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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


viernes, 31 de diciembre de 2010

Un breve poema para Paco

domingo, 26 de diciembre de 2010

PICASSO

Guernica 3D

MIS POEMAS EN GRAFOSCOPIO

RENE DAYRE ABELLA: POEMAS

RETRATO DEL OTRO


Ese hombre de la mirada adusta
que ensaya sin lograr una sonrisa
delante de un espejo.

Ese sujeto torpe que enreda sus pisadas
entre libros y juguetes al descuido
que revuelve las piedras arañando la tierra
y dialoga con árboles y ríos
desandando caminos.

Ese loco que increpa a la montaña,
al cielo, a las estrellas en la noche.
Que llama al sol su amigo.

Ese infeliz que sufre de delirio
puede ¿por qué dudarlo?
tratarse de mí mismo.


PAR DELICATESSE J´AI PERDU MA VIE


Oisive jeunesse à tout asservie
Par délicatesse j’ai perdu ma vie…
Arthur Rimbaud


Muero cuando aún no termino mi máscara
y mi parteniere se cansó de bailar.

Muero de sorpresa cuando me invento viajes a lo ignoto
y el tiempo se alza ante mis ojos como una nube
ocultándome lo adorable.

Muero de rabia en el momento menos oportuno.

De todos modos termino mi poema
con una frase lapidaria:
“Por delicadeza he perdido mi vida”.


DESTIERROS

Yo tuve una casa y un patio.
Un ocuje, un quebracho y también un limonero.
Yo tuve un hermano pequeño con quien jugar
y unos padres tan viejos que parecían abuelos.

Un día nos arrastraron a vivir a una ciudad.
Nos llevaron a vivir a una casita pegada a otra casita y a otra casita más
sin patio y sin ocujes.
Apenas una mata de higuereta
para jugar bajo su sombra a las canicas.

Creciendo entre libros y papeles
se me ocurrió aprender el arte de las letras.
Que me enseñaran cómo escribir poemas.

Me fui a La Habana a estudiar Licenciatura
y me enviaron al campo a ordeñar vacas
por aquello de estar " parametrado ".

Un día infeliz. Una mañana
me llevaron a un cuartico improvisado
en un " complejo de hormigón ".

Techo y paredes de " hormigón "
y un tipo con alma de " hormigón "
me espetó justo a la cara:
"no cabes en el país. ¡Vas a largarte! ".

A la distancia de los años me pregunto:
"¿tuvo ese tipo alguna vez una casa y un patio,
un ocuje, un quebracho , un limonero,
un hermano con quien jugar y unos padres tan viejos
que al mirarlos los confundían a veces con abuelos ? "

SOLITUDE IV

A Ivette Marie, por si un día le asalta la soledad.

En aquel viejo templo
Sostenido apenas por cariátides que se desmoronan
Y los espectros deambulan con los ojos y los labios calcinados,
Te descubro espiándome desde un rincón.
Oh, tú, mi antigua compañera.
Y te unes al desfile espectral,
Para luego desvanecerte en la nada,
Y regresar rediviva en las notas lánguidas de un adagio.


UN POEMA PARA ÁNGEL


Te sueño en medio de una plaza
de las que pintaba De Chirico.

Te envuelves en laxitud y te dejas llevar
desdibujándote lentamente
delante de mis ojos.

Al final sólo me queda tu sonrisa
y la inmensa vacuidad de aquella plaza.


PEQUEÑA ODA A LA SOLEDAD

A Miguel Ángel Mondragón Ruíz,
quien se propuso acompañar mi soledad.

¡Oh, soledad que me acompañas
en este samsara interminable!

Persiguiendo cualquier grieta o vacío de mi yo.

De pie frente a mí.
Poblando de fantasmas
las cuatro esquinas de mi casa.

Soledad amiga de la noche y del silencio.

De los grandes espacios.

Amarga cicuta. Preludio ineludible de mi agonía.

Te paseas con tu olor a muerte
sobre el rostro de los agonizantes.

Oh, soledad que me acosas
espiándome desde dentro.
Aplastándome con el peso de una lápida.

Imposible evitar lo inevitable.

Te veo venir casi desnuda
provocando una ola de estupor en mis entrañas.

Tómame de la mano y llévame contigo.
Ayúdame a cruzar sin miedo
la delgada frontera de lo desconocido .


SUEÑOS

A Lucevan vagh Owen Berg, hermano en la poesía.

Anoche me soñé pez
muriendo a pedacitos.
Luego soñé la luna
escondida en una caja de zapatos.


Una fila de hormigas movía una araña.
-¡Niño, no te manches la ropa, ni los zapatos blancos ¡- .


Quise soñarme hombre y me soñé poeta,
un infeliz que sueña
escondiéndose siempre de la Muerte.


