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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Be careful, it’s my heart Un homenaje a Bola de Nieve Por: Diego Arroyo Gil TOMADO DE: EL NACIONAL DE CARACAS, VENEZUELA.

EL NACIONAL - Sábado 29 de Octubre de 2011 Papel Literario/2
 

Papel Literario

Be careful, it’s my heart Un homenaje a Bola de Nieve
Por: Diego Arroyo Gil
Rafael Alberti lo llamaba "el García Lorca negro" y Neruda, que aunque era antipático tenía mucho acierto, llegó a decir que Ignacio era quien más le recordaba a Lorca tal como era por dentro



DIEGO ARROYO GIL


Tenían razón los caracoles de Mamaquina, que era una vieja que tenía el oído hecho para escuchar la risa de los santos". Así me decía Rita, una ancianita extraordinaria que conocí hace años en La Habana gracias a un allegado de mi padre que se comprometió con él a servirme de iniciador durante una vacación en la capital cubana. Como vi que era tan amiguero, se me ocurrió preguntarle una mañana si conocía a alguien que hubiese conocido a su vez a Bola de Nieve y, para mi sorpresa, dijo que sí. Mi interés por la música de Ignacio Jacinto Villa lo entusiasmó tanto, que me prometió que iríamos ese mismo mediodía a encontrarnos con Rita. "Le voy a pedir que nos prepare almuerzo". Estuvimos con ella alrededor de una hora y media. Todavía la oigo hablar y moverse con una soltura envidiable que ignoraba sus 90 años, una soltura de pájaro que vuela rozando las cosas erizándoles el ánima.

--Mamaquina era tía abuela de Bola --escucho en presente su voz cubana--, y te digo que tuvieron razón sus caracoles porque según me contó mi madre fueron ellos los que le indicaron que su sobrino tenía futuro de artista. Entonces convenció a quien tuvo que convencer de que siendo todavía niño lo metieran a estudiar música en una academia y así fue.

--¡No puede ser! --Yo te cuento lo que me contaron a mí y lo que viví yo misma en este cuerpo.

Tú cree lo que tú quieras. Yo he vivido creyendo y mírame que estoy entera. Mamá conoció muy bien a Mamaquina porque eran amigas en Guanabacoa, donde nació Bola lo mismo que Rita Montaner, la mejor mujer que ha tenido Cuba y por quien yo me llamo así aunque me bautizaron con otro nombre. Le decían "La Única" y con justicia de Dios porque lo era. Mamaquina se hizo eterna gracias a Bola de Nieve.

--¿Es verdad que él quería ser doctor en Filosofía y Letras? --Sí, él quería, pero una cosa es la vida que uno quiere y otra la que la propia vida quiere para uno, como tú sabes. De todas maneras yo creo que Bola sí fue doctor en Filosofía y de paso también en Letras. Rafael Alberti lo llamaba "el García Lorca negro" y Neruda, que aunque era antipático tenía mucho acierto, llegó a decir que Ignacio era quien más le recordaba a Lorca tal como era por dentro.

--¿Usted conoció a Alberti y a Neruda? --No, niño, esas cosas me las contó Bola aquí en La Habana. Y me dijo: "A mí me luce que es muy difícil que dos poetas se equivoquen".

Él hablaba con mucha emoción sobre lo que se comentaba de su persona. Tenía emoción para lo bueno y para lo malo. Bola quería a México como su segunda patria y me acuerdo que se ponía triste cuando recordaba que un periodista de allá había escrito que su debut era una amenaza. Hay gente muy comemierda. Ese viejo no tenía corazón sino una lata. Para nadie con corazón es una amenaza escuchar a Bola de Nieve, a menos que se tenga un corazón muy débil para la alegría o la tristeza. Tú sabes que todo lo que canta Ignacio tiene de esas dos cosas y hay almas que no soportan. Cuando uno está tarumba es muy peligroso oír a un hombre así. Aunque yo más bien le debo a Bola el haberme dado aguante para todos mis males...

--¡Que bueno está este congrí, mi sangre! --interrumpe el amigo de mi padre, que está extasiado con el manjar que Rita nos ha puesto para comer: moros con cristianos y masas de puerco.

