, me bailó en la imaginación la figura de Tolstói, de quien acababa de releer Anna Karénina.
La misión de la verdadera literatura es indagar acerca del sentido más profundo de la existencia
Cuando Dostoievski terminó de leer la novela, salió a la calle para gritar que Tolstói era Dios
La raíz del temor expresado por la periodista serbia me aclaró inopinadamente un concepto acuñado originariamente en los medios editoriales norteamericanos que siempre se me había escapado, el de novela literaria (¿qué diablos, me preguntaba, será una novela no literaria?). De repente todo encajó: los best sellers podrán ser novelas, pero no son literatura. Los americanos, una vez más, tienen las cosas clarísimas en ese sentido. Un ejemplo: la distinción tan útil como sutil de que se sirve el suplemento de libros que publica The New York Times los domingos para desgajar de entre los títulos más vendidos una categoría aparte que aparece directamente bajo la rúbrica de Ficción para el mercado de masas.
Unos días después de la presentación, en el avión que hacía el trayecto Belgrado-Sarajevo, la azafata me dio una publicación en inglés en la que había un artículo en el que se recomendaban lecturas para el periodo de vacaciones. Hojeé la lista: todos best sellers internacionales. Y por segunda vez en unos días me volvió a la cabeza la imagen de Tolstói. Cerré la revista con malestar. ¿Podía tener razón la periodista?
Pensé en las claves que explican el éxito de los best sellers. Una de ellas es que su función es meramente entretener. Nada de inquietar al probo ciudadano, que bastante mal lo ha pasado a lo largo del año, especialmente en época de crisis. Pensar, lo menos posible, por favor. Se trata de proporcionar productos ligeros, de fácil consumo, que dejan muy poca huella, si es que dejan alguna. Por eso son efímeros: tras el ruido ensordecedor que hacen durante una temporada, o se saca al mercado rápidamente una secuela, o el producto cae irremisiblemente en el olvido. Que un título se mantenga vigente dos o más temporadas sucede muy pocas veces.
El vuelo entre Belgrado y Sarajevo dura 50 minutos. Al alcanzar la altura de crucero, decidí dejar de pensar en los procesos de estultificación colectiva que consisten en aturdir al personal con best sellers para centrarme en el significado de la aparición de Tolstói. Ya en el terreno de la literatura de verdad: ¿a qué obedece el hecho de que haya libros que siguen siendo capaces de llegar al lector no al cabo de dos o tres temporadas, sino cien años después de su publicación original, como ocurre con las obras de Tolstói?
Empecé a fraguar mentalmente un artículo de réplica al que aparecía en la revista que me había dado la azafata. A quienes se sintieran necesitados de consejo acerca de qué leer en lo que queda de verano, les propondría que se hicieran inmediatamente con una novela digna del nombre. Y si se me pidiera que singularizara un título, me pronunciaría inmediatamente a favor de Anna Karénina. Argüiría varias razones: que 2010 es el centenario de la muerte de Tolstói, que con ese motivo la editorial Alba ha publicado una nueva traducción de la novela, y para redondear invocaría el dictum de Vladímir Nabokov: Anna Karénina es la mejor novela de amor de todos los tiempos.
Verdaderamente envidio a quien jamás se haya asomado a la novela: le esperan unas horas que les costará mucho tiempo olvidar. Y el placer se reduplica en el caso de quien se decida a releerla por segunda o tercera vez: mejora con cada lectura. Yendo más allá de Nabokov: Anna Karénina es, sencillamente, una de las mejores novelas jamás escritas. En el artículo que urdí mentalmente a bordo del avión de hélice que me transportaba a Sarajevo me dirigía con particular énfasis a las víctimas del marketing que, sin saber muy bien por qué, tenían en sus manos cualquiera de los best sellers de turno. Arrójenlo a la papelera más cercana, les diría, y cambien unas horas de entretenimiento estúpido por una experiencia estética verdadera. La profundidad de emociones, el conocimiento del alma humana, la exquisita disección de las pasiones que son el centro de nuestras vidas...
Todo eso y mucho más se nos ofrece en las mil páginas de Anna Karénina. Se trata, además, y ahí estriba el milagro, de una lectura portentosamente amena, que nos arrastra de inmediato. Al leer acerca de las vidas de los protagonistas se produce un intenso fenómeno de reconocimiento e identificación: todos hemos pasado por las situaciones que se nos describen en la novela. Esa es, precisamente, la función de la verdadera literatura: indagar acerca del sentido más profundo de la existencia: de nuestra existencia, en toda su complejidad. El efecto que causa la lectura de una obra como Anna Karénina es el opuesto al que provoca el best seller. Nos hace pensar y sentir. Al cerrar la última página de esta historia, trágica y bellísima, y de una autenticidad a la que no estamos acostumbrados, algo importante ha cambiado en nosotros. Lo dejé ahí: habíamos aterrizado.
Tolstói no es más que una posibilidad, por supuesto. Su obra forma parte de un contexto formidable: la edad de oro de la novela realista. Aunque ello no basta para explicar la grandeza de una obra como Anna Karénina. Cuando Dostoievski, que en nada le iba a la zaga, terminó la lectura de la novela se echó a la calle proclamando a gritos que Tolstói era Dios. Años después, cuando alguien le dio al autor de Guerra y paz la noticia de que Dostoievski había muerto, el gigantón barbado vestido con túnica de campesino que era Tólstoi rompió a llorar con el desgarro de un niño: el gran escritor no era consciente de la profundidad del amor que sentía por el maestro de Petersburgo.
Estas anécdotas ilustran un fenómeno que siempre me ha llamado la atención: el hecho de que en ciertos momentos clave de la historia del espíritu recaiga no sobre una, sino sobre dos figuras de talla colosal la responsabilidad de cambiar el curso de las cosas. Ocurrió en el momento culminante de nuestro Siglo de Oro, con la irrupción simultánea de Góngora y Quevedo, al igual que había ocurrido unos años antes, en el contexto mayor de la literatura europea, con la aparición de Shakespeare y Cervantes, los dos insuperados hasta hoy. (Los ejemplos se pueden multiplicar: Platón y Aristóteles, determinando la trayectoria de toda la filosofía; Newton y Leibniz con el descubrimiento del cálculo infinitesimal; Wittgenstein y Heidegger levantando acta de las ruinas del pensamiento occidental...).
Ninguna novela de cierta extensión (la novela corta es otro cantar) es perfecta, pero hay un número considerable de títulos en la historia de la literatura universal que rozan la perfección. Anna Karénina es uno de los ejemplos más preclaros. La monumental Guerra y paz otro, como lo es Hadji Murat, también de Tolstói, que Harold Bloom calificó como la mejor novela corta de todos los tiempos. Como lo son las grandes obras de su contemporáneo, Dostoievski.
La novela discurriría después por otros derroteros y produciría cumbres de altura inigualable (Proust, Kafka, Joyce), pero hay algo irrenunciable en la edad de oro del género, en la que surgieron autores como Dickens, Flaubert, Melville o Galdós... La lectura de cualquiera de ellos sirve además (también había pensado poner esto en el artículo) de antídoto contra el tapujo de los best sellers. ¿Dónde creen que aprenden sus trucos sus autores? Leer best sellers es una enfermedad, pero tiene fácil cura. Empieza por la lectura de obras como Anna Karénina.
Eduardo Lago es escritor y director del Instituto Cervantes de Nueva York.