RENÉ DAYRE ABELLA (Banes, Oriente, Cuba, 1945). Poeta y narrador. Estudió en el antiguo Instituto Pedagógico Manuel Ascunce Domenech.  Mientras se desempeñaba como profesor, fue promotor cultural.  Integró la Columna Juvenil de Escritores y Artistas de Oriente, donde dio a conocer sus primeros intentos literarios. Una muestra de su poética aparece en la Muestra de la Poesía del Siglo Veintiuno de la Sociedad Prometeo de Poesía, de Madrid, España. Es miembro de la Red Mundial de Escritores en Español, REMES, de la Sociedad Peruana de Poetas y de la Sociedad Internacional de Poetas (W.P.S.) con sede en Atenas, Grecia, así como de la Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos (SELAE) con sede en Milán, Italia. Desde el año 2004 forma parte de la Redacción de Linden Lane Magazine, el tabloide literario fundado por los poetas Belkis Cuza Malé y Heberto Padilla en New Jersey, en el año 1982, y que se ha vuelto el decano de la prensa literaria cubana exiliada. Colabora con revistas literarias digitales e impresas de Cuba, República Dominicana, Argentina, Venezuela, Perú, España y los Estados Unidos. Mantiene inéditos los poemarios: Poesía Repartida, Poeta en la luna de Cuba, Alvenix, un ángel, y Golpes en la Pared.
Su libro de relatos testimoniales Banes: La piel de la memoria, se encuentra en proceso de edición. Desde el año 1980 reside en California, Estados Unidos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

GRACIAS A NUESTRO BUEN AMIGO HUMBERTO GONZÁLEZ CARRO, PODEMOS DISFRUTAR DE LA LECTURA DE ESTE MAGNÍFICO ARTÍCULO DE ALBERTO LAURO.

ALBERTO LAURO: VIVIR EN LA CASA DE LEZAMA LIMA

Tener una casa es tener un estilo para combatir el tiempo. J.L.L.

