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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Be careful, it’s my heart Un homenaje a Bola de Nieve Por: Diego Arroyo Gil TOMADO DE: EL NACIONAL DE CARACAS, VENEZUELA.

EL NACIONAL - Sábado 29 de Octubre de 2011 Papel Literario/2
 

Papel Literario

Be careful, it’s my heart Un homenaje a Bola de Nieve
Por: Diego Arroyo Gil
Rafael Alberti lo llamaba "el García Lorca negro" y Neruda, que aunque era antipático tenía mucho acierto, llegó a decir que Ignacio era quien más le recordaba a Lorca tal como era por dentro



DIEGO ARROYO GIL


Tenían razón los caracoles de Mamaquina, que era una vieja que tenía el oído hecho para escuchar la risa de los santos". Así me decía Rita, una ancianita extraordinaria que conocí hace años en La Habana gracias a un allegado de mi padre que se comprometió con él a servirme de iniciador durante una vacación en la capital cubana. Como vi que era tan amiguero, se me ocurrió preguntarle una mañana si conocía a alguien que hubiese conocido a su vez a Bola de Nieve y, para mi sorpresa, dijo que sí. Mi interés por la música de Ignacio Jacinto Villa lo entusiasmó tanto, que me prometió que iríamos ese mismo mediodía a encontrarnos con Rita. "Le voy a pedir que nos prepare almuerzo". Estuvimos con ella alrededor de una hora y media. Todavía la oigo hablar y moverse con una soltura envidiable que ignoraba sus 90 años, una soltura de pájaro que vuela rozando las cosas erizándoles el ánima.

--Mamaquina era tía abuela de Bola --escucho en presente su voz cubana--, y te digo que tuvieron razón sus caracoles porque según me contó mi madre fueron ellos los que le indicaron que su sobrino tenía futuro de artista. Entonces convenció a quien tuvo que convencer de que siendo todavía niño lo metieran a estudiar música en una academia y así fue.

--¡No puede ser! --Yo te cuento lo que me contaron a mí y lo que viví yo misma en este cuerpo.

Tú cree lo que tú quieras. Yo he vivido creyendo y mírame que estoy entera. Mamá conoció muy bien a Mamaquina porque eran amigas en Guanabacoa, donde nació Bola lo mismo que Rita Montaner, la mejor mujer que ha tenido Cuba y por quien yo me llamo así aunque me bautizaron con otro nombre. Le decían "La Única" y con justicia de Dios porque lo era. Mamaquina se hizo eterna gracias a Bola de Nieve.

--¿Es verdad que él quería ser doctor en Filosofía y Letras? --Sí, él quería, pero una cosa es la vida que uno quiere y otra la que la propia vida quiere para uno, como tú sabes. De todas maneras yo creo que Bola sí fue doctor en Filosofía y de paso también en Letras. Rafael Alberti lo llamaba "el García Lorca negro" y Neruda, que aunque era antipático tenía mucho acierto, llegó a decir que Ignacio era quien más le recordaba a Lorca tal como era por dentro.

--¿Usted conoció a Alberti y a Neruda? --No, niño, esas cosas me las contó Bola aquí en La Habana. Y me dijo: "A mí me luce que es muy difícil que dos poetas se equivoquen".

Él hablaba con mucha emoción sobre lo que se comentaba de su persona. Tenía emoción para lo bueno y para lo malo. Bola quería a México como su segunda patria y me acuerdo que se ponía triste cuando recordaba que un periodista de allá había escrito que su debut era una amenaza. Hay gente muy comemierda. Ese viejo no tenía corazón sino una lata. Para nadie con corazón es una amenaza escuchar a Bola de Nieve, a menos que se tenga un corazón muy débil para la alegría o la tristeza. Tú sabes que todo lo que canta Ignacio tiene de esas dos cosas y hay almas que no soportan. Cuando uno está tarumba es muy peligroso oír a un hombre así. Aunque yo más bien le debo a Bola el haberme dado aguante para todos mis males...

--¡Que bueno está este congrí, mi sangre! --interrumpe el amigo de mi padre, que está extasiado con el manjar que Rita nos ha puesto para comer: moros con cristianos y masas de puerco.