martes, 3 de agosto de 2010

LA LUPE UNA COLABORACIÓN DE BALTASAR SANTIAGO MARTÍN PARA NUESTRO BLOG DE GENERALIDADES CULTURALES.


La Lupe.
Guadalupe Victoria Yoli Raymond, inmortalizada como La Lupe, o La Yiyiyi, nació en San Pedrito, Santiago de Cuba –“un pueblito tan pobre que no se sabía que existía hasta que yo me volví famosa” –, el 23 de diciembre de 1939.
De ascendencia francesa, su padre trabajaba en la destilería del famoso ron Bacardí, y fue su principal apoyo durante sus primeros años.
Antes de adentrarnos en la historia de su vida, es interesante consultar sus horóscopos para confrontarlos con el devenir de esta temperamental artista, célebre por su gran histrionismo escénico: sus manos en constante movimiento, tocando su cara, revolviendo su ropa, arrojando sus zapatos, o pegándole al pianista (expresionismo epiléctico le llamarían algunos); sus gritos de “¡Ahí, na má!”, en fin, un animal musical, una verdadera fuerza de la naturaleza
- Capricornio (22 de diciembre - 22 de enero), signo de tierra que echa raíces con la intención de conseguir todos los objetivos que se propone. Son personas constantes y laboriosas que siempre buscan el bienestar material. Suelen ser muy sociables si observan que la persona que tienen al lado es de fiar. De gran capacidad de análisis, eso les hace ser muy reflexivos, pero se muestran reacios ante los cambios sorpresivos.
En el vestir suelen ser fácilmente reconocibles. Les gusta lo clásico y los colores básicos y lisos.
Cuando se sienten amenazados reaccionan hacia delante y rompen con todo lo que encuentran en su camino, pero sólo harán esto si se ven realmente en peligro.
A Capricornio, en el horóscopo yoruba, le corresponde Aggayú Solá, que en el santoral católico se sincretiza con San Cristóbal.
 - Aggayú Solá, de carácter belicoso y colérico, representa en la naturaleza al volcán, el magma, el interior de la tierra, los desiertos, la tierra seca y los ríos enfurecidos. Las altas miras, las montañas, los caminos difíciles y los retos personales están inmersos en esta deidad. También representa la decadencia, los viajes, el frío, la distancia de los seres queridos, y la soledad. Estas personas suelen ser decididas, sin tenerle miedo a nada ni a nadie.
    - A los nacidos en el año 1939 les corresponde en el horóscopo chino el signo Conejo (o Liebre, como se le llama en la mitología correspondiente). El Conejo tiene temperamento artístico. Su aguda percepción comercial le asegurará un rápido ascenso en cualquier carrera. Poco menos que narcisista, persigue sus objetivos con obcecada determinación. La mujer Conejo es muy considerada con sus amigos, es cálida e ingeniosa, y su compañía es siempre un descanso, pero si te pones demasiado pesado puedes dar por seguro que encontrará una manera elegante para desaparecer de tu vida. Mientras pueda hacerlo, el Conejo elegirá la vida fácil y relajada. Usará ropa suelta y cómoda. Siempre a la última moda, y en lo posible, que no pase inadvertida.


