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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


viernes, 10 de agosto de 2012

Gracias a la amiga Blanca Navarro, de Miami, por publicar en su muro de Facebook este artículo mío sobre mi querida ciudad de Fort Worth. Recuerdo que entonces ella me escribió interesada en lo que yo decía en este artículo.
Sigue en pie la invitación (cubanos o no): Alguien quiere mudarse para Fort Worth?
 
LA CASA AZUL Y LOS CUBANOS DE FORT WORTH
 

Por Belkis Cuza Male. Publicado el miércoles, 28 de junio de 2000 en El Nuevo Herald

Apesar de no se
r tan famosa como Dallas, su vecina inmediata, la ciudad de Fort Worth es un tesoro, no sólo de Texas, sino de este país. Y son muchos ya, empezando por las grandes corporaciones, que lo están descubriendo. Cuando llegué aquí hace casi cinco años, el panorama era más que prometedor: en pleno centro había cinco formidables museos, un jardín botánico de primera, un zoológico, y un downtown que se podía recorrer a pie noche y día y disfrutar.

Este oeste turístico, menos real que sus ventajas de ciudad de vacas y caballos, es apetecible por todo, pero especialmente para nosotros los hispanos, por tener ya una comunidad asentada, muy laboriosa, con sus barrios propios y gran espíritu de invertir en ellos. A pesar de la pobreza de los nuevos inmigrantes --los que no dejan incesantemente de llegar--, Fort Worth se ha ido poco a poco convirtiendo en la meca de muchos latinoamericanos, ya no tan sólo de mexicanos, sino de salvadoreños, hondureños y guatemaltecos, y más recientemente de cubanos.

Sí, los cubanos están llegando a Fort Worth y no de paso. Muchos han sido reubicados acá luego de ganar en Cuba la famosa lotería de las visas, y otros, como refugiados políticos, o apadrinados por las iglesias. En principio, llegan sin saber bien adónde van, felices de encontrar un clima relativamente parecido al cubano, con gente alrededor que también habla su idioma y con la posiblidad de trabajar en cualquier cosa y ganar un poco más que el salario mínimo, como ocurre aquí. Hace mucho que le he venido dando vueltas en mi cabeza a la posibilidad de crear en esta ciudad una extensa comunidad cubana que acoja a los recién salidos de Cuba y a todo el que aspire a convertirse sin dilación en propietario de su vivienda, tener un trabajo bien retribuido y de paso disfrutar de todas las ventajas de una ciudad pequeña, próspera, con una floreciente cultura que se permite el lujo de ampliar y construir un superestilizado museo de arte moderno a un costo de millones de dólares. Y esta idea, de invitar a los cubanos a residir en Fort Worth ha ido de algún modo prendiendo entre mis amistades dispersas en todo el país, y en las gentes más disímiles. De modo que no me he cansado de promover a Fort Worth entre los que quieran establecerse en un sitio lleno de ventajas para nosotros los cubanos. En primer lugar, porque la comunidad mexicana, que es la que prevalece aquí, es la más acogedora de cuantas he conocido en mi vida.

De modo que con ese espíritu, en 1996 fundé La Casa Azul, una institución cultural benéfica que, con la ayuda de muchos mexicanos logró realizar distintas actividades, entre las que se destacaron la entrega de juguetes a los niños menos afortunados, un concurso de dibujo infantil, así como la entrega de ropa de invierno y comida. A la par de estas actividades, se comenzó a publicar La Casa Azul, un tabloide de carácter orientador sobre las corrientes alternativas de salud y vida espiritual. Este domingo pasado, La Casa Azul ha dejado inaugurada una nueva etapa de su vida y se ha transformado en La Casa Azul: Centro Cultural Cubano / Latinoamericano. El domingo, durante la inauguración, celebramos un primer encuentro con los cubanos de Fort Worth, en el Wesley Center, de la United Community Centers, quienes tan gentilmente nos proporcionaron el local. La convocatoria decía que era una ``actividad de traje'', que en lenguaje popular cubano quería decir ``traje esto, traje lo otro''. Cada familia debería llevar un plato típico de comida cubana.

De paso, la idea es crear un centro cultural de primera, que acoja lo mejor y que también auspicie a los nuevos artistas. El centro aspira también a trabajar directamente con la comunidad hispana y que La Casa Azul sea verdaderamente la casa de todos. Hace un año, un matrimonio de empresarios mexicanos nos donaron un terreno, y nuestra próxima meta deberá ser la construcción de una casa estilo cubano, muy cerca del distrito cultural. ¿No es maravilloso? Bueno, sólo faltan los fondos.

Los cubanos que ya están haciendo nido aquí están dispuestos a trabajar por mantener sus raíces y convertir La Casa Azul en un pedazo de la isla. De regreso a casa, oí de boca de Paula, de sólo 10 años, el mejor elogio que puede recibir una persona tan soñadora como yo: ``Abuela, me pareció que durante cuatro horas había estado de nuevo en Cuba''. Me basta. ¿Quiere alguien mudarse para Fort Worth?
 
 

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