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POETA EN LA LUNA DE CUBA

LINDEN LANE PRESS Issue 2:

A book of poetry by René Dayre Abella, Cuban poet living in San Diego, California. /Un libro de poemas de René Dayre Abella, poeta cubano residente en San Diego, California.

Cita de Jorge Luis Borges

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".
Jorge Luis Borges.

EL BLOG DEL POETA RENÉ DAYRE

http://www.viadeo.com/invite/rene-dayre.abella-hernandez

José Lezama Lima: La mar violeta añora el nacimiento de los dioses,
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable,
un redoble de cortejos y tritones reinando.


miércoles, 25 de julio de 2018

MIS ÚLTIMOS POEMAS PUBLICADOS EN LETRALIA, TIERRA DE ESCRITORES

El poeta y la felicidad

Cuando la felicidad pase de largo
no llores, Poeta,
canta.
Canta un canto nuevo.
Vibrante.
Que resuma toda tu rabia.
Canta.
Nada de “hacer de tripas corazón”.
No, nada de eso.
Debes golpearla.
Hacerla trizas.
Ve detrás.
Que no encuentre un rincón
donde esconderse.
Es astuta la maldita.
Resbalosa.
No le pierdas pisadas.
¡Atrápala de una vez!
¡Déjala morir!
¡Ah, la caprichosa y evasiva
felicidad!

Marcos

A Mayte Vilán, fabulosa actriz a quien admiro
¿Qué habrá sido de aquel loco feliz,
que pagaba su desayuno con botones?
Nunca faltó un bolsillo generoso
que pagara en monedas contantes
su café.
Nadie supo cómo llegó al pueblito.
De creerle, navegaba en un barco
y naufragó en nuestras playas.
También conoció el África salvaje
presumiendo aventurados safaris,
y emocionantes aventuras.
Un buen día desapareció para siempre.
Sin dejar huellas tal y como había llegado.
Los supersticiosos decían que no era humano.
Quizá un agénere o un duende muy travieso.
Cuando ya todos te han olvidado,
sólo yo te recuerdo, mi buen Marcos.

Mi pequeña gran ciudad

A la memoria de Gastón Baquero y Otto Maletá, poetas.
Yo amo tus calles estrechas,
largas y empedradas
como cicatrices a flor de piel.
Admiro el paisaje bucólico de tu suelo.
Sencillamente campesino.
Quisiera llenar para siempre mis ojos
con el verdor intenso de tus pinos
que se yerguen tan altos, tan altivos.
Evocar aquellos días paseándome en tus calles
es como soltar de una vez a todos mis recuerdos
para que huyan a esconderse detrás de tus rincones.
¡Mi pequeña gran ciudad casi escondida
en los mapas de los textos escolares!
¡Tierra de raigambre taína! ¡Pedazo de mi patria!
Yo te saludo desde la lejanía
evocando la sombra del cacique Baní
en una noche iluminada sólo por cocuyos.
Humilde caserío casi despoblado
cuando el Grito Mambí
supiste dar hijos valientes.
Cuna de trovadores y de poetas.
Viste nacer de ti al gran Gastón Baquero
y le llenaste el alma a Otto con murmullos.
Tierra de los padres de mis padres,
de mis abuelos.
Cuando la muerte ponga fin a mi destierro
descansar para siempre en ti,
sólo yo anhelo.

Segunda elegía para una reina

A Celia Cruz Alfonso in memoriam.
La muerte dejó caer su sombra
sobre tus ojos
pero no pudo silenciar tu voz,
ni arrinconar tu nombre
en el olvido.
Desatabas tu voz dejándola escapar
moviendo multitudes.
¡Celia de Cuba! ¡Reina de la guaracha sandunguera!
Tu nombre se repetirá por siempre redivivo.
Un día Cuba se vestirá de Celia
y se echará a volar con un ala medio rota.
Mutilada y zurcida surcará un cielo libre
acompañada siempre por tu voz.

Un poema sin nombre

Tu mano en mi mano.
Tu pecho encima de mi pecho.
Tu corazón latiendo junto al mío.
Vertiendo tu sangre en mi sangre.
Recorriendo el mismo vórtice
dentro de un solo cuerpo:
el nuestro.
Tu alma echando raíces en la mía.
Cubriéndose con la misma urdimbre
que viste mi yo
nuestro único yo
compartido.
¿De dónde partimos?
¿Hacia dónde nos dirigimos?
¿Otra vuelta a la noria?
¿A la espiral infinita de ciclos repetidos?
Somos una paradoja.
Sólo seguimos un imperativo:
¡amémonos!
Letralia en Telegramhttps://letralia.com/letras/poesialetralia/2018/07/25/poemas-de-rene-dayre-abella/

viernes, 20 de julio de 2018



UN POEMA INÉDITO DE BELKIS CUZA MALÉ PARA RECORDAR A AMY WINHOUSE




martes, 26 de junio de 2018

Patrick Fiori - Plus Je t'Entends (La Chance aux Chansons)

Muere Xiomara Alfaro, ‘el ruiseñor’ de la canción cubana

Contemporánea de artistas como Olga Guillot y Celia Cruz, la cantante de boleros y música romántica de los 50 será recordada por su interpretación de éxitos como ‘Siboney’

Xiomara Alfaro, en una foto para la portada de un disco.
Xiomara Alfaro, en una foto para la portada de un disco.
La artista cubana Xiomara Alfaro, una de las últimas grandes estrellas de la era dorada de la canción popular cubana, murió a los 88 años. La cantante, conocida como el ruiseñor o la alondra, falleció el domingo en Cape Coral, Florida (EE UU). Su salud era delicada, según explicó su publicista y biógrafa, Gema Castanedo, al diario Nuevo Herald. Alfaro no pudo superar un paro respiratorio.

La bolerista, que triunfó en la década de los 50 en la isla, comenzó su carrera en espectáculos de revista con los que recorrió Europa y Sudamérica antes de iniciar su carrera en solitario. En esa época actuó en los principales escenarios de Cuba, incluidos el cabaret Tropicana y la sala Montmartre. Su forma de actuar llamó la atención de productores de la época, y participó en películas como la italiana Mambo (1954), protagonizada por Silvana Mangano; la mexicana Yambaó (1956), de Alfredo Crevenna, y Olé Cuba (1957), de Manuel de la Pedrosa.
Pasó por la radio y la televisión cubanas, pero finalmente dejó la isla en 1960 para continuar con su carrera en Europa y Estados Unidos. Nunca volvió. Contemporánea de otras compatriotas emblemáticas, como Olga Guillot y Celia Cruz, su discografía abarca una treintena de títulos en los que colaboró con artistas como Bebo Valdés y Ernesto Duart Brito. Besos en mis sueños, Recordar es vivir y Lamento borincano son algunos de ellos, en los que destacó por su capacidad para mantener largos agudos. De ahí le viene su apodo. De todas sus interpretaciones, Alfaro será recordada por el bolero Siboney, un tema del también cubano Ernesto Lecuona.
Actualmente residía en Cape Coral, al suroeste de Florida, donde hay una gran comunidad cubana. La cantante murió sin volver a su tierra natal, como le sucedió a otros artistas que abandonaron la isla y cuya música, en algunos casos, llegó a estar vetada. Alfaro era “una de las últimas leyendas vivientes que se va sin regresar a Cuba”, lamentó en declaraciones a Efe Omer Pardillo, presidente de la Fundación Celia Cruz, quien recordó que “en el exilio, y de esa época, nos quedan Cándido Camero (percusionista, que vive en Nueva York) y Olga Chorens (actriz y cantante de 94 años, con residencia en Miami)”. Nacida el 11 de mayo de 1930 en La Habana, estaba casada con el pianista Rafael Benítez, al que conoció durante una de sus giras y fue su pareja durante 54 años.