En dos ocasiones fui huésped en la casa de Lezama Lima. Su viuda, María Luisa Bautista Treviño conocía a mi familia paterna. Lo descubrimos cuando el Padre Gaztelu nos presentó. En La Habana se llamaba María Luisa Bautista, para las familias holguineras era simplemente “Cachita”. Su madre, María Treviño, fue una misionera cuáquera mexicana que llegó a Cuba con diecinueve años por el puerto de Gibara, el 14 de noviembre de 1900. Allí fundó el Colegio “Los Amigos”. Cuando en 1902 Estrada Palma arriba a la Isla desde su destierro, ya investido como Presidente de la naciente República de Cuba, desembarca por la bahía de Gibara –por ese mismo lugar había salido al exilio-, y la joven maestra religiosa, junto a la población de la localidad, con su coro de niños, lo recibe. Un año después fundaría el mismo colegio en Banes, se casaría con don Elpidio Bautista y tendrían a Joaquín, Andrea y Cachita. Al cabo de los años la hija de la misionera, profesora de literatura y amiga de Eloísa Lezama Lima, terminará casándose con Lezama (el 5 de diciembre en 1964), a quien admira y cuya obra conoce bien, petición que le hizo doña Rosa Lima en su lecho de muerte. Para doña Rosa, María Luisa era como una hija y no quería que Lezama quedara desamparado. Las hijas verdaderas, Eloísa y Rosita, ya se habían marchado al exilio.
A Trocadero 162 se mudaron los Lezama Lima en 1929, cuando el escritor tenía diecinueve años. Antes habían vivido muy cerca de allí, en una inmensa casona en el Paseo del Prado No. 9, que Lezama recrea en las primeras páginas de Paradiso. Diez años antes, en 1909, había muerto el Coronel Lezama, en Fort Barranca, Pensacola, y la viuda y sus huérfanos se trasladan con sus mueves a otra casa más modesta.
En 1977 me fui de Holguín a estudiar a La Habana. Vivía en una enorme mansión en el exclusivo barrio de El Laguito, en el Country Club. Apenas conocía a nadie en la capital salvo a un compañero de estudios y al Padre Gaztelu. Él fue quien me presentó a Cachita y como yo asistía a la misa dominical del mediodía de la parroquia del Espíritu Santo, conocí allí a sus allegados. En dos ocasiones, por falta de monaguillo, me tocó ayudarle en los oficios dedicados a Lezama cuando se cumplían aniversarios de su muerte. Fue así como de pronto formé parte del círculo íntimo de amigos del autor de Muerte de Narciso.
Pero en una ocasión, habiendo regresado ya a Holguín y de visita en La Habana, el Padre Gaztelu me invitó a alojarme en su iglesia cuando el techo de la parte destinada a vivienda se derrumbó, a consecuencia de un fuerte aguacero. Fue entonces cuando pidió a María Luisa, a quien todo el mundo llamaba por su nombre y yo en público, que me hospedara. Y ella accedió con gusto. Ya sabía que era nieto de su amigo de adolescencia, Aurelio Pino, juez de Holguín y Cañadón, un poblado del término de Banes, en la carretera hacia la playa de Guardalavaca.
La casa de Lezama permanecía como él la había vivido. En la primera ocasión me alojé allí cinco días y apenas dormí, poseído como estaba por el hechizo del lugar, consciente del privilegio que representaba para cualquier aspirante a escritor estar en el “templo de la imagen”. Todo estaba imantado por la energía de aquel alquimista de palabras que la habitara. Allí, más que imaginarlo, lo veía como si estuviera vivo, oficiando sus vigilias, fabulando, hechizado como un gurú en su cripta. Demiurgo en su pequeño cuarto, al que llamaban sus familiares la “Gruta de Delfos”. Siempre escribiendo a mano con una caligrafía muy peculiar.Yo no había cumplido veinte años y ya me fascinaba su mundo, aunque apenas lo entendiera. Sin embargo, leía embrujado por la música de sus palabras y me dejaba llevar por lo que Gaztelu había definido como “una rauda cetrería de metáforas”.
Pintada la fachada con un gris ensombrecido por el hollín, cubierta de polvo, se accede a la casa por una entrada custodiada por dos columnas semisalomónicas. Los enormes muebles apenas dejaban espacio en una sala que reducían aún más, presidida por el enorme retrato del Coronel Lezama en traje de gala y empuñando un sable. Además, enmarcados se veían los retratos de Góngora, Mallarmé y Martí. Las paredes despintadas estaban cubiertas de cuadros, algunos adquiridos por Lezama y otros rescatados de la colección de su hermana Eloísa y su cuñado Orlando. Entre los lienzos, recuerdo a Los novios de Arístides Fernández; Retrato de Eloísa, pintado por Mario Carreño, otro de Lezama realizado por Arche; unos gallos de Mariano; un dibujo de Lozano representando a un hombre desnudo y algunas esculturas suyas de pequeño formato como un pez y un San Francisco; El Coche Musical, de Cleva Solís; un óleo inconcluso de una mujer vestida de rojo, de Víctor Manuel; un galleguito que había cortejado a una pariente de Lezama, pintado por Cundo Bermúdez y, entre los más jóvenes, sin espacio donde colgarlos, varios grabados de Antonio Saura, Umberto Peña y unas piezas de Martínez Pedro, Clara Morera y Sandú Darié.
Todas las habitaciones estaban llenas de estanterías con filas dobles de libros, algunos muy valiosos, como el firmado por Martí. Otros exhibían la firma de autores contemporáneos: Octavio Paz, Wallace Stevens, Vargas Llosa, Juan Goytisolo... En total más de diez mil volúmenes y casi ninguno de obras teatrales.
Había mesas repletas de pirámides de papeles en donde se mezclaban cajas que contenían tabacos, llaves, lápices, plumas, aerosoles contra el asma, botones, abridores de cartas, estilográficas, bolígrafos con la tinta seca, carreteles de hilos, agujas, tarjetas de visitas y cientos de cartas sin clasificar, escritas por Juan Ramón Jiménez, María Zambrano, Adolfo Salazar, Julián Orbón, Cernuda, Zenobia Camprubí, Carlos Fuentes, Vicente Aleixandre, Octavio Paz, Valente, Cortázar, y muchos autores cubanos. Por supuesto, también de los poetas de Orígenes, Loló de la Torriente, Eugenio Florit, Lydia Cabrera y una lista interminable. Los resquicios que quedaban libres lo ocupaban estatuillas, ceniceros, pequeñas tallas, miniaturas, piezas en jade de Buda y de Lao Tsé, un dragón de marfil tallado que tenía un bola en la boca y era como un sonajero, piezas de decoración, chinas, indias, tibetanas, caracoles, monedas... Todo ello, en un abigarramiento al que se sumaba la humedad de las paredes y un olor a gas de la calle que hacía la atmósfera irrespirable. Me preguntaba cómo había podido Lezama vivir allí tantos años con su obesidad, el asma, la disnea y la depresión en la que se sumió desde la separación de sus hermanas y, luego, el juicio contra Heberto Padilla.
