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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Zoé Valdés: «Hemos estado en manos de un maníaco

La escritora cubana ha visitado ABC para presentar su última novela, «El todo cotidiano», en la que narra el exilio cubano desde París
ABC / MADRID
Día 28/09/2010
Zoé Valdés es una escritora con personalidad y sin pelos en la lengua. Comprometida con su país, Cuba, la autora ha visitado ABC para responder a las preguntas de los lectores ante la publicación de su última novela, «El todo cotidiano», en la que describe el exilio desde París.
ABC
Zoé Valdés
La Administración Obama
- «Obama no estaba preparado para la presidencia de los Estados Unidos, aunque no sé qué hubiera pasado con McCain. El problema es que ningún presidente americano ha respetado lo suficiente al pueblo cubano y los Castro se burlan totalmente de todos ellos».
La liberación de presos
- «Todavía hay muchos secretos. Fidel necesita hacer el paripé de la isla bloqueada, pero ahora lo tiene difícil porque la realidad la han contado los excarcelados, ahí hay información de primera mano y no creo que la UE quiera mancharse colaborando con el castrismo».
El exilio
- «Los cubanos somos seres muy especiales, sumamente acosados por el horror, aún en el exilio. Sobre todo porque nuestro dolor no ha sido reconocido. Algún día regresaremos... o no. Lo triste es cuando algunos ya no pueden regresar... pienso en mis padres, en Guillermo Cabrera Infante, en Celia Cruz, en la gran Olga Guillot, en tantos... El régimen castrista piensa que puede durar infinitamente, de manera hereditaria, habrá que ver...».
Fidel Castro y el régimen
- «Fidel siempre fue así, se decía y contradecía. Hay que ver en su época la cantidad de estupideces que decía... Ahora con la senilidad se agrava la situación. Hemos estado en manos de un maníaco durante décadas. Los cubanos deberíamos exigir juntos el fin de la dictadura y que los gobiernos demócratas le exijan al castrismo poner fin de inmediato a 51 años de crueldad y dictadura. Las dictaduras son perfeccionistas en la represión, es sumamente conocido que funcionan con el terror. No creo que nadie pueda ser feliz de la manera en la que se vive en Cuba, aunque algunos cuenten lo contrario para beneficiarse de viajecitos y prebendas que da el régimen. Locos están ellos».
La expulsión de gitanos en Francia
- «Nunca he declarado mi apoyo a la medida de Sarkozy. He dicho que el Gobierno francés no debió hacerlo de la manera que lo hizo, pero que de la manera en la que viven esos niños, sin escolarizar, en la miseria total, es mejor que regresen a sus países. Y que es un compromiso de todos, de la UE. No sólo lo dije, lo escribí».
Zoé Valdés y el cine
- «El cine actual adolece de buenas historias. Me gusta el cine que cuente la vida con arte, con profundidad, pero también con humor. Me apasionan unos cuantos directores, pero es muy difícil elegir en tan poco tiempo. Me gusta mucho Ozpeteck y también, claro, todo el cine de Hollywood de los años dorados, Tarantino, Almodóvar, Alain Corneau, Nadine Trintignant... y tantos otros que quisiera mencionar...».
Zoé, la escritora
- «La vida del escritor tiene mucho de locura. La soledad es profunda, pero me gusta la soledad, aprecio su compañía. Escribo cada día, aún cuando estoy lavando platos, en mi cabeza.Tengo cientos de manías, todas insoportables, pero sólo contra mí misma. Soy metódica, ordenada y tengo que escribirlo todo antes a mano. Mi estilo narrativo está entre un bolero de Olga Guillot, una guaracha de Celia Cruz y una película de Buster Keaton. Mis padres literarios son Guillermo Cabrera Infante, François Rabelais y Lydia Cabrera... entre otros».
«El todo cotidiano»
- «"El todo cotidiano" es la vida en libertad y no saber qué hacer con ella, abrumarse con la abundancia y poseer un sexto sentido para que las heridas sean menos hondas. Es el exilio y las aventuras que ello conlleva. Y el conocimiento de que en el mundo hay otros problemas, además del nuestro».
Los jóvenes
- «Aún hay esperanza porque, por suerte, los jóvenes poseen una diversidad de pensamiento y actúan de manera completamente asombrosa ante los tópicos. Pero es cierto que, en ocasiones, uno cae en el abismo de la incomprensión, nuevamente».

sábado, 25 de septiembre de 2010

Agustin Blazquez's CHE: THE OTHER SIDE OF AN ICON to Premiere in Miami & Paris http://laurencejarvikonline.blogspot.com/2010/09/agustin-blazquezs-che-other-side-of.html

LaurenceJarvikOnline

A blog about interesting ideas, things, people, and events.

Monday, September 20, 2010

Agustin Blazquez's CHE: THE OTHER SIDE OF AN ICON to Premiere in Miami & Paris

http://laurencejarvikonline.blogspot.com/2010/09/agustin-blazquezs-che-other-side-of.html

My favorite Cuban-American filmmaker sent me this press release today:
"BE INFORMED TO BE FREE."
---Agustin Blazquez

PRESS RELEASE, September 20, 2010
Contact: AB INDEPENDENT PRODUCTIONS
1-3O1-949-8791 ABIP.USA@verizon.net

World premiere of the documentary CHE: THE OTHER SIDE OF AN ICON, produced & directed by Agustin Blazquez at the Miami-Dade College’s Tower Theater, on October 8 & 9 (6:45 pm) & 10 (4:30 pm), 2010. Sponsored in part by the Miami-Dade College. Also an screening at the University of Miami's Casa Bacardi on October 11, 2010 (6:30 pm) and a premiere at Maison de l'Amerique Latine in Paris, France, sponsored by Zoe Valdes, Ricardo Vega & Lunaticas Productions on October 18, 2010 (9:00 pm).

This film profiles the life of the man killed in Bolivia, as well as "Che", the icon, who lives on today. It presents the real man behind the myth, his legacy and why he has become so popular among the youth, revolutionaries and terrorists of the world. It explores the dangers of believing in Che's carefully constructed fake public image--herein lies the real Che. This documentary is based on sources who worked directly with him, knew his family in Argentina and Havana --who were intimately acquainted with Che's personal and political trajectory as well as his academic scholars.