lunes, 25 de junio de 2018

MI EPITAFIO
El viejo actor que siempre he sido
se va a descansar tras una breve pausa,
pronto regresará dando vida a un nuevo personaje,
en esta vasta escena que es la vida.

©René Dayre Abella

Traducción al italiano por parte de mis queridos amigos Renata Tacus y Antonio Sorrentino
Il mio epitaffio
Il vecchio attore che sono sempre stato
egli riposare dopo una breve attesa.
Presto ritorna, la riproduzione di un nuovo personaggio,
nel vasto scenario che è la vita.
© René Dayre Abella

sábado, 24 de marzo de 2018

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LA MENTE IRREDUCTIBLE

UNA ENTREVISTA CON EL DR. HENRY STAPP
Por Ross Roberston

En el colorido y frenético bullicio de la inauguración de la Conferencia sobre ciencia y no dualidad que tuvo lugar en Marin County, California, el año pasado, Henry Stapp, me llamo la atención inmediatamente. Subió tranquilamente al escenario, sin nada frenético o colorido acerca de el, pero apenas empezó a hablar, instintivamente abrí mi computador y empecé a escribir lo mas rápidamente posible.
Había algo en este científico duro provisto de una voz fácil, que vestía un traje gris, y que no malgastaba palabras, que cortaba a través del revuelo de cientos de otras charlas y de powerpoints como si fuera un cuchillo cortando a través de la masa dura y amarga de San Francisco. No lo sabía en ese momento, pero estaba a punto de tener una experiencia rara y metafísica – una apertura hacia el mundo opaco de la física cuántica tan simple y cuidadosamente entregada, que incluso un lego podría entrar y admirar  el tema, aunque fuera por solo un instante, apreciar el contorno de un ámbito misterioso del cual muchos hablan pero que pocos entienden.
Stapp, es uno de ellos. El es un físico teórico y una figura altamente respetada de la mecánica cuántica, que trabaja en el Laboratorio Nacional de  Lawrence Berkeley, pasado el puente de East Bay. Muy temprano en su carrera de cincuenta y algo años, tuvo la oportunidad de trabajar directamente con muchos de los gigantes mas grandes del campo, incluyendo a los premios Nobel, Emilio Segré, Owen Chamberlain, Wolfgang Pauli y Werner Heisenberg.
También los trabajos de John Von Neuman tuvieron una gran influencia en él en relación a los fundamentos matemáticos de la teoría cuántica, lo que le dio una sensación inicial acerca de cómo la mente y la materia estaban fundamental e inextricablemente  vinculados por medio de las reglas de la mecánica cuántica.
Al leer la biografía de Stapp, uno aprende que a lo largo de los años, él ha hecho importantes contribuciones a cosas como “el análisis de la dispersión protón-protón” y “el desarrollo de la teoría analítica de la matriz S”. Pero por lo que mas se lo conoce es por su constante interés en las implicaciones de la física cuántica en el estudio de la conciencia. En 1959, escribió, aunque nunca publicó un ensayo intitulado “Mente, Materia y Mecánica Cuántica” anunciando ideas que eventualmente elaboraría en docenas de escritos académicos  y artículos técnicos, como también en dos libros muy populares, Mente, Materia y  Mecánica Cuántica (1992) y el Universo Conciente (2007). Como escribe en el Universo Conciente“ la revisión de la comprensión de la naturaleza de los seres humanos, y del papel causal de la conciencia humana en el desenvolvimiento de la realidad, es, yo creo, la cosa mas estimulante  de la nueva física, y probablemente, en último análisis , también la contribución mas importante de la ciencia al bienestar de nuestra especie”.
En esta entrevista, como es todo su trabajo, Stapp se acerca a la concepción mas conservadora de la mecánica cuántica, la ortodoxa “interpretación de Copenhagen” que fuera articulada por Heisenberg y el físico danés, Niels Bohr. Pero ello no lo ha inhibido de lanzar un ataque tan apasionado como devastador a los supuestos prevalecientes de el materialismo científico que aún gobiernan nuestra era. En cierto sentido, su genialidad particular  reside en la manera que  combina una cierta osadía con una circunspección finamente medida. Tiene una voluntad de mantenerse dentro de las fronteras de lo que puede ser cuidadosamente y mejor comprendido, hasta el borde de lo que conocemos – y desde allí, se expande pacientemente, con el corazón de un aventurero, un poco mas allá del borde hacia lo desconocido.
Nota del editor: los conceptos que aquí se emiten son complejos. Hemos trabajado muy cerca de Henry Stapp para hacerlos lo mas accesible posible, sin sacrificar la precisión. Para una versión mas amplia de esta entrevista, que ha sido elaborada por el Dr Stapp para los lectores mas técnicos en la materia, por favor visite: www-physics.lbl.gov/-StappEditedVersion.pdf.
ENLIGHTENNEXT (EN): En octubre pasado, lo ví dando una presentación fascinante en la Conferencia de Ciencia y No dualidad Ud. mostró una breve historia de la relación entre mente y materia en la ciencia moderna, empezando por Newton y Descartes y terminando con una comprensión revolucionaria de la mecánica cuántica. Quisiera empezar solicitándole que nos presente brevemente esa misma historia. Si recuerdo bien, ud empezó con el dualismo clásico del cartesianismo, en los cuales se piensa que la mente y la materia están completamente separados.
HENRY STAPP (HS): Así es. En el siglo diecisiete, René Descartes concebía que la naturaleza estaba compuesta de dos tipos de cosas muy diferentes: las cosas materiales, que estaban ubicadas en el espacio, y las cosas mentales, tales como los pensamientos, ideas y emociones. El mundo de las cosas materiales, que Descartes denominaba “res extensa” puede ser descrito  en un lenguaje matemático simple.  Por ejemplo, le asignamos cantidades matemáticas a puntos de espaciotiempo para  expresar cosas como las trayectorias de las partículas físicas, o las fuerzas de campos eléctricos o magnéticos. Por otra parte, el mundo de las cosas mentales, que Descartes llamaba “res cogitans” se describe en el lenguaje de la experiencia. Y todos nosotros sentimos que en cierto sentido, nuestro yo interno o self “es”este flujo o corriente de experiencia conciente.
Para Descartes, estos aspectos físicos y mentales de la naturaleza estaban ontológicamente separados y funcionaban de acuerdo a leyes fundamentalmente diferentes. Esta es la noción clásica del dualismo cartesiano, y también, el fundamento sobre el cual se construyó la física moderna. De acuerdo a la ley del movimiento de Newton, todo el universo físico, desde los objetos mas grandes hasta los objetos mas pequeños, es físicamente determinístico. Esto quiere decir que una descripción completa de todas las propiedades físicas que existían justo después del “Big Bang” determinaría completamente cada propiedad física de nuestro universo presente.
Por mas de doscientos años, esta idea del determinismo físico universal relegó a nuestras mentes a un papel de observadores pasivos, completamente fuera de las leyes de causa y efecto. No había una manera racional de explicar, estrictamente sobre la base de la física clásica, ni la existencia de, o algún efecto de, nuestros pensamientos concientes. Sin embargo, estos aspectos experienciales de la naturaleza, son todo lo que actualmente conocemos. Todos basamos nuestras vidas en la idea de que nuestros esfuerzos concientes intencionales  pueden tener algún tipo de influencia sobre como actuamos, sin embargo, la visión clasica del mundo,  nos dice que todo estuvo determinado en el nacimiento del universo y que ha estado mecánicamente avanzando desde entonces.