Lezama escribía en una pequeña habitación que daba a un cuartito de desahogo. Contigua quedaba la cocina donde atesoraba cientos de cuadernos de recetas, muchas apuntadas a manos, aunque no supiera ni hacerse un café. En el pequeño cuarto del final, con su cama de adolescente, era donde yo dormía. En éste y en la habitación principal había unos mastodónticos armarios repletos de ropa del escritor y la de doña Rosa. Cuando la casa fue definitivamente intervenida por el Estado no se sabe a dónde todo esto fue a parar.
No tenían televisión. Sólo una vieja radio por donde escuchaban a veces música clásica en CMBF y emisoras internacionales, entre ellas Radio Nacional de España, Radio Francia Internacional y muy bajo, para que los vecinos - que de día les hacían la vida imposible con ruidos y la basura que arrojaban al patio central- no los oyeran, La Voz de los Estados Unidos de América y su programa “Cita con Cuba”.
A Cachita le pedí que me dejara ayudarle a organizar un poco durante los días que me iba a quedar allí. Y accedió. Lo primero que hice fue, en el primer patio interior, donde no había ni una sola planta, montar numerosas tendederas con cordeles y colgar de ellos, como si fuera ropa lavada, los cuadernos manuscritos de Paradiso, totalmente humedecidos y algunos enmohecidos. Ella ni siquiera se imaginaba en el estado en que estaban. El primer capítulo lo mecanografió Antonia Soler, los otros Cachita y la vecina de enfrente, la simpática Emilia. De noche, me ponía a revisar, a hurgar, a leer. No dormía. Salvo “secar” la novela, casi nada se podía hacer. Cuando el padre Gaztelu vino a recogerme para ir a tomar el té con las hermanas de la pintora Amelia Peláez y le respondí que prefería quedarme haciendo lo que había comenzado, le oí decir algo que repetía hasta el cansancio: “En este país tenemos que ser émulos de Job”.
En otro de mis viajes a La Habana, Cachita me regaló el primer libro de ensayos de Lezama, Analectas del reloj, dedicado de su puño y letra por el autor a su madre. Me lo ofreció con la foto del día en que se casó, en que aparecen Cintio Vitier y Fina y Bella García Marrúz, Eliseo Diego, Octavio Smith que fue el notario de la boda, los esposos Fernández de Castro, Alejo Carpentier y su esposa Lilia Esteban, Agustín Pí y las hermanas Peláez, entre otros. También me regaló unas plumas, un cenicero que es un cisne con un baño de plata, varios abrecartas y algunas corbatas de Lezama que quedaban, pues casi todas se las había regalado a Umberto Peña, que las utilizó en sus Trapices. Me dio también una foto de Lezama en todo ese ambiente, reinando como un monarca en un océano de papeles, realizada por Chinolope. Cosas que aún conservo. Cuando le conté a Cintio y a Fina lo generosa que era conmigo Cachita, se quedaron demudados. Ellos querían tener un recuerdo de Lezama. Fue entonces que les regalé el marcador que usó mientras estuvo en el hospital y leía El arpa y la sombra, de Alejo Carpentier y un libro de poemas de Cristina Peri Rossi, que le envió Julio Cortázar. Yo me negaba a aceptar aquellos objetos pero Cachita me obligaba diciéndome que ella estaba enferma del corazón, que moriría en cualquier momento y que no estaba segura de que alguien quisiera conservarlos luego. No los considero como propiedad sino como un simple depositario
A Cachita le ayudó en la clasificación del legado otro joven que admiraba a Lezama, Roberto Pérez León. El empeño quedó a medias porque Roberto apenas tenía tiempo libre debido a sus estudios y poco después ella falleció, no sin antes haberle prometido el entonces Ministro de Cultura, Armando Hart, conservar tal cual la vivienda y hacer una Casa-Museo. Estuvo cerrada durante años, hasta que después de litigios, gestiones desagradables e incomprensibles, la llave le fue entregada, con el aval de los Vitier, a Emilio de Armas quien junto a su esposa de entonces, Lourdes Marrero, se mudaron allí con la tarea de hacer un inventario exhaustivo y habitarla. Como yo había sido padrino de la boda de ambos y conocía perfectamente el lugar, vine con ellos a pasar unas semanas en la casa y, por puro azar, me vi durmiendo, de nuevo, en la cama del Lezama adolescente. Lourdes hizo su tarea en folios con el membrete del Museo de la Ciudad, que yo archivé cuando organicé los fondos documentales del Archivo de la Oficina del Historiador de la Ciudad, con una lista completa de objetos, libros y cuadros que encontró. Ya para esa fecha faltaban muchas piezas y libros.
Con nuestros poemas, una noche Emilio y yo le hicimos un homenaje a Lezama delante de la mascarilla de su rostro y sus manos, pintados con un barniz verdoso muy desagradable pues parecía putrefacto. Al principio me daba pavor pasar de madrugada, a oscuras, cerca de ella. Después la compasión me hizo vencer el miedo. Como había mucho incienso de rosas –Cachita era cuáquera, rosacruz, ocultista y bautista, leía lo mismo La Biblia que a Madame Blavatski o Krhisnamurti-, lo encendimos junto a unos cirios. Cuando Lourdes limpió la casa tuvo que echar montones de basura y hasta en las gavetas de los muebles de la sala encontraba objetos inútiles mezclados con cenizas de tabaco.
A finales de 1970, Lezama se había encerrado prácticamente en la casa. Allí se protegía del acoso de las autoridades y de los que le enviaban anónimos y le llamaban por teléfono a altas horas de la noche para amenazarle, insultarle y darle noticias de falsas muertes de personas queridas por él. Hasta de día tenía que tener las luces encendidas porque en su casa nunca daba el sol. En diciembre era una nevera y en agosto un infierno. No tenía ventiladores. El suelo de la sala poco a poco se hundía y el del baño también. De día los gritos de los vecinos eran insoportables y de noche los pleitos impedían dormir.
Durante la limpieza de Lourdes recuerdo que rompí unas planillas de la Embajada de los Estados Unidos a medio llenar. Aunque Lezama no se fue de Cuba, creo que en sus horas de desolación estuvo tentado a hacerlo. El pasaporte lo destruimos Emilio y yo. Antes de irme de Cuba, cuando aún vivía Nélida, la criada que sustituyó a Balduvina y que heredó la propiedad de la parcela en el Cementerio de Colón, y con su aprobación, reparé y pinté con unos albañiles amigos que pagué en dólares –estaban prohibidos en esa fecha-, el panteón de la familia Lezama Lima: estaba rajado y el agua de la lluvia se le colaba dentro.