With the testimonies of:
Abel N. Morales, Agustin Alles Soberon, Antonio de la Cova, Armando M. Lago, Barbara Rangel Rojas, Barbara Rojas, Emilio Izquierdo, Ernesto Betancourt, Enrique Encinosa, Enrique Ros, Felix Ismael Rodriguez, Gustavo Mata, Humberto Fontova, Jaime Suchliki, Javier D. Souto, Jorge Beruff, Margot Menendez, Pedro Corzo, Roberto Bismarck, Rolando Castaño, Roberto Martin Perez & Sergio G. Muñiz

Narrator GUSTAVO REX, asistant & interviewer in English Jaums Sutton
interviewers in Spanish Ana Maria Lamar & Vivian Gude
final song You Don’t Know Che by STEVE PICHAN video on www.YouTube.com/Jaums,
additional music Rodolfo Guzman, Virginia Alonso, Springfield United Methodist Church Choir, Caryl Traten Fisher, Rafael Monteagudo, Carlos Molina & Marisa Molina
Spanish & English subtitles / taped on HD & 16.9 widescreen / time 114 min.

distributed by www.CubaCollectibles.com

Tickets will be for sale two days before each show at the theater box office
1508 SW 8th Street, Miami, FL 33135, ph. 305 643-8706
$6 (General Admission), $5 (Students, Seniors, & members of the Miami Film Society),
$4 (individuales packages of 5 tickets for $20)

DVDs of CHE: THE OTHER SIDE OF AN IDOL will be for sale the days of the shows.
The proceedings will benefits the
UNCOVERING CUBA EDUCATIONAL FOUNDATION (UCEF)
A non-profit organization [501 (c)(3)]
All donations are tax deductible and your cancelled check is your receipt

NOTE: The Uncovering Cuba Educational Foundation Corporation (UCEF) is a Maryland tax-exempt non-stock corporation that held its first organizational meeting on August 18, 2003. Founded by Agustin Blazquez and James W. Sutton, it is an official non-profit corporation. The purpose is to educate the general public and the news media regarding the history of Cuba and current events within the island, particularly from the firsthand point of view of its citizens and Cuban Americans.
You can view clips from the film on YouTube, at this URL:http://www.youtube.com/user/jaums.
Posted by LaurenceJarvik at 1:50 PM http://img1.blogblog.com/img/icon18_email.gifhttp://img2.blogblog.com/img/icon18_edit_allbkg.gif


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DISTRIBUIR

COMUNICADO DE PRENSA, 15 de septiembre de 2010

Contacto:   AB INDEPENDENT PRODUCTIONS
3O1 949-8791

Estreno mundial del documental Che: el otro lado de un idolo, producido y dirigido por Agustin Blazquez en el Teatro Tower del Miami-Dade College, el 8 y 9 (6:45 pm), y 10 (4:30 pm) de Octubre de 2010.   Auspiciado en parte por el Miami-Dade College.  Tambien se exhibira en La Casa Bacardi de la Universidad de Miami 11 de octubre, (6:30 pm) un estreno en la Maison de l'Amerique Latine en Paris, France, patrocinado por Zoe Valdes, Ricardo Vega y Lunaticas Productions el 18 de octubre de 2010 (9:00 pm).

En esta septima entrega de la serie Cubriendo Cuba se perfilan los detalles de la vida del hombre muerto en Bolivia, asi como el mito que sobre el “Che” aun existe hastael dia de hoy.  Se presenta al verdadero hombre detras del mito, su legado y el por que se ha convertido en un simbolo popular entre la juventud, los revolucionarios y los terroristas en el mundo.  Se exploran los peligros de creer en la cuidadosa y falsa imagen publica del Che – presentando al individuo real. Este documental esta basado en los relatos de los que trabajaron directamente con el, conocieron a su familia en Argentina y La Habana – quienes conocian intimamente la trajectoria personal y politica del Che, asi como de academicos que han estudiado su vida.

Con los testimonios de
Abel N. Morales, Agustin Alles Soberon, Antonio de la Cova, Armando M. Lago, Barbara Rangel Rojas, Barbara Rojas, Emilio Izquierdo, Ernesto Betancourt, Enrique Encinosa, Enrique Ros, Felix Ismael Rodriguez, Gustavo Mata, Humberto Fontova, Jaime Suchliki, Javier D. Souto, Jorge Beruff, Margot Menendez, Pedro Corzo, Roberto Bismarck, Rolando Castaño, Roberto Martin Perez y Sergio G. Muñiz

Narrador GUSTAVO REX, asistente y entrevistador en ingles Jaums Sutton, entrevistadoras en español Ana Maria Lamar y Vivian Gude
cancion final You Don’t Know Che por STEVE PICHAN video en YouTube.com/Jaums
musica adicional Rodolfo Guzman, Virginia Alonso, Springfield United Methodist Church Choir,Caryl Traten Fisher, Rafael Monteagudo, Carlos Molina y Marisa Molina
Subtitulos en ingles y español / filmada en HD y 16.9 pantalla panoramica / duracion 114 min.

distribuida por www.CubaCollectibles.com

Las entradas estaran a la ventados dias antes de cada funcion en la taquilla del teatro
1508 SW 8th Street, Miami, FL 33135, telf. 305 643-8706
$6 (General Admission), $5 (Estudiantes, Seniors, y miembros del Miami Film Society),
$4 (en paquetes individuales de 5 entradas por $20)

DVDs de Che: el otro lado de un idolo estaran a la venta en el lobby del teatro los dias de las funciones.  Las ventas de los mismos seran a beneficio de
UNCOVERING CUBA EDUCATIONAL FOUNDATION (UCEF)
A non-profit organization [501 (c)(3)]
Todas las donacions son deducibles de los impuestos y su cheque cancelado es su recibo

NOTA:  Uncovering Cuba Educational Foundation (UCEF), localizada en Maryland, es una corporacion sin acciones excempta de impuestos que se constituyo en su primera reunion organizacional el 18 de agosto de 2003.  Fundada por Agustin Blazquez y James W. Sutton, es una corporacion oficial sin fines de lucro.  El proposito es educar al publico en general y a la prensa sobre la historia de Cuba y los eventos en la isla, particularmente desde el punto de vista de los testigos basado en las experiencias de sus ciudadanos y cubanos americanos.

UN MENSAJE MUY IMPORTANTE DE NUESTRO AMIGO, EL CANTAUTOR BANENSE MANNY SALVADOR:

El 25 de septiembre de 2010 09:03, MANUEL SALVADOR <manny0516@msn.com> escribió:
Por favor no se olviden de votar por mis temas "Sol de Abril" y "Los recuerdos" y "alma gemela".  Los que ya lo hicieron pueden volver a votar... Su valiosa colaboración es muy importante para mi.... Disculpen por tanta lata pero necesito su voto para poder mantener el rating en la red.. Abajo les dejo el enlace. Muchísimas gracias, un abrazo, MS
http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.playyoursong.netplayyoursong%2F&h=75b10
http://www.playyoursong.net/

domingo, 19 de septiembre de 2010

Resurrección de Reinaldo Arenas Por Dalia Acosta TOMADO DE: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=96448

Resurrección de Reinaldo ArenasPor Dalia Acosta LA HABANA, sep (IPS) - Hay muertos que no descansan. Es el caso del escritor cubano Reinaldo Arenas, militante gay fallecido a causa del sida en 1990 en Estados Unidos, que vuelve a su país natal de la mano de quien podría ser el único gran amigo que conservó en la isla, el investigador Tomás Fernández Robaina.
"Ahí está el Reinaldo que yo conocí", comentó a IPS Fernández Robaina, quien rememoró al autor de "Antes que anochezca" (1992) en "Misa para un ángel", una novela-testimonio que saldrá a la luz el viernes 17 en la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

Eran muy jóvenes y recién llegados a La Habana de la misma provincia del oriente cubano cuando coinciden como trabajadores en la Biblioteca Nacional de Cuba "José Martí" e inician una amistad que resistió todo tipo de contradicciones, desacuerdos y silencios y, de alguna manera, sobrevivió incluso a la muerte.