--Esa era una comida preferida por Bola, ¿tú sabes? Y espérate que veas lo que te tengo de postre que te vas a caer de culo: ¡boniatillo con canela! --y volteándose hacia mí, continúa--: Te estaba contando de Guanabacoa, donde nació Rita La Única. Yo digo que ha sido la mejor mujer de Cuba porque no le bastó con ser ella sino que además fue la que descubrió a Ignacio y la que lo presentó al mundo como Bola de Nieve. Eso fue en los años treinta. Lo conoció aquí, en el Bar Biltmore del Hotel Sevilla.

Allí lo escuchó un día por causalidad, lo contrató como su pianista acompañante y se lo llevó a México en una gira. No era plan que Bola cantara pero una noche allá La Montaner no pudo actuar y él tuvo que hacerle el quite. Salió a la escena a pesar del susto. A la gente le entró la sirimbeca cuando lo escuchó diciendo "Vito Manué, tú no sabe inglé". A mí me gusta mucho esa canción porque él le dice a Vito Manué que no se puede enamorar porque no sabe "decí yé". Enamorarse es decir "yes", ¿tú estabas enterado? Si no estabas enterado pues entérate. "Con tanto inglé que tú sabía, Vito Manué, con tanto inglé, no sabe ahora decir yé. La mericana te buca, y tú le tiene que huí; no te enamore má nunca, Vito Manué, si nos sabe inglé".

--Ah, pero usted también canta.

--Bueno, niño, hago el esfuerzo. ¿Quién no canta en Cuba? En Cuba quien no canta está... --Rita enfatiza las primeras palabras de la frase y va hundiendo la voz en el silencio a medida que pronuncia las que siguen. En Cuba quien no canta... ¿tú me entiendes? La cosa con Bola es que dentro de su cantar tan alegre había como una tristeza. Él decía: "Fui y soy un ser tan triste, que no he necesitado estarlo jamás". ¡Era doctor en Filosofía, chico! --¿Siempre hablaba así? --Hablaba y cantaba siempre así. Le salía natural. Fíjate que a él le gustaba decir que tenía una voz de mango, que tenía voz de manguero, de vendedor de duraznos, de vendedor de ciruelos, y que entonces se había resignado a vender ciruelos en el escenario, sentado en el piano.

--¿En qué año lo conoció usted? --Ay, muchacho, pero qué pregunta. Yo conocí a Bola cuando los dinosaurios estaban todavía sobre la tierra, calcula. Lo conocí estando en la panza de mi madre. Cuando desde allá dentro le escuché la voz de fiñe negrito con la cabeza pelada supe que iba a nacer donde tenía que nacer.

-- Usted nació en Guanabacoa.

--Calle Nazareno, entre Luz y Pepe Antonio, para servirle.

Ignacio vivía en calle División, entre Luz y Maceo. Éramos vecinos y por eso fui su amiga, de él y de sus hermanas. Inés, su madre, tuvo trece hijos. Era una negra fértil, de cascos sueltos en el baile, criada por congos y carabalíes. Te imaginarás que tenía carácter. El padre de Inés era ñáñigo y capataz de muelles.

--¿Y el papá del Bola? --El papá de Ignacio se llamaba Domingo Villa, cocinero.

Él cocinaba en los cascos con que la madre bailaba, por así decirte. Por eso es que Bola era tan sabroso hablando y cantando. Y por eso también era tan gordo. Llegó a pesar cien kilos. Me contaba que cuando llegaba a cualquier ciudad de cualquier país, examinaban su corpulencia y su color y le preguntaban, inevitablemente: "Señor, ¿contra quién viene a boxear?" --Rita se carcajea.

¡Es que Bola comía con hambre! ¡Por algo Dios le puso esos dientes blancos! ¡Así como tocaba el piano, ¿tú lo has oído?, así también tocaba el piano de dientes que tenía, todos en fila, ni uno encaramillado! Así deben ser los dientes de Yemayá.

--Me hubiera gustado conocerlo.

--¿Pero cómo lo ibas a conocer si acabas de nacer, muchacho? --alarga la "a" a la manera cubana.

--Si se hubiera muerto más viejo a lo mejor hubiese llegado a conocerlo.

--No me hables de la muerte de Bola, te lo pido, que cuando me enteré se me puso el cuerpo como pan crudo. El día que Ignacio se murió el viento se llevó los algodones.

--El viento se llevó los algodones es un verso de García Lorca que está en el "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías", el torero.

