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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 21 de enero de 2015

                                                         




 UNA MUESTRA DE LA POÉTICA DE MARÍA JOSÉ MURES



Los lados del ecuador
Espera la piedra abierta
con el queroquero en cielo azul.

Un paisaje dentro de otro
¿fractal o matrioska?
La casa que calienta
es la de tus labios
o tu mano investigando
a los lados del ecuador
buscando latitudes.


Hilo de Vida
Con un hilo que me dio
hice mi tela de araña,
me dio vida,
a punto del precipicio.
Quiero amarte
Quiero amarte,
decir más es estropearlo
llegar a ti como tú imaginas.

Metida en mí
pero fuera de sí
así quiero amarte
con el gemido de la más valiente.


Cómo decirte que sin ti...
el mundo...
los mapas...
los mapas del mundo,
los océanos...
la noche...
los océanos de la noche,
mi cuerpo...
la ausencia...
mi cuerpo en tu ausencia,
tu sexo...
mi boca...





Qué es...
Te necesito y no sé…
es amor, es pasión, es querer
¡son tantas cosas!

Es una mirada que late
es un beso, una caricia
¡son tantas cosas!

Es una frágil desnudez
es el cuerpo que respiro
¡son tantas cosas!

Es un baile go-go
es un moldeado de dos cuerpos
¡son tantas cosas!

Son dos cuerpos amados
apasionados, queridos
¡es una sola cosa!

Impulsos agotadores
en la mañana de abril
qué ilusiones, qué entereza
¡cuán imposible vivir sin ti!

Pecado sobre pecado
navegando sobre ti
qué dulce agonía
cuando estás en mí.

Fuego que arde en nosotros
toda la noche de abril.
Vientre en tus ojos
anhelándolo todo
y sólo en tus ojos
para ser feliz.

Cae la noche
y muchas estaciones
y aún vivo como en abril.



Átame
                                               Yo la abrazo, y mi alma todavía la desea.
                                               ¿Puede existir tal vez
                                               mayor proximidad que en el abrazo?
                                                                              IBN-AR-RUMI
Átame a tu cuerpo
con la fuerza de tus manos
y olvídame tu inexistencia.
Mi corazón
sólo en él palpita,
a tu lado el pulso
encuentra dos caminos.

Descorcha otra botella
para regarnos
del fruto de la vid
y apagar esta pulsión.
Seamos la raíz
que busca la nada
ahondando en lo oculto.


En cada gesto
de tu presencia desnuda
robas mi suspiro,
dilatando las pupilas ciegas
que brotan de mis senos.

Yo, sensible de tu presencia
me vierto sobre ti
formando una silueta.
Sin palabras precisas
nacieron sentimientos llenos
que nos envuelven y atan,
sólo el amor del silencia
nos guía esta noche.

No dijimos nada
al oír el grito
de tu cuerpo y el mío.
Callamos...
gritos mudos surgidos
que cubrimos sin prisa
entre sábanas de seda.

Arrabales

Para qué ver subir la luna
en las noches de verano.
Para qué escuchar
el último grillo
rojizo de la aurora.

Para qué pensar
en la voluptuosidad febril
de los arrabales lujuriosos
que nos envolvía.

Derrochamos la semilla de Onán
y me punza la belleza
en tu lánguido recuerdo,
mientras tocan lágrimas
en mi arpa desnuda.

Abril              

Todas las noches besaba mi foto
y la guardaba en el cajón,
todas las noches me amaba en secreto
desde sus labios al cajón.

Un día cerré los ojos
besé la foto
al abrirlos
vi que no era yo.

                  
Dejadme contemplarla:
sus pies cubiertos de jazmín,
sus senos juveniles
su cuerpo rosado y puro.

Dejadme que la abrace
y cuando haya terminado
cubridla con el velo del adiós.

 BIBLIOGRAFÍA

María José Mures  nace el 4 de Abril de 1970 en Fernán Núñez, Córdoba, España. Es diplomada en Educación Especial por la Universidad de Córdoba y habilitada en Educación Infantil por la UNED. Es Máster en logopedia “Rehabilitación de los trastornos del lenguaje y el habla” por la Universitat Politècnica de Catalunya. Sus libros editados son:
·        Antes del Amor, Fernán Núñez, 2001
·        Zahorí, Valencia, 2004. Libro de relatos.
·        Cambalache, Madrid, 2005. Libro de poesía erótica.
·        Está incluida en Antología de poetas de Fernán Núñez, 2006.