"Fui tras la huella de Reinaldo hasta Nueva York y con lo que encontré podía hacer un libro de 500 páginas, pero no tenía sentido. Como Reinaldo habló tan mal de todos nosotros (sus amigos y conocidos en Cuba), la gente pensaba que yo iba a hacer lo mismo", comentó Fernández Robaina.

"Misa para un ángel", de la gubernamental Ediciones Unión, mezcla ficción y realidad. En el texto confluye una ceremonia para llamar al espíritu de Arenas, testimonios que revelan secretos de su vida y la mirada con luces y sombras del autor sobre un hombre, según él, convertido en "mito".

Con una posición radicalmente opuesta a la Revolución Cubana, asumida públicamente en Estados Unidos tras su partida al exilio en 1980, Arenas se colocó en medio del diferendo político de medio siglo entre los gobiernos de ambos países y su nombre ha sido usado desde las posiciones más extremistas.

Sin embargo, Fernández Robaina pretendió lograr un equilibrio sobre alguien que considera "un hermano", desde "lo más personal y literario". La novela-testimonio, "sin dejar de decir cosas que a mí me parecen importantes, da mi visión de Reinaldo Arenas. Va a la esencia y no los detalles", enfatizó.

Sobre los riesgos de unir hechos de ficción con la biografía del escritor nacido en la zona rural de la provincia de Holguín, unos 740 kilómetros al este de La Habana, el investigador consideró que no deberá ser "controversial" pues se trata de un estilo ya impuesto y que le permite determinadas libertades como escritor.

Cuando de literatura cubana se trata, "habrá que hablar de antes y después de Arenas", defendió Fernández Robaina, como lo hiciera por primera vez en 1963 tras leer el original de "Celestino antes del alba" (1967), el único libro del fallecido escritor publicado en Cuba.

"Era una cosa muy fresca, poética, asequible… y, por supuesto, en esa novela no hay una militancia homosexual a tambor batiente", dijo sobre el actual ícono de la cultura gay, que alcanzó su madurez intelectual a fines de los años 60, época de la homofobia institucionalizada en esta isla caribeña.

"Hay un Reinaldo Arenas en La Habana y otro Reinaldo Arenas en Estados Unidos", aseguró el escritor, que intentó develar al escritor emigrado.

La total apertura homo de Arenas en su literatura y hacia la sociedad acaeció justo con su llegada a tierras estadounidenses.

"Reinaldo no era amanerado. Tenía el estilo de un lord inglés y toda una serie de cosas que no hacían ver fácilmente si era homosexual", detalló. "Esa lucha, tal y como él la hace posteriormente, en Cuba nunca la hizo. En aquel momento no había un movimiento gay fuerte" en la isla, recordó.

Para el investigador de la Biblioteca Nacional, la obra de Arenas abiertamente homo pudo ser una limitante en Cuba "en un momento determinado, porque hay personas que aman la literatura pero (…) por prejuicios no le gustan los homosexuales, y por tanto, la literatura homosexual".

No obstante, su autobiografía "Antes que anochezca" cobró popularidad entre el público de la isla, aunque no estuviera publicada por editoriales nacionales. En corto tiempo, "yo conté siete personas leyendo el libro por la calle, en barrios y ediciones diferentes", recordó asombrado Fernández Robaina.

A pesar de que su literatura es "única", el rescate y difusión de su obra en el ámbito cubano se obstaculiza por diversas razones, que no sólo dependen de la voluntad de las autoridades. "Cuando él muere, deja una cláusula de que sus libros no se pueden editar en Cuba mientras exista el sistema socialista", reveló.

Para Fernández Robaina, obras como "El mundo alucinante" (1968), "Celestino antes del alba", "El palacio de las blanquísimas mofetas" (1975) y sus relatos de "Viaje a La Habana" (1990) podrían editarse en la isla sin problema, pero la voluntad final de Arenas lo impide legalmente.

"Reinaldo Arenas va a ser estudiado en el futuro como una especie rara, no solamente por su estilo, sino por sus contenidos e imaginación", previó el escritor, quien espera consultar parte de los manuscritos de Arenas, a disposición del público a partir de 2011 en la Universidad de Princetown, de la ciudad estadounidense de New Jersey.

En cuanto a "Misa para un ángel", comentó que hasta ahora la crítica de quienes lo han leído "ha sido muy fuerte, porque yo no utilizo el mismo lenguaje de Reinaldo", dueño de un carácter sin tregua hacia las personas que le rodeaban y exponente del realismo sucio. Pero no falta el humor en un libro que calificó de "divertimento".

Tomás Fernández Robaina, activista por la no discriminación racial, ha trabajado el género del testimonio y la investigación sociológica siempre con un tratamiento atractivo como "Recuerdos secretos de dos mujeres públicas: testimonio literario" (1984) y "Hablen paleros y santeros" (1994).(FIN/2010)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

CARLOS GAMERRO / BORGES Y LA LITERATURA INGLESA TOMADO DE: www.pagina12.com.ar /



El sueño de los héroes

De los varios cursos que Borges dictó cuando estaba a cargo de la cátedra de Literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires, uno solo quedó registrado completamente: el de 1966. De entre todos los autores y períodos de esa literatura, de poderosa influencia sobre su obra, la anglosajona ocupa un lugar de privilegio. Borges resucitó una literatura marginal y de museo para los mismos ingleses y no sólo se valió de ella para forjar la mitología criolla de su obra, encontrando en esas sagas los ancestros de las guerras floridas, los cuchilleros y el tango, sino que se volvió un autor insoslayable para los ingleses interesados en su propia tradición. Carlos Gamerro reconstruye esa relación y se sumerge en el libro Borges profesor (editado en 2000 y reeditado por primera vez esta semana), que reconstruyó con paciencia y maestría aquel curso.
 
