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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


sábado, 18 de agosto de 2012

     

Tres (3)


Era lo irrealizable,
una batalla ganada en
el espacio vacío.

Así perduró todo un
fondo de alfabeto fabulado…
girando a la sombra,
ausentando a la nada,
escuchando
viendo
saboreando…

Simplemente
lo que las entrañas
querían.

Descubriendo la rotación

Era dueño del destino en
esta fugaz eternidad
contra el viento.

El que escribe.
Cómo no recordar
estos recuerdos:

Los ojos cerrados,
la noche,
la respiración del momento
y la luna resplandeciente.

Todo…
bajo el almendro,
sentado.

Uno, manejando el mundo,
mientras ondeaba el viento hacia atrás
todas las centelleantes estrellas.

Ser viviente

Tiende la hormiga su paso
y a sus pies me identifico.

Para sentirme hombre
sólo tengo que aplastarla.

Francisco Carrillo
Ser difunto y
escribir la existencia:

Lapsus calami
lapsus linguae
lapsus memoriae.

Rebuzna el hombre.

Bajo sus zapatos…
se halla un poeta.

Distancia y luz


Llegar o ser elegido de
entre legiones.

Ser semilla heliocéntrica.

Venir al mundo,
único.

Nacer…
crecer…
reproducir…
morir…
Es la historia carnal.

Vivir
contra la imperfección.

Sobrepasar la vida
tal cual entramos.

Y saber
que hay milagros de
vida desperdiciada,
dentro de otro milagro
de vida que continua.

¡Callar, callar…!

No digo más.

Núcleo de hueso


Este es mi infierno seguro.

Mi desagradable culpa,
mi soledad.

Mi venerada
y apasionante soledad …
la más leal al
pensamiento irresoluto.

Constelación


Esta alma está hecha de papel…
y este cuerpo de una noche austral… 

Miro por la ventana,
como otro cualquiera. 
 

lunes, 13 de agosto de 2012


Project Zu Logo 


 
Alliance Francaise y Project Zu los invitan a Noches Literarias
con
Carlos Verdecia

Jueves, 16 de agosto, 7pm a 9pm

Alliance Francaise
618 Southwest 8th Street 
 Miami, FL 33130

Alliance Francaise 



Carlos Verdecia 



Carlos Verdecia ha sido director de varias publicaciones noticiosas durante más de dos décadas. Su más reciente logro periodístico fue dirigir el periódico Tiempos del Mundo, semanario en español de News World Communications, Inc., el complejo de prensa que también es dueño de The Washington Times y la agencia cablegráfica United Press International. Tiempos del Mundo, que se editaba en Washington, DC, cerró sus operaciones en junio de 2007, después de ganar, en su último año, importantes premios nacionales en contenido noticioso, diseño y cobertura financiera.

Antes de incorporarse a Tiempos del Mundo en 2005, Verdecia dirigió durante seis años la revista Hispanic, la publicación mensual en inglés fundada en 1987 con la mayor circulación para hispanos en Estados Unidos (300,000 ejemplares). Anteriormente, lanzó en 1996 y dirigió hasta 1999 la revista Newsweek en Español, la edición para América Latina del prestigioso semanario noticioso estadounidense.
En 1988, Verdecia fue el primer director (hasta 1994) de El Nuevo Herald, el periódico en español que publica The Miami Herald en la Florida. Anteriormente, fue miembro de la Junta Editorial de la edición del diario en inglés, donde escribía editoriales y una columna semanal sobre temas hispanos e internacionales para las páginas de opinión. Su carrera de 13 años de periodismo en dos idiomas en el Herald, iniciada a principios de 1981, incluyó etapas en la dirección del suplemento Neighbors y en las posiciones de reportero, escritor de crónicas, editor de mesa y director de deportes.

Verdecia nació en La Habana, Cuba, y estudió en Tennessee y la Florida, donde cursó estudios de Literatura Española en la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Durante cinco años enseñó en la Escuela de Periodismo de FIU en ambos idiomas y ha dictado conferencias en la Universidad de Miami y la Universidad Estatal de Ohio. Es miembro de la la Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos.

En 1988 Verdecia fue premiado con la Medalla de Honor George Washington en Comunicaciones Públicas que otorga Freedoms Foundation de Valley Forge. También ha ganado premios por columnas de opinión en 1989-90, 1991-92 y 1992-93 de los Premios de Prensa Escrita de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas. Su nombre ocupó un lugar entre los 50 Mejores Periodistas Hispanos de Estados Unidos en 2001, 2002 y 2007.
Su primer libro- "Conversación con Heberto Padilla"- basado en una larga entrevista con el poeta contemporáneo más importante de Cuba, se publicó en 1991. Y en 1995, Verdecia publicó su propio libro de poemas, "La escalera de incendios". Están en proceso de publicación una novela, un tomo de cuentos y sus memorias.

