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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


martes, 6 de noviembre de 2012





GONZALO SALESKY
CINCO GUERREROS



Llegaremos a Brasilia en dos horas. Nos aprestamos para la gran batalla. Hace décadas que la opresión viene forjando nuestro deseo de luchar y de ser libres.
Ajusto mi cinturón y me preparo para el lanzamiento. Mis cuatro compañeros de cápsula están listos. Alfa 9810 tiene los ojos cerrados, quizá por los nervios, quizá por la emoción. Es su primer vuelo fuera del continente. El resto de nosotros tiene algo de experiencia, pero no más valentía.
Mi nombre es Beta 4791. Nací el día doce del primer mes de 2083 en la base europea Esperança, cerca del país que antes llamaban España. No tuve la suerte de conocer a mis padres. Tal vez ellos también estén viajando en alguna de las miles de naves que nuestro Líder ha enviado hacia el Imperio.
Allí, no nos esperan. No conocen nuestras nuevas armas. Ni siquiera saben de nosotros, encerrados en sus enormes burbujas, distraídos por sus pantallas, alienados por sus medios de comunicación… no imaginan que vamos a invadirlos.

*

En mi infancia escuché una hermosa leyenda. Relataba la cruzada de grandes hombres, que liberaron Eurasia de un oscuro tirano.
La comparto para animar a mis compañeros. Delta 0462 me asegura que la historia es cierta y que ocurrió hace unos doscientos años. ¡Doscientos años! ¿Será así? Ojalá recuerden esta gesta durante tanto tiempo.
Por ahora, no sé nada de Gama ni de Omega. Ni sus números de serie, ni su edad... Pero en sus rostros veo el mismo maltrato que hemos sufrido como pueblo.
Pese a todo, pudimos adaptarnos. Siempre lo hicimos. Estamos decididos a ser libres. Acabo de cumplir dieciocho años y nunca pude decir lo que sentía. Me acostumbré a hablar en voz baja, a no mirar a los ojos, a callar, a no pensar distinto.
Con Alfa fuimos compañeros de escuela-cárcel. Doce años completos levantándonos de noche, picando roca, limpiando el excremento de nuestros dictadores de América del Sur. Setecientos metros bajo la superficie, casi sin luz ni agua, con poco aire…
La esclavitud ha moldeado y templado nuestro espíritu. Así, aprendimos a compartirlo todo. No lo que sobraba, lo que faltaba y apenas alcanzaba.
Día tras día, creció en nosotros el sueño de libertad.

*

Pasan los minutos y siento que mi traje me ajusta bastante. Acostumbrado a la escasez, llevo pocas provisiones. Sólo guardo dentro de mi ropa una foto-móvil de mi futura esposa, que una y otra vez me saluda y alienta. Eso me hace más fuerte y me asegura que esta guerra… esta guerra valdrá la pena.
Seguimos volando, cada vez más rápido, en una de las naves que la Resistencia ha lanzado rumbo a la capital del Imperio Suramericano. Aquí, como en las otras, hay cinco guerreros dispuestos a todo, uno de cada raza europea. Kilómetros y kilómetros de orgullo y valor me rodean.
En este momento, en mi pantalla-facial aparece la imagen de nuestro Líder, que nos repite, con voz serena pero firme:
VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES...
VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES...
VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES...
Con la tranquilidad del que es capaz de dar la vida por lo que ama, me recuesto sobre la ventana que muestra las estrellas y trato de descansar un poco.

*

Sólo faltan cuarenta segundos para llegar. Me siento feliz. Veo a través de mi casco que la batalla final ha comenzado. Y estoy seguro… la victoria será nuestra.
¡Viva la Gran Eurasia! ¡Viva!