Por Carlos Gamerro
Voy a empezar con una pregunta para la cual ningún énfasis parece ser suficiente. ¿Qué pudo llevar a un escritor sudamericano a interesarse en una literatura tan marginal, tan muerta y tan remota, y sobre todo tan ajena como la anglosajona, hasta el punto de estudiar un idioma que, incluso dentro de la tradición de las lenguas inglesas, apenas unos pocos académicos especializados manejan? Y si esta pregunta tuviera respuesta, quedaría aún esta otra: ¿cómo se explica que haya tenido éxito, que haya logrado habitar imaginativamente esta literatura y esta lengua muertas, hasta el punto de escribir a partir de ellas, de producir un corpus específicamente borgeano de literatura anglosajona, un corpus que los propios ingleses no pueden ignorar a la hora de estudiar la literatura de sus orígenes? Porque habría que aclarar que ningún escritor de lengua inglesa, en el siglo XX al menos, ha logrado recrear esta literatura con la convicción y la vitalidad con que lo ha hecho este habitante de un perdido arrabal sudamericano.
La relación vital y hasta personal que Borges mantenía con la imaginería de la literatura anglosajona era tal que llegaba a soñarla. En “La pesadilla”, conferencia incluida en Siete noches, afirma que su pesadilla más terrible fue la de “un rey del Norte, de Noruega. No me miraba: fijaba su mirada ciega en el cielo raso. Yo sabía que era un rey muy antiguo porque su cara era imposible ahora. Entonces sentí el terror de esa presencia”. El mismo rey, que ahora es “de Nortumbria o de Noruega”, y el mismo sueño aparecen en el soneto “La pesadilla” de La moneda de hierro, que termina con estas palabras: “Sé que me sueña y que me juzga, erguido. / El día entra en la noche. No se ha ido”. “Juzga” debe leerse, entiendo, kafkianamente, como sinónimo de “condena”. ¿Por qué crimen juzga este rey anglosajón o noruego a Borges? ¿Y por qué pasa del sueño a la vigilia y permanece en ella, juzgándolo para siempre, como el cuervo de Poe?
Un esbozo de respuesta a la pregunta inicial podría empezar por una referencia al linaje anglosajón del propio Borges, a través de la abuela paterna, Fanny Haslam. Es lo que sugiere el poema “Al iniciar el estudio de la gramática anglosajona”: “Al cabo de cincuenta generaciones / vuelvo [...] a las ásperas y laboriosas palabras / que, con una boca hecha polvo, / usé en los días de Nortumbria y de Mercia / antes de ser Haslam o Borges”.
La hipótesis es simpática, pero no explica por qué Borges no manifiesta pareja devoción por Os Lusíadas, debido al origen portugués de los Borges, o por el Poema de Mio Cid, por los Acevedo y los Suárez. Además, si los ancestros fueran tan poderosos, casi todos los escritores ingleses, norteamericanos y australianos deberían también haberse abocado a realizar parejas recreaciones de la literatura anglosajona. La ascendencia anglosajona es aquí más una excusa, casi diríamos un pedido de permiso, que una causa o un motivo. Borges intenta (conscientemente o no) legitimar su presunción ante un auditorio anglosajón imaginario y sus imaginarias censuras.
Es interesante considerar cuál es el corpus específicamente borgeano de la literatura anglosajona, es decir, qué textos selecciona y privilegia Borges. En sus Literaturas germánicas medievales, como corresponde al propósito de divulgación de la obra, es más general y abarcador; lo mismo sucede en el curso de literatura inglesa en la UBA incluido en Borges profesor; la selección es más acotada en la Breve antología anglosajona, y es directamente personal en su poesía y sus relatos. Y lo que se comprueba es que en ellos Borges se interesa sobre todo por las composiciones realistas de las antiguas literaturas germánicas, lo cual lo lleva a preferir el modelo de las sagas islandesas por encima de poemas como Beowulf o El cantar de los Nibelungos, en los cuales es mayor la proporción de lo simbólico y lo mágico. “El arte medieval es espontáneamente simbólico”, escribe Borges en Literaturas germánicas medievales, “conviene recordar esta circunstancia para apreciar lo excepcional y asombroso de un arte realista como el de las sagas en plena Edad Media”.
¿Por qué Borges, el autor más importante de nuestra tradición fantástica (más aún, el que bien puede considerarse el inventor de nuestra literatura fantástica) se desinteresa de los aspectos mágicos y sobrenaturales de estas literaturas, y atiende a las composiciones realistas, antes que a las mitológicas? Una respuesta posible es que lo fantástico en la literatura anglosajona, al igual que en la celta, aparece bajo la forma general de lo maravilloso: dragones, monstruos, hadas, magos, doncellas que vuelan a caballo, dioses. El género fantástico argentino tal cual lo crea Borges, y lo desarrollan Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar, es, en cambio, heredero directo de los juegos conceptuales del Barroco, de ese encuentro conflictivo de dos planos de realidad: historia y ficción, sueño y vigilia, mundo y teatro, etc. Una anécdota que, como la de Beowulf, incluye un príncipe que se zambulle en un lago y nada durante horas, sin escafandra, para llegar a un palacio subacuático en el cual misteriosamente ya no hay agua, y lucha con la madre del monstruo que antes ha matado, no tiene mucho que ofrecer en este aspecto.
El mundo de estos anglosajones borgeanos tiene una serie de rasgos que se repiten, como el culto del coraje; la fe en la fuerza o en la habilidad guerrera, cifradas en un símbolo, la espada; la obligación de lealtad al señor, y su inevitable reverso, la traición (como en el poema “Hengist Cyning”). Es un mundo masculino, donde la mujer apenas aparece, y cuando lo hace, como en “Brunanburh, 937 A.D.” aparece para cuestionar ese mundo y sus valores. Es, en suma, un mundo a la vez feudal, machista y bárbaro, previo a la ley, o, ya que surge del derrumbe del imperio romano, un mundo en el cual la ley y las instituciones de la ley han sido olvidadas.
En la mayoría de los cuentos y poemas de Borges de la línea universalista o cosmopolita predominan los problemas metafísicos o gnoseológicos, pero en éstos de inspiración anglosajona lo fundamental es el problema ético: son textos que se preguntan cuál es la conducta correcta –y esto independientemente de la medida en que esa conducta sirva o no para fundamentar un orden, una sociabilidad–. A su vez, la cuestión ética permite responder a la pregunta por la identidad. El hombre sabe para siempre quién es cuando sabe qué hacer, cómo comportarse. Esta ética es, por encima de la del honor, la del coraje. La ética del coraje es absoluta, no es relativa a si se pelea, o no, por una buena causa. Por eso es bárbara. La ética del coraje está, también, por encima de la del honor. En las palabras de Hengist Cyning:
Yo sé que a mis espaldas
Me tildan de traidor los britanos,
Pero yo he sido fiel a mi valentía
Y no he confiado mi destino a los otros
Y ningún hombre se animó a traicionarme.
Hengist Cyning traiciona a su señor porque es fiel a un valor más alto que el de la debida lealtad: su valentía.
