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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

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José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


jueves, 11 de febrero de 2016

EINSTEIN Y EL OCULTISMO

Einstein y el ocultismo.
Padre de la física moderna creador de la teoría científica mas importante del siglo XX…. y aficionado al misticismo. si este ultimo rasgo de Einstein sorprenderá a muchos de sus seguidores, mas lo hará el saber que sus descubrimientos están inspirados por las enseñanzas de una filosofa esotérica del siglo XIX, y que su actitud hacia las ciencias ocultas era bastante mas comprensiva que la de sus radicales colegas modernos.
Aunque ya fallecido, Albert Einstein sigue siendo la personalidad científica mas respetada en el mundo nacido en Alemania en 1879 y nacionalizado norte-americano en los 40’s fue el creador de la famosa formula “E=mc^2”, según la cual la materia y la energía son una misma cosa en diferentes niveles o estados de manifestación.
Su famosa teoría de la relatividad afirma que cualquier objeto físico que alcance la velocidad de la luz se desmaterializa, sus trabajos abrieron el camino a  la física nuclear  y aun contribuido notablemente a la desintegración del átomo y sus residuos.
Todo ello es de sobra conocido por la mayoría de los lectores, pero lo que muy pocos saben es que ciertos indicios apuntan a que el magistral científico obtuvo su inspiración o primer indicio de la idea que lo llevaría a su genial formula en el estudio y la lectura de La Doctrina Secreta, el monumental y poco conocido libro de Helena Petrovna Blavatsky. Fundadora en 1875 de la Sociedad Teosófica.
Cuando nació la Sociedad  Teosófica en nueva york, los conocimientos de la física académica respecto al átomo estaban totalmente estancados desde hacia 24 siglos. En el siglo V  a. de c. Democrito y Leupcipo, filósofos griegos a quienes se atribuye la creación de la ciencia que estudia los átomos (atomismo) habían declarado que estos eran “la última parte de la materia, y por lo tanto indivisibles” y que “nada existe excepto los átomos y el espacio que ocupan. Son  indivisibles a causa de sus reducidas dimensiones. Al unirse, provocan el llegar a ser; al separarse, producen el llegar a desparecer”.

 Las Teorias Clásicas 
A finales del siglo pasado el profesor Butler Wolf miembro de la academia real de Rusia y químico reconocido en toda Europa, publicó un libro llamado Scientific Letters donde se lee lo siguiente: “…¿Qué es un átomo? Es, nos dice la ciencia, la divisibilidad limitada de la sustancia, la partícula indivisible de la materia.
Admitir la divisibilidad del átomo equivale a aceptar una divisibilidad infinita de la sustancia: lo que es igual a reducir la sustancia a nihil, o la nada. El materialismo sólo por efecto de un sentimiento de la auto conservación, no puede admitir la divisibilidad infinita; de otro modo tendría que despedirse para siempre de su principio fundamental y a firmar así su propia sentencia de muerte…”
Otro autorizado científico de la época, el profesor Buchner, había declarado en tono altamente dogmático que “…aceptar la divisibilidad infinita es un absurdo y equivale a dudar de la existencia misma de la materia…”
Pero por esa misma época H. P. Blavatsky gestaba ya una teoría filosófica que contradecía en su totalidad estas afirmaciones de los hombres de ciencia. En 1888, la editorial Kier de Buenos Aires publica su obra “La doctrina secreta”. En la pagina 219 de su tomo II se lee: “La ciencia entera se basa en la doctrina de la naturaleza ilusoria de la materia y de la divisibilidad infinita del átomo. Ella abre horizontes ilimitados a la sustancia, animada por el soplo divino de su alma en un todo estado posible de la tenuidad, estados no soñados aún por los químicos y físicos más espiritualmente dispuestos…”
Según  declaraciones de la sobrina del físico, Einstein tenia una copia de esta obra en su escritorio, (que después de su muerte se corroboró al hallar una copia en lo que fuera su escritorio) la cual consultaba con frecuencia. Muchos otros testifican que Albert Einstein era un Teosófista. Esta afirmación sería confirmada por Jack Brown, periodista especializado en física nuclear, que el 28 de agosto de 1983 publicaría en el Ojai Valley News un articulo titulado “Mi visita al profesor Einstein”, en el que destacaba la fascinación del genial físico por la obra de Blavatsky.
En la entrevista que ambos sostuvieron en 1935, Einstein declaraba: “Es un libro muy extraño y le he dicho al profesor Heisenberg, mi compañero en los estudios de la física, que adquiera una copia y la tenga en su escritorio. Le he urgido a que se sumerja en su lectura cuando este abrumado en algún problema. La extrañeza de su contenido quizás pueda relajarlo o posiblemente lo inspire”.
En esto -añade Brown-, estirándose un poco hacia adelante y alargando el brazo cogió un tomo de La Doctrina Secreta que se encontraba junto a la pared de su escritorio: lo abrió y por una página que tenia señalada con lo que me pareció un papel blanco, y manifestó:”por ejemplo, he aquí algo que me intriga. Yo estoy asombrado de cuánto puede significar esto en la física moderna”.
Entonces leyó con voz suave pero con cierta emoción: “basta esto para mostrar cual absurdas son las admisiones simultáneas de la no divisibilidad del átomo. El átomo es elástico, luego el átomo es divisible, y debe estar compuesto de partículas o sub-átomos.¿y estos sub-átomos? O nos son elásticos y en tal caso no presentan importancia dinámica alguna o son elásticos también, y en cuyo caso están igualmente sujetos a la divisibilidad. Y asi ad infinitum pero la divisibilidad infinita de los átomos resuelve a la materia en simples centros de fuerza, esto es, excluye la posibilidad de concebir a la materia como una sustancia objetiva…” Cerrando el libro -finaliza Brown- Einstein agrego: “hay otras afirmaciones significativas de ella que encuentro muy interesantes”.