Ahora recuerdo cuando Cachita me decía que si quería que la policía se enterara de algo, bastaba con llamarla y decírselo por teléfono. Una vez hicimos la prueba. Ella me llamaría a Holguín y me diría que haría una reunión muy importante donde habría extranjeros, a la que yo no debía asistir. Tenía que contestarle que le traería carne de res de contrabando, y le debía precisar el día y la hora en que llegaría a su casa. Pusimos el plan marcha y cuando venía doblando por Prado para coger Trocadero, dos policías se bajaron de un coche de patrulla, me detuvieron y registraron todo lo que llevaba. Buscaban la prueba del delito. Lo que encontraron fue una caja llena de guanábanas y anones de los árboles del patio de mi abuela. Cuando se lo conté, Cachita con una infinita tristeza en sus ojos desgastados, me dijo: “Te lo advertí. ¿Tenía razón o no?”
 
 
 
 

GRAFOSCOPIO CELEBRA 6 MESES Y ANUNCIA LOS BENEFICIARIOS DEL PREMIO SUNSHINE 2010


Premio Sunshine Award 2010
El 13 de noviembre se nos concedió el Premio Sunshine Award, de las manos del incesante bloguero Josan Caballero, administrador y creador de la bitácora Josancaballero’s Blog que, con mucho éxito, se proyecta en la ciudad de Miami, Florida, Estados Unidos. Luego de agradecer con orgullo y reciprocidad este galardón, y aprovechando la oportunidad de que Grafoscopio cumple 6 meses, hoy 16 de diciembre del 2010, damos a conocer nuestro listado de bitácoras, sitios webs o personalidades premiadas, a través de un artículo que incluye el siguiente procedimiento:

1. Guarda la imagen y postéala en tu blog.

2. Pasa este premio a otros 12 bloggers, o a los que consideres dignos de obtenerlo, según tu criterio.

3. Pon un link a los nominados.

4. Haz saber a los nominados que han recibido este premio, comentando en sus blogs.

5. Comparte tu aprecio y pon un link al blog de la persona de la que recibiste este premio.

Cumplido el primer paso, y agradeciendo nuevamente este Premio Sunshine Award, esperando llevarlo con creatividad y sentido de integración, del mismo modo que ya lo estamos proyectando, paso a informar los blogs seleccionados, considerando que estos poseen unos contenidos y trayectorias dignos de mencionar. Me gustaría añadir que el premio es limitado (razón por la que no puedo otorgarlo a todos aquellos que me gustaría) y que a algunos autores a los que yo tendría en cuenta, ya les han concedido el premio. Los doce beneficiarios son:

La Otra Esquina de las Palabras http://laotraesquinadelaspalabras.blogspot.com/ blog del poeta cubano Joaquín Galvez, dedicado a impulsar la cultura hispana en Miami.

Crítica poética y contrapoética http://criticadepoesia.blogspot.com/ blog a cargo del colectivo Addison de Witt que mantiene un impulso de crítica y contracrítica de poesía y poetas en español.

Nada que perder http://jjambrina.blogspot.com/ blog del profesor universitario, periodista y poeta Jesús Jambrina por su excelente actualización de la noticia en el mundo en español en los Estados Unidos.

Instituto Cultural Rene Ariza http://icrariza.blogspot.com/ entre cuyos miembros destacan que impulsan el trabajo teatral hispano en Estados Unidos destacan: Yvonne López Arenal, Luis de la Paz, Julio Matas, Mario García Joya, Orlando Rossardi, Carlos Rodríguez, Marcos Miranda, Juan Roca, José Abreu Felippe, Yara González Montes, Matías Montes Huidobro y Luis González Cruz.

Estudios espiritistas y afines http://wwwestudiosespiritistasyafines.blogspot.com/ conducido por el poeta y narrador René Deyre Abella, este es el blog oficial del Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro", que conduce Rene Deyre Abella, dedicado a promover temas y tópicos de estudios en nuestro Centro, así como difundir noticias y eventos de carácter espírita extraídos de los medios de prensa reconocidos como afines a nuestra línea de pensamiento, que es la misma que sustenta la Confederación Espírita Panamericana.

El ojo que avizora http://alejandro-elojoqueavizora.blogspot.com/ del pintor de la palabra Alejandro Lorenzo que se encarga de traer siempre otra manera de ser y de pensar.

Dirty City http://dirticity.blogspot.com/ del poeta y critico Ignacio Granados, siempre con urgentes producciones de videos.

Palabra abierta http://palabraabierta.com/ sitio web del suplemento cultural hispano que conducen en California Gabriel Lerner como director y Manuel Gayol Mecías como. editor.

Pepeforte.com http://pepeforte.com/index.html sitio web del fotógrafo de los carros y conductor del programa radial AutoManía que transmite la emisora WQBA 1140 AM que informa con precision sobre el Mercado automovilístico a la comunidad hispana.

Bojeo a la isla http://bojeoalaisla.blogspot.com, blog del bibliólogo y crítico literario Kevin Sedeño Guillén, radicado en Bogota, Colombia.

Un Premio Especial de Creación Literaria a la editorial La Torre de Papel fundada y dirigida por el poeta y narrador cubano Carlos Diaz.

Un Premio Especial de la Crítica Literaria a los Drs Justo Ulloa y Leonor Ulloa, http://miflc.org/ por sus aportaciones académicas, por el apoyo que durante años han dado a la Conferencia Mountain Interstate Foreign Language que se celebra anualmente en universidades huéspedes de los estados de Alabama, Georgia, Kentucky, North Carolina, South Carolina, Tennessee, Virginia, or West Virginia, así como por el trabajo de edición de ambos para la Revista MIFLC.

Enhorabuena. Un gran saludo, Rita Martín

sábado, 18 de diciembre de 2010

JOSÉ LEZAMA LIMA EN WIKIPEDIA. NUESTRO MODESTO HOMENAJE AL MAESTRO EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO.