--Ah, pero qué casualidad, para que tú veas-- Rita se hace la loca. Déjame buscarle a este el boniatillo que ya tiene la boca abierta --entra a la casa y regresa en breve con el dulce y con tres platos. Mientras sirve, retoma la conversa--: Entonces me dices que el versillo me lo robó García Lorca. Me estoy desayunando. Bola lo conoció en Madrid, pero fue un apretón de manos y nada más, aunque no es poco. Debe haberse alborotado el firmamento.

--¿Usted cree? --¡Pero claro niño, imagínate, dos dioses juntos! Eso no se puede aguantar --dice y pasa a comerse una buena porción de boniatillo. Lo degusta--: ¡Alabado sea el Señor, caballero! --se florea y prosigue--: Ahora, ven acá, hablando de todo, ¿a ti cuál canción te gusta de Bola? --Me han gustado todas, una tras otra. La última que me gustó fue "Be careful, it’s my heart".

--¡Ah, es que tú no eres como Vito Manué, tú sí sabe inglé! Pues te diré que a mí también me gustan todas, pero no sólo me gustan sino que además las saboreo --Rita se lanza a cantar--: "Amor, yo sé que quieres llevarte mi ilusión, amor, yo sé que puedes también llevarte mi alma, pero ay amor, si te llevas mi alma, llévate de mí también el dolor, lleva en ti todo mi desconsuelo y también mi canción de sufrir..." --el amigo de mi padre se entusiasma y aplaudimos. Y como esta pudiera cantarte "Vete de mí", "No quiero que me olvides", "Si me pudieras querer", "El Manisero" y hasta "La vie en rose", ¡porque así como tú habla inglé yo hablo francé! --nos destornillamos de la risa.

--Bola dio a conocer todas estas canciones al lado de Ernesto Lecuona, ¿no? --Así es. Al lado de Ernesto Lecuona, también orgullo de Guanabacoa y de Cuba y del Caribe que es lo mismo.

Tocaron juntos en el Teatro Principal de La Habana y luego recorrieron América, Europa, Rusia, China, Corea.

¡Lo único que les faltó fue la luna! Dicen que hay fotos de Bola con Mao pero yo no las he visto. Tú sabes que Ignacio era revolucionario, aunque un revolucionario muy particular: un revolucionario asmático, ¿tú has visto? Reinaldo Arenas decía que Bola de Nieve era "el calesero del Partido Comunista", pero eso no es verdad.

--¿Bola alguna vez le habló de Venezuela? --Tenía muchos amigos en Caracas y recuerdo que en Maracaibo... ¿Maracaibo es que es? En Maracaibo se abrazó en plena escena con Libertad Lamarque... --Rita guarda silencio. Se ha puesto pensativa. El amigo de mi padre me hace una seña. Luego ella dice--: Mira, a mí me están dando ganas de tomar agua de cayena, ¿tú quieres? --Sí, pero antes déjeme hacerle una última pregunta.

--La última, porque te das cuenta que ya me estoy poniendo triste.

--Prometido. Si pudiera decir en una frase cómo era Bola de Nieve, ¿qué diría? --Te diría lo que él decía de sí mismo: "Bola de Nieve, un negro en flor". Y ya está.


Nota Rita es un personaje ficticio, pero el viaje a La Habana sí ocurrió y los datos sobre Bola de Nieve suministrados aquí son verídicos. Los hallé en entrevistas o artículos de prensa de Darío Carmona, Mariana Gumá Montalvo, Deny Extremera y Dionisio Rodríguez. Además, me fueron de mucha ayuda conversaciones que mantuve con una amiga que conoció a Bola en Caracas, así como los datos que me suministró una vecina suya de Guanabacoa).

domingo, 27 de noviembre de 2011

PARA SORPRENDER A BELKIS

IMAGINACIÓN

Imagínense un cielo, una muralla,
una caja de cartón para guardar los sobresaltos.
Imagínense la luz creciendo en el jardín,
inundándolo todo con su cabellera,
y la tarde que rechina
entre las maderas de la casa.
Imagínense la desasón
de no sber qué se han hecho los dioses,
a dónde fueron a parar con sus barbas
y sus mujeres de terciopelo perfumado.
Imagínense lo imposible,
la felicidad,
que todas las puertas se abran
y usted descubra que no está ahí,
que la llevaba siempre
prendida como una mariposa en su pelo.

©Belkis Cuza Malé
Miami Beach, julio de 1984.