En 1892 William James desafió, sobre  bases  racionales,  la afirmación basada en la física- clásica que nuestra mente era impotente. En su trabajo seminal Psicología: el curso mas breve1 el alertó a sus lectores acerca de que los supuestos subyacentes de las ciencias naturales eran “ cosas provisorias y sujetas a revisión”. Pero no fue sino hasta ocho años después, cuando Max Plank  descubrió una falla real en los preceptos de la física clásica, que los científicos de ese tiempo se vieron obligados a empezar a buscar un conjunto nuevo de preceptos con lo que se podía comprender e interpretar la realidad.
EN: ¿Y ese conjunto nuevo de preceptos eventualmente sería luego conocido como la mecánica cuántica?
HS: Así es. Al principio del siglo XX, se empezaron a descubrir muchos fenómenos que eran incompatibles con las ideas de la mecánica clásica, y empezó a emerger otra matemática que fuera capaz de explicarlos.
El primer gran avance fue el descubrimiento de Planck con relación a la radiación del cuerpo negro. El descubrió que para poder analizar con precisión la energía radiante emitida por un objeto  negro calentado, el tenía que asumir que la luz que provenía del objeto estaba quantizada. Contrariamente a lo que predecía la mecánica clásica, parecía que las ondas electromagnéticas podían ser liberadas solamente en unidades discretas o “paquetes” conocidos como quanta. Y para poder describir correctamente las energías de estos quantas, Planck necesitó  introducir una constante completamente nueva en las ecuaciones.
Por muchos años, los científicos habían estado observando las frecuencias espectrales de la luz emitida por átomos calientes como el hidrógeno o el helio, y habían notado que la energía de la luz estaba concentrada en bandas discretas de frecuencias, en vez de a lo largo de una curva suave. Ahora empezaron a darse cuenta que estas bandas de frecuencias también estaban relacionadas de maneras misteriosas con la nueva constante de Planck. De nuevo, nada de esto había jamás emergido de la mecánica clásica, y emergió un período de gran confusión acerca de cómo entender estos fenómenos básicos.
El gran avance teórico vino cuando Heisenberg trató de modelar lo que estaba ocurriendo, y descubrió que para que las formulas pudieran funcionar, tuvo que asumir que, contrariamente a las reglas de las aritmética corriente, el orden de las operaciones matemáticas tenía importancia. En esencia, él descubrió que tenía que empezar a considerar a las cantidades matemáticas mas como  acciones y menos como números.  El orden de la causalidad era importante. En el álgebra convencional, a veces b es lo mismo que b veces a. Sin embargo, las formulas de Heisenberg parecían estar diciendo que no: en este caso a veces  b no era igual a b veces a. Cuando se tomaban estas cantidades y las multiplicaban en un orden a veces b, se obtiene algo distinto si se multiplican en otro orden, b veces a. Había algo completamente sin sentido desde el punto de vista clásico.
Al principio esto era un gran misterio, y las personas estuvieron perplejas por un tiempo. No era solo que  estuvieran desarrollando un nuevo conjunto de ecuaciones;  estaban descubriendo que la manera como realizaban  las operaciones matemáticas  cambiaba el resultado. Una manera completamente nueva de ver el mundo estaba emergiendo, y en esa nueva manera de ver las cosas, la conciencia humana y los efectos de las acciones humanas conscientes eran una parte esencial de esa dinámica. Esto daba vuelta la idea Newtoniana donde la consciencia quedaba completamente afuera. Ahora, de repente, la mente pasaba de ser “una observadora objetiva” a ser “un elemento de interés fundamental”. Por la primera vez, teníamos desde el punto de vista de la ciencia, un pegamento natural y racional de los aspectos mentales y físicos  de la naturaleza.
EN: Hoy, casi cien años después, la mayoría de los científicos todavía creen que la mente y la conciencia pueden ser reducidos a sus componentes físicos y por lo tanto son esencialmente determinísticos. De acuerdo a la mecánica cuántica, ¿donde exactamente, es que entra en el cuadro este elemento mental no determinístico?
HS: Bueno, la mecánica cuántica tiene muchas partes, y  una de ellas es determinística. Está gobernada por la ecuación de Schrödinger, que es algo análogo a las leyes del movimiento de Newton en la mecánica clásica. Tal como las reglas de la mecánica clásica pueden decir cómo un sistema físico va a evolucionar en el tiempo, la ecuación de Schrödinger describe de manera muy precisa cómo va a evolucionar en el tiempo, el estado cuántico de un sistema físico. Pero hay un giro.
Una manera completamente nueva de ver el mundo estaba surgiendo, y en esa nueva manera de ver las cosas, la conciencia humana y los efectos de las acciones humanas conscientes eran una parte esencial de esa dinámica.
En la mecánica cuántica, uno puede empezar con un sistema que esta muy bien definido – digamos que tienes una partícula, ubicada en cierta región. Uno la ha observado. Con esta comprensión inicial acerca del estado de la partícula, se puede usar la ecuación de Schrödinger para predecir cómo va a evolucionar desde allí. Esta evolución, puede tener sentido de muchas maneras. Pero una vez que se deja que el sistema evolucione durante un tiempo, y un momento mas tarde  tratas de ver como es, en general vas a encontrar que no corresponde más  a ninguna observación posible.  De acuerdo a la ecuación de Schrödinger, se ha transformado en una especie de mancha de diferentes posibilidades. De manera que esta cosa que originalmente estaba bien definida, desde el punto de vista de la observación, de alguna manera evolucionó hacia una mancha de indeterminación.
Este era un enorme misterio: las ecuaciones determinísticas por si mismas no eran capaces de darle sentido a la realidad observada. Algo estaba faltando.
Lo que los fundadores de la física cuántica descubrieron fue que para usar las ecuaciones de la mecánica cuántica para formular predicciones acerca de cosas, tu en tanto que investigador tenías que elegir un procedimiento experimental – en otras palabras, elegir una propiedad que te interesaba estudiar – y luego diseñar el experimento de tal manera que pudieras investigar esa propiedad en particular. En ese momento, y solo en ese momento, las reglas de la mecánica cuántica te podrían dar la probabilidad de que esta propiedad pudiera actualizarse cuando estuvieras de hecho midiéndola.