Cinco guerreros - Finalista del II Premio de Relato
“Taller de Escritores” (Barcelona, España)







Gonzalo Salesky nació en Córdoba, Argentina, en 1978. Ha publicado tres libros, titulados 2011 (poemas y cuentos, publicado en el año 2009), Presagio de luz (poemas, en 2010) y Ataraxia (poemas y cuentos, en 2011). Obtuvo distinciones en certámenes literarios de España, México, Venezuela, Estados Unidos y Argentina. Sus libros pueden descargarse gratuitamente desde http://gonzalosalesky.blogspot.com.
 











domingo, 4 de noviembre de 2012

Guillermo Arango: relatos, tradiciones y memorias

 
GUILLERMO ARANGO Arnaldo A. SImon / El Nuevo Herald
Imagen 1 de 3

BELKIS CUZA MALÉ

ESPECIAL / EL NUEVO HERALD

Tengo la impresión que ser de Cienfuegos es algo muy especial.  Al menos todos los que he conocido que nacieron allí hablan de esa ciudad cubana con el mismo entusiasmo que si se tratase de Paris. ¿Por qué? ¿La influencia francesa?  No sé bien, pero Cienfuegos, de seguro, debe su patronímico a circunstancias reales.       
Pero de cienfuegos en particular quiero hablar hoy con un escritor nacido en esa tierra, un poeta radicado hace años en Ohio, y que se ha propuesto contarnos las leyendas y memorias de su “patria chiquita”. Me refiero a Guillermo Arango (Cienfuegos, Cuba, 1939), quien acaba de publicar un libro imprescindible para conocer de primera mano los secretos y vaivenes de la ciudad con nombre luminoso y terrible. El año de la pera, publicado por Ediciones Universal de Miami, satisface la curiosidad de sus lectores y nos adentra en esa tierra tan hermosa como lejana para los que ya no la habitan.
A Guillermo Arango (Cienfuegos, Cuba, 1939) lo conozco desde hace años, y si tuviera que definirlo en términos literarios diría que es un escritor perseverante, que sabe lo que quiere y que no desmaya en su labor. El año pasado Ediciones Universal de Miami publicó, por ejemplo, su libro de cuentosGatuperio. “No soy un escritor de domingo”, me dice para que sepamos lo que ya nadie duda, pues en la última década ha publicado varios libros: poesía, cuentos, y ahora estas espléndidas memorias de su querida Cienfuegos.
“Alguien ha dicho que ser cubano es un orgullo pero ser cienfueguero es un privilegio”, aclara. “Creo que así nos sentimos todos los conterráneos, como si hubiéramos sido acuñados con un sello especial. Creo que hay como un gusanillo que llevamos dentro, me refiero especialmente a los que escribimos, una especie de “sortilegio” que nos prende a esa tierra”.
A un escritor como Guillermo Arango, con una obra que crece cada día, se le puede preguntar por su género favorito, y cuál de sus libros prefiere.
Son cinco los libros de poesía y dos en prosa pero en realidad no tengo un género preferido. Para mí la poesía es inmediata, es dardo; la prosa es algo más reposado, aunque puede ser tan intensa como la poesía. Mi libro preferido ha sido siempre el que estoy escribiendo.
¿Fue siempre una vocación o la necesidad de ganarse vida en este país lo que le llevó a dar clases?
Fue siempre una vocación, indudablemente, y con todo el bagaje universitario que tenía fue lo más práctico que pude haber hecho. Comencé enseñando en colleges pero cambié pronto a trabajar en planteles de Segunda Enseñanza. Fue una decisión práctica ya que el salario era infinitamente mejor y yo tenía una familia que mantener. . Fue una experiencia muy positiva. No obstante, después de mi jubilación he vuelto a enseñar en la universidad.
¿Qué estudiaste en Cuba, cómo fue tu formación? ¿Cuándo y en qué circunstancias saliste de Cuba?
Siempre he sido parcial a las Letras, las Humanidades. En Cuba tuve la experiencia de la Universidad Nacional, La Universidad de Las Villas, y la de Villanueva. Ya en los Estados Unidos, pensé que era una soberana tontería repetir lo que había hecho en Cuba y obtuve un MFA, con especialización en “creación literaria”, algo nuevo, que no existía en nuestro currículo, y que entraba de lleno en lo que quería hacer: escribir. El escribir un libro sobre Cienfuegos fue algo que se caía de la mata, como el que dice. Siempre la he tenido como una ciudad mágica, insondable, llena de poesía, no obstante ser, tal vez, la ciudad más “joven” de la isla ya que fue fundada en 1819.
De cómo salí de Cuba llevaría tiempo explicarlo y tal vez haya aquí un libro en “remojo”. Digamos que fueron circunstancias especiales. Recuerda que aunque nací en Cuba, soy hijo de españoles y España ha sido una segunda patria: he vivido y he estudiado en la península. Creo que mi formación es más peninsular que insular. El lector de seguro querrá saber, como yo, por qué Ohio y si considera a Columbus su segunda ciudad, después de Cienfuegos, claro.
¿De dónde sacaste todos esos temas que forman tu libro de tradiciones, relatos y memorias de Cienfuegos?
Algunas pocas leyendas fueron recogidas en un libro escrito hace unos cien años y que tuvo una reimpresión por los años 50, pero con un lenguaje decimonónico. Yo adapté algunas “tradiciones” e incluí otras que hasta ahora no se habían sido recogidas. Los “relatos” son, por igual, parte del patrimonio citadino. Algunos mejores conocidos que otros: recuerda que vengo de una familia con un pie en la isla y otro en la península, y siempre con algo que contar. En muchas ocasiones tenía tan sólo la simple anécdota pero tuve que investigar para enmarcarla situándola en su contexto histórico social. En las “memorias” la experiencia personal es lo que las dicta.
¿Cuánto de verdad o ficción hay en El año de la pera?
Hay un poco de todo aunque lo “histórico” no se puede alterar, las “circunstancias” sí. Como digo en el libro, no creo que las falsas memorias existan. Todo es la llaneza que en cada situación tengamos en esa recalcitrante vaguedad que hemos llamado “certeza”.
¿Cómo se ha desenvuelto tu vida de escritor y teatrista?
No soy escritor de “fin de semana”: siempre lo he tratado de hacer de a diario. Hago y publico lo que puedo. Tengo un cuento escrito sobre esa situación: un poeta al que no se le ha prestado mucha atención en vida, que en sus últimas horas, todavía, sigue escribiendo no importa qué. Sobre el teatro, bueno, eso es otra cosa que realmente llevo en la sangre. Yo empecé con el teatro. Tanto en Cuba como en España trabajé en el escenario y entre bastidores. Aquí en Estados Unidos he hecho teatro en Chicago con títeres, y en Columbus con grupos aficionados. Como sabes, me han dado un premio internacional por una obra que todavía no ha tenido “la prueba de fuego” de las tablas; tal vez algún día un teatrista se interese en montarla. Tengo escritas varias piezas y adaptaciones que tal vez vean la letra impresa en un futuro cercano.
¿Qué escribes en la actualidad?
Actualmente estoy trabajando en un libro de relatos y preparando un libro de poemas. Tengo en proyecto hacerle un homenaje personal a la poeta cienfueguera Mercedes Matamoros, aunque todavía la Musa no me ha ayudado mucho en esto. • 
Guillermo Arango presentará en la Feria del Libro del Libro de Miami ‘El año de la pera’, el domingo 11 de noviembre a las 530 p.m. en el Salón 2106 del Miami Dade College.