BELKIS CUZA MALÉ

Belkis was born in Guantánamo, Cuba. She studied Humanities in la Universidad de Oriente. In 1967 she married Cuban poet Heberto Padilla. Though initially a supporter of the Castro Revolution, Belkis later became a censor critic of his regime. She was jailed with Padilla in 1971 charged with "subversive writing", It was known later as the "Padilla affair". She went into exile in the United States with her little son in 1979, until the Cuban goverment authorized him to leave Cuba. She founded Linden Lane Magazine, a review of Latin American and North American writers in 1982. And in 1996, La Casa Azul. Libros publicados: El viento en la pared,1962. Los alucinados,1963. Tiempos de sol,1963. Cartas a Ana Frank,1966. El clavel y la rosa: biografía de Juana Borrero, 1984. Woman on the Front Lines. (Includes Juego de damas y El patio de mi casa . Trans. Pamela Carmell). Greensboro: Unicorn Press, Inc., 1987. Elvis. The Unquiet Grave or the True Story of Jon Burrows, 1994, Juego de damas, 2002 and La otra mejilla, Ediciones Lunáticas ZV, Paris, 2008. In 2011, Linden Lane Press published her nook of poems Los poemas de la mujer de Lot.

viernes, 18 de noviembre de 2011

NGUYEN BAO CHAN - (Vietnam, 1969)
 


MEMORIA

La memoria juega al yo-espío
Con aquellas cosas que uno recuerda

Halla una muñeca de madera
Y sueña un bosque

Recoge un caracol
Y escucha las olas del océano

Ve los rayos del sol naciente
Y experimenta la tibieza de los besos

Roza una piel desnuda
Y se quema con las brasas del amor

Sorbe el rocío de la noche
Y sufre nuevamente una antigua sed

Toca el río
Y las ondas se alejan

Se oculta
Y descubre el cielo

Gira sobre sí misma
Y cae en el abismo...

AMOR SILENCIOSO

Nunca me has visto
Soy la suave luz del amanecer.
Tú siempre despiertas más tarde
Que mi amor puro.

Tú nunca me has escuchado.
Soy el murmullo de la noche
En los brotes del árbol.
Tú nunca te estableces.
Siempre te hallas en nuevos lugares.

Tú nunca me has reconocido.
Los rostros de tantas mujeres
Permanecen en tu memoria
Ninguna de ellas tiene mi rostro.

Muchos pequeños pétalos
Han caído de tu mente.
Uno de ellos soy yo
Desde entonces la flor libera su fragancia.

SILENCIO

Hay algo que no puedo decirte
Soy tan silenciosa como un gusano de seda
Hilando una brillante hebra.
Despliego mi amor a los rayos del sol.
Tejo mi amor en el interior de la luz.
Tú eres la impaciente lluvia
Que humedece la seda que hilo.


Traducciones de Esteban Moore

Bio-bibliografia

NGUYEN BAO CHAN nació el 23 de noviembre de 1969 en Haiphong, Vietnam. Se graduó del programa de Escritura y Edición de la Universidad de cine y teatro de Hanoi en 1991, y actualmente trabaja como editora y guionista para Vietnam Television. Nguyen Bao Chan ha publicado dos libros. El primero, El río quemado, 1994, recibió un premio de la Unión vietnamita de arte y literatura. El segundo, Atravesando el invierno, fue publicado en 1999. Es una de las cien poetas vietnamitas incluidas en el resiente antología bilingüe La musa desafiante: Poemas vietnamitas desde la antigüedad hasta el presente, publicado en 2007. En un ensayo suyo sobre la poeta, Una nueva voz dentro de la antigua fortaleza, afirma Trinh Y Thu: “La poesía moderna puede ser brutalmente seca y carente de emoción. Pero, puedo decir con cierta certeza que este no es el caso de Nguyen Bao Chan, quien en años recientes ha emergido como una de las voces más importantes entre las mujeres poetas de la literatura vietnamita. La poesía vietnamita, con
su larga tradición que data de los períodos Li-Tran e incluso antes, tiende a lo lírico y se halla cargada de emoción. La poesía de Nguyen Bao Chan, al menos en la superficie, parece gravitar hacia esa tendencia, aunque en ocasiones su lenguaje dirige al lector en la dirección contraria. Ella ha vivido, de hecho desde su segundo cumpleaños, en la ciudad de Hanoi, denominada como la tierra de la cultura de los mil años; y la ciudad tiene una gran influencia sobre su pensamiento y actividades culturales. Este hecho se refleja con claridad en sus poemas. Hanoi no es solamente la ciudad antigua del país, es también testigo del nacimiento de una nación hace miles de años. Rodeada por esa tradición, no nos sorprende entonces que su voz tenga un tono tiernamente nostálgico. Aquí, la poesía puede ser tan blanda como la nieve y la melancolía en sus palabras es irreprimible. No obstante, no sería correcto categorizarla como una tradicionalista. A pesar de que no podemos referirnos a sus poemas como experimentales, son modernos en el sentido que los sentimientos se expresan de un modo íntimo. No hay nada que ocultar, y el ser interior es examinado enérgicamente por la conciencia, casi como si estuviera realizando una meditación. El resultado es una poesía que nos habla desde el alma. Viviendo y comprendiendo perfectamente las molestias y dificultades de la vida moderna. Sin embargo, ella no desea causar una “onda expansiva” explorando demasiados tabúes como sucede en la obra de sus contemporáneos. Su lenguaje extremadamente sensual y pleno de significado crea una esfera de intimidad que acerca a sus lectores a sus propios sentimientos. Y, ese es el propósito de su trabajo, compartir sus sentimientos con el otro. Ella no tiene la necesidad de arrojar su desesperación dentro de su poesía. Cada una de sus palabras han sido cuidadas y valoradas por ella con amor, tierno y afectuoso. Y esa es la cualidad de un verdadero poeta. Su uso de la lengua vietnamita es siempre innovador…”
TOMADO DE: http://antologiavirtualpoetasdelmundo.blogspot.com/2008/12/nguyen-bao-chan-vietnam-1969.html