Actualmente Verdecia escribe una columna como experto en Política y Sociedad para el sitio Web en español de la organización AARP. También escribe comentarios en ambos idiomas para revistas y periódicos de Estados Unidos sobre política internacional, jazz, periodismo y cultura.

viernes, 10 de agosto de 2012

Gracias a la amiga Blanca Navarro, de Miami, por publicar en su muro de Facebook este artículo mío sobre mi querida ciudad de Fort Worth. Recuerdo que entonces ella me escribió interesada en lo que yo decía en este artículo.
Sigue en pie la invitación (cubanos o no): Alguien quiere mudarse para Fort Worth?
 
LA CASA AZUL Y LOS CUBANOS DE FORT WORTH
 

Por Belkis Cuza Male. Publicado el miércoles, 28 de junio de 2000 en El Nuevo Herald

Apesar de no se
r tan famosa como Dallas, su vecina inmediata, la ciudad de Fort Worth es un tesoro, no sólo de Texas, sino de este país. Y son muchos ya, empezando por las grandes corporaciones, que lo están descubriendo. Cuando llegué aquí hace casi cinco años, el panorama era más que prometedor: en pleno centro había cinco formidables museos, un jardín botánico de primera, un zoológico, y un downtown que se podía recorrer a pie noche y día y disfrutar.

Este oeste turístico, menos real que sus ventajas de ciudad de vacas y caballos, es apetecible por todo, pero especialmente para nosotros los hispanos, por tener ya una comunidad asentada, muy laboriosa, con sus barrios propios y gran espíritu de invertir en ellos. A pesar de la pobreza de los nuevos inmigrantes --los que no dejan incesantemente de llegar--, Fort Worth se ha ido poco a poco convirtiendo en la meca de muchos latinoamericanos, ya no tan sólo de mexicanos, sino de salvadoreños, hondureños y guatemaltecos, y más recientemente de cubanos.

Sí, los cubanos están llegando a Fort Worth y no de paso. Muchos han sido reubicados acá luego de ganar en Cuba la famosa lotería de las visas, y otros, como refugiados políticos, o apadrinados por las iglesias. En principio, llegan sin saber bien adónde van, felices de encontrar un clima relativamente parecido al cubano, con gente alrededor que también habla su idioma y con la posiblidad de trabajar en cualquier cosa y ganar un poco más que el salario mínimo, como ocurre aquí. Hace mucho que le he venido dando vueltas en mi cabeza a la posibilidad de crear en esta ciudad una extensa comunidad cubana que acoja a los recién salidos de Cuba y a todo el que aspire a convertirse sin dilación en propietario de su vivienda, tener un trabajo bien retribuido y de paso disfrutar de todas las ventajas de una ciudad pequeña, próspera, con una floreciente cultura que se permite el lujo de ampliar y construir un superestilizado museo de arte moderno a un costo de millones de dólares. Y esta idea, de invitar a los cubanos a residir en Fort Worth ha ido de algún modo prendiendo entre mis amistades dispersas en todo el país, y en las gentes más disímiles. De modo que no me he cansado de promover a Fort Worth entre los que quieran establecerse en un sitio lleno de ventajas para nosotros los cubanos. En primer lugar, porque la comunidad mexicana, que es la que prevalece aquí, es la más acogedora de cuantas he conocido en mi vida.

De modo que con ese espíritu, en 1996 fundé La Casa Azul, una institución cultural benéfica que, con la ayuda de muchos mexicanos logró realizar distintas actividades, entre las que se destacaron la entrega de juguetes a los niños menos afortunados, un concurso de dibujo infantil, así como la entrega de ropa de invierno y comida. A la par de estas actividades, se comenzó a publicar La Casa Azul, un tabloide de carácter orientador sobre las corrientes alternativas de salud y vida espiritual. Este domingo pasado, La Casa Azul ha dejado inaugurada una nueva etapa de su vida y se ha transformado en La Casa Azul: Centro Cultural Cubano / Latinoamericano. El domingo, durante la inauguración, celebramos un primer encuentro con los cubanos de Fort Worth, en el Wesley Center, de la United Community Centers, quienes tan gentilmente nos proporcionaron el local. La convocatoria decía que era una ``actividad de traje'', que en lenguaje popular cubano quería decir ``traje esto, traje lo otro''. Cada familia debería llevar un plato típico de comida cubana.

De paso, la idea es crear un centro cultural de primera, que acoja lo mejor y que también auspicie a los nuevos artistas. El centro aspira también a trabajar directamente con la comunidad hispana y que La Casa Azul sea verdaderamente la casa de todos. Hace un año, un matrimonio de empresarios mexicanos nos donaron un terreno, y nuestra próxima meta deberá ser la construcción de una casa estilo cubano, muy cerca del distrito cultural. ¿No es maravilloso? Bueno, sólo faltan los fondos.