Se siente atraída desde pequeña por las letras, escribe su primer poema La niña enamorada con doce años y desde entonces no ha dejado de “describir”. Su primer premio literario fue otorgado cuando estudiaba en el Instituto de Secundaria de su localidad, casualidad o no lo ganó con ese primer poema, posteriormente, en  2002 gana el segundo premio de poesía en Alfafar, Valencia. En 2007 gana el primer premio del V Concurso Nacional de Poesía Caños Dorados, con el poemario Entre la espada y tú amor.
Ha colaborado en el libro Romances y Canciones de Amor II, edición patrocinada por la Diputación Provincial de Ciudad Real, 2006.

Fue directora adjunta de Revista de Feria de su localidad durante dos años y después formó parte del grupo de redacción. Su producción poética y narrativa aparece en revistas como Baquiana, Alhucema,  Arique, La pájara pinta, en el e-book de Registro Creativo XLVI de la Universidad de Montreal,  y otras revistas literarias de formato digital.
En la actualidad trabaja como maestra de Pedagogía Terapéutica en Ciudad Real. 

 

Sites:

Incluida en el ebook de Registro Creativo

blog de María José Mures



jueves, 1 de enero de 2015




Juego de humanos*
Cuando Belkis Cuza Malé, pitonisa por derecho propio de la cultura cubana, escribió su poemario Juego de damas entre 1964 y 1968, no podía imaginar que en 1971 el libro recién publicado sería “secuestrado” por la Seguridad del Estado del régimen de Fidel Castro, y desaparecido de los ojos de sus lectores potenciales hasta el año 2002, en que fue editado por Término Editorial de Cincinnati, Ohio, para fortuna de los amantes de la Poesía.
Y es que pocos autores y pocos libros pueden darse el lujo de esperar 40 años entre su creación y su difusión definitiva, sin que su discurso pierda frescura y eficacia, como ocurre felizmente en este caso.
Juego de damas parece acabado de escribir ahora mismo, como si Heberto y Belkis no se hubieran salido del juego castrista en 1968, ni tenido que pasar por las mazmorras de Villa Marista; Heberto durante más de un mes, a partir del asalto a su apartamento el 20 de marzo de 1971, por haber escrito su premiado libro Fuera del juego.
Es completamente irónico que ambos poetas usaran en sus dos libros la palabra “juego”, cuando debían haber sabido muy bien que si con algo estaban jugando era con candela, y no precisamente con fuego fatuo de las antiguas tumbas de esclavos cimarrones, palabra que me viene a la mente ahora por primera vez para calificar a Belkis y a Heberto, pues fueron ellos dos justamente los primeros “cimarrones” de la literatura cubana huyendo del control absolutista del estado, previsto ya por Virgilio Piñera en la reunión de los intelectuales con Fidel en 1961 en la Biblioteca Nacional, cuando el autor de Electra Garrigó declaró ante nuestro Saturno tropical “yo tengo mucho miedo”, y después le dijo a un enardecido Bola de Nieve “Bola se ha creído que es la mujer de Roberpierre”.
Claro que Virgilio pagó cara su osadía con largos años de ostracismo, y los rancheadores de la uneac salieron después a perseguir a nuestros dos primeros cimarrones literarios cumpliendo órdenes de su mayoral.
El caso Belkis-Padilla –porque aquí me permito editar la historia, que casi siempre ha dejado a Belkis de lado– fue un verdadero aldabonazo para la izquierda fascinada con el castrismo, y en 1980 el matrimonio pudo por fin abandonar el barracón.
Salvada la parte histórica, la poesía de Belkis Cuza Malé brilla con luz propia; no es ella una especie de luna que refleja los rayos del rey-sol Padilla, porque si deslumbrante es Fuera del juego, no menos fascinante y tremendo es Juego de damas, libro al que yo titularía El juego humano, para desenmarcarlo de cualquier intención sexista/feminista que el lector pudiera inferir de su título original, y que en realidad nada tiene que ver con el cliché del lugar común sobre la poesía femenina que la propia escritora aborrece.