Esta es la primera entrada de la mente, con el observador, porque no hay nada en la teoría misma, que determine cuál es el experimento que se  elegirá. Si estás tratando con  la parte determinística de la teoría, - la parte gobernada por la ecuación de Schrödinger, todo estaría como una mancha borrosa. Si comienzas con el Big Bang y dejas que el estado cuántico evolucione todo se vuelve difuso. La luna no tendría un lugar específico, diferente, especial, en el cielo nocturno. Estaría dispersa como una mancha borrosa sobre todo el cielo nocturno. Igual cosa ocurriría con las montañas, las ciudades,  y todo lo demás, incluyendo el cerebro de cada uno. Para deshacerse de esta mancha borrosa, y vincular la teoría de la mecánica cuántica a un fenómeno observable, es necesario introducir algo que esta fuera de la ecuación físico determinística. De acuerdo a las reglas de la  teoría cuántica ortodoxa, se necesita un experimentador que decida lo que quiere medir, y esa elección se hace se hace sobre la base de alguna razón. El experimentador, tiene que estar interesado en algo. Pero cualesquiera que sean sus razones o motivos, ¡ellos no se encuentran dentro de la ecuación de Schrödinger!
El matemático, John Von Neumann, en su descripción de la estructura matemática de mecánica cuántica, llamó “Proceso 1” a esta elección del observador.  Es un proceso que no esta determinado por ninguna ley física conocida, y resulta de una elección que no viene del mundo físico, sino que  al parecer viene del mental.  Así que la manera como funciona la mecánica cuántica es que se tienen estas leyes matemáticas que operan sobre variables físicas, y luego se tienen estas elecciones mentales de lo que se quiere investigar, y todo el conjunto calza de una manera muy hermosa.  Esto es lo que trae de nuevo de vuelta al ser humano al asiento del chofer, al menos en  cierto sentido. Esto nos lleva de vuelta a la posición en la cual intuitivamente sentimos que estamos. No somos solamente observadores pasivos, objetos mecánicos robóticos; de nuevo se le permite a nuestra psicología entrar dentro de la dinámica de la naturaleza, porque no hay ninguna manera conocida de que la parte física pueda hacer el trabajo por sí sola.
EN: ¿Sería correcto decir que, desde su punto de vista, la física cuántica de hecho prueba que la mente no puede ser reducida al cerebro físico?
HS: Yo no diría que lo  “prueba”, pero sí que permite lograr una comprensión racional coherente acerca del  hecho de que la mente y la materia son dominios distintos ninguno de los cuales puede ser reducido al otro. La formulación inicial de la teoría cuántica dividía o “cortaba” el mundo en dos partes. Había una parte bajo el “corte”  que podía ser descrita en términos de la mecánica cuántica – en términos de vectores  y de espacio Hilbert y de toda la maquinaria matemática que va con la mecánica cuántica. Y luego estaba la parte que estaba sobre el “corte” y que era descrita en términos de la física clásica, que trata de todo lo que vemos y hacemos en la escala humana. Bajo el corte, estamos pensando en cosas construidas sobre la base de átomos cuánticos, y los átomos cuánticos no son más puntos en el espaciotiempo.  Son una especie de funciones de ondas de manchas borrosas. Arriba del corte, por otra parte, estamos tratando con lo que los observadores humanos pueden ver y hacer, es decir que estamos tratando con objetos. Estos objetos ocupan ciertas regiones en instantes particulares del tiempo, y no hay nada borroso aquí.
El físico danés, Niels Bohr dijo que donde dibujamos el corte o frontera entre el mundo microscópico  de las funciones de  las ondas cuánticas y el mundo macroscópico de los objetos clásicos es en cierta manera variable.  Y Von Neumann usó esta variabilidad  para ahondar mas profundamente en la relación entre mente y el cerebro. Imagino una secuencia de dispositivos, uno sobre el otro, donde cada uno mide el producto del dispositivo mas abajo e indica lo que ve al dispositivo mas arriba. Y mostró que a medida que uno se mueve hacia arriba de la escala de estos dispositivos de medición, uno puede también subir la ubicación del corte. Cada dispositivo es el primero sobre el corte, y uno lo describe en términos clásicos. Pero uno puedo moverlo bajo el corte y describirlo en términos de la mecánica cuántica, y las predicciones no cambian. Uno puede mover el corte paso a paso hacia  arriba, arriba y arriba y arriba y las reglas se mantienen, hasta que eventualmente, tu cerebro entero y tu cuerpo quedan bajo el corte, siendo descritas en términos de la mecánica cuántica, y aún necesitas, de todas maneras, el Proceso 1 de elección para que las cosas tengan sentido. Las predicciones de la teoría aún residen en la mente del observador, aún cuando lo que esta siendo observado no son átomos pequeñitos pero objetos del tamaño y escala de los cuerpos humanos y el cerebro.
La mecánica cuántica de Copenhagen es una teoría pragmática maravillosa que nos permite captar  de una manera poderosa, esta relación misteriosa que hay entre la mente y la materia. Pero no es, ni con mucho, una descripción completa de la naturaleza en sí misma.
Esencialmente, Von Neumann empujó el corte tan alto que todo lo que llamamos el mundo físico ahora estaba siendo descrito a partir de la mecánica cuántica. Hace bastante sentido describir el cerebro a la manera de la mecánica cuántica. El cerebro esta hecho de átomos, y los átomos son básicamente cosas mecánico cuánticas. Pero eso empujaba a la otra parte, a la parte mental, completamente fuera del mundo físico. Y este es el punto. Lo que Von Neumann mostró fue que dentro de la concepción mecánico cuántica de la naturaleza, la mente no puede ser el cuerpo, porque los elementos psicológicos de la teoría, siguen siendo los elementos psicológicos, independiente de donde se trace el corte. La teoría cuántica, requiere aún la interacción entre los dos ámbitos.
Antes de que Von Neumann hiciera este ejercicio, parecía que el elemento psicológico de la teoría podría estar asociado de alguna manera con el cerebro o el cuerpo. Pero no después. Ahora estamos de vuelta otra vez a una concepción de la realidad que parece mucho al Cartesianismo dual.
EN: Así que estamos de vuelta al dualismo Cartesiano – dos ámbitos separados, el de la mente y la materia – entonces ¿qué es exactamente este ámbito mental?
HS: Es lo que uno piensa y siente intuitivamente que es. El mundo mental es nuestro flujo de experiencias conscientes. Fue erróneo desde el inicio  pensar que era parte del cuerpo. Realmente es algo como lo que decía Descartes: tienes estos dos ámbitos, y la mente debe ser capaz de influir al cerebro. Pero el no fue capaz de entender como están conectados. Luego vino Newton y dijo que ellos no estaban conectados. El dejó que el mundo físico funcionara independientemente de la mente, y la idea de Descartes fue eliminada porque no calzaba con la física de Newton. Finalmente, llegó Newmann quién dijo sí, estos son dos ámbitos , y están conectados, y ahora tenemos algunas leyes que nos muestran cómo funciona. Tenemos este Proceso 1 que es necesario para poner al ámbito físico en concordancia con el mental, con lo que sabemos. Así que estamos de vuelta al dualismo Cartesiano, pero ahora sabemos como ellos se relacionan entre sí – ¡al menos en el dominio descrito por la mecánica cuántica!
EN: ¿Quieres decir que hay dominios que no son descritos por la mecánica cuántica?