jueves, 10 de noviembre de 2011

CARTA A DANIEL OTRA MUESTRA DE LA EXCELENTE NARRATIVA DE OTTO AGUILAR

Friday, July 1, 2011

Carta a Daniel.

Daniel, hoy primero de Julio cumples 25 años que nos nos vemos!, que no conversamos, ya ni siquiera nos escribimos. Siempre para estas fechas releo tu carta que recibí en Moscú desde Managua, aquel septiembre de 1984, en la cual escribías:

“ Querido hermano, despuès que ya han transcurrido meses desde que te marchaste a la tierra de Lenin, aquí te recordamos siempre…  aquí negrito, todos te queremos. Fijate que que se conmovió bastante Eduardo cuando nosostros te dejamos la maleta al lugar donde te reconcentraban y que pronto partirías para allá, lo mismo Jorge mi madre y yo. En la U.M. me llegaron a dejar por parte del batallón 5010, un certificado que dice asi:

Ejercito Popular Sandinista
Batallon 5010 - Hèroes y mártires de Nueva Guinea
Se reconoce la participación del cro Otto Aguilar Rojas
por su labor vanguardista en la lucha contras las bandas contrarrevolucionarias.

… te felicito mi gran hermano por todo eso…”

No sabes Daniel, cuanto me gustaría hablar con vos!, pues esa única carta tuya que guardo desde hace 25 años, me deja con mucha curiosidad de saber como estás ahora, como piensas, que ha cambiado en tí desde entonces el caprichoso destino del cual somos simples marionetas paraplèjicas colgadas de esos hilos que nos jalan en impredecibles derroteros. Te acuerdas, cuando estando yo en mina Rosita con la cruzada de alfabetización y lleguè hasta la base militar Luis Delgadillo de puerto Cabezas, donde te encontrabas asignado?.   Esa noche conversamos tanto!, eran los inicios de una utopía de la cual los dos èramos cómplices, junto con toda la familia, una utopía que nos envolvía como nuevas verdes epidermis, una autopía envolvièndonos y poniendonos a levitar como el humo de tu cigarrillo, que intermitente ponía pausas a aquel íntimo intercambio de experiencias y consejos. Los dos caminábamos sobre la misma cuerda floja y tensa de aquellos álgidos años de Guerra de los 80’s. Tu cigarrillo ponía pausa a la perorata de los dos, había tanto de que hablar!, habia tanto entusiasmo y tanta incertidumbre en nuestra vidas entonces!. De esa conversación recuerdo que tu insistías en que tu timidez te hacía pasar dificiles momentos, cuando tenías que mostrar un carácter enèrgico como jefe en la unidad asignada, y yo conocièndote como eras, igual a mí de tímido, te aconsejaba que recordaras los momentos dificiles que pasamos juntos en la guerra de insurrección allá en las calles de nuestro barrio de las Americas y que a pesar de ello estábamos allí todavía vivos. Te decía que si habíamos pasado lo peor, que era enfrentarnos casi sin armas a la guardia, entonces podíamos ahora enfrentar esos momentos y otros más como retos que nuestros destinos nos habían impuesto. Yo ingenuo esto pensaba, pensaba que lo peor había pasado, pues como intuir todo lo peor que nos deparaba los años por venir?.