José Lezama Lima

De Wikipedia, la enciclopedia libre

José Lezama Lima.
José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido sencillamente como José Lezama Lima (La Habana, 19 de diciembre de 1910-íbid, 9 de agosto de 1976) fue un escritor cubano. Aunque fue fundamentalmente poeta y ensayista, su novela Paradiso ha alcanzado una gran repercusión internacional desde su publicación en 1966.
Lezama nació en 1910 en el campamento militar de Columbia, en La Habana, hijo de José María Lezama y Rodda, coronel de artillería e ingeniero, y de Rosa Lima.
En 1920 ingresa en el colegio Mimó, donde concluye sus estudios primarios en 1921. Comienza sus estudios de segunda enseñanza en el Instituto de La Habana, donde se gradúa como Bachiller en Ciencias y Letras en 1928. Un año más tarde iniciará los estudios de Derecho en la Universidad de La Habana.
Su obra culterana está saturada de claves, enigmas, alusiones, parábolas y alegorías que aluden a una realidad secreta, íntima y, al mismo tiempo, ambigua. Desarrolló una erótica de la escritura, anticipándose, de esta manera, a las corrientes europeas de la estilística estructuralista. Sus ensayos son imaginativos, poéticos, abiertos y constituyen una recreación de textos y visiones. Promotor de revistas y cenáculos, supo congregar en torno de sí a poetas de la talla de Gastón Baquero, Cintio Vitier, Eliseo Diego, Virgilio Piñera y Octavio Smith, entre otros. Su amistad con el poeta y sacerdote español Angel Gaztelú, contribuyó a la formación de su mundo espiritual.
Participó el 30 de septiembre de 1930 en los movimientos estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado. Publicó su primer trabajo, el ensayo Tiempo negado, en la revista Grafos, en la que al año siguiente se publica su primer poema titulado Poesía. Fundó en 1937 la revista Verbum y su famoso libro Muerte de Narciso. Durante los siguientes años creó otras tres revistas: Nadie parecía, Espuela de Plata y Orígenes junto a José Rodríguez Feo, una de las publicaciones más importantes de la década del 40, en la que publicó los primeros cinco capítulos de su obra cumbre: Paradiso. El 12 de septiembre de 1964 muere la madre del poeta. Luego éste se casará con su secretaria María Luisa Bautista el 5 de diciembre del mismo año. Sólo salió de Cuba durante dos breves períodos en viajes a México y Jamaica. Un año después ocupa el cargo de investigador y asesor del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. Es en esa época cuando publica su Antología de la poesía cubana.
Su novela Paradiso, obra cumbre del autor, fue publicada en el año 1966. Considerada por muchos críticos como una de las obras maestras de la narrativa del siglo XX, en ella confluye toda su trayectoria poética de carácter barroco, simbólico e iniciático. Fue publicada en 1970 por la editorial mexicana Era, en una edición revisada por el autor y al cuidado de Julio Cortázar y Carlos Monsiváis.
Paradiso fue calificada por las autoridades cubanas dos años más tarde como "pornográfica" debido al tema de la homosexualidad en su trama y esto sirvió de antesala a la acusación por actividades contrarrevolucionarias en 1971 que le amargó los últimos años de su existencia.
Profundo conocedor de Platón, los poetas órficos, los filósofos gnósticos, Luis de Góngora y las corrientes culteranas y herméticas, devoto del idealismo platónico y ferviente lector de los poetas clásicos, Lezama vivió plenamente entregado a los libros, a la lectura y a la escritura. Se ha dicho de él que fue "un escritor de palabra golosa, henchida de barruntos sobre las más extraordinarias imaginerías. En él, el vocablo se hunde, como inmenso cucharón, en un caldo que contiene todos los saberes y todos los sabores y logra extraer, inimaginablemente entremezclados, bocados que son imágenes, que son poesía. Lezama es un poeta de lo sensual; escritor de una palabra que es deleite, que es placer, que es plenitud." (Rafael Fauquié, Escribir la Extrañeza)
La estética de Lezama es la estética de la intuición y de lo intuitivo: percepción primaria donde se encuentran todas las clarividencias. Por lo que respecta a su poesía, no se alteró especialmente en la forma ni el fondo con la llegada de la Revolución y se mantuvo como una suerte de monumento solitario difícilmente catalogable. Para muchos especialistas, el conjunto su obra representa dentro de la literatura hispanoamericana una ruptura radical con el realismo y la psicología y aporta una alquimia expresiva que no provenía de nadie. Julio Cortázar fue sin duda el primero en advertir la singularidad de su propuesta.
En 1972 recibe el Premio Maldoror de poesía de Madrid y en Italia el premio a la mejor obra hispanoamericana traducida al italiano, por la novela Paradiso.
Falleció el 9 de agosto de 1976 a consecuencia de las complicaciones del asma que padecía desde niño. A pesar de su escasa difusión editorial, la obra de José Lezama Lima sigue trascendiendo más allá del tiempo y las fronteras. Muchos poetas y narradores cubanos, latinoamericanos y españoles posteriores a él siguen admitiendo la influencia significativa que la propuesta de Lezama ha tenido en ellos: el caso más notorio sea quizás el de Severo Sarduy, que postuló su teoría del neo-barroco a partir del barroco de Lezama.
Siendo hermético por instinto y por el exceso expresivo, busca la revelación del misterio de la poesía. Fue un poeta religioso que, como San Juan de la Cruz, hace prevalecer el sentir sobre el decir.
Lezama consiguió devolver a la poesía su esencia, pues en algún momento descendió hasta la inutilidad de la palabra usada y ya desprovista de música. Él estructuró un sistema poético del mundo sin importarle la dificultad que su lectura entrañaba para todos los lectores: quiso explicar el conocimiento del mundo desde la otra orilla, de lo desconocido, de lo otro y en ese recorrido lograr el desvelamiento de un nuevo ser nacido de la oscuridad: la poesía.
José Lezama Lima crea un sistema para explicar el mundo a través de la metáfora y especialmente de la imagen. Su famosa frase lo resume: “la imagen es la realidad del mundo invisible”.
23 años después de haberle puesto en la picota por "actividades contra-revolucionarias", le rinde homenaje el pueblo cubano con la salida del film Fresa y chocolate (1994) : Lezama Lima es el modelo de Diego, esteta y gay; y David, de las juventudes comunistas, lo descubre durante su metamorfosis, et se vuelve hombre después de una gran "cena a la Lezama".
Es discutible la identificación de los personajes de Lezama Lima y Diego en José Lezama Lima, sobre todo por precedentes como el de la "cena lezamiana"; esta identificación puede tener valor arquetípico, pero es difícilmente puntual, ya desde la mención misma de la cena, que alude a un culto habitual y externo entre los escritores marginales por la figura de Lezama Lima. Dada la autoría del cuento original [El bosque, el lobo y el hombre nuevo, por Senel Paz] y su relación con Reinaldo Arenas, parece que esta es la verdadera filiación; es decir, Reinaldo Arenas, un connotado homosexual y promotor cultural además de escritor laureado, muestra la personalidad de Lezama Lima a Senel Paz, un joven escritor en ciernes y heterosexual relativamente comprometido con el proceso revolucionario. La relación es conflictiva dadas las circunstancias de cada uno de los dos, pero lo importante es la alusión cultista a la "cena lezamiana"; que hace énfasis en una escena de la novela Paradiso, inspirada a su vez en una similar del clásico fundacional de la literatura cubana, cecilia Valdés. Reinaldo Arenas, a su vez, toca explícitamente el tema de la cena en una parodia de Cecilia Valdés; pero la manera en que este tema se trata en el cuento de Senel Paz y la película hace difícil que sea el mismo autor de Paradiso el protagónico de ese drama, que por otra parte no tiene otras referencias sobre su vida o su obra.