martes, 23 de octubre de 2012


                    EL AUTOR ROBERTO FERNÁNDEZ-RIZO

 

23 octubre 2012

El Valle de Nipe (III)



El Valle de Nipe (III)
Tierra de perdigones

El siglo XIX, los asentamientos más importantes y el comienzo del desarrollo

En el libro “Caminos de la isla de Cuba” de Esteban Pichardo, publicado en 1865, se describe como Camino General la vía principal que va desde Mantua, al occidente de la isla, hasta Baracoa, su extremo oriental. En su itinerario, que va de la primera villa fundada hasta Guantánamo, de esta a Cuba, luego a Palma Soriano, Jiguaní, Bayamo y Las Tunas, por ese orden, el pueblo de San Isidoro de Holguín aún no estaba ubicado dentro del Camino General concebido por las autoridades coloniales. Indicación de la poca importancia económica de la zona del norte oriental que rodeaba a la bahía de Nipe. Gibara, pueblo más importante de la zona, inclusive con mayor población que Holguín durante todo el XIX, había desarrollado su comercio a través del mar.  Mayarí, partido pedáneo de Cuba, pasó en 1860 a formar parte de la jurisdicción de Holguín. Esto aumentaba el territorio holguinero más no su importancia económica. No fue hasta finales del siglo XIX, cuando el gran capital industrial norteamericano comenzó a asentarse en la zona, que el fértil valle adquirió relevancia.  Primero fue la industria minera y luego le siguió la agricultura.  Entre minas, centrales azucareros, vegas de tabaco y grandes extensiones de plátano, surgieron gran cantidad de pueblos alrededor de la bahía de Nipe y entre las faldas de las sierras de Nipe y Cristal.