Pero el destino ahora de nuevo nos ha lanzado a cada uno por diferentes mundos, y ahora ya perdimos todo contacto, donde estarás mi hermano?, te he buscado, algunas personas me han dicho que te han visto en Nicaragua, pero nadie me da ninguna pista de vos. He tratado de buscar a tu última novia, dicen que ella tuvo un hijo tuyo, es cierto?, sería de mucha alegría para todos nosotros en especial para nuestra madre que siempre te recuerda y espera algun día volver a verte. Daniel, como es possible que ya pasaron 25 años? , y no sepamos el uno del otro?

Yo se que somos pasajeros en esta vida, pero es dificil acepartarlo, no?, todo lo va devorando el tiempo inevitablemente. Que fugaz fuè todo esto Daniel!, que fugaces somos los seres humanos!, e ilusos sintièndonos eternos y poderosos, cuando ostentamos irrisorios y futiles cargos o posiciones de poder imponièndonos sobre los demás!. Nos olvidamos de lo pasajero de cualquier poder, de cualquier riqueza, de lo fugaz de la existencia. Nos falta recordar, que cada uno de nosostros sólo somos un microsegundo, en el tiempo transcurrido desde el primer humano haciendo historia en nuestro planeta.

Cuantas cosas nos pasaron a vos y a mí, en todo este tiempo, en un cuarto de siglo?. En esos 25 años la revolución nicaraguense se murió. Tambièn el fèrreo y cruel socialismo ruso sucumbió, a escasos cuatro años de mi salida de Moscú; y con ese desplome se vinieron abajo muchos muros que dividían muchos pueblos, muchos seres queridos, como el muro de Berlín. Hoy podemos acceder a la desclasificación de la información de los crímenes cometidos por esas utopias. Todavía me resulta pasmoso el haber estado en esa tierra rusa y en esos días haber sido ignorante de todos esas víctimas del stalinismo. Sólo al haber caido yo tambièn al nivel del poscrito, del lacra para cualquier oficialismo, me dí cuenta de la falsedad de todo aquel idilio tanto en Rusia como en nuestro sufrido país. Pero haber abierto los ojos allá, me permitió tambièn abrir los ojos para lo se llevaba a cabo en mi propio país, a ese engaño, a ese fingimiento de ideales que quedaron enterrados y podridos con los hèroes de antaño. Yo se que en este punto nosostros discrepamos y hasta llegamos a los golpes, te acuerdas?, cuando nuestras conversaciones con el correr de los dificiles años 80s, se alejaron de aquella conversación que hermanablemente sostuvimos en Puerto Cabezas.

Hoy, acumulados los años, veo y repaso una y otra ves, viejas fotos que congelaron esos momentos de nuestra fugaz existencia, de años de inocencia, de timidos rostros, de juveniles ímpetus y ánsias de aventuras, lanzándonos a explorar y vivir el impredecible mundo, aún que con ello peligrara nuestra vida misma, en los precisos años en que comenzábamos a vivir. Releyendo Viejas cartas relamidas por el tiempo, hojas de mis diarios y del tuyo que abandonaste conmigo, logro recordar momentos vividos que a veces me parecían que eran producto de mi imaginación, y me sumerjo en esos días preguntándome, como se fueron?, como es que estoy todavía aquí habiendo vivido todo eso?, por que no sucumbí como tantos?.

Te confieso que a veces me sentía culpable de ser sobreviviente de esas difíciles pruebas, de los riesgos de mi aventurera e idealística juventud, pues ya ves cuantos jóvenes sucumbieron. Ellos se merecían más que yo, ellos deberían de estar hoy recordando como lo hago yo ahora, todos esos años de apasionada juventud, estar a la par de sus nietos y hablarles de aquellos tiempos que ahora parecen míticos o puro cuento de borracho. Ellos más que nadie se merecían apesar de los desengaños, gozar del placer de hollar con sus cansados pies de viejos, este bello planeta y respirar el olor del salitre en una costa lejana, de cualquier país, quizás lejos del que les vió nacer.