[editar] Obras

  • Muerte de Narciso. (poesía) 1937
  • Juego de las decapitaciones (cuento)
  • Patio morado (cuento)
  • Coloquio con Juan Ramón Jiménez. 1938
  • Enemigo Rumor. (poesía) 1941
  • Aventuras Sigilosas. (poema) 1945
  • La Fijeza (poesía). 1949
  • Arístides Fernández. (ensayo) 1950
  • Analecta del Reloj. (ensayos) 1953
  • La expresión americana. (ensayo) 1969
  • Tratados en La Habana. (ensayo) 1958
  • Dador. (poesía) 1960
  • Antología de la poesía cubana. 1965
  • Órbita de Lezama Lima. 1966
  • Paradiso, novela 1966
  • Los grandes todos. (Antología)
  • Posible imagen de Lezama Lima. 1979
  • Esfera imagen. Sierpe de Don Luis de Góngora
  • Las imágenes posibles. (ensayo) 1970
  • Poesía Completa. 1970
  • La cantidad hechizada. (ensayo) 1970
  • Introducción a los vasos órficos 1971
  • Las eras imaginarias (ensayo) 1971
  • Obras completas. 1975
  • No me gustaba Colombia. (Ensayo) 1977
  • Oppiano Licario. novela inacabada, aparecida póstumamente en 1977
  • Fragmentos a su imán (poesía) 1978

[editar] Enlaces externos

martes, 7 de diciembre de 2010



 


HOMENAJE A REINALDO ARENAS UNA COLABORACIÓN EXCLUSIVA DE IVETTE MARIE SERRANO PARA NUESTRO BLOG

Mi nombre no es Reinaldo Arenas, yo soy el mar
Por: Ivette Marie Serrano

“Al principio no había tomado en serio aquella idea.
 Pero (estaba seguro de ello)
a todo el mundo podía ocurrírsele alguna vez, 
no como solución,
sino como la consecución de un principio inefable:
ir siempre en contra de todo lo previsto”

Sobre los astros, Reinaldo Arenas (1943-1990)