A LA FÍSICA POR LA FILOSOFÍA
Así pues, a la primera mente del mundo científico le intrigaban y asombraban las afirmaciones que una mujer,  carecente de todo tipo de estudios universitarios, había realizado en un texto publicado más de 100 años antes… En dicho libro ya se esbozaba la idea de que la materia y la energía son una misma cosa, solo que el tema se enfocaba desde un punto de vista meramente espiritual.
¿Cuál fue entonces el mérito de Einstein? Sencillamente el de entender tal conocimiento, y traducirlo a fórmulas matemáticas (Ciencias exactas) aplicables en la ciencia física lo que la filosofía o ¿metafísica?- ya conocida.
Otra de las afirmaciones de la teoría de la relatividad que constituía también una idea familiar entre los lectores de la doctrina secreta era la de que el tiempo y el espacio no son independientes uno del otro, si no mas bien aspectos de una sola realidad cuatridimencional, según se demostró experimentalmente durante un eclipse ocurrido en 1919. La relatividad es un concepto central dentro de las enseñanzas de la fundadora de la teosófia, aun que ella la denominaba maya.
 
Este concepto (maya) proclama que “nada en este mundo es lo que parece ser. Esto es así, por que nada tiene una naturaleza absoluta todas las cosas en este mundo tienen identidad sólo si son relacionadas con otras”.(diagramas E/R hoy día).  Añade Balvatsky que maya o ilusión es un elemento que entra en todas las cosas finitas ya que, todo lo que existe tiene solo una relativa, no una absoluta, realidad, ya que la apariencia que el escondido noúmeno asuma, depende del poder de cognición del observador de turno”. Esto es pura filosofía o, si se requiere, metafísica: pero sirvió de pauta a Einstein para que este arribara a su fórmula matemática.
El mundo irreal. 
En 1905 el físico alemán publicó lo que hoy se conoce como los cinco papeles de Einstein entre los que estaba la teoría de la relatividad, así como las ideas referentes al efecto foto-eléctrico.
Estas venían a confirmar la hipótesis de otro genio alemán, Max Planck, conocido como la teoría cuántica siendo los quantos los sub-átomos de los que hablaba la teosófia de Blavatsky: en estos experimentos relacionados hasta el dia de hoy la fisica cuántica ha encontrado 20 sub-atomos diferentes.
 
En definitiva, y de acuerdo con la teoría de Einstein y Planck -las dos comprobadas experimentalmente hoy-, vivimos un mundo que real y filosóficamente es pura ilusión. La única verdad auténtica es el espíritu o “aquello”, o dios, como lo llamamos algunos.
Así pues no hay nada nuevo bajo el sol. Las fórmulas matemáticas de Einstein demostraron tangible, material y científicamente una variedad hasta entonces abstracta, filosófica o metafísica, que primero fue teoría  y hoy es ley en física nuclear.
El mundo aclamó a los físicos y matemáticos que lograron el aprovechamiento de la energía atómica.
Mientras Madame Blavasky y su Doctrina Secreta fueron regegados al olvido. O casi al olvido si no es por sus pocos lectores que entienden tan grande filosofía. Muchas veces ese es el problema, ni las mentes mas grandiosas son capaces de entender el pensamiento de Madame Blavatsky, y no toman en cuenta o de forma seria su trabajo.
Para algunos autores y biógrafos, la obra de Blavatsky influyó sobre Gandhi, Rutherford Hayes y Henry Wallace; también pintores como Gauguin, Mondrian, Kandinsky, Paul Klee o Nicholas Roerich; poetas como William Yeats, George Russell o T.S. Eliot; escritores como Bernard Shaw, Maurice Maeterlinck y Jack London; psicólogos como William James, Jung y Gustav Fechner; científicos como Thomas Edison, William Crookes, Flammarion, Robert Millikan, Marconi, Rupert Sheldrake, David Böhm, Robert Oppenheimer y Albert Einstein,
entre otros.
Por mera casualidad hay 169 referencias. Hay 1166 notas, la mayoría sencillamente citando estas referencias, pero otras ofreciendo en ellas mismas pequeñas exquisiteces de interés. Muchos de ustedes habrán oído la historia de Einstein teniendo la copia de la Doctrina Secreta de Blavatsky sobre su escritorio (un hecho confirmado por Cranston cuando ella entrevistó Eunice Layton, la mujer que estaba en la recepción en el T.S. en Adyar, India cuando la sobrina de Einstein vino a visitar durante los 60. Como la sobrina explicó, “ella no sabía nada de teosófía o la sociedad, pero tenía que ver el lugar porque su tío siempre tenía una copia de la Doctrina Secreta de Madame Blavatsky sobre su escritorio”). Una historia quizá menos conocida que se encuentra en estas notas es la de Robert Millikan, el físico que ganó el premio Nobel en 1923 por descubrir los rayos cósmicos. Él era también un lector de la Doctrina Secreta. Durante su tenencia en Cal Tech, era necesario poner el nombre de alguien sobre una larga lista de espera en la biblioteca de la universidad para comprobar cuando la Doctrina Secreta tuviera mucha demanda. Como fue Millikan quién ayudó a traer Einstein a los Estados Unidos en los años 30 y a Cal Tech donde él (E). trabajó por tres veranos como un jefe de cocina (!), puede haber sido Millikan quién interesó Einstein en la Doctrina Secreta.
TOMADO DE: https://oemog.wordpress.com/2014/01/16/einstein-y-el-ocultismo/

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