Pero como también “las damas” es un juego de mesa, algo así como un ajedrez menor, no toquemos el título de Belkis para su libro, que es cualquier cosa menos “femenino”.
Juego de damas es un libro recio, contundente, auténtico; sin remilgos complacientes en su lenguaje, casi prosa a veces.
Dividido en tres partes totalmente asimétricas, abre el fuego con el bloque titulado Los fotogénicos, como el poema donde… “ninguno está seguro del otro,/ pero navegan,/navegan con la isla por todos los mares del mundo”, para continuar con un despliegue de imágenes audaces, desinhibidas, casi gráficas, pero sin llegar a porno…, porque no alcanzan a provocar lascivia por lo tremendo del drama subyacente: … “escucha mis quejidos, se asoma al ojo de la cerradura./Lo está mirando todo:/
tú, vestido,/yo, desnuda, estirándome como una garza/en la alberca”.
En el poema Fausto, la poeta apura la copa; empieza a quitar el pie del freno involuntario: … “¿Es que otros Faustos recorren la ciudad?”.
Toques surrealistas refrescan el viaje por el universo belkiniano; y hasta dan deseos de acompañarla cuando dice que “Rimbaud y yo nos hacemos al mar /en un gran elefante blanco”…
Ya en el núcleo del poemario, que también le da nombre al libro, cuando dice: … “No hay duda./ Alguien prepara su trampa,/está acechando con el ojo bueno,/ mientras juega a la zurda como un tahúr sin suerte”, Belkis se arriesga con la paranoia totalitaria, porque, pitonisa al fin, acertó en lo de “tahúr zurdo tramposo sin suerte”.
Culta pero sin pedantería, ese “Tu voz me sabe a Bach, /sube por mi boca,/toca mi sexo,/me desnuda”, me remonta a Carilda, por la calidad de las imágenes que convocan ambas cuando se las lee, no por semejanza, porque Belkis no es secuela de nadie, ni de sí misma, pues siempre se reinventa.
Sin ningún remilgo, se baja del pedestal barroco para “meter” una fase coloquial de barrio: “Caballero, ¿usted sabe lo que es comerse un cable?”, en su poema La mujer fatal.
En Están haciendo una muchacha para la época, ya anda Belkis desbocada dejándole rastros al futuro rancheador castrista: … “con mucha cal y pocas herramientas”.
En Retrato de una dama que ha perdido la ilusión, se debe haber disparado la alarma en la uneac contra esta dama, que no es coja ni boba, y mucho menos loca, aunque les haya roto el plan, y no me cabe duda de que Mujer desahuciada los debe haber sacado de quicio, al finalizar diciendo que … “No es posible apasionarse con nada,/ni siquiera con la pasión misma”.
Por si quedaran dudas de la eficacia del lenguaje poético de la “acusada” e interfecta poeta, en Crítica a la razón pura, Belkis se pone la soga al cuello cuando declama al final que … “Ella es la muchacha/ que ustedes necesitan destruir/para sentirse más fuertes”.
En el tercer y último bloque, titulado La rueda, Belkis comienza como a frenar, aunque en Los viejos incendiarios vuelve a clavar su culta pica en el lomo de la bestia, y la hinca todavía más en el poema En el museo de la vida, al cuestionarse, tras preguntar qué somos: “¿Conquistadores gloriosos del porvenir?”
Premonitoria siempre –por eso la llamo nuestra pitonisa nacional– , en Compro muebles viejos: sillas, camas, bastidores… afirma: … “y el nuevo propietario comienza a pensar /que él es el otro,/que todo lo que toca se convierte en sal y agua”…, como desgraciadamente ocurriría en realidad, porque ese “nuevo propietario” hasta la sal le tiene racionada a nuestro pueblo.
Finaliza el poemario con Grabado, y eso es justamente este libro, una visión impresionista de la realidad cubana de los años sesenta, con toques surrealistas y tono coloquial, que lo hacen un documento inapreciable para entender la doble paranoia del cubano después de 1959, sea o haya sido cimarrón o rancheador.
15 de julio del 2009
*Publicada en el Blog La Reina de la Noche, de Isis Wirth, el 17 de julio del 2009.