HS: Muy probablemente sí. Mira, la mecánica cuántica de Copenhagen es una teoría pragmática maravillosa que nos permite captar  de una manera poderosa, esta relación misteriosa que hay entre la mente y la materia. Pero no es, ni con mucho, una descripción completa de la naturaleza en sí misma. No es una ontología. Y el gran problema con ello es  antropocéntrico. Dice que hay una dimensión mental y una dimensión física en todo, y que se necesita la dimensión mental para colapsar la función onda. Pero es difícil imaginarse que los seres humanos somos tan especiales en el universo, que somos necesarios en todas partes para hacer colapsar la función onda. Esto estira los limites de lo plausible.
Una solución a este problema es modificar la interpretación de Copenhagen, de manera de hacerla biocéntrica, para decir que esta dimensión psíquica no está solo asociada con los seres humanos, sino con toda la vida.  Esto rectifica en parte las cosas, pero también presenta otro problema. Sugiere que antes de que apareciera la vida, el universo estaba evolucionando de una manera particular y luego, apenas apareció en escena el primer pedazo de vida –algún microbio o algo – de repente el universo se puso a evolucionar de manera distinta. Esto es difícil de digerir.  De todas maneras, la frontera entre la vida y la no vida,  probablemente no es tan clara. ¿Dónde exactamente de dibujaría esta frontera? ¿Puede uno decir realmente que apenas apareció la primera cosa viviente, de repente se introdujo una enorme  diferencia en la leyes de la naturaleza?  No parece ser así.
En ese punto hay caminos. Una solución es seguir el panpsiquismo hasta el final, y decir que aún cosas como los átomos y sistemas totalmente inanimados son de alguna manera concientes, que alguna forma de conciencia es ubicua en el universo. Pero yo no veo porqué una cosa tan simple como un átomo podría ser ni siquiera sutilmente conciente. Pienso que uno se mete en problemas si uno dice que eventos de colapso cuántico siempre necesitan tener tanto un imput psíquico como un imput físico, porque entonces uno estaría obligado a seguir esta cadena de eventos psíquicos hasta el principio del universo.
Yo creo que uno puede traer el elemento psicológico  en el cuadro de una manera mucho mas coherentemente racional si uno simplemente acepta que algunos eventos tienen orígenes solamente físicos. Este sería el segundo camino, que es casi el opuesto al panpsiquismo. Solo porque la teoría cuántica ortodoxa entiende que los eventos que ocurren en el ámbito humano son psicofísicos – al tener un lado mental y uno físico – no hay una razón poderosa  para no creer que podrían haber otros procesos físicos que no conocemos con la capacidad de causar el colapso de la función onda, sin la intervención de algo que se le parezca a la conciencia humana. Pienso que esto es una salida, mas próxima al sentido común, de la dificultad del antropocentrismo y del biocentrismo – para dejar un espacio a la posibilidad de eventos de colapso puramente físico que se mantienen juntos en virtud  de solamente leyes físicas, sin ninguna cosa mental.
EN: ¿Tenemos alguna idea de qué podrían ser estos mecanismos de colapso puramente físicos?
HS: Yo he avanzado mi propuesta personal en las segunda y tercera edición de mi libro, Mente, Materia y Mecánica Cuántica, pero es algo demasiado técnico para entrar en eso aquí. Acordémonos sin embargo, que ¡ni siquiera sabemos  cuales son los mecanismos psicofísicos en la teoría cuántica ortodoxa!  Sabemos que las leyes determinísticas, como la ecuación de Schrödinger, no dan cuenta de ellos. Y una vez, que uno admite que hay leyes fuera de la ecuación de Schrödinger, no estoy seguro porqué uno querría decir que todo lo que esta fuera de la ecuación de Schrödinger tiene que tener un lado mental. En esto, la mecánica cuántica tiene un vacío causal, punto. No es una teoría completa. Ni tampoco es totalmente comprendida. Yo siento que uno no tiene que ir mucho  mas allá de la  mecánica cuántica ortodoxa para sugerir que bien puede haber un proceso físico desconocido  capaz de colapsar la función onda por sí mismo.
Una vez que uno da este paso, entonces se puede postular una pregunta muy interesante: si podemos tener eventos solamente físicos, entonces ¿porqué no también eventos solamente mentales, sin fundamentos físicos de ninguna especie? En Los Principios de Psicología, William James escribió acerca de lo que el llamaba “las fantástica leyes del apego” en nuestra vida mental, de cómo pensamiento e ideas parecieran tejer “una infinita alfombra de si mismos, como dominós en cambio constante, o como los pedazos de vidrio en un caleidoscopio”.  El quería saber de donde venían estas fantásticas leyes de apego, y porqué los movimientos de la mente podían permanecer unidos de la manera que lo hacen.
Hay bastantes científicos razonables y personas de mente crítica, algunas de las cuales que yo conozco personalmente, que dicen que hay buena evidencia para cosas como la reencarnación  y otros fenómenos paranormales – evidencia que ellos han juntado con considerable esfuerzo y han evaluado críticamente. ( Ver, en particular, La Mente Irreducible, de Edward Kelly, Emily Kelly et al). Yo mismo he basado siempre mis escritos en ideas ortodoxas de la mecánica cuántica fundados  en datos establecidos.  Sin embargo, yo creo que es posible, al menos teóricamente,  acomodar algunos de estos fenómenos “picaros” sin violentar demasiado la mecánica cuántica ortodoxa.
EN: ¡Vaya, nunca hubiera pensado que ud iba a decir eso! ¿Como podría encajar un fenómeno psíquico como la reencarnación, en la teoría de la mecánica cuántica?
HS: Bueno, muchos teóricos bien respetables sostienen una gran variedad de puntos de vista acerca de cómo entender la mecánica cuántica, que claramente acomodan una variedad de fenómenos que no están permitidos por la mecánica clásica. Aquí el punto central es el siguiente: si los eventos solamente mentales, como lo estaba sugiriendo, pueden permanecer unidos solamente en virtud de sus cualidades mentales, entonces hay lugar para cosas como la reencarnación. Si algo como las fantásticas leyes de apego de James, existen, y si son lo suficientemente fuertes, entonces aspectos de la personalidad podrían sobrevivir la muerte corporal y persistir durante un rato como una entidad mental perdurable, existiendo en alguna parte de la “res cogitans” de Descartes. Yo realmente no veo ninguna razón teóricamente convincente de porqué una tal transferencia de características de la personalidad de una persona muerta hacia un biosistema vivo tendría que necesariamente violar los preceptos básicos de la mecánica cuántica.
Esta observación, por supuesto, no alcanza a ser una teoría completa. Pero creo ya no se puede sostener racionalmente que las fuertes dudas acerca de la supervivencia de la personalidad basadas solamente en la creencia de que es estrictamente incompatible con las leyes físicas contemporáneas,. La opinión científica de esta cuestión, debe estar basada en el contenido y la calidad de los datos empíricos, y no en una supuesta incompatibilidad de tal fenómeno con nuestra comprensión contemporánea del funcionamiento de la naturaleza.
1 Psychology: The Briefer Course
TOMADO DE: http://mundonext.com/la-mente-irreductible/