--Esa era una comida preferida por Bola, ¿tú sabes? Y espérate que veas lo que te tengo de postre que te vas a caer de culo: ¡boniatillo con canela! --y volteándose hacia mí, continúa--: Te estaba contando de Guanabacoa, donde nació Rita La Única. Yo digo que ha sido la mejor mujer de Cuba porque no le bastó con ser ella sino que además fue la que descubrió a Ignacio y la que lo presentó al mundo como Bola de Nieve. Eso fue en los años treinta. Lo conoció aquí, en el Bar Biltmore del Hotel Sevilla.

Allí lo escuchó un día por causalidad, lo contrató como su pianista acompañante y se lo llevó a México en una gira. No era plan que Bola cantara pero una noche allá La Montaner no pudo actuar y él tuvo que hacerle el quite. Salió a la escena a pesar del susto. A la gente le entró la sirimbeca cuando lo escuchó diciendo "Vito Manué, tú no sabe inglé". A mí me gusta mucho esa canción porque él le dice a Vito Manué que no se puede enamorar porque no sabe "decí yé". Enamorarse es decir "yes", ¿tú estabas enterado? Si no estabas enterado pues entérate. "Con tanto inglé que tú sabía, Vito Manué, con tanto inglé, no sabe ahora decir yé. La mericana te buca, y tú le tiene que huí; no te enamore má nunca, Vito Manué, si nos sabe inglé".

--Ah, pero usted también canta.

--Bueno, niño, hago el esfuerzo. ¿Quién no canta en Cuba? En Cuba quien no canta está... --Rita enfatiza las primeras palabras de la frase y va hundiendo la voz en el silencio a medida que pronuncia las que siguen. En Cuba quien no canta... ¿tú me entiendes? La cosa con Bola es que dentro de su cantar tan alegre había como una tristeza. Él decía: "Fui y soy un ser tan triste, que no he necesitado estarlo jamás". ¡Era doctor en Filosofía, chico! --¿Siempre hablaba así? --Hablaba y cantaba siempre así. Le salía natural. Fíjate que a él le gustaba decir que tenía una voz de mango, que tenía voz de manguero, de vendedor de duraznos, de vendedor de ciruelos, y que entonces se había resignado a vender ciruelos en el escenario, sentado en el piano.

--¿En qué año lo conoció usted? --Ay, muchacho, pero qué pregunta. Yo conocí a Bola cuando los dinosaurios estaban todavía sobre la tierra, calcula. Lo conocí estando en la panza de mi madre. Cuando desde allá dentro le escuché la voz de fiñe negrito con la cabeza pelada supe que iba a nacer donde tenía que nacer.

-- Usted nació en Guanabacoa.

--Calle Nazareno, entre Luz y Pepe Antonio, para servirle.

Ignacio vivía en calle División, entre Luz y Maceo. Éramos vecinos y por eso fui su amiga, de él y de sus hermanas. Inés, su madre, tuvo trece hijos. Era una negra fértil, de cascos sueltos en el baile, criada por congos y carabalíes. Te imaginarás que tenía carácter. El padre de Inés era ñáñigo y capataz de muelles.

--¿Y el papá del Bola? --El papá de Ignacio se llamaba Domingo Villa, cocinero.

Él cocinaba en los cascos con que la madre bailaba, por así decirte. Por eso es que Bola era tan sabroso hablando y cantando. Y por eso también era tan gordo. Llegó a pesar cien kilos. Me contaba que cuando llegaba a cualquier ciudad de cualquier país, examinaban su corpulencia y su color y le preguntaban, inevitablemente: "Señor, ¿contra quién viene a boxear?" --Rita se carcajea.

¡Es que Bola comía con hambre! ¡Por algo Dios le puso esos dientes blancos! ¡Así como tocaba el piano, ¿tú lo has oído?, así también tocaba el piano de dientes que tenía, todos en fila, ni uno encaramillado! Así deben ser los dientes de Yemayá.

--Me hubiera gustado conocerlo.

--¿Pero cómo lo ibas a conocer si acabas de nacer, muchacho? --alarga la "a" a la manera cubana.