San Isidoro de Holguín



Francisco García Holguín, conquistador español que tomó parte en la fundación de la villa y el Cabildo de Bayamo en 1514, donde llegó a ser Alcalde Ordinario, es recompensado con una Encomienda en el territorio norte de esa villa. Partió a México en 1520 a las órdenes de Hernán Cortés y se convirtió en Alcalde Ordinario de su capital en 1533. Regresó a Cuba en 1535, recuperó sus tierras y comenzó a mercedarlas en hatos y corrales. El 4 de abril de 1545 fundó el hato de San Isidoro de García Holguín. Mismo lugar donde se originó, en igual fecha pero de 1720, el Pueblo de San Isidoro, convertido, en enero de 1752, en Ciudad y nueva jurisdicción del departamento oriental.
  
El crecimiento de la población y la redistribución de las tierras por herencia familiar contribuyeron a la desarticulación de los hatos primitivos en fincas, estancias y sitios de labor. El ganado y el tabaco siguieron constituyendo la base de su producción mercantil. De las incipientes producciones de azúcar en pequeños trapiches familiares del siglo XVIII se pasó, a comienzos del siglo XIX, a la producción de azúcar de caña con fines mercantiles.   En 1804 se crean las primeras capitanías pedáneas: Maniabón, Auras, Fray Benito y Bariay.

La ley de desestanco del tabaco de 1817 y la del libre comercio de 1818, en sinergia con las Reales Cédulas referidas al fomento de la población blanca de 1818 y la de entrega de tierras baldías y de realengos de 1819, hicieron posible un poblamiento extranjero a partir de esa década. Según los Anales de la Isla de Cuba(6), la población del distrito civil de Holguín se incrementó en casi un ochenta por ciento entre 1855 y 1861. De treinta y cuatro mil pasó a cincuenta y tres mil en sólo seis años. En ese impresionante incremento, dado el lento crecimiento poblacional de la zona, la mayor proporción fue de españoles, principalmente canarios, que  finalmente se constituyeron en la base del campesinado de toda la zona(7).
La Periquera. Sede del gobierno colonial. Hoy Museo Provincial

Entre 1820 y 1840, norteamericanos e ingleses que provenían de las Bahamas comenzaron a fundar pequeños ingenios azucareros en los partidos pedáneos de Bariay y Gibara. Los pequeños hacendados anglos fueron los primeros de la zona en exportar azúcar y colocarla en el mercado mundial. Entre ellos, Samuel Chapman, William Chapman, Santiago Patterson y Samuel Clark, aparecen registrados entre los propietarios con mayor cantidad de esclavos en Holguín. Fueron además los primeros en incorporar la máquina de vapor en toda la zona norte del departamento oriental. No por ello la industria azucarera dejaba de ser esencialmente rudimentaria en toda la región. Fue a finales de la década de 1850, fecha en que comenzó el despegue, cuando lo que primeramente fue un trapiche se convirtió en un ingenio para llegar a convertirse, a finales del siglo XIX, en uno de los centrales más grandes y modernos de toda Cuba: el Santa Lucía.

Para 1863 ya existían en la jurisdicción 76 ingenios azucareros, 753 vegas de tabaco y cientos de fincas rústicas atendidas por esclavos. La producción de tabaco, su renglón más importante, ocupaba el cuarto lugar entre los distritos civiles de la isla. Producía cera, miel de abeja, café, azúcar, miel de caña y aguardiente(8).
  




San Gregorio de Mayarí



En el año 1757, en una zona conocida como El Cocal, varios indios construyeron sus ranchos y bohíos alrededor de una ermita que levantó el dueño del lugar bajo la advocación de San Gregorio Nacianceno, de ahí su nombre inicial de San Gregorio de Mayarí. En 1777, el lugar fue declarado oratorio público, por el obispo diocesano, al contar con libros de bautismo, defunciones, matrimonios y contabilidad. Para ese momento era capitanía pedánea de la jurisdicción de Cuba (Santiago de). En 1786 fue elevada a categoría de parroquia y para 1827, casi medio siglo más tarde, además de la rústica ermita, se levantaban 112 viviendas para uso de una población de 667 personas.

San Gregorio de Mayarí. Siglo XIX
Fue nombrado como Ayuntamiento en 1878 y constituido en municipio un año más tarde. Dentro de su territorio surgiría, treinta años después de ser nombrado cabecera municipal, el poblado de Cueto.