 Pero la vida impredecible que nos llevó  por derroteros insospechables, está aquí sin más remedio que vivirla, sabiendo que otros que estuvieron a nuestro lado no nos acompañan más en este incansable y peripatètico girar del mundo. Nuestra fugaz existencia es devorada por microsegundos, quizás esos seres imperturbable y devorados ya por el tiempo, a nuestro lado deambulan, en esa otra dimensión paralela, en la cual un día tambièn nosotros imperturbables devorados por el tiempo, les acompañaremos. Quienes te acompañan ahora Daniel, allí donde andas?. Donde estès, siempre te recuerdo hermano mío.

Abrazos y besos de nuestra madre y tus hermanos
Otto
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viernes, 4 de noviembre de 2011

UNA PEQUEÑA MUESTRA DE LA NARRATIVA DE OTTO AGUILAR, NARRADOR Y PINTOR NICARAGUENSE, EXTRAÍDO DE SU BLOG DEMIURGO INSOMNE

Garabatos insomnes.


... la vida es un sueño fuerte
de una muerte hasta otra muerte,
y me apresto a despertar

Severo sarduy


-Sólo cuentos sos vos!, le espetaba, escupièndole las palabras en el rostro , un incrèdulo contertulio a su compañero de mesa; ambos, personajes pernoctantes de esas pinturas de la post guerra del pintor alemán Otto Dix,trasnochaban ahora en aquel arrabal perdido entre oscuras calles, atestado de mustios inmigrantes, prostitutas trasnochadas, desdentados y enajenados drogadictos, ebrios y caricaturescos travestidos que resucitaban en su senectud a la Greta Garbo, a la Rita Hayworth, entre otras luminarias de un glamouroso pasado.

Aquello era un pandemonium de esperpentos, garabatos del infortunio, fetos de abortadas revoluciones, funambulistas saltando de frontera en frontera,insomnes de pesadillas americanas, rusas, africanas y europeas en la decadencia s.XX. Víctimas de los dos sistemas económicos antagónicos, en sus mejores tiempos cuando cada uno de ellos y en sus respectivos países, defendían a capa y espada sus filosofías domèsticas enfrentándose a muerte, ahora se contaban sus peripecias, cada uno autocensurando o inventándole nuevos detalles al cuento, de acuerdo al interlocutor de turno.

A esos arrabales, como tumores ribeteando la ciudad, acudian todos aquellos solitarios espectros, uniformados por la miseria, a buscar refugio allí donde ya no había ninguna esperanza, más que la de encontrar a alguien con el cual solazarse y revolcarse en una noche de embriaguez, rumiando penas que metamorfoseaban en crueles chistes, de explosivas y vulgares carcajadas.

Todas las tardes cual sonámbulo, David arrastraba sus pasos al sórdido refugio, despuès de escapar del tedioso trabajo diario,olvidándose de las pinturas de su serie de Exodos, que inconclusas languidecían colgadas de las paredes de su estudio.

En la crisis económica estadounidense, que recordaba la gran depresión de los años treinta, el arte era un lujo menos asequible de lo que usualmente era, y ese lujo ya no se lo podían dar aquellos que habían venido adquirèndo sus pinturas desde hacía quince años, en que había emigrado de Nicaragua. En realidad todavía el no podía quejarse de su suerte. Acostumbrado a vivir solo, y sólo con lo básico, la agudización de la crisis no le llevaba a fatales decisiones. A cambio de borrarse del mapa, se perdía en èl, sumergièndose en sus oscuras zonas, allí donde pululaban aquellos seres convocados por el infortunio. Algunos de ellos le traían recuerdos de aquella Sebastiana nica, de ese pavo real coqueto, que caminaba por las calles de Managua, todo emperifollado en su papel de martir gozosa de su metamorfosis. De ellos, David aprendería a sobrellevar con más estoicismo los malos tiempos y sus limitaciones, aprendería ahuyentar el dolor con la carcajada, a convertir la rabia en ironía, a travestirse de cinismo ante los novatos y creyentes de nuevos mesianismos, que la historia repetía una y otra vez, como trampa para incautos y aprendices. Quizás sólo en la soledad de su estudio, entre fotos de familia, lamidas por el tiempo, mudas y perplejas siguièndole con la vista desde la pared donde colgaban; quizás sólo entre cartas releidas, manoseadas, y olfateadas, como queriendo encontrar el olor que pincha dolorosamnete el recuerdo; o quizás entre vetustos libros con dedicatorias de sus autores, habitantes ya de un más alla, es que volvía a ser vulnerable, allí donde trataba de convocar el recuerdo como bálsamo ante el indiferente olvido.