Habiendo dicho todo esto, la respuesta puede por fin esbozarse. Esta lista de características de la literatura anglosajona reescrita por Borges podría aplicarse, sin modificación, a sus cuentos y poemas sobre orilleros y gauchos. El uso que Borges hace de la literatura anglosajona la coloca más cerca de la línea criolla de su obra, y ésta es eminentemente su línea realista, no fantástica. Dicho en términos simplistas y –por qué no– efectistas: así como el mar es la pampa de los ingleses (como Borges famosamente lo define en “La poesía gauchesca”), los anglosajones de Borges son los gauchos y los malevos de las Islas Británicas. Esta conjetura se ve avalada en Borges profesor por la comparación explícita que hace el profesor, en su clase N° 3, entre Beowulf y los compadritos. A propósito de la escasa modestia del héroe anglosajón ante sus propias hazañas guerreras, comenta: “Decimos hoy que un hombre valiente no debe ser jactancioso... Pero esa idea no existía en la antigüedad. Los héroes se jactaban de sus hazañas... Puedo traer a colación las coplas de los compadritos de principios de siglo en Buenos Aires: ‘Soy del barrio ‘e Monserrá,/donde relumbra el acero,/lo que digo con el pico/lo sostengo con el cuero.’”
En el Evaristo Carriego, antes de escribir sus ficciones sobre malevos y gauchos, Borges establece las bases de su mitología criolla en la epopeya tradicional: del capítulo XI proviene la idea de que las letras del tango puedan llegar a constituir nuestra épica (lo mismo había dicho Lugones, pero del Martín Fierro): “Es sabido que Wolf, a fines del siglo XVIII, escribió que la Ilíada, antes de ser una epopeya, fue una serie de cantos y de rapsodias; ello permite, acaso, la profecía de que las letras de tango formarán, con el tiempo, un largo poema civil, o sugerirán a algún ambicioso la escritura de ese poema”. Del mismo capítulo, la sección “El desafío” incluye una de las versiones más explícitas de tal filiación: “Tendríamos, pues, a hombres de pobrísima vida, a gauchos y orilleros de las regiones ribereñas del Plata y del Paraná, creando, sin saberlo, una religión, con sus mitologías y sus mártires, la dura y ciega religión del coraje, de estar listo a matar y a morir. Esa religión es vieja como el mundo, pero habría sido redescubierta, y vivida, en estas repúblicas, por pastores, matarifes, troperos, prófugos y rufianes. Su música estaría en los estilos, en las milongas y en los primeros tangos. He escrito que es antigua esa religión; en una saga del siglo XII se lee:
“–Dime cuál es tu fe –dijo el conde.
–Creo en mi fuerza –dijo Sigmund.”
Y en “El tango” de El otro, el mismo, leemos: “Una canción de gesta se ha perdido [...] / En sórdidas noticias policiales”. Borges es claramente quien redime al malevo de esa existencia meramente periodística, quien reúne esa gesta dispersa y perdida y se convierte en el redactor de la Edda menor de nuestras letras.
Hasta ahora he hablado como si los textos de la línea criolla, que también es la de (declarada) inspiración oral, fueran sólo los relacionados con los gauchos y los orilleros. Pero esta línea tiene dos vertientes fundamentales: la primera y más conocida, que podemos llamar la popular-literaria, corresponde al mundo social plebeyo (gauchos y malevos) y se escribe sobre todo en prosa, aunque ha dado series poéticas como Para las seis cuerdas. Pero también está (y es anterior) la que podríamos llamar la línea histórico-familiar, que se manifiesta bajo la forma del culto a los ancestros de pasado militar glorioso, y se escribe en verso, ya desde “Inscripción sepulcral” en Fervor de Buenos Aires. La actitud de ‘Borges’ (hablo de Borges en tanto yo poético) ante estos antepasados suele ser la de una vergüenza como la declarada en “Dulcia linquimus arva”, donde al compararse con sus ancestros de a caballo dice “Soy un pueblero y no sé de estas cosas”, y llega a su paroxismo en la Tanka Nº 6 de El oro de los tigres:
No haber caído,
Como otros de mi sangre,
En la batalla.
Ser en la vana noche
El que cuenta las sílabas.
A partir de El Hacedor, los textos que promueven este culto a los mayores empiezan a cruzarse con los textos de inspiración anglosajona en un mismo libro y, a veces, hasta en un mismo poema, como “Elegía del recuerdo imposible” de La moneda de hierro: “Qué no daría yo por la memoria de haber combatido en Cepeda / [...] / con la alegría del coraje / [...] / Qué no daría por la memoria de las barcas de Hengist / para develar una isla / que aún no era Inglaterra”. En este libro, que es de 1975 y que parece hacerse eco de la violencia exterior que sacude al país, no menos de once textos (de un total de treinta y seis), cuatro de ámbito anglosajón y siete latinoamericanos, están dedicados a la celebración del coraje guerrero como valor absoluto (“No importa lo demás. Yo fui valiente”, leemos por ejemplo en “El conquistador”, donde “lo demás” es nada menos que la destrucción de las culturas precolombinas, la violación, tortura y muerte de millares de seres humanos). Ambas series, la épico-militar criolla y la anglosajona, comparten un símbolo único, la espada; en la serie plebeya, en cambio, espada y puñal se oponen: la espada o sable del militar o policía contra el cuchillo o el puñal del orillero o del gaucho.
No sería arriesgado suponer, entonces, que en la figura de ese rey de Nortumbria que inapelablemente lo juzgaba, confluyeron las figuras míticas del pasado remoto europeo y las figuras no menos míticas del reciente pasado argentino, las del panteón familiar: juzgan y condenan al pueblero que cuenta las sílabas. Y ahora, también, se puede responder a otra de las preguntas iniciales: Borges es capaz de recrear la literatura anglosajona como modelo vivo, y no como mera letra muerta, porque lo hace a partir de un paradigma heterogéneo pero íntimo y personal, que incluye lo que ha heredado (la gauchesca y las historias familiares), y lo que él ha creado (la literatura orillera). Y puede hacerlo tanto mejor que sus contemporáneos anglosajones porque la literatura anglosajona, y el mundo vital que evoca, están mucho más cerca suyo que de ellos. Para el inglés moderno, la literatura anglosajona es (como sus artefactos) una pieza de museo. Para Borges está viva, como esas espadas y esos puñales que esperan en una vitrina la mano que los agarre.
Aceptada con mayor o menor convicción esta relación entre ambas series, falta conjeturar el propósito o el sentido de esta relación.
Han sido ya suficientemente destacados los procedimientos de subversión e inversión a los que Borges somete el núcleo ideológico fundante de nuestra literatura, la disyunción, o conjunción, civilización/barbarie: en “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”, en “El sur”, en el “Poema conjetural”, y sobre todo en “Historia del guerrero y de la cautiva”, la superioridad del paradigma civilizado se ve relativizada y cuestionada. Hablando de Henry James, otro autor americano que también interrogó las diferencias entre América y Europa, Borges dice que veía a los americanos como intelectualmente inferiores y éticamente superiores a los europeos. De manera análoga, según Borges, los argentinos seríamos inferiores a ellos en términos de cultura y de costumbres civilizadas, pero superiores en autenticidad y vitalidad. La civilización nos ofrecería una aspiración, una meta, pero es fatalmente ajena, no nos otorga eso fundamental que es la identidad.