--Si se hubiera muerto más viejo a lo mejor hubiese llegado a conocerlo.

--No me hables de la muerte de Bola, te lo pido, que cuando me enteré se me puso el cuerpo como pan crudo. El día que Ignacio se murió el viento se llevó los algodones.

--El viento se llevó los algodones es un verso de García Lorca que está en el "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías", el torero.

--Ah, pero qué casualidad, para que tú veas-- Rita se hace la loca. Déjame buscarle a este el boniatillo que ya tiene la boca abierta --entra a la casa y regresa en breve con el dulce y con tres platos. Mientras sirve, retoma la conversa--: Entonces me dices que el versillo me lo robó García Lorca. Me estoy desayunando. Bola lo conoció en Madrid, pero fue un apretón de manos y nada más, aunque no es poco. Debe haberse alborotado el firmamento.

--¿Usted cree? --¡Pero claro niño, imagínate, dos dioses juntos! Eso no se puede aguantar --dice y pasa a comerse una buena porción de boniatillo. Lo degusta--: ¡Alabado sea el Señor, caballero! --se florea y prosigue--: Ahora, ven acá, hablando de todo, ¿a ti cuál canción te gusta de Bola? --Me han gustado todas, una tras otra. La última que me gustó fue "Be careful, it’s my heart".

--¡Ah, es que tú no eres como Vito Manué, tú sí sabe inglé! Pues te diré que a mí también me gustan todas, pero no sólo me gustan sino que además las saboreo --Rita se lanza a cantar--: "Amor, yo sé que quieres llevarte mi ilusión, amor, yo sé que puedes también llevarte mi alma, pero ay amor, si te llevas mi alma, llévate de mí también el dolor, lleva en ti todo mi desconsuelo y también mi canción de sufrir..." --el amigo de mi padre se entusiasma y aplaudimos. Y como esta pudiera cantarte "Vete de mí", "No quiero que me olvides", "Si me pudieras querer", "El Manisero" y hasta "La vie en rose", ¡porque así como tú habla inglé yo hablo francé! --nos destornillamos de la risa.

--Bola dio a conocer todas estas canciones al lado de Ernesto Lecuona, ¿no? --Así es. Al lado de Ernesto Lecuona, también orgullo de Guanabacoa y de Cuba y del Caribe que es lo mismo.

Tocaron juntos en el Teatro Principal de La Habana y luego recorrieron América, Europa, Rusia, China, Corea.

¡Lo único que les faltó fue la luna! Dicen que hay fotos de Bola con Mao pero yo no las he visto. Tú sabes que Ignacio era revolucionario, aunque un revolucionario muy particular: un revolucionario asmático, ¿tú has visto? Reinaldo Arenas decía que Bola de Nieve era "el calesero del Partido Comunista", pero eso no es verdad.

--¿Bola alguna vez le habló de Venezuela? --Tenía muchos amigos en Caracas y recuerdo que en Maracaibo... ¿Maracaibo es que es? En Maracaibo se abrazó en plena escena con Libertad Lamarque... --Rita guarda silencio. Se ha puesto pensativa. El amigo de mi padre me hace una seña. Luego ella dice--: Mira, a mí me están dando ganas de tomar agua de cayena, ¿tú quieres? --Sí, pero antes déjeme hacerle una última pregunta.

--La última, porque te das cuenta que ya me estoy poniendo triste.

--Prometido. Si pudiera decir en una frase cómo era Bola de Nieve, ¿qué diría? --Te diría lo que él decía de sí mismo: "Bola de Nieve, un negro en flor". Y ya está.


Nota Rita es un personaje ficticio, pero el viaje a La Habana sí ocurrió y los datos sobre Bola de Nieve suministrados aquí son verídicos. Los hallé en entrevistas o artículos de prensa de Darío Carmona, Mariana Gumá Montalvo, Deny Extremera y Dionisio Rodríguez. Además, me fueron de mucha ayuda conversaciones que mantuve con una amiga que conoció a Bola en Caracas, así como los datos que me suministró una vecina suya de Guanabacoa).

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