Rodrigo era otro asiduo de aquella taberna,una y otra vez repetía que obligado a emigrar de Nicaragua, antes de irse ilegalmente, sólo se despidió de su hermano y amigos enterrados en el cementerio. Atrás dejaba una revolución enterrada con todo y sus muertos, dejaba al pueblo pequeño devenido en infierno grande, donde los nuevos revolucionarios eran como aquellos muñecos de paja, que el general de las Segovias había dejado en el cerro del Chipote para engañar a los marines en su ofensiva, mientras su pequeño ejèrcito loco se retiraba por veredas.

Sí, sólo eso era lo que había quedado,despuès de que se terminaran todas aquellas guerras. Sólo monigotes habían quedado de los viejos guerrilleros. Los monigotes menos afortunados, ahora por medio de soplos divinos, hambrientos pululaban en polvorientas calles, arremolinándose en rotondas con salmos y oraciones alrededor de imágenes de vírgenes, que amanecían milagrosamente bañadas en sangre. Y de los hèroes, monigotes afortunados que habían tomado el poder, sólo quedaba un fuerte consorcio de neuvos ricos, compitiendo con los viejos ricos.

Y así,al unísono como un coro desafinado, el cuento de cada parroquiano en aquella taberna, siempre era el mismo, aunque matizado con diferentes detalles, producto del etílico elixir que anegaba las neuronas.

Entre los asiduos a aquel minguitorio, había una vieja bailarina rusa, que había huido de la revolución bolchevique; en París había envejecido, esperando el regreso del zarismo a la Rusia de Lenin, ahora abandonada a su suerte había denuevo emigrado hasta aquí. Ella era Olga, la cual de vez en cuando había posado para David, intentando con dificultad, retomar aquellas poses clásicas de bailarina, que la hacían remontarse a sus mejores tiempos. Aquellos tiempos, donde su elástico y estilizado cuerpo encorsetado, vibraba siguiendo el ritmo de las notas del ballet El lago de los cisnes. Olga había emigrado con los ballets rusos de Daguiliev a París. Muchas veces estuvo en medio de las trifulcas que se armaban, por los celos entre èste y su amante y preferido primer bailarín Nijinsky. Muchas veces ella interfirió por Nijinsky ante Daguiliev, cuando èste le había cerrado todas las puertas a su carrera de bailarín, en cruel venganza por haverlo abandonado por una bailarina. Años despuès acabaría loco el desdichado Nijinsky, uno de los más destacados bailarines del ballet imperial ruso.

Esta historia la había contado Olga a David, mientras posaba para èl, con quebrada voz y ojos turbios de un azul grisaceo; escuchándola, David recordaba a ese otro genial loco escritor llamado Gogol, cuyo triste final se le asemejaba. La tragedia hermanaba a Vaslab Nijinsky y el escritor Nikolai Gógol, para ambos el precio de la genialidad habia sido la locura. El atormentado bailarín se habría de refugiar en las faldas de su esposa Romola, tratando de olvidar aquellas pasiones prohibidas con el impetuoso empresario de las artes rusas Serguè Daguiliev; mientras que el cuasi necrófilo escritor de "Las almas muertas", aquejado de muchos males y de sentimientos pecaminosos y manipulado por un frayle fanático, se refugiaría en la religión en sus últimos días, sometidos por el mismo frayle a múltiples torturantes penitencias, como aquellas de aplicarle sanguijuelas a su concuspicente y esquelètico cuerpo; ese cuerpo al cual no concedió quizás la caricia con que el placer del pecado nefando le atormentaba. Gógol moriría arrepintièndose y renegando de la obra por èl escrita, obra que habría de influenciar al mismo Dostoievsky, quien afirmaría que todos los escritores rusos despuès de Gógol, habían surgido del cuento que este escribiera, titulado El capote.

Quizás todos los que allí pululaban, habían en realidad escapado de los cuentos de Gógol!, pues sólo cuentos eran todos!, en puro cuento de almas muertas como la suya, se habían convertido. Puro cuento de esperpentos eran, garabatos garabateando su variopinto pasado, escapandose como sobrevivientes de capitulos inconclusos del cuento de sus vidas.