Los cubanos que ya están haciendo nido aquí están dispuestos a trabajar por mantener sus raíces y convertir La Casa Azul en un pedazo de la isla. De regreso a casa, oí de boca de Paula, de sólo 10 años, el mejor elogio que puede recibir una persona tan soñadora como yo: ``Abuela, me pareció que durante cuatro horas había estado de nuevo en Cuba''. Me basta. ¿Quiere alguien mudarse para Fort Worth?
 
 

jueves, 2 de agosto de 2012


La poeta cubana Belkis Cuza Malé escribió para la sección Estaciones, de El Fogonero, una viñeta sobre Puerta de Golpe, el pueblo donde nació, en 1932, Heberto Padilla, el autor de Fuera del juego (1968). Le doy las gracias a Belkis por esta colaboración, que hizo en tiempo récord, apenas unas horas después de que fuera encontrada la imagen en el ciberespacio. 
Aprovecho la ocasión para invitar a todos los creadores cubanos que lo deseen, a escribir un texto sobre la estación de su pueblo para publicarlo en El Fogonero. Nuestra única intención es que, al menos en este espacio, los viajeros de la isla, estén donde estén, puedan esperar un tren que los lleve de regreso a su lugar en el mundo.
CV

http://2.bp.blogspot.com/-x3XauHhbJao/UBk1j8jFyHI/AAAAAAAAEI8/EHpvVzWLQZA/s1600/44872849.jpg
PUERTA DE GOLPE
No, nunca he estado en Puerta de Golpe.  Cerca sí, hace siglos, cuando fui a dar una lectura de poemas en Pinar del Río. Una de esas pocas veces, a finales de los años 60, en que me invitaron a participar junto a otros en una velada literaria organizada por el Consejo Nacional de Cultura en la provincia.
Pasamos cerca, no en ese tren que hoy le sobrevive, y en la proximidad del paisaje supe dónde se escondía Puerta de Golpe, como si de verdad hubieran cerrado la puerta tras ella. Siempre pensé que ése era un nombre muy poético y que merecía un destino en la literatura cubana.  
Heberto Padilla, el autor de Fuera del juego, había nacido allí, pero nunca le oí hablar en detalle sobre su pueblito.  Sí recuerdo que su tío "Mambí" Lorenzo, hermano de su madre, tuvo allí una tienda de víveres, pues Puerta de Golpe fue hogar no sólo de varios Padilla, sino de otros parientes maternos. 
Como regresaba tan sólo a pasar las vacaciones escolares  (pues se habían mudado para Consolación del Sur, donde el padre, Francisco Padilla, era juez), Puerta de Golpe pareció sepultarse en la memoria del poeta, aunque reaparezca en su poesía como un lugar sin nombre, acompañado de los pregones de los narigoneros, o de los parrales que el terco abuelo insistía en cosechar. 
Hace poco vi en internet una foto que hace honor al misterio: una hermosa palma real, esbelta y altísima, sobre la que se ha clavado un cartel con el nombre de Puerta de Golpe, para dar la bienvenida a todo viajero que de seguro, me gusta pensar, va buscando al poeta que escribió –y vivió–  " la infancia de Willkiam Blake".
Si no me equivoco creo que hace años se creó en el pueblito una biblioteca independiente con el nombre de Heberto Padilla. ¿Cuántos sabrán que su habitante más famoso es un nombre prohibido en la Isla?  ¿Soñó alguna vez ese tren que une al pueblo con el resto del mundo, con tenerlo entre sus pasajeros?
La estación recuerda más bien no a una aldea (que es como imaginé siempre a Puerta de Golpe), sino a una ciudad mayor, viajera incansable ella misma. En Cuba, las estaciones de trenes tienen un denominador común, además de ser casi fantasmales, se han instalado en el paisaje para hacer eterno el aroma de otros tiempos con cada tren que se detiene en el andén.
Su sola presencia nos recuerda que junto a ellas existió alguna vez un pueblo, un caserío, gentes que subían y bajaban del tren entre el humo de lo eterno. Hay misterio sin duda en el nombre de Puerta de Golpe. Por mi parte, pienso en una antología personal de los poemas de Heberto.   
Quizás en un futuro no lejano la estación de Puerta de Golpe reciba un día a los que vienen buscando las raíces del poeta, o la ceiba bajo la cual estaba enterrado el daño como dice su poema "Dones", o la casa donde Micha, la madre, cantaba también unos improvisados versos mientras en lo alto se mecía la luna entre los pinares.
La estación ha sobrevivido al poeta. El tren va y viene como un río. Puerta de Golpe sobrevive también a su misterio.
BELKIS CUZA MALÉ (Guantánamo, 1942)