sábado, 24 de febrero de 2018

Alina Galliano. La memoria del viaje

La poeta cubana Alina Galliano
La poeta cubana Alina Galliano
La poeta cubana Alina Galliano falleció el 7 de diciembre de 2017 en la ciudad de Nueva York, donde residía desde 1968. Su relevancia resulta indiscutible dentro de las letras cubanas, entre otras peculiaridades, por textos que revelan el drama del exilio y una identidad fragmentada. “El viaje simbólico abierto a significaciones sin fin, tan expresivo de la conciencia diaspórica, se deja leer en vínculo profundo con el yo inagotable de la poética de Alina Galliano”, ha afirmado Aimée G. Bolaños.
Gracias precisamente a la iniciativa de Aimée, junto con María José Mures, publicamos en Árbol Invertido este dossier en su homenaje.
Alina Galliano nació en Manzanillo (actual provincia de Granma) en 1950. Se crio en el poblado de Campechuela. Salió de Cuba con 16 años hacia España. En 1979 se distinguió como primera finalista en la primera bienal de Barcelona, y al año siguiente apareció en Colombia su poemario Entre el párpado y la mejilla. Casi una década después publicó en España su segundo libro: Hasta el presente (Poesía casi completa). Con La geometría de lo incandescente (en fija residencia) ganó el premio Letras de Oro (1990-1991). Publicó más de veinte títulos.
Formó parte de Radio Cox New York y de Magapalabras en YouTube, desde donde leía la obra de otros poetas y la propia. En una entrevista ofrecida a la revista Otro Lunes, en 2012, manifestó acerca de la poesía: "Es un gesto creativo de amor integral, por cuanto puedo hablar desde ella en amoroso tacto y mixtura, ya sea al escribir sobre la mitología de una nación o sobre el amor que, generoso, siempre me encuentra en cuerpo y alma a presente y sin condiciones para poder continuar transformándome en un mejor ser humano sobre este planeta".
En carta dirigida a Aimée G. Bolaños, y que ésta incluyó en Las palabras viajeras (Ed. Betania, 2010), confesaba: “Yo nací entre los mimos de una casa señorial que habitaba de lleno los sonidos del mar. Yo nací un ser feliz y entre cocuyos me sentaba a contar junto a mi abuela las fases de la luna, el invisible olor de las estrellas y a sentir sin remilgos, la soltura de que me abrazaran de modo sostenido y entre besos. Mi amor por la vida y todos los seres se desprende del hecho de que tres veces he observado la muerte pasar por mi lado, sin miedo a ella y me di cuenta de que Teresa de Ávila y mi abuela Nena tenían mucha razón al haber dicho, pasa por los lugares como si nunca pudieras regresar y enseña tu corazón, siembra la alegría, dile a los seres con los cuales tienes oportunidad de compartir que son un precioso regalo, que su hermosura es irrepetible y que no han pasado por tu lado sin que tú no los vieras y los agradecieras. El vivir solo se borra o monotoniza cuando tú dejas de crecer y valorar el encaje de su cambiante eternidad”. Y concluía: “Sabes, tengo muchas ganas de irme a ver, a quererme con el mar, quiero sentir cómo su vida me rodea, llenarme la boca con sus olas, navegar cuerpo a cuerpo con su espuma y ponerme en la cabeza una corona de algas marinas. Hace tanto tiempo que no siento entre los dedos de los pies el calor y suavidad de las arenas y mis pasos sienten la orfandad que eso contiene. Entonces me vuelvo a las orillas de mi Pueblo, Campechuela, y hundo mis pies en su mineral y negra arena y busco caracoles o pequeñitas caguaras de color rosa, tesoros que recrean mi visión y la tesitura de mis manos”.
Según Diario de Cuba, las cenizas de Alina Galliano fueron “depositadas en un nicho en el Trinity Church Cemetery en Manhattan, Nueva York”. (Redacción de Árbol Invertido)


DE: LITOGRAFÍAS A PARTIR DEL AIRE
Estoy en libertad,
ahora comienzo a saborear ese arte del viento
cuando acaricia las piedras y las transforma
al crear sobre sus superficies la memoria del viaje,
lo versátil de vivir sin fronteras,
de saber que nadie lleva consigo sus pertenencias
y que la vida es una pasión de amor incontenible.


DE: HASTA EL PRESENTE. POESÍA CASI COMPLETA
XVIII
Este viejo dolor,
como un amigo,
viene despacio
a darme compañía,
se fuma junto a mí
su cigarrillo,
me pide un poco de café,
comenta,
este mar de recuerdos
donde eres
un juego coloquial
a mi cabeza
tejiendo en mí
su puente a la distancia:
memorias en mi rostro
o en mi labio
huellas de ti
de tu existir cruzando
en delicado hacer
sobre mi vida,
que respira tu imagen
por el párpado
y hay momentos
que surges de mis manos,
un hilo de luz
a sostenerme el violento
vacío de los abrazos;
ese silencio
donde el hueso canta
su abierta soledad
con los sillones
lo mismo que un aroma
y se reparte
en sutil elocuencia
por el cuarto;
porque ya eres
alquimia de papel
sobre una mesa de noche,
fijo perfil que ausente
me saluda
y sin saber comparte
mi cansancio;
pero todo, mujer,
tiene un destino,
más que raíz es ala,
movimiento,
en tenaz ecuación
hacia la atmósfera:
allí tu corazón tiene su idioma,
su vernáculo golpe,
que sin decir ni alzar la voz
siempre te llama.