“colores básicos y lisos”(…) “ siempre a la última moda, y en lo posible, que no pase inadvertida”.
La introducción a la fama de La Lupe ocurrió en 1954, a los catorce años, en un programa de radio que invitaba a los aficionados a imitar a sus artistas favoritos, cuando cantó el bolero Miénteme, de su coterránea Olga Guillot, y ganó la competencia.
La familia se mudó a La Habana en 1955, donde la joven se graduó de maestra de escuela para complacer a sus padres, tal y como lo haría también otra grande, Celia Cruz, antes de convertirse en cantante profesional.
En 1958 se casó con Eulogio "Yoyo" Reyes, y formaron con otra cantante el trío musical Los Tropicuba, grupo que se disolvería en 1960 tras el divorcio de la pareja (…“si te pones demasiado pesado puedes dar por seguro que encontrará una manera elegante para desaparecer de tu vida”).


Comenzó a presentarse entonces como solista en La Red, un pequeño night club de La Habana, ganando 28 pesos a la semana, acompañada por el pianista Homero Balboa, al que le exigía tocar “más rápido, más rápido”. Allí adquirió una distinguida “corte” de seguidores nacionales y extranjeros, entre los que se encontraban Ernest Hemingway, Tennessee Williams y Marlon Brando, asiduos visitantes de la capital cubana en esos años (…“un rápido ascenso en cualquier carrera”), y también llegó a actuar regularmente en la radio.
En 1960 grabó su primer álbum discográfico, Con el diablo en el cuerpo, y su primera aparición en la televisión cubana, cantando este número, causó sensación. – “Cuando yo canto, me siento atrapada en una casi insana fascinación, que al mismo tiempo me hace libre” –diría La Lupe en una de sus primeras entrevistas, pero tan singular cantante no cabía en la Cuba de Castro (… “representa en la naturaleza al volcán, el magma(…) y los ríos enfurecidos)