En dirección parecida avanza el trabajo que Borges realiza sobre la antigua literatura anglosajona. Toma ese paradigma de civilización del siglo XIX, que era Inglaterra, y descubre los orígenes bárbaros del gran imperio civilizador y, así, el núcleo de barbarie que necesariamente alimenta la empresa colonial. Esta operación, convengamos, ya había sido realizada en una de las novelas más admiradas por Borges, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. Esta nos presenta el caso de Kurtz, paradigma de la civilización europea, un hombre renacentista en sus variadas aptitudes, que se interna en el Africa en misión civilizadora y se hace salvaje. Pero Kurtz, más que volver a la barbarie inicial, la lleva a un plano superior, a una superación dialéctica que podemos llamar de barbarie civilizada (anticipando así el oxímoron mayor del siglo XX, la barbarie alemana, también conocida como nazismo). Y para prepararnos para esta (aparente) paradoja, antes de llevarnos río arriba por el Congo, al corazón de las tinieblas africanas, el narrador, Marlow, nos recuerda que el río de donde irradia hoy la luz de la civilización, el Támesis, fue una vez tan salvaje como aquél: “Y éste también –dijo Marlow de repente– ha sido uno de los lugares oscuros de la tierra”. Imagina al colonizador, al civilizador, al romano de entonces, perdido, anulado por la barbarie britana que lo rodea por todas partes, y sugiere que su situación es apenas distinta del europeo del siglo XX perdido en las selvas africanas.
La vinculación entre barbarie medieval y barbarie moderna se vuelve por supuesto más clara en el caso testigo para todo el Occidente, que es el de la Alemania nazi. Es interesante comprobar que cuando Borges vincula barbarie anglosajona y barbarie criolla, la actitud suele ser de valoración o aprobación: ambas se justifican la una a la otra. Cuando vincula barbarie criolla con barbarie alemana, en cambio, cada una echa sobre la otra una luz negativa. En “Anotación al 23 de Agosto de 1944” de Otras inquisiciones, leemos:
“Para los europeos y americanos, hay un orden –un solo orden– posible: el que antes llevó el nombre de Roma y que ahora es la cultura de Occidente. Ser nazi (jugar a la barbarie enérgica, jugar a ser un viking, un tártaro, un conquistador del siglo XVI, un gaucho, un piel roja) es, a la larga, una imposibilidad mental y moral.”
La referencia a la barbarie nazi, y la postulación de sus vínculos con la barbarie criolla, lo llevará, también, a cuestionar, o al menos a relativizar, el valor del culto a los mayores. El infame Otto Dietrich zur Linde, narrador y protagonista de “Deutsches Requiem”, comienza su relato con una lista de antepasados guerreros, y lo cierra con estas palabras que tanto recuerdan a las de los poemas de Borges referidos al mismo tema: “Mañana... yo habré entrado en la muerte, es natural que piense en mis mayores, ya que tan cerca estoy de sus sombras, ya que de algún modo soy ellos”. Pero Zur Linde no es un héroe, ni un guerrero: es el subdirector de un campo de concentración que atormenta a su más famoso prisionero, el insigne poeta David Jerusalem, hasta enloquecerlo y llevarlo al suicidio.
En un espíritu parecido, en esa especie de revisión global de la obra que es el Epílogo a las Obras completas de 1974, Borges escribe:
“No hay que olvidar, en primer término, que los años de Borges correspondieron a una declinación del país. Era de estirpe militar y sintió la nostalgia del destino épico de sus mayores. Pensaba que el valor es una de las pocas virtudes de las que son capaces los hombres, pero su culto lo llevó, como a tantos otros, a la veneración atolondrada de los hombres del hampa. [...] Su secreto y acaso inconsciente afán fue tramar una mitología de una Buenos Aires que jamás existió. Así, a lo largo de los años, contribuyó sin saberlo y sin sospecharlo a esa exaltación de la barbarie que culminó en el culto del gaucho, de Artigas y de Rosas”. Las fechas no son inocentes. En 1974, este culto del gaucho, de Artigas y de Rosas es una manera elíptica de aludir al peronismo.
Las variaciones en la obra de Borges se dan menos por evolución que por aplicación sistemática de la lógica combinatoria: si un cuento como “Hombre de la esquina rosada” celebra el coraje del pendenciero, tarde o temprano vendrá su reverso, el cuento que reivindica el coraje del que se abstiene y no pelea, como en “Historia de Rosendo Juárez”. Una aplicación rigurosa de la lógica combinatoria, como la que se lleva a cabo en “La biblioteca de Babel”, debería haber desembocado en el duelo entre la espada y el puñal, entre un guerrero anglosajón y uno criollo. Borges se abstuvo de imaginar esta improbable eventualidad, pero la historia, que a veces ensaya combinaciones más inesperadas que las de la ficción, se encargó de dársela. Y el texto que Borges escribe a partir de ella es, sorprendentemente, un texto pacifista. Es un poema, el poema se llama “Juan López y John Ward”, y se refiere a la Guerra de Malvinas. Es el poema que precede a “Los conjurados”, y de hecho están en páginas enfrentadas. Y “Los conjurados”, el poema que cierra el libro y con él la versión de sus Obras completas que Borges publicó en vida, es el que propone a Suiza como modelo para la humanidad: modelo de convivencia pacífica y razonabilidad, dos características que ciertamente nunca hizo suyas la barbarie.
Borges es presentado a veces como un autor que escribía su obra al margen del mundo contemporáneo, de la actualidad, de los sucesos exteriores. Y sin embargo su época más violenta va de “El otro duelo”, que posiblemente sea su cuento más sanguinario y se publica en 1970 en El informe de Brodie, pasa por los poemas épico-patrioteros de La rosa profunda (vayan de muestra estas líneas del poema que lleva el significativo título “1972”: “pero la Patria, hoy profanada quiere / que con mi oscura pluma de gramático, / docta en nimiedades académicas / y ajena a los trabajos de la espada, / congregue el gran rumor de la epopeya / y exija mi lugar. Lo estoy haciendo”) y alcanza un crispado clímax en el prólogo de La moneda de hierro, en la ya famosa frase “Me sé del todo indigno de opinar en materia política, pero tal vez me sea perdonado añadir que descreo de la democracia, ese curioso abuso de la estadística”. Debajo agrega, como quien patea a un caído, la fecha: 27 de julio de 1976. El regreso del peronismo reavivó el fuego de la dura religión del coraje y de la espada, como evidencian los poemas de La rosa profunda.
Y la dictadura que comienza en ese año terminará haciéndolo renegar definitivamente de ella. En Los conjurados, que es de 1985, no hay ningún poema que celebre la violencia y la barbarie, y apenas uno, “Milonga del muerto”, referido a un soldado caído en Malvinas, aludirá al culto del coraje, y esto de manera a la vez contradictoria y atenuada. Muchos, incontables hechos se dieron en el universo y en la vida de Borges en esos diez años; yo voy a señalar solamente uno. En 1981, en plena dictadura, Borges firmó la solicitada que las Madres de Plaza de Mayo lograron publicar en el diario La Prensa en reclamo por sus hijos desaparecidos.
TOMADO DE: www.pagina12.com.ar  /  Buenos Aires, Argentina: 15 de agosto de 201