Belkis Cuza Malé bajo los tilos*
Desde que yo vivía en México deseaba conocer a Belkis Cuza Malé y publicar algún artículo mío en su Linden Lane Magazine –antes, durante mis treinta y nueve años viviendo en Cuba, su nombre y el de Heberto Padilla nos fueron ocultados por el régimen castrista–, y cuando pasé la frontera para venir a los Estados Unidos estuve muy tentado de ir a Forth Worth a conocerla, pero el “sentido común” me hizo desistir de la idea, y vine directamente para Miami, donde comencé a leer sus artículos en el periódico el Nuevo Herald. Un comentario suyo acerca de “el exilio de terciopelo” –con el que me sentí aludido debido a mis seis años en México sin romper con el régimen de La Habana completamente– me hizo escribirle, y así iniciamos un intercambio “emailístico” que, para mi fortuna, fue in crescendo, y hasta le dediqué un poema, sin saber casi nada todavía sobre su leyenda personal –los cubanos oímos campanas a lo lejos, y somos capaces de hablar hasta de la altura del campanario– , pero le atiné en casi todo, como los lectores ahora podrán comprobar:
Es cierto que en Berlín/ existe ya una avenida umbrosa,/
del lado que fue rojo tras el extinto Muro,/pero tú,/
huyendo precisamente/de esas tristes sombras,/engendro caribeño/de un Hitler tropical,/
fuiste a refugiarte/a un camino de Texas,/de tilos refulgentes, /y una casa muy azul./
Heberto fue tu esposo,/el padre de tu hijo,/y el poeta difícil de la renunciación,/
sufriendo ambos la cárcel, /el duelo del destierro,/y el final de su amor,/pero,/
cual pitonisa de un futuro divino,/brillas hoy con luz propia,/en un juego de damas,/
que no acepta otro Rey/que no sea Jesús.
(En el camino hay un solo tilo, valga la aclaración)
Después de la publicación en el 2007 de su poemario La otra mejilla por la Editorial ZV Lunáticas, de la escritora cubana residente en París Zoé Valdés, el siguiente libro publicado por esa editorial fue mi Calentando el bate, dedicado a Heberto Padilla, donde aparece un poema mío a Heberto, además del dedicado a Belkis; todo ello sin plan aparente alguno, pero donde estuvo la mano de Dios para que finalmente nos conociéramos, y naciera entre nosotros una amistad a primera vista, que me enorgullece y que es hoy una de las más grandes alegrías de mi vida.
Esta incansable creadora guantanamera –poeta, novelista, pintora y promotora cultural–, que ya lleva casi treinta años editando ese monumento literario que es Linden Lane Magazine, y que como periodista sienta cátedra por sus inteligentes entrevistas a destacadas personalidades de las letras, es ahora la entrevistada por mí en la Tertulia de APOGEO, por lo que de verdad voy a “bailar en casa del trompo”:
–¿Qué tiene Guantánamo, que ha dado tantos escritores y artistas importantes a la cultura cubana, a pesar de ser una ciudad de provincia tan alejada de la capital?
– Supongo que son las aguas del río Guaso, que nos nutrió a todos, escritores y músicos. En Guantánamo confluyen diferentes generaciones de artistas, que extrañamente van a darle a la ciudad una fisonomía distinta. Cada uno de estos intelectuales y artistas deja un aporte valiosísimo, no sólo a la cultura local, sino a la de la isla.
Yo estudié un año, siendo aún muy niña, en la escuelita que quedaba en casa del poeta Regino Boti. Las hermanas de Regino Boti fueron mis maestras, pero no recuerdo si en efecto eran una o dos. Tengo entendido que mi abuela, siendo una niña, cursó estudios allí, de seguro que con familiares del poeta. Recuerdo en especial el jardín de la casa de Boti. Caminar por allí a la hora del recreo era para mí la felicidad. En aquel jardín descubrí la poesía.
– El 20 de enero, fecha en que te hago esta entrevista, es la fecha del nacimiento de Heberto Padilla, a quien hemos dedicado esta tertulia; ¿cómo conociste a Heberto, y cuál consideras que es su principal aporte a la historia y a la cultura cubana?
– A Heberto lo conocí el 6 de febrero de 1962, en la fiesta de los premios Casa de las Américas. Yo no había cumplido aún los veinte años cuando obtuve en ese concurso una mención con mi libro Tiempos de sol. Heberto había quedado finalista por El justo tiempo humano – un libro precioso– . El ganador resultó Fayad Jamís, quien presentó un libro de exaltación revolucionaria, típica de la época que vivíamos: Por esta libertad, que le valió el premio.