           
            Cuando este mundo perdió la presencia física de Reinaldo Arenas yo era muy niña para entender la gravedad de ese terrible acontecimiento.  Hoy que constato la dura realidad de que hace veinte años una persona tan valiosa dejó de respirar, algo muy dentro de mi se entristece.  Pero entonces encuentro consuelo en las palabras de Goethe (1747-1832), cuando dice que las personas que viven en nuestros corazones no dejan de existir.  Y esto tiene mucho sentido, aun para los que no le conocimos y partimos del punto que nos ofrecen sus libros.  Ciertamente, por medio del estudio de los textos arenianos, podemos adivinar un poco sobre su carácter, su personalidad y formas de pensar. Hasta podríamos llegar a entender gran parte de sus sufrimientos, porque aun hasta los que no somos cubanos podemos solidarizarnos con un perseguido que sólo quería ser libre: libre como el viento, libre como el mar.  Curiosamente, Arenas es eso: es un mar de palabras, de sueños rotos y de genialidad.  Como si fuese una broma del destino, su apellido es una parte integral de las imágenes que tenemos del mar: arena y mar parecen ir de la mano todo el tiempo.  El mar ha sido para muchos poetas el mejor lugar para empezar el día, mientras que otros disfrutan de su orilla para recibir la noche.  En su obra literaria, Reinaldo Arenas, completa este círculo que parece empezar con Celestino antes del alba (1967) y concluir con  Antes que anochezca (1992).        
            El proceso de mi descubrimiento de la obra de Arenas es uno continuo, ya que aún en estos momentos en los cuales se le rinde tributo a su recuerdo en el aniversario de su muerte, descubro en  sus obras matices de surrealismo, de los cuales es muy poco lo que he podido observar en las opiniones de los autores que han analizado su obra. Por eso hoy mi homenaje es: recordarlo, tratar de acompañarlo en su exploración del mar y re-valorar su obra.
            Entonces, parada en la orilla del mar areniano percibo en Celestino antes del alba características que podemos apreciar en la poesía surrealista, como por ejemplo: la incongruencia y la manera coloquial cultivada por Louis Aragón (1897-1982), el llamado mal gusto exhibido por Benjamín Péret (1899-1959) la distancia entre dos términos tan utilizada por André Bretón (1896- 1966) y la movilidad visionaria empleada por Vicente Aleixandre (1898-1984).  Del mismo modo, creo relevante recordar que en el 1967, estando en la Habana, Arenas, conoció a Jorge Camacho (1934- ), pintor cuya obra está dentro de la idea surrealista.  Ambos artistas tuvieron lazos estrechos de amistad y colaboraron en proyectos mutuos. Del mismo modo, creo que debemos tener presente que Arenas no sólo fue muy amigo de Camacho, también vivió mucho tiempo con un pintor, por ello no debe sorprendernos en él la influencia del surrealismo por medio del arte pictórico. 
            Considero necesario mencionar que Hieronymus Bosch,“El Bosco” creó una pintura llamada El jardín de las delicias y que podría ser más que casualidad que Reinaldo Arenas tenga una novela llamada: El color del verano o el Nuevo “Jardín de las Delicias”.  “El Bosco” (1450-1516),  está considerado por críticos internacionales de arte y por algunos miembros de su movimiento como el primer artista que acogió esa tendencia, aunque su obra está enmarcada en el periodo del Renacimiento.  Ambas obras, la de Arenas y la de Bosch, se caracterizan por tener escenas eróticas, llenas de lujuria, que utilizan la sexualidad como agente conectivo.  Las producciones de estos dos autores se configuran como una representación de un nuevo paraíso que, en ambos casos, sirve para escapar del panorama de angustia y opresión.  Por otro lado, la obra de Arenas se puede apreciar una fuga ante la represión del Estado contra los homosexuales.
            La experiencia surrealista de Bretón y de otros autores franceses ligados a este movimiento de vanguardia, proponen que las palabras, en su pronunciación vertiginosa, dejan aflorar situaciones oníricas que después el espíritu reconoce como productos de emoción pura, como se aprecia en la obra de Alejandra Pjzarnik (1936-1972).  Es por ello que encuentro inevitable notar las coincidencias entre Celestino antes del alba y algunas piezas surrealistas francesas, como por ejemplo: las obras de Roger Vitrac (1899-1952), Robert Desnos (1900-1945) y Georges Hugnet (1906-1974), en las que se asiste a la dramatización de los sueños.  Es notorio también el estilo espontáneo e incluso clásico de algunas de estas obras en donde el delirio automático se enseñorea. 
            De esta forma, espero en un futuro no lejano ofrecer más evidencia de la naturaleza surrealista de los textos de Arenas y así poder demostrar que el surrealismo francés, por medio de las artes, dejó una huella en el Caribe hispánico más profunda de lo que pensábamos; qué no sólo son surrealistas Wilfredo Lam (1902-1982) y Jorge Camacho, por mencionar algunos. 
            En mi opinión las creaciones literarias de Arenas están pautadas conforme a módulos conceptuales precisos y el lenguaje manejado por el autor en su función metalingüística y en su capacidad de experimentación onírica cumple con sus roles de definición y de representación de la realidad anhelada que se acerca al surrealismo.
 
                
                                                                                 IVETTE MARIE SERRANO

                Nació en Mayagüez, Puerto Rico en enero del ochenta y cuatro, pero se considera pepiniana, ya que toda su infancia y adolescencia vivió en el hermoso campo de San Sebastián de las Vegas del Pepino.
Posee un Bachillerato Magna Cum Laude, en Artes en Educación Secundaria, Español, de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Aguadilla. En dicha universidad, fundó la Asociación de Escritores, Frecuencia Literaria, que a su vez obtuvo la Copa Tigre 2006, máximo galardón otorgado a las asociaciones estudiantiles. Además es directora y fundadora de la revista artístico-literaria, Púrpura. También fundó junto a la Profa. Ana Carmen Melón de Lausell, las memorias  estudiantiles, conocidas como Trayectoria. Por su destacada labor en el campo de las humanidades fue reconocida por la Interamericana con la medalla Dr. Manuel Méndez Ballester.
Actualmente está finalizando sus estudios postgrado en literatura, especializándose en literatura puertorriqueña y del caribe en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en el Viejo San Juan.