martes, 14 de septiembre de 2010

Instantánea de una desilusión. © Pedro Yanes. Vicente Echerri Nueva York En el blog Penultimos Días www.penultimosdias.com

Instantánea de una desilusión

August 2, 2010

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Mi amigo Pedro Yanes me envía una foto tomada por él hace casi tres décadas, que muestra a cinco hombres sorprendidos en la pausa de una conversación. Están sentados en los bancos de la terraza (deck) de una casa rural de Connecticut y, por sus ropas y el lujuriante bosque que los rodea, es un día —una tarde más bien— de verano. Además de la amistad, une a estos hombres la política y la literatura de un país en el que cuatro de ellos han sido notorios.
Aunque no haya quedado ningún registro de esa plática —irrecuperable ya como ellos mismos, pues todos están muertos— es fácil suponer que la revolución cubana, con la que alguna vez tanto se esperanzaran y de la que derivaran tantas frustraciones, es de lo que conversan, acaso con la obsesión de quienes cuentan una y otra vez la misma historia con la secreta esperanza de revertir los hechos o, al menos, de entender por qué las cosas no salieron como las habían imaginado.
Por la expresión de los rostros, es fácil deducir que Carlos Franqui, el segundo de izquierda a derecha —el único que lleva corbata, aunque con el nudo corrido— es quien acaba de hacer un comentario, tal vez con esa socarrona rotundidad del connaisseur que también le era peculiar. Si de algo sabe es de la revolución y del carácter de su líder devenido tirano, con quien estuvo en la Sierra Maestra como jefe de información y propaganda. Franqui, que dirigió desde la insurrección las transmisiones de Radio Rebelde y quien fuera el primer director del periódico Revolución (órgano del Movimiento 26 de Julio), fue el Goebbels de Castro en los primeros años del régimen. Desde su periódico se orquestó el terror revolucionario y se celebró el fin de la libertad de expresión, que arreciara en mayo de 1960 con la intervención y el entierro simbólico del Diario de la Marina, la publicación de mayor solera de Cuba y el decano de nuestra prensa. Él quería olvidarse de los excesos de ese pasado, que tal vez le parecieron necesarios en un momento para demoler un orden que tachaba de injusto, pero no para el establecimiento de un régimen totalitario. Había sido siempre un revolucionario fervoroso, a quien los comunistas ya habían desencantado antes de que el castrismo llegara al poder. Creía, como tantos de su generación, en la inevitabilidad redentora de la Revolución (con mayúscula) y en que el proyecto liderado por Castro encarnaba ese sueño. Franqui presumía de su origen campesino y pobre que, al parecer, lo había llevado a pronunciarse a favor del cambio violento contra una odiosa oligarquía.
La encarnación de esa oligarquía está a su derecha en esta foto en la persona de Raúl Chibás, quien parece menos interesado en lo que se habla y se concentra más en la lectura de un periódico, uno de los tantos tabloides, políticos o literarios, que los cubanos han producido a lo largo de este dilatado exilio. Chibás proviene de la clase alta, pero la notoriedad revolucionaria de su hermano Eduardo, fundador y líder del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) y mentor político de Castro a fines de los años cuarenta y principios de los cincuenta, determinó que se asociara a la aventura de la Sierra Maestra, de donde bajaría en enero de 1959 con los grados de comandante. Eddy Chibás, aunque anticomunista, fue un demagogo natural que ayudó a dinamitar, con sus estridencias, los cimientos de la república cubana. Murió a consecuencia de un alarde cuando, puesto en ridículo por una denuncia que hiciera desde su programa radial y que resultó falsa, no encontró mejor salida que un pistoletazo. Que se hiciera el disparo en el vientre y no en el corazón o en la cabeza hace pensar que su decisión de matarse no era muy seria. El joven Fidel Castro, quien se encontraba a las puertas de la emisora, lo llevó en su automóvil a la clínica en la que sucumbió a una complicación de peritonitis varios días después. Muerto, Eddy se convirtió en una bandera de denuncia y de cambio de la que Castro terminaría por apropiarse y a la que Raúl Chibás —no obstante su carácter mesurado e incluso gris— no pudo ser inmune. En enero del 59 era un flamante comandante de la revolución. Poco más de veinte años después, casi los mismos que duraba su exilio, ya era un profesor jubilado. En el periódico que se le ve leyendo en esta foto, aparece, en la última página, un anuncio —ominoso—- de la Funeraria Rivero de Miami.
A la izquierda de Franqui, vistiendo una chaqueta veraniega y con los pies sobre una mesa de tablones, Guillermo Cabrera Infante parece concentrarse, ligeramente cabizbajo, en lo que acaba de ser dicho. En el rostro se le dibuja una sonrisa casi imperceptible que tal vez revela uno de sus típicos sarcasmos. Aunque en esta foto se encuentra a la izquierda de Franqui, siempre estuvo a su derecha, en más de un sentido, desde la dirección del semanario Lunes, que empezó a publicarse en 1959 al amparo del periódico Revolución. Lunes era un suplemento cultural que agrupó a escritores y artistas plásticos que, si bien se identificaban con el nuevo orden, representaban su vanguardia liberal e ilustrada, la que la historia enseña que está condenada por la inexorable radicalización de las revoluciones sociales en el poder. Los chicos de Lunes eran los girondinos y los mencheviques de la revolución cubana.
A Cabrera Infante la militancia comunista de su familia lo había inmunizado contra las utopías; y su relativo éxito en La Habana de los años cincuenta, como crítico de cine de una de las revistas más importantes del país, le había dado a probar las ventajas del capitalismo. Su infancia en Gibara —donde su familia había sido víctima de la persecución política— y las carencias de un muchacho inteligente que vive en un solar habanero lo identificaron con las aspiraciones y reivindicaciones de la revolución; pero una buena dosis de cinismo sirvió para librarlo de los lugares comunes de una militancia que tenía mucho de religiosa. “Burla burlando” fue creciendo su vocación de escritor, que fue también, y sobre todo, la de un hacedor de fulgurantes juegos de palabras, de las que nos queda un regusto, aunque no la huella de ningún personaje memorable. Guillermo tenía una enfermedad raigal y crónica: Cuba, y particularmente La Habana, a la que nunca habría de volver, pero que nunca estuvo ausente de su escritura ni de sus fantasías.
El Dr. John Alexander Coleman, catedrático de la Universidad de Nueva York y experto en literatura latinoamericana, era casi un cubano por adopción. Era el dueño de esta casa donde recibía con frecuencia a ilustres exiliados cubanos que padecían el síndrome de la idée fixe. Gracias a ellos, y a su propio interés, se hizo experto en una crisis insoluble. En la foto puede vérsele de bermudas y calcetines negros, con una actitud ligeramente obsecuente y retraída. Es un hombre que sabe mucho de América Latina, pero sabe también que está en presencia de algunos notables protagonistas de la historia política y cultural de esa problemática isla del Caribe que, hasta 1958, un norteamericano habría considerado un amable traspatio turístico. La revolución cubana fue una reacción inevitable para alguno de los presentes: la tiranía castrista una infortunada malignidad.
Al extremo derecho de la foto, justamente a la izquierda del profesor Coleman, Heberto Padilla, en una camiseta deportiva, encarna la mayor dosis de ingenuidad e irreverencia de toda la escena. Él, en sí mismo, era una viva contradicción. Desde joven se sintió revolucionario, por rechazo a una sociedad en que le tocó la pobreza (si bien no la miseria) y en la que llegó a odiar visceralmente a esa clase filistea que disfrutaba de todos los privilegios y que tan poco se ocupaba de la cultura. Su aplauso irrestricto por la destrucción de esa clase apenas si duró cinco minutos, contenido por la evidencia de que servía para edificar una asfixia y una opresión mayores. El desdén de los ricos daba paso a la utilización interesada de la cultura por la tiranía totalitaria. El pensamiento cautivo, en el que Milosz ya había advertido en 1951 del precio a pagar por los intelectuales en un régimen comunista, se convirtió para él en un siniestro libreto. Quiso entonces jugar al desentendido, a tomar a la léttre la libertad que decían ofrecerle “dentro de la revolución”. Como revolucionario se sintió con derecho a criticar, a denunciar el rumbo de un caudillismo feroz y llevó su propia inmunidad más allá de los límites aconsejables. Su arresto, tortura y retractación marcó un antes y un después en la historia literaria y política de la revolución cubana. Con él se probaron esos límites, pero su psique no fue lo bastante fuerte para resistir la prueba, que sólo sirvió para acentuarle la tristeza, de la cual su depresión y su alcoholismo serían fieles reflejos. Escéptico por aprendizaje, era crédulo por naturaleza y siempre estaba a la espera de una palabra salvadora, aunque, al igual que a Unamuno, su razón no se lo permitiera.
Aquí, en esta escena bucólica de una tarde estival de New England, la historia de la violenta y frustrante revolución cubana pareciera encontrar un apacible y metafórico colofón, cuando algunos de sus fervientes portavoces y luego acerbos críticos se quedan congelados en una pausa que podría resultar más elocuente que sus mejores argumentos: el melancólico silencio que denota una insuperable desilusión.
Foto: De izquierda a derecha, Raúl Chibás, Carlos Franqui, Guillermo Cabrera Infante, John A. Coleman y Heberto Padilla. © Pedro Yanes.
Vicente Echerri
Nueva York 
 