Yo vivía entonces en Santiago de Cuba, y tuve que recurrir a mi abuelo materno – un catalán establecido en Guantánamo, que apenas si hablaba español– para que me acompañase a La Habana, pues mi padre era mi estricto y no me hubiera permitido viajar sola.
El aporte fundamental de Heberto a la cultura cubana es haber traído a la escena una poesía que entonces no se hacía en Cuba, una poesía que se había nutrido sobre todo de la inglesa, pero de un modo nuevo, de la mano de la poesía rusa, que ya en las últimas décadas casi sucumbe a la tragedia de la Historia – fíjense que la puse con mayúscula– revolucionaria . La política asomaba la oreja, pero de un modo nuevo, y los poetas redimían su papel de burócratas oficialistas.
Fue Heberto el primero en abordar con su obra una temática nueva, y enfrentar así al naciente estado totalitario y la represión. Su denuncia de lo que estaba sucediendo abrió el camino y socavó los cimientos de la revolución. Y sus poemas fueron y siguen siendo proféticos. Ya nada fue igual a partir de Fuera del juego.
– Para mí tú eres la más fiel continuadora de esa tradición de revistas literarias cubanas que alcanzó su cénit con Orígenes, y como aquélla, has editado Linden Lane ya por casi 30 años sin ningún apoyo institucional ni de la clase rica cubana en el exilio; ¿qué te ha compulsado para poder imponerte por sobre esta desidia interminable, que logró acabar incluso con Orígenes en su momento?
– Como he dicho en varias ocasiones, Linden Lane Magazine es una misión que Dios me ha encomendado. De no ser así no se hubiese podido publicar ni un solo número, pues, ¿de dónde iba a sacar yo los $2,000 que costaba cada número, entre gastos de imprenta, de envío por correo y de typesetting?. Incluso llegué a publicar un número estando en España en 1983. Y sin que yo moviese un dedo las universidades de este país, las más importantes, comenzaron a suscribirse a Linden Lane Magazine, una revista diseñada, producida y dirigida por una mujer desde la mesa de su cocina.
La idea fue enteramente mía, aunque Heberto me secundó (más bien a regañadientes) y no tuvo otra opción que acompañarme a recoger los ejemplares a las distintas imprentas donde carenábamos buscando precios más bajos. En la imprenta del principal periódico de Princeton (The Princeton Packet) estuvimos publicando el primer año, pero era muy costoso y tuvimos que buscar otro sitio. Por eso nos fuimos hasta la misma ciudad de New York. Al final descubrimos que esa ciudad tenía las imprentas más baratas, pues por lo regular sus propietarios eran asiáticos enfrentados a la competencia. Pero debo añadir que nunca me resultó una tarea agobiante, a pesar de compartir mis horas de trabajo con las de periodista, poeta, ama de casa, madre y esposa. Fueron años muy productivos esos de los ochenta y los noventa, porque LLM fluía, y mi esfuerzo no era en vano. No sé cuántas veces nos mudamos, cuántos tropiezos existieron a lo largo de estos años, pero siempre había tiempo y espacio para el magazine.
Aunque debo recalcar que no fue fácil: el exilio cubano no ha aprendido de los ricos de este país, tan generosos para apoyar la literatura y las artes en general, ni ha considerado necesario – a pesar de todo su patriotismo– proteger la cultura, ni promoverla. La mayoría de las actividades que se realizan fuera de Cuba son por iniciativas personales, con un gran sacrificio por parte de todos.
Por eso yo soy la primer sorprendida cuando veo que tras casi treinta años de haber comenzado, LLM todavía existe, y son muy pocos los escritores cubanos en el exilio que no han publicado en sus páginas. Sin recursos aparentes, pero con la protección de Dios, LLM ha sobrevivido las más extrañas peripecias, y hoy ha entrado en la era moderna de la tecnología más avanzada. Gracias a un artículo que milagrosamente leí en The New York Times, me puse en contacto con una compañía, la HP, que publica ahora *en demanda*, y cuyas ediciones son de lujo. Hemos pues llegado a la calidad extrema, tras haber estado todos estos años publicando en forma de tabloide en news print, o papel gaceta; estilo que a mí en particular me gustaba mucho, pues estaba inspirado en el célebre The New York Review of Books, que dirige Robert Silvers.
Junto a LLM fueron surgiendo las ediciones LINDEN LANE PRESS, que ya llevan más de 18 títulos publicados, y que ahora también se han renovado, pues hemos comenzado a publicar a todo color y en ediciones de lujo.