Sus expresivas actuaciones, con sexualidad implícita y violenta, no fueron bien acogidas por la severa censura castrista (La Lupe era descrita a veces “como una sadomasoquista con sentido del ritmo”). Se dice incluso que el propio Fidel Castro dio órdenes de suspender sus presentaciones después de verla actuando en televisión, por lo que en 1962 La Lupe decidió emigrar a los Estados Unidos, vía México, estableciéndose en la ciudad de Nueva York, donde actuando en un cabaret llamado La barraca fue descubierta por el renombrado percusionista cubano Mongo Santamaría, que la introdujo a la noche neoyorkina, llevándola al club pionero de jazz The Bird Land, donde causó impacto desde su primera presentación. Su repertorio iba desde el son montuno, el bolero, el bugalú, hasta aventurarse en otros ritmos caribeños como el merengue dominicano, y la bomba y la plena puertorriqueñas.
Con Santamaría relanzó su carrera discográfica, y ya el 17 de diciembre de 1963– día del milagroso San Lázaro–presentó con Riverside Records su exitoso álbum debut Mongo introduces La Lupe, llegando a grabar después más de diez discos en cinco años. También comenzó a escribir sus propias canciones, que aparecen en la mayoría de sus álbums de mediados de los sesentas.
Mientras promocionaba aquel su primer disco, se enamoró del vocalista puertorriqueño William (Willie) García, con quien se casó y  fue madre por segunda vez, pero el nuevo matrimonio volvió a terminar en divorcio, aunque al final de su vida hubo un acercamiento entre ambos gracias a su hija en común Rainbow.
Bajo el manto de Santamaría se presentó en el Teatro Apollo, los clubs Triton y Palladium Ballroom, y otros de los más populares nightclubs de la época. Su fama se expandió hasta el oído de Tito Puente, quien también impulsaría el principio de su carrera (Santamaría ha declarado que él la introdujo a la audiencia americana de jazz, y que Tito Puente se la “robó” de su banda cuando ella ya se había convertido en la “cosa más caliente”).
En 1964, La Lupe y Tito Puente grabaron el clásico latino “¿Que te pedí?”, y durante los siguientes tres años ella grabó y popularizó la música latina en los Estados Unidos, Venezuela, México, Puerto Rico, Panamá y España de la mano de Tito.
En los sesentas, La Lupe fue la más aclamada cantante latina en Nueva York – la primera que abarrotó el Madison Square Garden cuando actuó en este icónico sitio el 19 de febrero de 1969– y también la que se atrevió a realizar versiones, con su inglés con fuerte acento cubano, de canciones tan famosas como My way, Yesterday, Dominique, Twist & shout, Unchained melody, Fever y America, del musical West side story.
La calidad de sus actuaciones comenzó a decaer, mostrando alti- bajos, y se volvió evidente que su trabajo estaba siendo afectado por sus numerosos affairs y por su agitada vida emocional –“un verdadero terremoto”, según sus allegados– con persistentes rumores sobre su adicción a las drogas. Incluso tuvo que pedir y usar una máscara de oxígeno al finalizar algunas de sus presentaciones.



 A finales de los sesentas, en 1967, La Lupe fue despedida por Tito Puente –que comenzaba a grabar con Celia Cruz–, y realizó algunas apariciones en shows americanos de televisión, como el M. Griffin Show y el Tonight Show. En una entrevista que le hizo la revista LOOK Magazine en 1971, ella dijo sobre su manera de cantar: –“Yo pienso que yo le gusto a la gente porque hago lo que ellos quisieran hacer, pero no son lo suficientemente libres para hacerlo.” Durante ese tiempo, su sello disquero Fania contribuyó grandemente a popularizar la salsa, la última sensación de la música latina, pero en 1975, cuando la carrera de La Lupe estaba ya en declive, Fania le rescindió el contrato.
Aunque ella fue pobremente manejada por sus productores de discos– Fania en particular– después de su distanciamiento de Tito Puente (¡Ay ay ay, Tito Puente me botó!, se titularía una de sus primeras canciones posteriores)–, La Lupe no se dió por vencida –incluso estuvo un breve temporada en España– , y se mantuvo en activo hasta 1980,
En 1984 se dañó la columna y estuvo confinada a una silla de ruedas; y para colmo, un incendio en su casa provocado por un corto-circuito eléctrico la dejó en la calle (…“la decadencia…, el frío, la distancia de los seres queridos, y la soledad”).
En 1985, después de – según su propio testimonio– “experimentar una milagrosa revelación durante una cruzada evangélica cristiana”, La Lupe abandonó la santería afrocubana – era “santera”, muy devota de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba, y literalmente se gastó una fortuna en ritos de iniciación y otros aspectos de esta religión– para convertirse al cristianismo evangélico, ofreciendo su testimonio en iglesias de Puerto Rico, país donde se le recuerda con especial cariño.
En 1988, su canción Puro teatro se convirtió en un hit internacional después de ser incluida por el director de cine español Pedro Almodóvar en su film Mujeres al borde de un ataque de nervios.
Igual que en un escenario
finges tu dolor barato.
Tu drama no es necesario
ya conozco ese teatro
Mintiendo qué bien te queda el papel
Después de todo parece
que es tu forma de ser

Yo confiaba ciegamente
en la fiebre de tus besos
Mentiste serenamente
y el telon cayó por eso.

Teatro...
lo tuyo es puro teatro
falsedad bien ensayada
estudiado simulacro.
Fue tu mejor actuación
destrozar mi corazón
y hoy que me lloras de veras
recuerdo tu simulacro.
Perdona que no te crea
me parece que es teatro

y acuérdate que según tu punto de vista,
yo soy la mala!
Ay!!