DE: EN EL VIENTRE DEL TRÓPICO
II
Por semanas enteras he tratado de sostener
entre saliva y lengua
las posibilidades de un caimito,
pero los dientes
carecen de memorias,
viven en disidencia
con el trópico,
son incapaces de atravesar
los meridianos del sabor, su furia,
que trajinando el paladar
conversa un proyecto de pulpa
en coito perfecto
con mis muelas.
Entonces desde aquí
soy la otra boca,
interminable mutación
que puede lo mismo
que un manglar bordear la Isla,
definiendo los paralelos del olor,
marcando
la zona donde el hambre come espejos.

IV
Con una taza de café es posible
asesinar sin crimen las palabras,
habitar una isla en cualquier parte,
devorar la existencia con un gesto tan simple
que Dios podría borrarse por completo
o despertar su propia limitación
guardando un minuto de espanto.
Con una taza de café es posible
atravesar todo el silencio a un cuerpo,
existir tanta vida sin tragedia
o ser el ojo de la manta raya
descubriendo la imprevisible costa
del instinto.
Con una taza de café es posible
tocar el borde de la calentura,
la solitaria fiebre de su hábito
o mirarnos de frente con la ausencia.

XIV
La insolación de ganas fue tan grande
que ni con palo de maguey pudimos
prevenir la brujería que rondaba
la casa de los muertos y los caminos.
Hasta la yagruma tuvo
sueño de raíz de violeta,
adormidera le dieron
al guardián de la manigua
para que se quedara sin habla
y soñara sueños largos.
Por eso ni el Monte tuvo tiempo
de secretear su jayajabia,
de preparar la protección con jugo
de rómpelo todo
y por eso pudo entrar así, con Bagá:
con talismán de ladrones,
talismán de jugadores de los buenos,
de esos que nunca pierden cuando juegan,
talismán de gente
que expone la vida sin pestañear,
gente que sabe asentar el filo
a la navaja que no es suya.
Por eso llegó así, enarbolando la fiesta,
emborrachando todo entendimiento.
Cara de adelfa, le gritaban el paso,
cara de adelfa
porque como la adelfa
sin dejar entrever
escondía la ponzoña
en la belleza del color
y nadie adivinó que venía,
emparentado con majá, por nacimiento.
Naná Burukú en reverso
y devorando la salud, en vez de darla,
oyú arayé: comiéndose al mundo
con la brujería de sus ojos
y nosotros cansados del desparpajo,
cansados de la abundancia
de ser dos veces siendo,
le dimos una isla como ebó,
envuelta en hojas de trópico,
una niña-bonita, país-ebó,
envuelta en hojas de malanga.
Esa fue nuestra primera ofrenda,
después se lo dimos todo,
le dimos la conciencia, el antojo,
la avaricia, la sabrosura de vivir,
la elegancia de ser no una isla,
sino un archipiélago de ellas.
Por eso tuvimos que irnos
con la música a otra parte,
aprendiendo todo el horror,
toda la bonitura, toda la distancia
que pueden caber en noventa millas de deseos.
Como un paisaje en medio del asombro,
así nos fuimos, así comenzó el abandono,
la marea sin fin, la pesadilla
de azabache y nácar;
como si fuésemos el inaudito espejo
de lo antes tenido,
atónito paréntesis, haciendo
de cada latitud un préstamo
donde reproducir el buche de café,
los batidos de guanábana,
los juegos de dominó
y una historia tan bella que hasta ahora
nadie ha sido capaz de desmentirla.


DE: LA GEOMETRÍA DE LO INCANDESCENTE (EN FIJA RESIDENCIA)
XIX
Utilizas tus pieles
para amarme,
fiel al tacto de todo
eres presencia,
espejismo de huesos
sobre el hueso.
En los giros de ti
los sin iguales
vértigos de tus formas
complementas,
este ávido rito
donde vivo.
Tu nombre cambia
levedad al sonido,
puedo llamarte
y cada monosílabo
tiene un distinto modo
al sostenerte.
Los paisajes
se visten de perfiles:
los tuyos,
los que guardas casi siempre
para un continuo
sorprender la imagen;
no consigo escapar
a tus pupilas,
todos los rostros
tienen tus miradas,
partículas de ti
que simplifican
los secretos rincones
de mi espalda,
para encuentros de mí,
con tus posibles.
Los espejos contienen
tu estructura:
me peino frente a ellos,
te convoco,
azogue de mis uñas
y ese modo, que tienes,
de inundarme día tras día.

XXII
Qué implacable resultas:
tus distancias
saben hacerse verbo
entre mis dedos,
atraviesan
en digital olor
cada detalle.
Para entrar en tus zonas,
para ser dimensión
de los lugares
donde habitan
tus más frías pasiones,
tengo que caminar
lo inesperado,
el cero diagonal
que reproduzca
una posible
intimidad contigo;
es allí donde sabes
sujetarme
en un abierto gesto
con tus ojos,
espesando el silencio,
llamándote a la entrega,
transformando minutos,
circunstancias,
haciéndome de ti:
tu laberinto.

XV
En ti reside
todo itinerario:
todas las horas
tienen cosas tuyas,
huellas de ti
cruzando todos los relojes,
definiendo mis pasos,
marcando en las aceras
tus presencias.
Mi olvido se transforma
simplemente,
en un acto de fe,
es la manera más segura
que tengo,
de caminar sin tregua
hacia tu encuentro
vaciando la memoria:
sin más antecedente
que este latido
programando el cuello;
donde siempre resultas
diferente,
donde ninguna otra
circunstancia, podría
repetirte o sostenerte, porque eres:
la geometría de lo incandescente,
el punto en la espiral
de lo inaudito.
Alina Galliano
Nació en Manzanillo, Granma, en 1950. Ha publicado más de  20 poemarios. Salió de Cuba a los 16 años para España. Más tarde viajó a Nueva York, EEUU, donde residía hasta el momento de su muerte. el 7 de diciembre de 2017.
Entre los títulos de poesía publicados por Galliano se encuentran Entre el párpado y la mejilla (1980) y Hasta el presente (Poesía casi completa) (1989).
La autora ha sido incluida en antologías en publicaciones españolas, argentinas y norteamericanas, como Poesía cubana contemporánea (1986), Poetas cubanos en Nueva York  (1988), Americanto (1988), El alba del hombre (1991), Poetas cubanas en Nueva York/Cuban Women Poets in New York (1988) y Paradise Lost or Gained? (1991), entre otras.
Su obra La geometría de lo incandescente (en fija residencia) ganó el premio Letras de Oro (1990-1991) en el género de Poesía.
Galliano también publicó, bajo el título Otro fuego a liturgia, los poemarios: Del Tiempo y otras puertasLa danza en el corazón de la esmeraldaEl libroinevitable sílabaentre el marfil y el agua y Litografías a partir del aire.

