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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

BELKIS CUZA MALE: Cena de Acción de Gracias para una deprimida

 
Ella está deprimida, ansiosa, con ataques de pánico. Mira por la ventana del frente de su casa todas las mañanas y se pregunta si Dios la escuchará, si ese idioma balbuceante con que le habla será digno de la divina majestad del Padre Celestial. ¿Por qué divagará tanto en medio de los días, ahora más cortos, con la presencia cercana del invierno? ¿De qué tiene miedo? ¿De la soledad? ¿De la vejez? ¿De qué? ¿Acaso de la muerte? Ella lo sabe, pero no quiere reconocerlo. Tiene miedo, sencillamente miedo.
¿Por dónde andarán su Biblia, sus libros de auto ayuda, de meditación en la Palabra? ¿Dónde se han ido los días de antaño, cuando amanecía cantando los Salmos de David? ¿Qué se ha hecho de su fe?
Se pasa los días cavilando sobre lo que lee en el periódico, lo que oye en la radio y la televisión. ¿Dónde esconderse que no le alcancen esas terribles noticias que asaltan la mente de todos, que llueven como el diluvio? ¿Fue siempre así durante los tiempos de Moisés, o de Abraham o del profeta Isaías? ¿O en la tenebrosa Edad Media, donde las epidemias diezmaban a la población y las gentes se escondían en sus casas por temor a monstruos de toda calaña?
Se pregunta si no estará exagerando, si los otros la creerán perturbada, aunque ella muy bien sabe que no, que no exagera, que las cosas han cambiado aunque no quiera admitirlo. No se trata del cambio de clima del planeta, ni de los fenómenos amenazantes que vuelan los techos de las casas o destruyen poblados enteros con la fuerza de los vientos y las tormentas tropicales. La suya, como de seguro la de muchos, es una tormenta interior que la sacude como a las hojas de un viejo árbol en pleno otoño. Es una tormenta distinta, que tiene, podría decirse, rostro amable. Que no se muestra en los espejos.
A ratos piensa en esos seres que atravesaban el desierto para alcanzar la Tierra Prometida, guiados por Moisés, y se alimentaban del maná que caía del cielo. Pues así se sentía ella, como muchos de esos desobedientes, sin fe en lo que Dios les había prometido, y perecieron sin alcanzar sus sueños porque sencillamente perdieron la fe en lo que hacían, que no era otra cosa que caminar y caminar hasta donde los guiara Dios.
Pero por suerte ocurrió el milagro: ha levantado la vista y descubierto la luz de las estrellas iluminando el camino de los perdidos en el desierto o en el bosque de la vida. Por eso, llena con el espíritu de Dios, se propone lo impensable: ser feliz con su miseria cotidiana, encontrar la Gracia divina en todo lo que la rodea. Después de musitar una oración, se sienta y redacta una lista de cosas necesarias para la gran cena, aquella en que dará gracias a Dios por todo, pero especialmente por la vida, por la de los suyos, por sus vecinos, por esos amigos que no la abandonan, y por sus fantasmas...
Y como en la película danesa El banquete de Babette, ha comenzado a preparar su cena, una gran mesa, con toda clase de manjares exquisitos confeccionados por ella para los invitados invisibles que la acompañarán. Para los hijos ausentes, para los amigos que habitan allende el Atlántico, para los otros que han quedado silenciosos en la Isla amada, para los que no conoce pero la conocen o la recuerdan. O sencillamente para los virtuales de Facebook. Para los vivos y los muertos. Prepara una gran cena de Acción de Gracias. Porque hay mucho que agradecer. Y ha reservado la cabecera para el único que debe presidirla, el único que jamás rechazará su invitación, el Señor Jesucristo.
BelkisBell@aol.com
TOMADO DE:  http://www.elnuevoherald.com/2013/11/27/1624933/belkis-cuza-male-cena-de-accion.html#

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