Teatro...
lo tuyo es puro teatro
falsedad bien ensayada
estudiado simulacro.
Fue tu mejor actuación
destrozar mi corazón
y hoy que me lloras de veras
recuerdo tu simulacro
Perdona que no te crea
me parece que es teatro
Perdona que no te crea
lo tuyo es puro...
Teatrooooo.
En 1991, La Lupe dio un concierto en La Sinagoga en New York, cantando canciones cristianas, pero su vida terminó abruptamente el 29 de febrero de 1992, en el Bronx, a la edad de 52 años, víctima de un ataque masivo al corazón. Su hijo René Camaro, fruto de su primer matrimonio, y su hija Rainbow, del segundo con William García, la enterraron en el cementerio Saint Raymond del Bronx, adonde sus numerosos admiradores del mundo entero acuden a rendirle tributo emocionado a la que siempre será recordada como “la Reina del Latin Soul”, “la Reina de la Música Latina”; La Lupe, “la Yi Yi Yi”.
En el 2002, la ciudad de Nueva York nombró la Calle 140 del Este del Bronx como “La Lupe Way”.

Discografía de La Lupe.
  • Con el Diablo en el cuerpo. 1960. Discuba LP
  • La Lupe is back .1961
  • Mongo introduces La Lupe. 1963
  • The King swings, the incredible Lupe sings. 1965 (con Tito Puente)
  • Tú y yo.1965 (con Tito Puente)
  • Homenaje a Rafael Hernández.1966 (con Tito Puente)
  • La Lupe y su alma venezolana. 1966
  • A mí me llaman La Lupe. 1966
  • The King and I .1967 (con Tito Puente)
  • The Queen does her own thing. 1967
  • Two sides of La Lupe. 1968
  • Queen of latin soul.1968
  • La Lupe's era. 1968
  • La Lupe is the Queen. 1969
  • Definitely la Yiyiyi. 1969
  • That genius called the Queen. 1970
  • La Lupe en Madrid. 1971
  • Stop, I'm free again. 1972
  • ¿Pero cómo va ser? 1973
  • Un encuentro con La Lupe – con Curet Alonso. 1974
  • One of a kind. 1977
  • La pareja. 1978 (con Tito Puente)
  • En algo nuevo.1980. (Su último álbum original)
 Álbums religiosos (1986-1989)
  • La samaritana
  • Te amo porque me amaste primero
  • Dios no es hombre para que mienta
  • La Lupe en Cristo












.



domingo, 1 de agosto de 2010

UN NUEVO PUÑADO DE POEMAS DE ANDRÉS NORMAN CASTRO A. TOMADOS DE SU BLOG: Del amor, Génesis y otros delirios.

Exilio

Exilio
Por: Andrés Norman Castro A.

Jamás voy a volver.

No quiero presenciar la muerte de la imaginación,
la de mi padre,
ni la desesperación que desgarró
las paredes donde habitaban las golondrinas.

Tampoco quiero ser testigo
de la conversión de mi madre en arbusto,
solo para encontrar un rinoceronte
-unicornio verdadero-
pastando detrás de ella,
esperando ser montado a mi regreso.

Jamás voy a volver.


*Imagen tomada de WWF
 

sábado 17 de julio de 2010

Polaroids del final

Polaroids del final
Por: Andrés Norman Castro A.

Faltan dos minutos
para el fin del mundo.

Dios ha tomado la forma de una vieja pedigüeña
a quien no le interesa saber más de
creaciones, canticos o alabanzas;
Solo pide nuestra misericordia.

Faltan dos minutos
para el fin del mundo.

Los pechos de las prostitutas callejeras
son fuentes del más fino Malbec
con el que han de bautizar los pájaros
que cantan mientras nos precipitamos al abismo.

Faltan dos minutos
para el fin del mundo.

He llamado a mi amor platónico
-misma que acuchille en una noche de Prognosis negativa-
pero he descubierto que ya no es ella, sino él
y que murió de un infarto en el útero
mientras yo le escribía poemas de amor.
Se fue el nombre que tallaría en mi epitafio.

Faltan dos minutos
para el fin del mundo.

El maldito tiempo resiste el fin.
Las agujas del reloj no adelgazan
aunque solo el canto de pájaros se escucha ya.
El cuervo es barítono en el coro.

Faltan dos minutos
para el fin del mundo.

lunes 12 de julio de 2010

Declaración sediciosa

Declaración sediciosa
Por: Andrés Norman Castro A.

Pendo sobre un abismo
al caminar sobre la fina línea
de tiza
que dibujé en el arriate de la avenida.

Se van resecando los labios redondos del reloj
y me imagino desnudo
entre ángeles subversivos
que alzan pendones de lino
en una oscura playa del trópico
mientras los ojos de Dios
se desvanecen con la llegada del alba.