Comentarios:


Carmen Karin Aldrey (no verificado) | Sáb, 17/02/2018 - 21:34
Siempre será recordada, por la excelencia de su poesía y su gran humanidad.
Maya Islas (no verificado) | Sáb, 17/02/2018 - 22:08
No puedo decir "felicidades" por irte, pero sí puedo decirte "felicidades", porque tu obra acompañará a muchos.
Ya eres parte de Cuba, la mítica.  Hermosa foto de Alina, que veo por primera vez. Felicito a "Arbol Invertido"  y a
Aimée Bolaño  por el honor dado a la poeta en su partida.
Rosa (no verificado) | Mar, 20/02/2018 - 17:54
Qué maravilla de poesía, y hermosas palabras la carta a Aimée G. Bolaños.

Francis Sánchez (no verificado) | Sáb, 24/02/2018 - 14:54
Muchas gracias por la amable recepción de nuestro trabajo.
Francis Sánchez (no verificado) | Sáb, 24/02/2018 - 14:55
Gracias a ti Maya. Ilustres almas son ustedes
 
Gracias Maya por traernos este bello homenaje a nuestra siempre querida Alina Galiano.
 
TOMADO DE:  http://www.arbolinvertido.com/poesia/alina-galliano-la-memoria-del-viaje#undefined.gbpl.gbpl.uxfs.hpvt

martes, 23 de enero de 2018

FOTOGRAFÍA

Edvard Munch: retratando lo invisible

El autor de 'El grito' fue también un aficionado a la fotografía, en la cual encontró tanto un método de autoexploración como un campo abierto a la experimentación estética

Autorretrato con gafas y sentado al lado de unas acuarelas en Ekely, ca. 1930 Ver fotogalería
Autorretrato con gafas y sentado al lado de unas acuarelas en Ekely, ca. 1930
“Tengo una vieja cámara con la que me he retratado a mí mismo innumerables veces”, escribía Edvard Munch (1863-1944). “Algún día cuando sea mayor y no tenga otra cosa mejor que hacer que escribir mi autobiografía, todos mis autorretratos saldrán a la luz de nuevo”. Transcurría entonces 1930 y el artista noruego continuaba su lucha por exorcizar los demonios internos; aquellos que desde su triste infancia marcaron su existencia, y a los que dio rienda suelta en su obra haciendo de él uno de los pintores más influyentes de su generación. No es de extrañar que alguien tan desdichado como obsesionado con su tormento hiciese del autorretrato no solo un recurso formal de su obra pictórica sino también un método de autoexploración de la psique.
Con solo cinco años perdió a su madre, aquejada de tuberculosis, quedando al cargo de su padre, un fanático religioso. Nueve años más tarde murió su hermana mayor, también enferma de los pulmones. Siendo un joven adulto y convertido en un alcohólico, tuvo una grave crisis nerviosa que requirió su ingreso en un sanatorio. “La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles negros que guardaron mi cuna y me acompañaron durante toda mi vida”, escribía el pintor, quien intentó curar su neurosis a través de su arte. Pero el exceso de pasión y de angustia que desprendía su obra resultaba tan amenazador que en un principio fue recibido como un insulto al arte. “Parte del impacto de Munch, una gran parte, viene de su absoluta falta de decoro”, escribía el crítico Robert Hughes. Su necesidad de exteriorizar el torbellino de emociones que le oprimían tuvo como resultado “El grito”, hoy un símbolo de la parte más sombría de la condición humana, cuya venta alcanzaría los noventa y siete millones de dólares.
Edvard Munch y Rosa Meissner en Warnemünde, 1907 ver fotogalería
Edvard Munch y Rosa Meissner en Warnemünde, 1907
La exposición The Experimental Self: Edvard Munch's Photography, organizada por la Scandinavia House de Nueva York, muestra 50 fotografías tomadas por el atribulado pintor entre 1902 y 1930, así como una película de seis minutos, también grabada por él mismo. La mayoría de las imágenes son autorretratos y ponen en evidencia el gusto por la experimentación del artista y su compromiso con la modernidad. Como aficionado explotaba sus fallos técnicos en busca de efectos expresivos, jugando así con el movimiento, con los efectos de una larga exposición o con ángulos forzados, logrando, en ocasiones, un efecto fantasmagórico que trasciende a lo real. A través de una herramienta tan objetiva como la cámara, el autor quería manifestar sus conflictos. “La naturaleza no es solo aquello que es visible a los ojos… incluye las imágenes internas del alma”, decía el artista. Su afán de introspección le llevó a retratarse en ocasiones como un espectro, haciendo invisible aquello que es objetivamente visible. Así, Munch se muestra como uno de los primeros artistas de la historia en hacerse selfies, que lejos de la complaciente idealización que impregna al selfie contemporáneo explota el potencial expresivo de la fotografía para indagar en su identidad y en la frágil naturaleza de la psique humana.
El conjunto de fotografías está englobado en dos periodos: desde 1902 hasta 1920 y de 1927 hasta mediados de los años treinta. Cuando en 1888 George Eastmant sacó al mercado bajo la marca Kodak la primera cámara que incorporaba carrete, la fotografía se hizo accesible a las masas. Así, artistas como Gauguin, Rodin, Degas o los nabis Pierre Bonnard y Édouard Vuillard, entre otros, hicieron uso de ella atraídos por las posibilidades creativas implícitas en el nuevo medio. Munch comenzó a tomar fotografías en 1902, en Berlín, el mismo año en el que puso fin a su turbulenta relación con Tulla Larsen. Aquella ruptura trajo consigo una confrontación en la que accidentalmente se disparó una pistola y mutiló uno de los dedos del artista. Este evento desencadenó una etapa de vaivenes emocionales que acabó con su ingreso en la clínica psiquiátrica del Dr. Jacobson. De esa época es su Autorretrato ‘à la Marat’, un guiño a la obra de Jacques Louis David, a la que también versionó en sus óleos.
Fips, el perro de Munch, 1930 ver fotogalería
Fips, el perro de Munch, 1930
El segundo lote de imágenes corresponde a una etapa más tranquila en la vida del artista. Se extiende entre 1927 y mediados de 1930, periodo en el que tuvieron lugar algunas exitosas exposiciones del artista en Oslo y en Berlín, pero también en el cual padeció una hemorragia visual que temporalmente alteró su visión. En este periodo se observa un nuevo dominio formal en sus autorretratos que coincide con las preocupaciones de la fotografía alemana de vanguardia, entonces en pleno apogeo. Dejaría tras sí 261 hojas de contactos y 30 negativos. Las imágenes no solo revelan la influencia de su fotografía en su obra, sino el impacto de la mirada de un pintor en el medio fotográfico. A pesar de su interés en el medio, nunca las mostró públicamente, creía que nunca podrían alcanzar la intensidad y la fuerza psicológica de sus pinturas.
The Experimental Self:Edvard Munch´s Photography.  Scandinavia House. Nueva York. Hasta el 5 de marzo del 2018
    TOMADO DE:                        
https://elpais.com/cultura/2018/01/18/babelia/1516276798_815770.html?rel=lom