Gibara



Su nombre proviene del vocablo aborigen Jibá. En sus alrededores ocurrió el primer encuentro entre los europeos recién llegados al Nuevo Mundo, comandados por Cristóbal Colón, y los aborígenes isleños, pertenecientes a uno de los más grandes asentamientos taínos de la zona oriental, el cacicazgo de Baní. Fue allí donde los conquistadores vieron por primera vez la planta de tabaco y el uso que le daban los indios.
El lugar se fue poblando muy lentamente durante los próximos tres siglos. Las leyendas del uso de la bahía como guarida de piratas y contrabandistas tal vez contribuyó al lento asentamiento que tuvo la zona.
En 1804 el lugar pasó a formar parte de la recién fundada capitanía de Auras y el 16 de enero de 1817, año en que se colocó la primera piedra de la fortificación ordenada a construir por el cabildo de Holguín desde 1773, es reconocido como el día de su fundación.

Gibara

Ya en 1822, en el pequeño asentamiento de algo más de veinte casas que se fue conformando a la entrada de la bahía, se construye un puerto. La bahía es considerada, según la historia oral marinera, la de más fácil acceso de toda la costa norte oriental. Este hecho le imprime a Gibara un desarrollo de tal magnitud que, en 1862 y con menos de dos mil vecinos, es considerado uno de los sitios mejor fortificados de la isla.
En 1868, después de comenzar la Guerra de los Diez Años, muchos habitantes de las zonas próximas se fueron a vivir a la ciudad. La zona oriental, especialmente su parte norte, fue el lugar donde se escenificó con mayor afán el inicio de la guerra . La historiografía cubana recoge, con abundantes testimonios, los desmanes cometidos por el incipiente ejército cubano alrededor de los pequeños asentamientos y pueblos donde ocurrían las batallas y enfrentamientos entre ambas fuerzas militares, durante y después de las mismas. Gibara, con una defensa inusual para un poblado de su tamaño, se convirtió en sitio seguro para las familias que salían huyendo de la violencia.



Banes



El territorio de Banes perteneció a la jurisdicción de la villa de Bayamo desde 1513 hasta 1752, año de fundación del ayuntamiento de Holguín y al cual Banes perteneció como parte de la capitanía pedánea de Bariay. A partir de 1823 perteneció a Gibara.
En 1882 el lugar comenzó a poblarse, pero el florecimiento comenzó en 1887 con la llegada de los hermanos Dumois, Hipólito y Alfredo, procedentes de Saint Domingue; junto a los también fundadores Juan Cárdenas, Octavio Silva y Delfín Pupo.

Banes. United Fruit Company. La chispita era una carro de rieles para recorrer las plantaciones azucareras. Foto: Col. William Navarrete.

La familia Dumois, productora y exportadora de plátano en la zona de Baracoa desde antes de la llegada de la United Fruit Company a la región, en la búsqueda de terrenos para aumentar su producción compran, en 1887, una hacienda llamada Banes. Fundan, en esas tierras, la compañía Banes Fruit Company. Entre sus propiedades y las de otros campesinos de la zona, con los cuales los Dumois firmaron contratos, manejaban unas 8 mil hectáreas para la producción de la fruta tropical, que por entonces hacía furor en el mercado norteamericano.
La producción de la compañía, en el año 1895, alcanzó más de dos millones de racimos de bananos con destino al mercado norteamericano.
Fue el comienzo del desarrollo que alcanzó la zona de Nipe en la primera mitad del siglo XX.
  Al comenzar la Guerra del 95 los Dumois viajan a Nueva York, donde poseían intereses comerciales y financieros, y se establecen mientras dura el conflicto armado. Hay indicios de conversaciones y pactos entre los jefes del Ejército Libertador y los hermanos Dumois. Los mambises, enfrascados en la guerra contra España por la liberación de Cuba, destruyen gran parte del complejo económico de la zona de Nipe.
En febrero de 1898 explota el acorazado Maine en el puerto de La Habana, dando comienzo a una "nueva guerra": American-Spanish War o Guerra Hispano Americana. Así se ha empeñado en reconocer la historiografía un conflicto armado entre dos fuerzas militares que, por la rápida, solícita y forzada aceptación a la solicitud de ayuda de una de las partes, terminó convirtiéndose en un enfrentamiento con tres jugadores.