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Rafael Cadenas, poesía para aliviar naciones. Por: Angélica Gallón Salazar

Rafael Cadenas, poesía para aliviar naciones

Por: Angélica Gallón Salazar
Este escritor venezolano, ganador del Premio FIL de Literatura 2009, cree que ni siquiera los versos están a salvo de la polarización que vive su país.
Rafael Cadenas, escritor venezolano
Foto: Gabriel Aponte
El escritor Rafael Cadenas, invitado especial del XVIII Festival Internacional de Poesía de Bogotá.
 
El poeta venezolano Rafael Cadenas, una de las voces vivas más importantes de Latinoamérica, ya no le teme a lo que pueda pasar con las letras de su patria. “Lo que era de temer se ha cumplido con creces”, sentencia el escritor que por estos días visita Bogotá, en el marco del XVIII Festival Internacional de Poesía de Bogotá.
Este poeta, apodado el del silencio, por el dejo bajo de su voz y por la escasez de sus palabras dichas (siempre prefiere escribirlas), lamenta que en su tierra hasta entre escritores habite el recelo. “El poeta es un ciudadano y debe interesarse por la cuestión política. Es raro el poeta completamente indiferente a lo que ocurre a su alrededor. Pero esa política que ocupa tanto tiempo de nuestra psique nos ha robado el diálogo. Somos como la esposa de ese dictador rumano comunista que alguna vez dijo: ‘cuando yo dialogo no me gusta que me interrumpan’”.
Rafael Cadenas nació en Barquisimeto en 1930. A los 16 años publicó su primer poema: Cantos iniciales y cuando apenas cumplía sus 22 fue desterrado de su país y obligado a escribir en otro rincón del mundo. Cuatro años esperó en Trinidad y Tobago para luego regresar a Venezuela y publicar su primer libro de poemas: Cuadernos del destierro.
Cuando le daba forma a su poesía existencial, cuando se empeñaba, a punta de versos, en buscarle una respuesta a sus grandes asuntos: “Al hecho tan extraño de que estemos aquí, viviendo”, publicó en 1963 el poema Derrota (ver El Poema del Viernes) que expandiría en toda una generación “una admiración por el hombre y una indignación por sus monstruosidades”.
“Fue un testimonio personal que coincidió, sin yo proponérmelo en absoluto, con la angustia de una generación que se sentía derrotada, pero se negaba a admitirlo. El poema es producto de una depresión y su divulgación se debe quizás a que se conecta con la depresión de mucha gente”, confiesa Cadenas en una entrevista publicada en su libro Entrevistas Rafael Cadenas, una obra que se ha convertido en su mejor aliado, ya que ante el tedio de tener que contestar “las mismas preguntas de los periodistas” prefiere entregarles ese breve resumen de lo que ha sido su historia.
 Hoy, sobre ese mismo poema, Derrota, dice lapidariamente: “No lo escribí yo, lo escribió un joven poeta de 30 años”.
Luego vinieron sus libros Falsas maniobras (1966), Intemperie y Memorial (1977), Amante (1983), Dichos (1992) y otras publicaciones ensayísticas con las que se haría merecedor el año pasado del Premio FIL de Literatura en la Feria del Libro de Guadalajara.
“Lúcido y vigilante, Cadenas no ha dudado... en ir rompiendo con las formas, los géneros y los discursos más frecuentes dentro de la poesía moderna, y ha ido haciendo de su creación un punto de referencia para las distintas generaciones”, leyó el jurado al dar el veredicto en agosto de 2009.
En el discurso de recibimiento del premio, el poder de las letras del venezolano, de su ser combativo que pasa ya por sus 80 años, exhortó con valentía a un inmenso auditorio a no dejar morir las letras. A no asistir a la muerte de la democracia: “Cuiden su democracia, aunque sea deficiente; así evitarán que algún caudillo de nuevo cuño llegue al poder, la destruya y se erija en dictador. La democracia es mejorable, la dictadura no... En Venezuela hubo práctica democrática, pero no una pedagogía democrática que enseñase a la población las cuestiones básicas que le sirven de soporte a ese sistema”.
Esta prosa altiva no fue más que un eco, un acto público de esas luchas que Rafael Cadenas no se ha cansado de dar en la intimidad de su poesía. Esas mismas inquietudes se leen en sus dichos, un género que lo ha consagrado y que lo ha hecho culpable de expandir el poema breve: “¿Qué hace aquí colgado de un látigo la palabra amor?”. Se oye también recitar en su voz cuando recuerda los versos de Czezlaw Milosz: “...¿Qué es la poesía si no salva naciones ni hombres?/ Complicidad de mentiras oficiales/Canción de los ebrios antes de caer degollados/Lectura de una quinceañera”. Retumba finalmente cuando advierte que “un pueblo sin conciencia de la lengua termina repitiendo los eslóganes de los embaucadores”.
Sin embargo, este hombre que escribe lentamente, que da origen a un poema y lo deja reposar en la pausa de sus disertaciones por meses, incluso años, no se siente tan cómodo en este rol de poeta público, famoso, que el premio le ha exigido asumir. por eso aunque le ha dado más altavoces admite con sinceridad: “El premio me ha distraído, me ha quitado tiempo de escritura y de lectura al punto que cuando me preguntan en qué estoy trabajando últimamente suelo decir: en algunos dichos y en contestar entrevistas”.