–Belkis, tú y Heberto fueron los primeros “cimarrones” literarios que “huyeron” del control absolutista del estado, y los rancheadores de la uneac salieron enseguida a perseguirlos, cumpliendo órdenes de su mayoral; ¿estaban ustedes conscientes de que al escribir y publicar tú Juego de damas y Heberto Fuera del juego estaban en realidad jugando con un fuego que los podría quemar y marcar para siempre, como finalmente sucedió?
–Esos libros se escribieron sin otra intención que la de expresar lo que sentíamos en aquella época. Heberto estaba dispuesto siempre a manifestarse a través de sus poemas y opiniones, y solía decir que de lo único que podían acusarlo era de un delito de opinión. Pero aunque no era un hombre ingenuo, esta suposición sí que lo era, a pesar de que él conocía muy bien lo que significaba un régimen totalitario, pues había vivido y trabajado durante varios años en la Unión Soviética, a principios de los sesenta.
–Premonitoria siempre –por eso te llamo “nuestra pitonisa nacional”– , en tu poema Compro muebles viejos: sillas, camas, bastidores…, perteneciente a Juego de damas, escrito entre 1964 y 1968, afirmabas: … “y el nuevo propietario comienza a pensar /que él es el otro,/que todo lo que toca se convierte en sal y agua”…, como desgraciadamente ocurriría en realidad, porque ese “nuevo propietario” hasta la sal le llegó a racionar a nuestro pueblo; ¿fue una revelación de ese espíritu que siempre me dices que te habla, simple intuición femenina, o es que tenías información sobre lo sucedido en nuestros “países hermanos socialistas de Europa”?
–Ese poema y otros son intuitivos; claro, recogen el estado del alma de ese país, con sus miedos y desconciertos. Todo el libro Juego de damas es eso, la visión espiritual de lo que sucedía alrededor de la autora –yo–, que padecía entonces tanto como los personajes femeninos de ese libro, historias casi reales que yo transformaba en poemas; mi visión patética de la realidad, en versos directos, despojados de la palabrería al uso de cierta poesía cubana.
–¿Qué opinas sobre esa tendencia que prolifera actualmente de etiquetar la literatura como “feminista”,“homoerótica”, “lésbica”, etc.?
–Ya he dicho en repetidas ocasiones –pero claro, esto no significa que deseo imponer mi criterio a nadie– que la literatura es una, y no debe ser fragmentada en espacios absurdos. No existe una literatura femenina, lésbica, o teñida con el color de la piel o las ideas religiosas de los creadores. Eso es aislarse, encerrarse aún más en un círculo de automarginación. Existe la poesía y no se llama femenina, ni masculina, ni nada que se le parezca. Sólo eso, poesía.
–¿Quiénes son tus poetas y novelistas preferidos?
–Son muchos y variados los poetas que me alimentaron de muy joven. Yo diría que Pablo Neruda fue uno de los fundamentales en aquella época, al igual que César Vallejo, Arthur Rimbaud, Guillermo Apollinaire, Rainer María Rilke, en fin, como dije, muchos. Pero luego siguieron los poetas en lengua inglesa, esos poetas que vinieron de la mano de Heberto Padilla. Heberto fue mi maestro y su poesía para mí es fundamental en mi desarrollo.
Por entonces yo leía muchas novelas, muchas, pero las de Virginia Woolf eran mis preferidas, al igual que los cuentos de Katherine Mansfield y todas las obras de primera calidad de la literatura universal. Leía lo mismo a los rusos que a los franceses eternos.
Un novelista que influyó en mí fue Mihail Bulgakov con El maestro y Margarita, y también Carson MacCullers, con su mundo del sur americano.
–Comenzaste a publicar muy joven, y formaste parte del grupo de escritores de Ediciones El Puente, entre 1961 y 1965, además de ganar menciones en importantes concursos literarios en Cuba; ¿qué le aconsejarías a los jóvenes que hoy escriben y ansían ver publicadas sus creaciones literarias?
–A los jóvenes y a los menos jóvenes que intenten ser escritores, poetas, artistas, lo único que les recomendaría es que leyeran mucho. Que no dejaran de leer la Biblia, porque allí está todo, las historias más sorprendentes, y Dios, el creador del Universo, con sus mensajes extraordinarios llenos de sabiduría humana, que todo escritor debería conocer. Además, sobre todo, les recomendaría que vivieran a plenitud, que amaran, que tuvieran hijos, que cocinaran, que no dejaran de participar de las experiencias vitales que hacen posible la imaginación y la creación.
8 de marzo del 2011, Día Internacional de la Mujer
*Publicada en la Revista Hispano- Cubana No. 39, Madrid, España.